Barcelona a principis del segle XX

Por Iñaki Urdanibia

El primer cuarto del siglo pasado fue realmente un tiempo de plomo; sangre y fuego se enfrentaban en la desatada lucha de clases que enfrentaba a una patronal empeñada en mantener sus privilegios y unos obreros dispuestos a no dejarse explotar , estos últimos fundamentalmente representados, o encuadrados , por el ideario anarquista.
Es una constante en el quehacer del malagueño Antonio Soler enfocar su escritura a momentos históricos en ebullición a los que él considera que no se les ha prestado la debida importancia y atención. Si anteriormente había dirigido su mirada y su narrativa a la guerra civil hispana y a lo años de posguerra, en la presente ocasión se centra en los años inaugurales del siglo XX de los que hablo; y lo hace de una manera apabullante ad abusum. « Apóstoles y asesinos. Vida, fulgor y muerte del Noi del Sucre », novela que acaba de ser publicada por Galaxia Gutenberg. No me corto ni un pelo en recomendarla encarecidamente y ello por los motivos que a continuación expondré.
Con la vida del célebre líder libertario que se cita en el mismo título del libro, como columna vertebral, y partiendo de sus inicios en el mundo de la rebelión en el seno de la peña de Els fils de puta, avanzan las historias entrecruzadas que se ensamblan sin crujido alguno, de los acontecimientos y personalidades de la época visitada. La información que se nos brinda resulta muestra inequívoca del rigor y de la completa documentación de la que Soler ha hecho acopio. Desde los momentos iniciales de la propaganda por el hecho, seremos introducidos en las desavenencias que tales comportamientos suponían en el seno mismo de las organizaciones anarquistas, muy en concreto en la CNT. Ni qué decir tiene el horror que las bombas originaban en las autoridades y en sus defendidos, los patronos. Se nos darán a conocer los entresijos de la Semana Trágica y de varias huelgas generales, y muy especialmente la huelga de la Canadiense que duró ciento cuarenta y cuatro días. Con el telón de fondo de la guerra colonial de Marruecos y las sucesivas derrotas que suponía una quiebra en la moral del país, y una cantidad enorme de jóvenes que allá caían como moscas. A tales circunstancias que hacían que el descontento fuese en permanente aumento, se vino a sumar la primera guerra mundial y la elección de Barcelona como tierra de refugio de hampones de todo pelaje; contrabandistas, negociantes de armas que estaban al tanto de las entregas de armas a las fuerzas que apoyaban en la contienda europea, en concreto muchos de ellos hacían el agosto con sus envíos a las tropas alemanas. Algunos de estos recién llegados hallaron amigotes que les facilitaron su implantación y el crecimiento de su poder en amplias redes que incluían a importantes sectores de la autoridad.
En medio de todo este ambiente, la represión alcanzan cotas enormes y las fuerzas de ambos lados chocaban en enfrentamientos que iban alcanzando cotas de verdadero vértigo. La policía, los gobernadores civiles, apoyados, instruidos y financiados por los negociantes mentados se empleaban a fondo, y como decía el otro donde hay opresión hay resistencia, y esta no se hacía esperar con el recurso a las pistolas y a los miembros de la patronal que aparecían tiroteados ; la respuesta de esta no se hacía esperar recurriendo a una amplia peña de pistoleros sin escrúpulos, y sin ideología, que se dejaban embarcar en el crimen como oficio a cambio del correspondiente precio.
A la par que los hechos iremos conociendo las andanzas de Salvador Seguí, el Noi del Sucre, y otros líderes sindicalistas y anarquistas como Ángel Pestaña o Joan Peiró. Igualmente conoceremos las estrechas amistades que mantenía el Noi con algunos militantes de la izquierda catalanista, como Lluís Company o Layret, abogado que se entregaba a la defensa de los obreros detenidos, y que posteriormente sería asesinado; ambos marcando, con su Partir Regionalista, los embrionarios pasos de lo que luego devendría ERC. En paralelo a estos seremos introducidos en las interioridades del gangsterismo pistoleril que contaba con el abierto apoyo de la patronal y de algunos generales metidos a rectores políticos locales ( Martínez Anido y su lacayo Arlegui) que no se cortaban a la hora de recurrir a todo tipo de salvajadas, que iban desde las detenciones arbitrarias a los asesinatos lisos y llanos pasando por las más infames torturas. La conducta salvaje de estos se pasaba la legalidad por el arco del triunfo llegando a aplicarse la ley de fugas a detenidos a los que se invitaba a marcharse para ser liquidados al poco de sortear la puerta de ¡comisaría; tal táctica se convirtió en algo regular y alcanzó las cotas de las actuaciones normales y conocidas por todo dios…Junto a lo anterior, con respecto a la CNT-como movimiento más radical e influyente- se recurrió a las prohibiciones y a los destierros de algunos de sus líderes y afines a la fortaleza de Menorca, la Mola, con el fin de tratar de descabezar el movimiento. Todos estos enfrentamientos a tiros y bombas del que se habla, hicieron que dentro de las filas libertarias cundiera la desunión entre quienes apostaban por la vía sindicalista y de unidad obrera ( con la UGT a nivel estatal), aquellos otros que mostraban sin ambages su admiración al bolchevismo ( a pesar del oscuro panorama que dibujó Ángel Pestaña tras su visita a la URSS), muchos de ellos sería con el paso del tiempo dirigentes del POUM, como Andreu Nin, Maurín, Julián Gorkin, etc., y quienes propugnaban el uso de las armas para enfrentares a los desmanes del poder y combatir a las collas de pistoleros contratadas por ellos, y más en concreto el amarillo ( más bien podría decirse marrón por el color de la…)Sindicato Libre que no era sino una organización al servicio del capital y dedicada a la liquidación de los sindicalistas…
Todo lo anterior nos es relatado con una fluidez paradigmática y con una capacidad de cruzar historias y personas que nos son presentadas con absoluto acierto y amplitud , abundando-como queda dicho- los datos, las citas de órganos de prensa, los datos existenciales de la infinidad de personalidades, de diferentes lados del abanico político y social. que asoman cuando no irrumpen con fuerza en las repletas e intensas páginas…que mantienen al lector en una permanente tensión y espera de lo que va a venir a continuación, sin decaer en ningún momento de la extensa trayectoria de las cuatrocientas y pico páginas.
El vértigo de la acción, de las disputas, de los asesinatos, de las divergencias y convergencias ideológicas va a adueñarse de las páginas que recogen en sus últimas la secta elección de las víctimas por parte de las autoridades, de la patronal y de sus lacayos: acabar con quienes podían suponer el peligro más profundo para el orden establecido: aquellos que pacientemente pretendían organizar a la clase obrera, buscando su unión, y que con su acción , que pretendían mantenerse dentro de los límites de la acción sindical sin el uso de la violencia desmadrada-que no hacía más que propiciar y justificar las salvajadas del otro lado- podían conducir a una importante acumulación de fuerzas que vendría a suponer un verdadero peligro para la estabilidad del «desorden establecido» del que hables Emmanuel Mounier. Así tiempo después del atentado contra Pestaña , se produjo-como una muerte anunciada- el que llevaron a cabo algunos profesionales del crimen a sueldo contra Salvador Seguí…Queda claro igualmente que a pesar de que todo dios sabía quién había sido el autor material del asesinatos al igual que se conocía con todo tipo de detalles quienes habían ordenado, y pagado, la acción…el asesino se campaneaba sin recato de su acción, mientras que las autoridades…no sabían, no contestaban …No se hurta al lector otros aspectos importantes como son las referidas a los vaivenes de la unidad de acción entre ugetistas y cenetistas y a las posturas de los sucesivos gobiernos centrales con respecto al laberinto catalán.
Una novela meritoria que en su acción permanente hace que el interés lector sea mantenido de principio a fin, siendo mérito del escritor Antonio Soler-por cierto, en su investigación halló a un ser despreciable que guardaba con respecto a él una relación de homonimia: Antonio Soler, el Mallorquín, que aparece cometiendo sus fechorías a partir de la páginas 174- lograr la atención lectora al tiempo que entrega medidos retazos de historia, que. mutatis mutandis, dejan ver algunos aires de familia con respecto a los tiempos presentes.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS