Berlín y las refugiadas

Por Lorena Müller (@lmn_ar)

Fotos: Carolina (@Carolina)

Tempelhof, el que en su día fuera el mayor edificio del mundo, concebido por Ernst Segebiel, como muestra de la arquitectura del Tercer Reich, hoy, este gigante solo superado en tamaño por el Pentágono, da cobijo a más de 4000 personas refugiadas, de distinto origen. Pero las autoridades alemanas planean aumentar la residencia de refugiadas en los hangares en entre 8000 y 12000 personas más.

No es la primera vez que Tempelhof acoge labores humanitarias, durante la Guerra Fría hizo de puente aéreo para proveer insumos durante el bloqueo soviético de 1948. Esos 200.000 vuelos, abastecieron a la ciudad de comida, ropa y carbón.

Pero hoy la realidad es muy diferente. El Ayuntamiento de Berlín ha decidido albergar a las personas que llegan a la ciudad buscando refugio. Tanto bomberos como otros funcionarios públicos han trabajado para dotar a este lugar de la infraestructura necesaria para la vida digna de las refugiadas.

Sin embargo, la realidad es diferente. No hay organización dentro del aeropuerto. Familias enteras, hombres, mujeres, menores, personas de distintas nacionalidades conviven juntos sin privacidad. Muchas de estas personas solo hablan su idioma nativo y el centro no les proporciona traductores.

No tienen duchas, no les permiten ingresar comida de fuera, no tienen lavadoras «lo que implica lavar la ropa a mano en el suelo del baño», comenta Carolina, una joven española residente en Berlín. Las personas refugiadas también carecen de la asistencia e información legal necesaria.

Al parecer, la administración del centro discrimina entre ciudadanía siria y afgana. Las refugiadas deben atravesar hasta 6 controles de seguridad para salir o entrar del centro. Las visitas no son admitidas.

Se dice que hay piojos. La situación de salubridad y asistencia médica también es vergonzosa, porque las 4000 personas refugiadas no tienen servicios básicos garantizados.

Las pocas alternativas laborales que encuentran les ofrecen trabajos-esclavos pagados a 1€ ó 1,5€ la hora. Es evidente que muchos buscan lucrar con la desesperación ajena.

La protesta de hoy estaba enmarcada dentro de un plan de construir unos edificios, que serían de vivienda para las refugiadas, dentro del área del aeropuerto y violando así la decisión salida del referéndum vinculante, donde la ciudadanía dijo que el aeropuerto era un espacio para vecinos y no para la especulación inmobiliaria. Así que quieren un 2×1 y enfrentar a la gente.» dice Carolina desde Berlín.

En 2014, la ciudadanía berlinesa fue convocada para elegir el destino del Tempelhof. Mediante referéndum, optaron por convertirlo en lo que es hoy: un parque público, frente a los intentos de especulación del Ayuntamiento, que quería construir edificios allí.

Es una situación complicada porque la comunidad berlinesa dijo que no a los nuevos edificios y la derecha trata de acabar con refugiadas y manifestantes»,cuenta Ben, activista feminista queer y antifascista.

Por eso la importancia de esta manifestación multisectorial en la que las refugiadas fueron las principales protagonistas y asistentes. El principal impulsor de la manifestación ha sido la gente del grupo local enmarcado en la Red Descentralizada de los Lage. Al cierre de la mani, estaba el grupo de mujeres Internacional Women Space.

Lamentablemente, la situación que las refugiadas viven en Tempelhof es parecida en todos los centros de acogida alemanes. Por lo que dar visibilidad la situación es sumamente importante.

Quienes queremos una Europa de las personas, quienes conocemos de uno y otro lado nuestra propia Historia, quienes damos la bienvenida a las personas refugiadas como hace décadas se la dieron a nuestros padres, abuelos o bisabuelos en otros territorios, demandamos la mejora de la calidad de vida de las refugiadas, el cese de la guerra capitalista en territorio sirio y el absoluto respeto por los derechos humanos de cada una de las personas.

https://medium.com/@lmn_ar/berl%C3%ADn-ee4405898f89#.tismn2lyz

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