Ayuntamiento de Almería: Que retiren la calle al Crucero Canarias

Por Marcos González Sedano

Sobre la injusticia histórica no puede haber reconciliación. Ochenta años después, el neofascismo social sigue gobernando España y es necesaria la ruptura con la línea conductora del Franquismo. 

Por Marcos González Sedano

NO HAY HONOR EN UN GENOCIDIO!!
El fascismo no ha muerto! Anda disfrazado y cuando puede sale y muerde, reivindicando sus crímenes.
Comparar a la víctima con el verdugo, justificar el genocidio como un mal menor, reivindicar las figuras de los genocidas, mantener sus estatus y propiedades mientras las víctimas siguen en las cunetas, es una muestra de la debilidad de la democracia española.
En los actos de guerra del Crucero Canarias, no hay ningún honor, ni militar ni humano. BOMBARDEAR A LA POBLACIÓN CIVIL, indefensa, cuando es una columna de refugiados…es un acto de cobardía de los militares que dirigen la operación y de los elementos de guerra que se utilizan.
La conocida como la Desbandá: Málaga, Granada y Almería, fue un genocidio.
La cadena perpetua que el partido popular y  ciudadanos nos van a imponer, está hecha para los desheredados, porque sus delincuentes están en Suiza o paseando por Madrid.
El fascismo no ha muerto! y no ha muerto porque más de ochenta años de franquismo y postfranqismo, son muchos años para que no haya calado socialmente.
Y los concejales del PP del Ayuntamiento de Almería pueden comparar a la víctima con el verdugo y salir ilesos de ser incultos o neofascistas.
España está rota;  rota socialmente y políticamente hundida.
Sobre la base del fascismo histórico y moderno es imposible construir una sociedad democrática.
Los neofascistas no tienen ningún problema en imponernos su modelo, basado en la injusticia y la dictadura de la oligarquía española.
La Contrarreforma Laboral, La Amnistía Fiscal, y la Ley Mordaza, son botones de muestra que nos indican los caminos de estos hijos e hijas del general fascista Franco.
Así no puede ser!
Sobre la injusticia histórica no puede haber reconciliación. Ochenta años después, el neofascismo social sigue gobernando España y es necesaria la ruptura con la línea conductora del Franquismo.
Esa debería ser la tarea de todos/as los demócratas que en el Reino de España vivimos.
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