Bankia se compromete a revisar expedientes de hipotecas tras el encierro de 15 afectados en una sede del banco

“Confiamos en Bankia, pero estamos dudosos porque todo ha sido hablado, nada escrito”, explicaba al salir Judit, la dueña de la casa sobre la que pendía la orden de desahucio del lunes. El domingo, por si acaso, miembros de 15-M y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) pasarán la noche en el domicilio de Judit, en el Paseo de Perales, 54, por si el banco no cumple su palabra y se persona en la casa a las 9.00 horas, como estaba previsto.

El encierro en la sucursal comenzó a las 12.30 horas, tras una rueda de prensa de la PAH, y tuvo uno de los momentos de mayor tensión cuando se trató de dar comida a los manifestantes, explica Inma, que siguió la protesta desde el exterior.

Apoyo ciudadano

“¡Desahucian al obrero, rescatan al obrero!”, “¡Sí se puede!” coreaban horas más tarde desde la calle decenas de personas que, como Imna, acudieron a solidarizarse con los afectados. El cordón policial impedía el contacto entre los dos grupos, excepto cuando uno de los protestantes salía de la sede.

Pasadas las 19.00 horas, los afectados abandonaron satisfechos la sede de Bankia, entre cánticos, aplausos y abrazos de los asistentes.

“Ha sido muy duro. Hemos estado encerrados sin comer ni poder ir al servicio”, criticaba Olga, una de las encerradas. La mujer es diabética y necesita acudir con frecuencia al aseo: “Los empleados se reían. Me he sentido humillada. Les he suplicado a las mujeres que me dejasen pasar al baño, pero ni siquiera ellas me lo han permitido”.

El desahucio de Olga está a la vuelta de la esquina. El 10 de julio logró pararlo por segunda vez, sin fecha, pero teme que el definitivo llegue pronto. La mujer vive con su hija de 19 años, que estudia Química en la universidad. Se las arreglan con 420 euros al mes. “¿Crees que si mi hija dejase la carrera para trabajar se arreglaría todo? Pues no. Es imposible. Aquí no hay trabajo para nadie”.

Olga es una de las participantes en el ‘campamento’ de protesta que se ha levantado esta semana frente a Bankia. “Hoy nos hemos encerrado por los 50 casos que reclamamos en el campamento. Pasamos frío y lluvia, pero no hay otra salida. Si el banco no cumple y no arregla mi caso, me pondré en huelga de hambre”, anuncia.

Curiosamente, la protesta ha coincidido con el anuncio de Bankia de que, durante los nueve primeros meses de 2012, la entidad perdió 7.053 millones, frente al beneficio de 295 millones registrado en el mismo periodo de 2011.

http://maspublico.com/2012/10/26/bankia-se-compromete-a-revisar-expedientes-de-hipotecas-tras-el-encierro-de-15-afectados-en-una-de-sus-sedes/

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