Ayuntamiento de El Saucejo (Sevilla) alquila una finca a un terrateniente para que los jornaleros puedan conseguir las peonadas

“Esto es un auténtico berenjenal”. Fina se ríe a carcajadas mientras corta una nueva raíz de berenjena. “Me pican muchos los ojos pero no me importa, estoy trabajando que es lo que quiero”, afirma. Su amiga Vicky se encuentra a pocos metros y bromean juntas para hacer el trabajo más ameno a plena luz del sol. A sus 45 años, Fina lleva casi un lustro sin empleo estable: “Mi niña tiene ya casi 12 años y gracias a la Cruz Roja y la ayuda del pueblo estoy saliendo adelante”. Su último empleo fue de limpiadora y viajó hasta la isla de Ibiza el año pasado para mantener a su hija como camarera. Ahora trabaja en un latifundio de su pueblo, El Saucejo, tierra de jornaleros y temporeros de la Sierra Sur de Sevilla. El Ayuntamiento ha puesto en marcha un plan de empleo pionero: ha arrendado una finca para darle a sus vecinos la posibilidad de alcanzar las 35 peonadas que exige el paro agrario, el único ingreso para muchas familias. La producción, además, se vende y muchas de esas berenjenas han acabado en el supermercado de El Corte Inglés.

A tan sólo 100 kilómetros de la capital, es uno de los pueblos que está sufriendo con mayor crudeza la crisis en el campo andaluz. El 85% de sus habitantes viven durante las épocas de invierno del paro agrario. “Estoy muy contenta con esta iniciativa. Podré comprarle ropa a mi niña ahora para el cole”, dice Fina. La escasez de trabajo hace que mujeres como ella no alcancen los jornales suficientes.

El programa de empleo agrario de Navahermosa -el nombre de la finca arrendada- acoge a 400 personas en su bolsa de trabajo. Cada semana 18 jornaleros, 12 mujeres y seis hombres, acuden a los campos a la siembra y recogida de pimientos, calabacines y berenjenas. Arrancó con un presupuesto inicial de 300.000 euros para los gatos de contratación y alquiler de las tierras. 27 hectáreas que fueron arrendadas a un terrateniente de la zona de Sierra Yeguas (Málaga) por 19.500 euros toda la temporada. Antonio Barroso, alcalde por Izquierda Unida del municipio, ha promovido esta “iniciativa social” sin subvenciones públicas ni privadas. Asegura que es financiado íntegramente por las arcas municipales.

“Las empresa coge a los mejores y nosotros queremos que las mujeres y los jóvenes del pueblo tengan una oportunidad”, sostiene. Las inundaciones y falta de actividad en el campo andaluz, unido a la mecanización de grandes cosechas, han dejado sin trabajo a gran parte de los jornaleros de la zona. “No podemos dejar que la gente se vaya fuera. Queremos crear todo el empleo que podamos”, insiste. Los requisitos son pertenecer al PER y no haber trabajado en el último año.

Hasta el momento se han cubierto casi 1.300 jornales de 76 trabajadores de esta iniciativa exclusiva para habitantes del municipio. 20 sellos en la cartilla que relevan cada tres semanas con nuevos temporeros. Las familias aumentan sus posibilidades de alcanzar el subsidio a pesar de que las esperanzas de trabajar en otras tierras son muy escasas. Lola Rivera, temporera en estos días comenta que las 15 peonadas restantes sólo las puede encontrar en el mercado negro. Los empresarios agrícolas cobran a 15 euros la peonada sellada a aquellos que no alcancen las 35 exigidas por el Gobierno central. Para muchos resulta un lujo.

Lola recuerda su situación: “Mi marido está también en paro y con dos hijos no puedo pagarme ese dinero”, resalta. Casi la totalidad de las mujeres no llegarán, a pesar de las ayudas del Ayuntamiento, a cobrar la prestación. 850 euros por sus días trabajados en estas tres semanas aliviarán, no obstante, la difícil situación.  Necesitan haber trabajado en otras cosechas como las del melón en Francia, a la que acudieron 200 personas de El Saucejo antes de comenzar el plan de empleo.

Patricia se encuentra en una situación similar. El perfil es común en un pueblo donde la mecanización del campo ha terminado por eliminar las posibilidades de empleo para las mujeres en cosechas como las de la aceituna. “¿Dónde vamos a ir en esta situación? Mi familia nos ayuda mucho. Y mi marido también está parado”, afirma a sus 31 años.

Al otro lado de las tierras está Cristóbal, conocido en su pueblo como el Coscorrón. A sus 36 años, vive en casa de sus padres, que ya están jubilados. “Con esta ayuda lograré las 35 peonadas”, sonríe mientras se vuelve a colocar su gorra azul y recuerda con alegría haber sido uno de los afortunados en acudir antes del verano a la cosecha en Francia.

BENEFICIOS

El plan de empleo pretende ser redondo: vender los productos. Las primeras expectativas del Ayuntamiento situaban el beneficio en torno a unos 200.000 euros cuando acabara la temporada, en el mes de noviembre. En tiempos de crisis y mala climatología la realidad es otra. El aumento de la producción en países como Francia, Italia o Bulgaria abarató mucho los precios. “El calabacín estaba de media a 25 céntimos el kilo y cayó a 5. Con las heladas la cosecha ya se viene abajo y no podemos seguir hasta que vuelva de nuevo el calor”, cuenta.

No obstante, Fruveco, empresa murciana de distribución de productos congelados, confió en la labor social del proyecto y ha respetado los precios de los 400.000 kilos recogidos por los jornaleros durante estos cuatro meses. “Hubieran podido acercarse hasta El Ejido, donde el pimiento estaba tirado y han querido confiar en nosotros”, destacan desde el consistorio. Para 2014 se prevé que la cosecha aumente y pueda dar un mayor beneficio. Si las previsiones van en línea podrían llegar a contratarse a 120 jornaleros durante más de cuatro meses seguidos.

Los productos cogidos directamente de la tierra, como antaño, se distribuyen también al mercado fresco. Barroso sonríe cuando recuerda que sus berenjenas han llegado a los supermercados del mismísimo Corte Inglés. Todo un logro en una actividad comercial que apenas comienza y que nace con ganas de crecer.

La jornada laboral acaba para los temporeros a las dos y cuarto de cada tarde. Las hojas verdes que brotan alrededor de la tierra protegen la semilla que les da hoy día un hilo de esperanza en medio de la complicada crisis. Los jornaleros confían en el proyecto y esperan no tener que salir de sus casas para emigrar muy lejos. Si fuera así, que sea solo para una corta temporada. El pueblo entero apuesta por la iniciativa. Mientras, las familias esperan sus 20 días de jornal sin ánimo de lucro para pasar con mayor holgura el invierno.

http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/ayuntamiento-saucejo-alquila-finca-terrateniente-jornaleros-peonadas/

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