Baduel, ¡esa vaina no se hace! (o el amargo, pero familiar, sabor de la traición)

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Dudé un poco antes de sentarme a escribir a estas líneas pues estaba, y estoy, convencido que pocas cosas nuevas podrían aportar a las muchas cosas que, en cuestión de horas, se han escrito acerca de la nueva traición que se nos ha hecho. Sin embargo, no puedo dejar de opinar ante tan abominable y rastrero suceso, más por razones de catarsis que por otros motivos mas elevados.

Desde hace días estuve intentando darle forma a un nuevo escrito para este blog, sin embargo, como siempre, las cosas del día a día me lo impidieron, amén de la variedad de temas que se ofrecían para ser desarrollados, como generalmente ocurre en este país en Revolución, donde no termina de ocurrir algún evento cuando ya se presenta otro que reclama la atención nacional.

El caso es que, en horas del mediodía, me encontraba rumiando mis pensamientos acerca de los días que se avecinan antes del referéndum, cuando vi la imagen del general Baduel en las pantallas de Globoterror. Cuál no sería mi sorpresa cuando escuché en la voz de quien, hasta ese momento, era de mis más respetados personajes, un discurso digno de Oswaldo, de Manuel, de Hermann, &nbsp de Antonio o de cualquiera de los monseñores de derecha que rigen la Iglesia Católica. Junto a mi esposa, quedé boquiabierto ante la andanada de ataques que este ex revolucionario, que hasta el día de hoy nos tuvo a todos engañados.

Que gran dolor. Y es un dolor que siento, cuando menos, desde dos perspectivas diferentes. En primer lugar, el dolor en mi alma de Revolucionario, al ver como aquél que tantas veces juro lealtad al proyecto de la nueva patria, se cuadraba al lado de aquellos que hacen lo indecible por destruir el sueño que la mayoría de los Venezolanos tratamos de construir. Confieso, sin vergüenza pero con gran decepción, que Raúl Isaías Baduel era uno de los colaboradores de Mi Comandante a quien yo más admiraba y en quién más confiaba. Para mi la traición de Baduel, a quien nunca más honraré con el apelativo de General, era un hecho negado; una imagen que mi mente no quería, o no podía, concebir. No voy a dármelas de visionario diciendo que yo esperaba la puñalada de Baduel, como sí la espero de otros “rojos rojitos”, sin embargo, &nbsp las imágenes que vi en el nefasto canal 41 me confirmaron que fuera del Comandante Chávez, en esta Revolución no podemos confiar, por ahora, en nadie más.

La otra vertiente de mi dolor es el que comparto con el Comandante ante la traición de un amigo, de un compañero de batallas que cede ante las arremetidas de la reacción y que destroza de esta manera el sentimiento de afecto y de respeto que iba más allá de las actuaciones en el plano político. Me explico. Todos sabemos que el “misterioso” cuarto oficial del Samán de Güere era el entonces Teniente Baduel. Sabemos que entre el Presidente Chávez y Baduel solo hay un año de diferencia en antigüedad, militarmente hablando, &nbsp es decir, que&nbsp hoy, además de su posición en la historia de la nueva patria, este señor destruyó una relación de amistad y de confianza que tenía mas de treinta años construyéndose. Y yo, que siento un aprecio por el Comandante que trasciende lo meramente político, me siento afectado por la nueva herida que esta traición puede haberle infligido al Chávez humano. &nbsp &nbsp

Solo espero que el Comandante, en un nuevo arranque de nobleza, no le permita ocupar de nuevo ningún espacio a este traidor, como lo hizo con el inefable Arias Cárdenas, quien hoy se da el lujo de estar en el mismo salón con el Presidente luego de haberlo insultado públicamente, cuando trataba de satisfacer sus ansias de poder. La Revolución, y más específicamente el Pueblo Revolucionario, debe condenar al ostracismo a todos los Arias Cárdenas, Urdaneta Hernández, Acosta Chirinos, Baduel, Rosendo, que pretendan burlar las decisiones irrevocables del pueblo y que pretendan anteponer sus ególatras necesidades al bienestar colectivo.

No digo que Baduel tenga negado el derecho a disentir. No. Para mí, la traición no reside en el hecho de oponerse a la Reforma; sin embargo, lo que uno esperaría de un tan cercano colaborador es, cuando menos, moderación en la forma de hacer sus planteamientos. ¿Cómo es posible que un hombre que ha participado en la mayor parte de los acontecimientos&nbsp importantes&nbsp del país, políticamente hablando, salga ahora con esta sarta de estupideces? ¿Golpe de Estado? ¿Llamados a la Fuerza Armada? Las cosas que dijo este hombre hoy se parecen más a los oligofrénicos discursos de los agitadores que se hacen llamar estudiantes, que al pronunciamiento de un ex soldado que , por lo menos, nos hizo creer que era leal al mandato que como pueblo le entregamos.

Pero bueno, dejemos que Raúl Baduel transite tranquilamente su camino hacia las sentinas de la historia, mientras nosotros aprendemos las lecciones que esta nueva traición nos deja.

En primer lugar, esto nos sirve para perder la poca inocencia política que aún puede haber en nosotros. Ahora será más difícil creer en la lealtad de alguien, si este alguien no se &nbsp llama Hugo Chávez. Yo, &nbsp particularmente, &nbsp tengo, entre otros, un principio de vida que me sirve a la hora de evaluar escenarios: cualquier persona es capaz de casi cualquier cosa.&nbsp Este breve pero inobjetable aserto ha contribuido a mermar mi capacidad de asombro ante las acciones de los seres humanos. Y, aunque eso es harina de otro costal, me atrevo a afirmar que esa desconfianza nació en mi al ver &nbsp los relajados límites morales en los que la alienación capitalista nos ha permitido vivir. El caso es que, luego de la apostasía revolucionaria de Baduel, debemos ser más escépticos acerca de la pureza doctrinal e ideológica de quienes están en posiciones de poder alrededor del Comandante Chávez.

Gracias a la sabiduría política que las dentelladas de contrarrevolución nos ha regalado, estamos hoy en capacidad de concatenar hechos aparentemente aislados para definir así un patrón de conspiración que comienza a manifestarse. No me cabe ninguna duda acerca de la relación entre el “altamiresco” pronunciamiento de Raúl Isaías, con los cuatro bochinches que han armado unos cuantos fascistas juveniles en algunas universidades del país; alborotos que, por cierto, CNN reseña como si fueran batallas campales de una guerra civil, cuando la verdad es que se trata de cincuenta pendejos que se las dan de bravos porque saben que, por órdenes del Comandante, los cuerpos de seguridad no utilizarán en su contra más que agua y gases lacrimógenos, a diferencia de ellos, que por andar de alzados, mataron, en un enfrentamiento entre facciones de derecha, a una estudiante de La Universidad del Zulia.

Tampoco dudo que lo acaecido con Baduel esté vinculado con el reciente discurso de los terroristas del mal llamado Comando Nacional de la Resistencia, quienes en el ejercicio abusivo de su libertad de expresión han llamado a sus seguidores a desconocer a un Gobierno legítimo, y a salir a las calles a desestabilizar al país.

La verdad de todo esto es que los monigotes que vemos cada día en la televisión, a quienes, tristemente, desde hoy se suma Raúl Baduel, no son más que tontos útiles al servicio de quienes verdaderamente mueven los hilos de la conspiración. Y las maniobras de estos titiriteros se orientan, sin lugar a dudas, &nbsp a sabotear el referéndum con el fin último de derrocar o asesinar al Comandante Hugo Chávez.

Lo que estos infelices traidores, y sus dueños internacionales, parecen olvidar es que aquí hay un Pueblo que está dispuesto a defender con sangre si es necesario los logros que hemos alcanzado y los sueños que tenemos por cumplir. Pidámosle a Dios que los perversos planes de la contrarrevolución no encuentren medios de expresión, sin embargo, estemos listos y activados, con conciencia, con amor, con convicción y con fuego, para defender, aún a costa de la propia integridad, el futuro promisorio que la Nueva Patria Socialista nos ofrece. Hasta la victoria siempre….Patria, Socialismo o Muerte…Venceremos

Néstor González

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