Beatriz González, la «experta» del gobierno canario que recomendó no «despilfarrar» con enfermos de cáncer

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La catedrática opina ahora que Canarias puede ser un «banco de ensayos natural» para acelarar el desconfinamiento de la población.

¿Aportan los «expertos» consultados por los gobiernos sobre la pandemia del coronavirus un conocimiento meramente técnico e imparcial? ¿Debería la población confiar en su criterio sobre la mejor manera de enfrentarse al Covid-19 o proceder a su desconfinamiento? El análisis de la ideología y los planteamientos de una de las asesoras del Ejecutivo canario, la catedrática Beatriz González López-Válcarcel, permite a nuestro colaborador Cristóbal García Vera cuestionar la supuesta neutralidad de los especialistas (…).

LOS «EXPERTOS» SIN IDEOLOGÍA NO EXISTEN

La creencia de que la organización de las sociedades  sería mucho más «eficiente» si se dejara en manos de «expertos» en Economía, Sociología, Ciencias Políticas u otras ciencias «duras»-supuestamente capacitados para saber qué es lo que más conviene a  «la plebe»-  tiene orígenes casi tan antiguos como nuestra propia civilización.

La versión más contemporánea de este ideal platónico reaccionario, sin embargo, tomó fuerza a partir de la llamada contrarrevolución neoliberal de los años 70 del pasado siglo, cuando se impuso la idea de que había dejado de ser pertinente distinguir entre políticas de izquierdas y de derechas. Un mensaje que, en realidad, pretendía ocultar la identificación de la socialdemocracia europea con los postulados económicos de la derecha clásica, impuestos mediante la fuerza bruta por la alianza Tatcher- Reagan y presentados, posteriormente, como si fueran tan «desinteresados» y objetivos como las leyes de la Física.  Lo más importante, se nos ha repetido desde entonces, es “contar con gestores eficientes», con técnicos competentes que nos garanticen una buena Administración.

En el marco de esta «racionalidad», construida sobre las necesidades de reproducción del gran capital y presentada a la población como la única posible, la opinión de los «expertos» constituye, todavía hoy, un elemento esencial para la justificación teórica de las desigualdades, la pobreza y la explotación.

Pero, aunque el peso de todos los aparatos ideológicos consiga ocultarlo, lo cierto es que ni los marcos teóricos en los que los  científicos son formados, ni ellos mismos, son ajenos a una determinada concepción del mundo y de la sociedad, que debería ser siempre objeto de una crítica, también argumentada y racional. Máxime  cuando, incluso más allá de la ideología que siempre impregna cualquier propuesta política o social, en muchos casos  los supuestos «expertos» acaban actuando guiados más por espurios intereses particulares que por consideraciones de carácter estrictamente científico.

Ciñéndonos a la actualidad, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, podría presentarse como un ejemplo dramático de este modelo de científico devenido en simple burócrata, hasta el punto de perder prácticamente cualquier tipo de credibilidad.  Pero Simón no es el único «experto» que en estos días se encuentra cuestionado por amplios sectores de la sociedad.

LA ESPECIALISTA NEOLIBERAL DEL GOBIERNO CANARIO, DEL PARTIDO POPULAR Y DEL PSOE

En nuestro Archipiélago, la coalición soberanista Ahora Canarias  acaba de denunciar los polémicos antecedentes de la catedrática de Economía Beatriz González López-Válcarcel, incluida como asesora especialista en el comité científico sobre el coronavirus del Ejecutivo regional.

Como se recordará, el pasado fin de semana, González López-Válcarcel apoyaba el “globo sonda” lanzado por el Gobierno autónomo sobre un posible desconfinamiento prematuro de la población canaria, en medio de la actual pandemia. Según manifestaba a la prensa local esta profesora de la ULPGC, las Islas podrían ser un perfecto  «banco de ensayos natural» para realizar ese peligroso experimento.

Acudiendo a la siempre ilustrativa hemeroteca, Ahora Canarias ha advertido públicamente sobre la orientación ideológica de esta especialista en «Economía de la Salud», que estaría orientando el gobierno del cuatripartito “progresista”  encabezado por Ángel Víctor Torres.

«Se trata -recuerdan desde la citada formación soberanista – de la misma que en el año 2018 criticó en el Parlamento de Galicia el gasto que se estaba realizando en pacientes con cáncer».

Beatriz González López-Valcárcel, que había sido convocada como experta  por el Partido Popular, cuestionó en aquella ocasión:

«Se están dando tratamientos oncológicos a pacientes que no tienen más perspectiva que un par de meses por delante, y estamos gastando medio millón de euros por ganar el equivalente a un año de vida ajustada por calidad».

El carácter de estas declaraciones fue tal -continúan recordando desde Ahora Canarias- que hasta el propio Partido Popular se vio obligado a desmarcarse públicamente de López-Valcárcel.

Desde Ahora Canarias señalan, finalmente, que Beatriz López «no solo no tuvo ningún problema por sus declaraciones, sino que -luego de ser ponente del PP en Galicia y defender lo que defendió- fue fichada -a principios del 2019- por la ministra de sanidad del Gobierno socialista».

EL COSTE EN VIDAS Y SALUD DE UNA DETERMINADA «RACIONALIDAD»

Pero tan significativa como el hecho de que esta  “especialista” sirva como asesora tanto al Partido Popular como al PSOE fue la clarificadora respuesta que ella misma le ofreció a sus críticos, tras sugerir que se dejara morir sin intervención a los enfermos de cáncer, para poder ahorrar.

Reafirmándose  en sus palabras – denuncian desde Ahora Canarias –  López-Válcarcel afirmó:
«Eso es el coste de oportunidad y un economista que no considere el coste de oportunidad sería como un médico que dijera que no cree en los microbios».

Para no caer en falsas promesas sobre quiméricos capitalismos del bienestar, conviene tener muy presente que, aunque moralmente deplorables, las propuestas de Beatriz López no son  «irracionales» dentro de este sistema, sino perfectamente coherentes con un cálculo racional en el que los seres humanos, si no es como mercancías, tienen escaso valor.
El «coste de oportunidad” con el que se justifica la asesora de Ángel Víctor Torres es, en realidad, el mismo que ha valorado el Gobierno central para imponer la reactivación de las actividades económicas no esenciales, respondiendo a los intereses de la Banca y los grandes industriales del país y poniendo en peligro la salud y la vida de toda la población.
Y el mismo que está empujando al Gobierno regional,  respondiendo a su vez a las peticiones de la burguesía insular, a reclamar un desconfinamiento más veloz que el que se va a realizar en la Península y las Islas Baleares.
Se trata, en definitiva, de la misma «racionalidad» económica que  no ha dejado de regir ni un momento la gestión de la pandemia en los países europeos –  y en el Estado español en particular- porque gobierna desde hace siglos nuestra sociedad.

Una «racionalidad» ciertamente homicida para la que miles de muertos pueden reducirse a una mera estadística, cuya posible aceptación dependerá también de un frío cálculo de  «oportunidad».

Y es que los expertos – y expertas -, como la señora Beatriz González, nunca son seleccionados ni promocionados por una simple casualidad.

http://canarias-semanal.org/art/27377/beatriz-gonzalez-la-experta-del-gobierno-canario-que-recomendo-no-despilfarrar-con-enfermos-de-cancer

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