Boaventura de Sousa Santos y las pluralidades despolarizadas

Por Iñaki Urdanibia

Interesante acercamiento a las realidades políticas de diferentes países, prestando especial énfasis en las fuerzas de izquierda

Por Iñaki Urdanibia

El sociólogo portugués es un referente en su campo de acción, catedrático jubilado de la facultad de Economía de la universidad de Coimbra y Distinguid Legal Scholar de la facultad de Derecho de la universidad de Wisconsin-Madison, mas en los ámbitos en los que destaca más su presencia es en el incansable activismo que desempeña dentro del Foro Social Mundial, del que es co-fundador, así como en la cerrada defensa de los movimientos campesinos e indígenas. Sus trabajos sobre la interculturalidad, los movimientos sociales, la globalización o los derechos humanos se cuentan por decenas. Su última intervención escrita, al menos por acá, acaba de ser presentada por la editorial Icaria: « Izquierda del mundo ¡ uníos!», en el libro de explícito título el sociólogo continua su diálogo con los partidos, organizaciones y movimientos sociales de izquierda con el fin de que traten de evitar la polarización que les aqueja en sus relaciones para así hacer frente a la ola conservadora dominante en estos tiempos de interregno. La llamada es a interactuar, a intensificar la comunicación y la intelegibilidad mutua, la búsqueda de formas organizativas inclusivas y la concentración en las cuestiones productivas, son los modos en que él interpreta la despolarización. Dicho esto ( le) resulta necesario definir que entiende por izquierda: «izquierda significa el conjunto de teorías y prácticas transformadoras que , a lo largo de los últimos ciento cincuenta años, han resistido a la expansión del capitalismo y al tipo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales que genera, y que surgieron con la convicción de que puede existir un futuro poscapitalista, una sociedad alternativa, más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y más libre, por estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad», mas dos problemas surgen en la propia definición que son los que provocan la falta de unidad: el primero, sería la visión generalmente eurocéntrica de las izquierdas que hace que , tanto en el Norte como en el Sur, éstas desatiendas las reivindicaciones indígenas y afrodescendientes, siendo el segundo, la constatación de que hay partidos dichos de izquierda que al menos desde mediados del siglo pasado no hacen sino gestionar los intereses capitalistas, « regular el capitalismo y controlar sus “excesos”». Este último factor, en especial, provoca no pocas tensiones y desuniones en el seno de la izquierda, como a lo largo de los análisis que se presentan en la obra pueden constatarse.

Esta desunión, unida a algunos errores flagrantes cometidos por los gobiernos de izquierda – con casos destacados en la zona latinoamericana- son los que han provocado el ascenso de la derecha más reaccionaria y la implantación del “Estado de malestar” como sustituto del llamado “Estado de bienestar”.

Desde las primeras páginas, aun declarando su « preferencia por cuestiones de fondo», Sousa Santos confiesa que en esta ocasión se va a centrar en análisis de coyuntura de algunos países, a partir de las que planteará cuestiones de fondo, moviéndose a escala de medio y largo plazo, lo que hace que sea consciente de que mucho de lo escrito en el libro perderá toda actualidad en poco tiempo, cosa que se tiene ocasión de confirmar a lo largo de la lectura. Con estas precisiones por delante, el autor entra en la presentación de los casos de Portugal, Brasil, Colombia, México y España.

El repaso comienza con el país luso, destacando la articulación entre las fuerzas de izquierda – PS, Bloco de Esquerda, y PCP – que lograron alcanzar el gobierno, gobierno que con el paso del tiempo ha ido realizando políticas opuestas a las recetas neoliberales, ante el disgusto y los intentos de resistencia por parte de la derecha liberal nacional e internacional; los obstáculos a esta fecunda unión de acción- que ha provocado ciertos aires inspiradores en sus vecinos hispanos: de ahí las entrevistas habidas entre Sánchez y sus colegas portugueses, e Iglesias y los suyos- también surgen en las propias filas del socialismo portugués, ya que la vieja guardia dentro del partido, trata de favorecer alianzas con la derecha en vez de con la izquierda, alianzas que facilitarían adaptarse con mayor comodidad a las normas dictadas desde los organismos europeos. De esta experiencia, Sousa Santos extrae once lecciones que han de ser tenidas en cuenta para la buena marcha de este tipo de alianzas, que van desde los diferentes tipos de articulaciones que pueden ir desde los pactos de gobierno a los simples acuerdos parlamentarios, intentar lograr un liderazgo sólido, que en el caso portugués se personificó en su momento en Sampaio y anteriormente en Mário Soares, caso bien diferente al hispano en donde es señalado el deslizamiento a la derecha de quien fuese dirigente indiscutido del PSOE, Felipe González, que muestra su absoluta negativa a pactar con las fuerzas de izquierda. Añade otras serie de medidas a tener en cuenta: evitar el dirigismo de los líderes consultando a las bases, mantenerse firma en las políticas antiliberales, lograr elaborar un programa que no evite que las diferentes fuerzas puedan diverger, buscar los medios de combatir la apabullante presencia de la derecha en los medios de comunicación que intentan separar a las fuerzas coaligadas difundiendo noticias falsas…lo que debe ser solucionado con la permanente comunicación entre las fuerzas aliadas de la izquierda, etc.

Tras presentar y analizar al caso de Portugal, se da paso a la fractura del desgaste de gobernar , en Brasil, que llevó a la pérdida del gobierno al PT y a su respetado líder Lula da Silva. Varios factores coincideron para semejante resultado: por una parte, el golpe de Estado institucional, que se tradujo en la destitución de Dilma Rousseff, proceso que se convirtió en un golpe continuado iniciado con la persecución judicial del expresidente Lula da Silva, plagada de grotescas irregularidades procesales, alimentadas por los medios de comunicación y por la mano del imperio norteamericano, que ha movido todos los hilos por desbancar el dominio del PT y de cualquier otra fuerza de izquierda. Todo este fue acompañado por la desatención del Brasil profundo ( pobres, indígenas, negros, jóvenes de las favelas…), que permanece ausente de lo que sucede en el país, teniendo acceso únicamente al discurso de las iglesias…que se encargan en poner el acento en la desatención a que ha sido reducida esta franja de la población por los anteriores gobernantes ( muchas veces, es cierto, empeñado en grandes inversiones en obras públicas con el consiguiente abandono de gastos sociales) , discurso que ha calado en no pocos sectores de la población. En esta tesitura , Lula da Silva preso, la derecha, a pesar de mostrar cierta división, ha alcanzado el poder ( el económico nunca se le había escapado) y las medidas antisociales no han tardado en asomar con fuerza. [ Como es natural, y este caso lo confirma, los acontecimientos se suceden con rapidez y lo que podía estar en los análisis presentado en forma de hipótesis, se ha hecho realidad, de uno u otro modo].

En Colombia el problema mayor o al menos el que recorre todo el tejido social y político del país son los derivados de los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla. Los Acuerdos de la Habana quedan en no pocos terrenos en papel mojado ya que hay una serie oposición a muchas de sus disposiciones, dificultando esto la reconversión de los miembros de las FARC -que como partido mantiene las mismas siglas cambiando su significado- en militantes políticos; la demonización de estos por parte de la derecha, de ciertos sectores del Estado y los medios de comunicación, ha ido acompañado por la actuación de grupos paramiliatres que han asesinado a numerosos líderes sociales y sindicales. Las maniobras del imperialismo americano han tenido habitualmente un terreno abonado y privilegiado para sus pactos y presencia desde los tiempos de Uribe y antes; ahora la derecha , bajo la batuta de Duque, se ha impuesto, imponiendo algunas medidas represivas y de recortes sin cuento, ante el dsbrujule de las fuerzas, desunidas, de la izquierda.

El caso mexicano se debate entre los diferentes sectores de la izquierda: la institucional y la extrainstitucional. Se señala como en México la democracia está completamente desacreditada, teniendo en cuenta que el drama de la democracia en tal país es la falta de ella. El partido con presencia a nivel de todo el territorio es el Movimiento Regeneración Nacional ( MORENA) liderado por Andrés Manuel López Obrador ( AMLO), quien se había presentado en anteriores ocasiones a las elecciones , siendo víctima de fraude tanto en 2006 como en 2012. La cercanía de los USA, hace que desde allá se muestre especial atención a afear al que ellos tildan de peligroso demagogo. Los problemas que se dan el el seno de la izquierda, los zapatistas ejerciendo un dominio en el sur del país y ejerciendo una frontal crítica a AMLO, coinciden en cierta medida con las fuerzas indigenistas que se sienten desatendidas. Los problemas del país, más allá de izquierdas y derechas, es la violencia desatada y la tarea de refundar la deteriorada democracia mexicana. En las líneas finales se plantean las vías para hacer posible un programa de izquierda entre las fuerzas de izquierda institucional con las extrainstitucionales; subrayando el peligro del zapatismo de quedar aislado reduciendo su presencia a vivir de su pasado, siempre que continue en sus posiciones sin valorar el posible cambio de rumbo que supone el acceso al gobierno de AMLO.

El repaso a la situación hispana, se inicia con la importancia del movimiento de los indignados del 15M y las esperanzas que alentó, como posibilidad de acabar con bipartidismo consagrado por la Constitución del 78. Tras rastrear en los diferentes procesos electorales y su resultados, se deja constancia de los vaivenes habidos en el seno del PSOE ( tras el desfenestramiento de Sánchez a su resurrección contra todo pronóstico y contra las resistencias de la vieja guardia, y no tan vieja…ay Susana), su apoyo a la continuidad del PP, a la aplicación del 155 en Catalunya, para posteriormente encabezar la moción de censura que acabó con Pedro Sánchez en La Moncloa. Igualmente se da cuenta de los vaivenes de Podemos que de privilegiar la calle como centro de decisión y rechazar a la casta ha variado sustancialmente su deriva, centrando su labor en el marco parlamentario y pactando con el PSOE…De todos modos la espina clavada en el corazón hispano es la cuestión catalana, que supone un dardo al régimen del 78 ya que pone sobre la mesa el tema de la autodeterminación frente a la sacrosanta unidad , y las aspiraciones republicanas frente a la monarquía borbónica…La posición inequívoca que mantienen los autores ( y si lo digo en plural es debido a que amén de Boaventura de Sousa Santos en este capítulo se da la colaboración de Antoni Aguiló, del mismo modo que en otros capítulos el autor se ha buscado ayudantes y colaboradores: en el caso colombiano, Bryan Vargas Reyes y el brasileiro, Gustavo Esteva, Orlando Aragón, Jorge Alonso y Germán Sandoval), – como decía- los autores subrayan la perentoria necesidad de que la izquierda española trabaje por la unidad con las luchas emancipatorias como postura « no solo deseable , sino también posible y necesaria».

En fin, el libro resulta de indudable interés en especial en lo que se refiere al acercamiento a la política de los países visitados, ya que las llamadas a la unidad de las izquierdas aun siendo dignas de aplauso, parecen muchas veces verdaderos brindis al sol, ya que una y otra vez – al menos para el que esto escribe – la consideración de pertenencia a la izquierda, ateniéndose a las propias definiciones que Sousa Santos establece y de las que he dado cuenta transcrita, parece hacer aguas por diferentes costados…si en cuenta se tiene el papel histórico de meros gestores del capital que han llevado a cabo algunos partidos a los que se considera de izquierda, consideración que no coincide, reitero, con las definiciones de las que se parte.

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