Bilbao vivió un nuevo alarde antifascista

Comunicado la memoria histórica antifascista viva nos va a llevar de nuevo a atravesar las calles de Bilbo, para traer al recuerdo con orgullo la pasión, valentía, firmeza y generosidad que nuestros aitites y amamas demostraron en la lucha.

Ha pasado un año. Sin darnos cuenta, a toda velocidad. Un año desde que hicimos realidad con firmeza, ganas e ilusión en las calles de Bilbo un sueño que pudo no haber sido más que una simple ocurrencia. Un año desde que empezásemos a darle forma al sueño y creásemos, estructurásemos y llevásemos a cabo la iniciativa popular Alarde Antifaxista y nos sintiésemos tan orgullos@s y content@s de haber conseguido, desde nuestra humildad, reflejar sobre la rutina gris un nuevo rayo de luz lleno de futuro y esperanza.

Ha pasado un año. En el Alarde del año pasado, junto a demostrar voluntad y ganas para la unidad y desarrollo de esta iniciativa concreta, definimos la lectura que propone esta iniciativa antifascista así como sus señas de identidad. Nuestra iniciativa se enmarca en la Lucha Antifascista que tiene como eje la Lucha de Clases y es por ello que denunciamos las diversas opresiones, exterminio y destrucción generados por el capitalismo. La nuestra es una iniciativa que parte de la Memoria Histórica viva, que reivindica y saca a la calle el legado de todos y todas los luchadores antifascistas que nos han precedido porque, junto a ello, sentimos la necesidad de demostrar que el sentido, los objetivos y la dignidad de la lucha emprendida por ellos y ellas gozan de total actualidad. Es una iniciativa que tiene la unidad como eje y objetivo, ya que somos conscientes de que el fortalecimiento del antifascismo, hacer frente y dar kaña a los fascistas, es responsabilidad de todos y todas los que tenemos voluntad de seguir luchando, interiorizando que en esta lucha somos uno.

Ha pasado un año. Y no ha sido cualquiera. Además de reafirmarnos en todo lo que decíamos en el primer Alarde Antifaxista del pasado año, ahora nos toca hacer un breve repaso a lo que nos ha dejado el año. Denunciábamos la brutalidad imperialista y por un año más, más que mantenerse, ha ido creciendo a la vista de todos. Denunciábamos los nuevos límites impuestos por los estados burgueses en el ámbito de los derechos y libertades políticas y democráticas, y un año después nos preguntamos a ver dónde han quedado nuestros derechos. Denunciábamos el imparable e ilimitado empeoramiento de las condiciones de trabajo y la explotación y en este último año todos y todas los obreros que para sacar nuestra vida adelante estamos sometidos a las leyes de la esclavitud asalariada y del terrorismo capitalista en el mercado laboral, sabemos adónde nos están llevando. Junto a muchas otras, también denunciábamos, por citar algunas, la opresión nacional que sufre nuestro pueblo, la situación y condiciones de vida de presos y presas políticas y sociales o la cruda y vergonzosa situación que sufren los migrantes de todas las partes del mundo que el Occidente imperialista quiere mantener empobrecido y humillado.

Ha pasado un año, sí, y nadie puede poner en duda la validez de la justa lectura que hicimos. Desgraciadamente, todo lo que hemos tenido que conocer, vivir y sufrir a lo largo de este año se encarga de confirmar la lectura que hizo esta iniciativa popular antifascista. El capitalismo es un residuo histórico. El ahogamiento que padece este sistema que ya ha tocado techo y está basado en la opresión, los privilegios y la estratificación social es del mismo nivel de las terroríficas medidas que nos ha impuesto a los pueblos oprimidos y clases sociales explotadas y desposeídas en un año y por decreto. La excusa es ahora el Covid 19, el famoso Coronavirus. La nuestra es una iniciativa popular antifascista, no una asociación científica que analiza epidemias o la mutación de virus. Pero eso no quiere decir, dejando de lado interpretaciones concretas que sobre este tema pueda hacer cada uno de nosotros, que no tengamos capacidad para darnos cuenta de todo lo que hay tras esta jugada que gestionan los grandes grupos monopolistas que controlan el mundo y todo lo que nos está generando. No somos tontos, sabemos perfectamente que el capitalismo solo tiene un medio para gestionar la crisis a vida o muerte que padece y tratar de perpetuar el sistema: seguir manteniendo la destrucción, incrementando su velocidad. Cualquier destrucción, no les importa cual: bombardeos o despidos masivos de trabajadores. Destrucción de toda la sobreproducción que no puede venderse o acordar la de todo un país para poder especular con su reconstrucción. La aparición del Covid 19 le ha dado una nueva dimensión desconocida a esta situación y ha dejado a la vista de todos y todas el nivel de degradación y miseria del capitalismo.

Las medidas, propaganda y estado de alarma impuestas por la fuerza y por decreto por todos los gobiernos y estamentos -económicos, militares, y las ramas de la opresión que, aunque se vistan con el disfraz de la salud y los derechos humanos han adquirido una responsabilidad de primer orden- que están al servicio de los monopolistas que controlan y destruyen el mundo están destinadas a desactivar la capacidad de pensamiento de los oprimidos. Mensaje único, pensamiento único. El terror está expandido, la represión no tiene límites. No estamos tan ciegos como para no ver qué es lo que se esconde tras las palabras solidaridad, responsabilidad colectiva o conciencia social cada vez que son pronunciadas por algún portavoz autorizado del poder y los estados burgueses. El fascismo es el oxígeno de este sistema que se encuentra ahogado y en fase de descomposición sin marcha atrás. Necesitan el fascismo para seguir manteniendo la dominación y tratar de apagar y contener los levantamientos populares, rebeliones campesinas, procesos revolucionarios dirigidos por la clase obrera o las convulsiones sociopolíticas generadas por la brutalidad imperialista, la pobreza y la marginación. El fascismo del siglo XXI va a utilizar excusas como el Covid 19 para tratar de desviar la dirección del imparable enfado y la transformación. Les volvemos a decir alto y claro a los fascistas y a todos sus perros asalariados que nos van a tener enfrente y, al igual que hicieron los gudaris y milicianos de 1936, nos van a tener dispuestos a luchar, cara a cara, con todos los medios que sean necesarios.

Decimos que ha pasado un año. Y la memoria histórica antifascista viva nos va a llevar de nuevo a atravesar las calles de Bilbo, para traer al recuerdo con orgullo la pasión, valentía, firmeza y generosidad que nuestros aitites y amamas demostraron en la lucha. Sin embargo, la memoria de largo alcance no puede olvidar lo ocurrido a lo largo de este año, porque la memoria de oprimidos y explotadas que nosotros y nosotras reivindicamos es parte del bloque inquebrantable formado por la misma sangre, el mismo cerebro y el mismo corazón.

Queremos traer al recuerdo a nuestros hermanos y hermanas de clase que se han visto mayormente golpeados por las situaciones generadas con la excusa de la aparición del Covid19 y la imposición de las medidas de excepción: en primer lugar, a los aitites y amamas de la clase obrera que han pasado sus últimos días en estado de abandono, en soledad o en residencias aisladas.

Queremos traer al recuerdo a todos y todas los obreros y familias que bajo el argumento de las nuevas condiciones del mercado han sido despedidos por el terrorismo burgués, se han quedado sin trabajo y con mayores dificultades o la imposibilidad de poder pagar lo más básico para poder vivir. Queremos traer al recuerdo a todos y todas los que se han quedado en la calle únicamente con lo puesto y, cómo no, un año más, a todos los que han dado su último aliento en el puesto de trabajo. Queremos traer al recuerdo a esa gran familia de la clase obrera internacional, que sigue errante por todos rincones y océanos del mundo, refugiados, migrantes, desposeídas, a todos y todas los que están tratando de huir de todos los infiernos generados por el imperialismo.

Queremos traer al recuerdo el mensaje de firmeza de nuestros hermanos y hermanas que permanecen encarcelados. Nuestra lucha en la calle debe seguir siendo el eco de su grito. Recordamos las distintas luchas y la huelga de hambre rotativa emprendida el 1 de septiembre por los presos y presas sociales en favor de unos mínimos derechos y condiciones de vida. Recordamos la dura lucha del preso político y militante revolucionario Patxi Ruiz, su huelga de hambre y sed y las movilizaciones y luchas solidarias organizadas en la calle y diversas cárceles. Tendremos muy en cuenta todo lo ocurrido durante esas largas semanas y una vez más, gracias a la dura lucha emprendida por Patxi Ruiz, hemos podido observar y comprobar dónde se sitúa cada uno en este pueblo y con quién se puede contar para reivindicar sin vergüenza la Amnistía y organizar la Lucha popular.

Recordamos todas las movilizaciones, piquetes y luchas llevadas a cabo en otoño en las huelgas del Metal. Tuvimos la oportunidad de demostrar algunos de los medios de lucha que la lucha obrera deberá de recuperar y multiplicar.

Queremos traer al recuerdo, entre otros, sin olvidar a nadie y por citar algunos ejemplos, el levantamiento popular llevado a cabo en Chile, la determinación para la lucha del movimiento de chalecos amarillos del estado francés, el mantenimiento de la Resistencia en Siria y Palestina, los caídos y caídas en las huelgas de hambre de Turquía, y a todos y todas aquellos que, sin pensárselo dos veces y con valentía, se van acercando a dar la cara y luchar a lo largo y ancho del mundo ante todas las apariciones de los fascistas. Un recuerdo a indígenas, mineros, campesinas y el conjunto del pueblo de Bolivia, que, agitando con orgullo la Whipala y saliendo con todo a la calle se niega a aceptar un golpe de estado fascista que los quiere devolver a la marginación y pobreza impuestas durante largas décadas en el país. Queremos dedicarle una mención especial a lo que está ocurriendo en el interior de las fronteras del principal baluarte del imperialismo. En algunos estados de los Estados Unidos de América se están aproximando a la guerra civil y la raíz del problema, más allá de la actitud racista mantenida desde siempre por la policía, la debemos encontrar en la Lucha de Clases. Si queremos abrir las puertas del mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones, estamos obligados a destruir en su totalidad el viejo mundo, ya que carece de vacunas o agua bendita que cure todas las graves enfermedades que ha ido generando, empezando por la pesadilla llamada american dream.

El 12 de octubre, a las 12, segundo Alarde Antifaxista en Bilbo. Orígenes políticos y sensibilidades ideológicas diferentes unidas. Aparición unificada de las diversas familias que han destacado en la tradición antifascista de Euskal Herria. Una oportunidad para ofrecer desde la unidad y por medio de la memoria un marco al enfado diario y las reivindicaciones históricas del Pueblo Trabajador. Una iniciativa en la que todos y todas podemos participar a gusto y podemos demostrar que en la lucha contra el capitalismo y el fascismo que genera nos necesitamos las unas a las otras. Un instrumento para la movilización de todos y todas los que sabemos que con elecciones, la aceptación de leyes fascistas y el cumplimiento de la reglas de juego dictadas por la burguesía no vamos a llegar a ninguna parte.

Únete a un batallón o crea uno nuevo con tu gente.

Únete al Alarde, organízate y lucha.

 

 

    

 

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