Berri Txarrak – JAIO.BTX.HIL (1994-2019)

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Por Bolchevique

Es difícil recordar el día exacto. System of a Down en la portada de un disco de varios artistas. El número 45 de la vieja revista Rocksound. ¿Octubre 2001? En el tracklist temas como Sugar de los propios SOADOut to Get me de Clawfinger, o Two Questions de los míticos Aina. Y el antepenúltimo tema, Ebideentegia de Berri Txarrak. Fue escucharlo y decir, ¡esto es la hostia!
Tras esa canción llegó la escucha completa del disco que contenía aquel tema, Eskuak/Ukabilak (2001). Y ya no hubo marcha atrás. Todos los temas estaban a un nivel espectacular. El euskera ayudaba a conseguir la magia en todas las canciones. Era su tercer disco y ya se intuía que aspiraban a todo tras el salto de Ikasten (1999) respecto a su debut.
Sería muy largo desgranar disco a disco. Cada uno de ellos me ha acompañado en mi vida.
Acordes que nunca se olvidan y letras que quedan grabadas a fuego.
Os he visto decenas de veces. Os he visto presentando Payola en la sala Heineken de Plaza de España (Madrid); presentando Haria en la sala Rock Kitchen (Madrid). En la sala Óxido de Guadalajara y en el aniversario de la sala Babylon, en Cuenca. En un bolo presentando Libre casi de sorpresa en Majadahonda que nos costó más el taxi que la entrada y la bebida.
Os he visto varias veces en la sala Ritmo y Compás (Madrid). Una incluso usando un pseudónimo para evitar la censura. En la sala Penélope (Madrid)…
Os he visto reventar la Joy Eslava con vuestro triple disco Denbora da Poligrafo Bakarra. Y no contentos con ello, volver meses después y colgar el «todo vendido» en la Riviera.
Mi último concierto ha sido en la propia Riviera, en el InfraTour, y de nuevo con la sala a rebosar.
Mi única pena es no haber subido al norte para veros también en vuestra tierra. Quizá en esta última gira sea el momento.
He disfrutado en todas vuestras etapas. Con Gorka, Galder y David ahora. Con Aitor Oreja, Mikel y Aitor Goikotxea antes. Cuando érais cuatro o cuando os quedásteis en power trío. Cuando sonábais a numetal, a punk, a metal, a rock alternativo o a melodías pop.
Habéis llevado el euskera como bandera. La calidad musical como estandarte. Os ha dado igual las etiquetas, los estilos. Lo único importante era parir temazos. Entre ellos hay muchos que por sí solos justificarían toda vuestra carrera. Pero lo vuestro siempre fue la regularidad.
Nunca habéis querido salvar el rock & roll. Solo buscabais coser corazones. 
Hoy nos los descoséis un poquito. Pero el legado es tan grande que se nos pasará pronto. Solo hay que dar al play.
Por vosotros y por la adicción que provocó la mezcla de rock y euskera conocí a Sen, Dut, Negu Gorriak, Piperrak, Sutagar (aunque lleven más tiempo), PiL.T, Estricalla, Kuraia, Zea Mays… Y todos los que vendrán.
He aprendido que ahí fuera no hay más que gravedad, y que derretidos todos los asideros, todo está a punto a veces de venirse abajo.
Que hay quiénes han aprendido muy rápido a justificar el racismo. Que a esos mismos, la cuerda que les echamos para sacarlos del pozo, deberíamos habérsela echado al cuello.
Que solo somos libres en nuestras jaulas gigantes.
Que todos perseguimos lo mismo en la noche. Un incendio histórico, una salida de emergencia o
alguien que nos lleve a casa sin preguntar demasiado.
Que la pasión es lo mínimo exigible. Y que sin ella solo somos fantasmas deambulando por la vida en lo mejor de nuestra decadencia.

Que vuestros acordes me matan lentamente y que no hay cura posible. Pero que esta enfermedad es la única mentira, perecedera, bella y jodida, que me hace creer que sigo vivo.

Y sabemos que vaciasteis vuestras almas para llenar las nuestras.

Y sí, sois nuestro Dios Ateo, siempre en la víspera de la felicidad. Ese al que nunca dejaremos de aplaudir.
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