Ayuso continúa improvisando y sin destinar recursos en la fase de desescalada

Según médicos de Atención Primaria, la Comunidad de Madrid sigue instalada en el inmovilismo, a pesar de su sostenida pretensión de que el Ministerio de Sanidad la habilite a pasar a la Fase 1.

Publicidad

El 15 de mayo, un médico de Atención Primaria se comunicó telefónicamente con El Salto para manifestar su inquietud por lo que describió como inacción reiterada de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (CAM). Según el facultativo –que pidió mantener su nombre en el anonimato- la CAM, a pesar de haber demandado su ingreso en la Fase 1, continúa en el caos paralizante que ha sido su tónica de actuación desde el inicio de la alarma por coronavirus. Esta dinámica fue denunciada también en los comunicados de la MEDSAP y la Plataforma de Centros de Salud, el día 9 de mayo pasado.

ANTECEDENTES

En las últimas ruedas de prensa, el Dr. Fernando Simón valoró que, en la actual fase de desescalada cabría a la Sanidad Pública y a la Atención Primaria un papel de destaque. Al tiempo, reconocía “no han sido la joya de la corona durante muchos años y en esta epidemia se han tenido que ir reforzando y lo tendrán que hacer ahora y en las siguientes fases”. Y enfatizaba que el buen resultado de la operación va a depender “de que las comunidades hagan el esfuerzo”.

En este marco y como telón de fondo, aún resuena la renuncia de Yolanda Fuentes, directora general de Salud Pública, quien se negara a firmar el documento con el que la Consejería de Sanidad solicitaría su ingreso en la Fase 1. Junto a su dimisión, presentó un texto explicitando su desacuerdo en que la CAM pasase a otra etapa.

Entre los requisitos exigidos por el Ministerio de Sanidad para autorizar el cambio de fase está la “Capacidad de atención primaria para el diagnóstico precoz (capacidad para hacer PCR a todos los sospechosos)”. Y esta fue una de las causas por las que se denegó a Madrid la autorización a pasar a otro ciclo, al valorarse que no contaba con una Atención Primaria suficientemente reforzada.

De lo antedicho, se infiere que en la actual fase de desescalada son tres los vectores que habría que privilegiar: la realización efectiva de test que permitan una política clasificatoria rápida y eficaz; la dotación de recursos humanos y materiales a la Atención Primaria –devastada por recortes durante las últimas décadas– para poder desarrollar este inmenso trabajo clasificatorio y dar una jerarquía –que se debería expresar en recursos humanos- a Salud Pública, ya que la clave epidemiológica sería decisiva en la fase que se inicia.

Según los profesionales que hemos consultado, en los tres aspectos la política de la CAM continúa dominada por el arbitrio y la improvisación.

FALTA DE COORDINACIÓN ENTRE ÁREAS Y CARENCIA DE RECURSOS HUMANOS

Los facultativos resaltan que, a pesar de que el documento del Ministerio de Sanidad para la detección precoz de casos se diera a conocer el 6 de mayo, recién el día 11 la CAM presentó su protocolo propio.

En ese escrito la Gerencia de Atención Primaria dispone que los Centros de Salud (CS) deberán tomar las muestras de PCR conforme a instrucciones del Ministerio de Sanidad, lo que les pareció razonable “porque son procedimientos que están bien protocolizados”, según aclara uno de los profesionales.

Al mismo tiempo, se les informa que Salud Pública –por ser el área especializada en epidemiología- se encargaría de los contactos, es decir, del seguimiento caso a caso de los sospechosos de haber contraído la infección, así como de controlar su entorno familiar, laboral y social.

“Para el volumen de trabajo que habrá por delante consideran irrisorio el número de profesionales actualmente disponibles –un total de 60- para toda la Comunidad”

Ante esto y para poder coordinar el trabajo, los profesionales de AP habrían solicitado las instancias de enlace con Salud Pública, para acordar y compatibilizar procedimientos. Según Mar Noguerol, médica del CS Cuzco, en Fuenlabrada, “del seguimiento por Salud Pública solo sabemos que ante un nuevo caso deberemos abrir un protocolo y consignar número de contactos estrechos y convivientes en el domicilio. Y que, a partir de esa información, Salud Pública abriría un procedimiento específico, sin que se nos informe si van a considerar solo convivientes o incluirán el entorno laboral y social. Algo tan elemental como eso, para que sepamos cómo proceder”, enfatiza.

Los profesionales habrían indagado también por el refuerzo en la dotación de médicos a Salud Pública, para que pueda llevar a cabo la tarea. Para el volumen de trabajo que habrá por delante consideran irrisorio el número de profesionales actualmente disponibles –un total de 60- para toda la Comunidad, “es un desastre, imposible que con ese equipo puedan contactar con los posibles contagiados” nos dice el desalentado profesional de uno de los CS de AP. Al tiempo que valora positivamente que sean médicos de Salud Pública los responsables por ese trabajo, “están bien entrenados en epidemiología, lo harían muy bien a condición de contar con el número de profesionales necesario”, aclara. Asegura que para la detección haría falta una cantidad exponencialmente mayor; que, en vez de los 60 facultativos actuales, deberían ser miles. Otro médico aporta un dato comparativo, asegura que en Escocia, con un número de habitantes parecido a la CAM, se prevé contratar a 5.000 profesionales para realizar esa tarea. Y agrega, “si, según nuestros cálculos, antes del coronavirus hubiera hecho falta contratar unos 300 pediatras y 600 médicos de familia para llegar a una cierta normalidad, imagínate ahora cuántos tendrían que ser”, dice en referencia a la situación de pandemia. Una médica agrega “aunque sea, podrían convocar a los residentes que están acabando ahora en Medicina Preventiva, creo que son solo unos 40, totalmente insuficiente, claro”. Otro, sentencia, “la CAM no tiene respuestas porque lo quiere hacer todo a coste cero”.

Como corolario, nos transmiten su conclusión de que la CAM continúa en la inoperancia. Que no tomaría ningún recaudo para coordinar Salud Pública y los Centros de Salud de Atención Primaria, ni para proveer recursos profesionales a los dos ámbitos que –según los anuncios oficiales- tendrían un papel destacado en esta nueva fase.

LOS TEST, UN MANIFIESTO PARIPÉ

Según relataron, también les habrían dicho “os vamos a mandar las PCR para registrar los casos nuevos y unos test serológicos para que los utilicéis”. En este aspecto es ilustrativo el comentario de la Dra. Mar Noguerol: “nos mandaron un montón de test rápidos que detectan anticuerpos totales, es decir, sin diferenciar IgG –que indica infección pasada- de IgM, que señala si hay infección actual. Dada esa poca sensibilidad y precisión del test, la única conclusión que se puede sacar de su aplicación es que el paciente tiene anticuerpos, pero no si aún es portador –y en consecuencia transmisor- del virus, o si ya ha pasado el período de 14 días que la profilaxis prescribe para considerarlo ‘curado’ y que no es transmisor”. En consecuencia, según explica esta profesional, esos test serían inútiles para una política clasificatoria, porque no permitirían decidir si el paciente debe ser aislado –por tratarse de un posible portador- o integrado a la vida activa por, presumiblemente, haber pasado la enfermedad. Agrega la médica: “esos test deberían ser retirados y no publicitados para no crear falsas expectativas en la población. Al parecer fueron ya rechazados en el Reino Unido”.

“Nos dicen desde la dirección que no cojamos muestras ni hoy ni mañana, porque hasta que no las tengamos (las bolsas) no se pueden tomar, es una chapuza tras otra”, se desahoga otro médico.”

También nos aclaran que, por el momento, en algunos centros no se podrán realizar las PCR porque el material les ha llegado incompleto. La muestra se compone de un hisopo, una torunda de algodón que se introduce por la nariz o la garganta, el recipiente donde se inserta la torunda y una bolsa específica, ya que se trata de un material contaminante. No les han enviado las bolsas, “nos dicen desde la dirección que no cojamos muestras ni hoy ni mañana, porque hasta que no las tengamos no se pueden tomar, es una chapuza tras otra”, se desahoga otro médico.

Como dato adicional del arbitrio imperante, una microbióloga de un hospital público de la CAM –que solicita mantener su identidad en anonimato- nos informa que al menos tres grandes hospitales que operan bajo gestión privada están derivando a laboratorios de hospitales públicos los análisis de centenares de PCR de pacientes de su competencia. Cabe preguntarse: ¿tiene la CAM conocimiento de esto? Y si lo tuviera ¿se prevé alguna compensación económica al sector público por el coste de esos análisis que no realiza la esfera privada, a pesar de ser de su competencia?

SUPRESIÓN DE MEDIDAS TRANSITORIAS DE APOYO

Los facultativos nos explican que al inicio de la pandemia se les liberó de labores burocráticas, que –se calcula- constituyen alrededor del 30% del tiempo de trabajo, “nos autorizaron a dejar de hacer las bajas en papel y a que se comunicaran por vía telemática al INSS y de ahí, a la empresa”, comenta uno. De ese modo –nos explican- se evitaba que los contaminados o sus familiares fueran al CS a buscar el comprobante, evitándose contagios. Sin embargo, acaban de recibir una nota de Jesús Vázquez, Gerente de Asistencia Sanitaria, ordenando que las bajas se hagan nuevamente en papel. “Los enfermos o sus familiares –como antes- tendrán que venir a buscar los partes y podrían ser personas contaminadas por coronavirus o con otras patologías. Es volver a poner gente a circular cuando se está aún en estado de alarma, en confinamiento”, remata.

Algo parecido sucede con las recetas electrónicas. Su duración es de un año. Para evitar que los pacientes circularan en período de pandemia, las autoridades decidieron que las recetas que caducaban en el período de emergencia se renovasen automáticamente por tres meses adicionales. Acaban de anular esta medida, los pacientes tendrán –como antes- que venir o llamar por teléfono al CS, cuyos teléfonos frecuentemente están colapsados.

SIN NUEVAS CONTRATACIONES DE PROFESIONALES SANITARIOS

En este aspecto, ni qué decirlo, la situación en la CAM es deplorable. Según relata el médico Antonio Cabrera, el 14 de mayo el colectivo sanitario “AP se mueve” organizó frente al CS Daroca una recogida de currículums de profesionales sanitarios porque, «al parecer el departamento de recursos humanos de la Gerencia de Atención Primaria de la CAM no encuentra candidatos”. En el acto, hicieron público un comunicado en el que, entre otros reclamos, manifiestan: “Es incomprensible y muy llamativo que a los residentes MIR de Medicina de Familia y Comunitaria que van a finalizar su formación dentro de 7 días no se les ofrezcan condiciones dignas para trabajar en los Centros de Salud, ya que son los más preparados y han realizado una labor capital en estos dos meses de crisis en Madrid. Es muy probable que muchos de ellos escojan condiciones más favorables fuera de nuestra comunidad.”

“Implica una calidad asistencial espantosa, no se puede hacer un equipo estable, ni dar seguimiento a pacientes porque al andar rodando no los vas a conocer”

Varios médicos residentes explican que sus contratos vencen el 26 de este mes, sin que hasta el momento hayan recibido una oferta de incorporación estable, como no sea el “contrato de refuerzo”, un parche precario que solo les asegura trabajo y sueldo hasta diciembre. Y, por añadidura, en condiciones propias de “médico itinerante”, teniendo que pulular por diferentes centros –y en turnos aleatorios de mañana o tarde- conforme ocurrencias de las autoridades sanitarias. Además de la precariedad del vínculo, pone de manifiesto un pésimo servicio al paciente. Lo explica bien Guadalupe Rincón, Residente 4 de Familia, que trabajó en el Ifema –iniciativa que considera fue para vender imagen- y ahora se encuentra en esta situación: “implica una calidad asistencial espantosa, no se puede hacer un equipo estable, ni dar seguimiento a pacientes porque al andar rodando no los vas a conocer, ese puesto debería cubrirlo un residente que ha trabajado todo el año allí”, afirma.

La preocupación por el futuro es manifiesta y compartida. Uno de los facultativos expresó: “creemos que, según abran las terrazas de Huertas y de la Plaza Mayor pueda venir una avalancha de casos”. Y la Dra. Mar Noguerol acrecienta, “la inmunización de la población es bajísima, un 5%, vamos a tener un coletazo. Además, tenemos que estar muy atentos porque hay procesos novedosos y muchas secuelas pulmonares”.

Fuente: El Salto

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More