Ay don Uribe, que a Tutmosis no le fue muy bien…

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Ay don Uribe, que a Tutmosis no le fue muy bien…

Cuentan los estudiosos que 7 plagas se diseminaron por el Egipto Antiguo y fueron las productoras de la derrota que sufriera el faraón Tutmosis III: Inundaciones, Tormentas con Rayos y centellas, Granizo, Mosquitos, Densas Nieblas, Matanzas de los hijos, Fríos intensos que provocaban la muerte de los pobladores.

Por supuesto como siempre sucede, las Plagas afectaron principalmente al pueblo.

En los tiempos actuales resurgieron aunque con distintos nombres. El neoliberalismo y la tristemente célebre globalización sobre todo de la economía, fueron multiplicándose y miles de víctimas, como entonces, pertenecientes a las clases más pobres fueron dejando su tendal en cada tierra de los llamados países emergentes.

Así tomaron forma y cuerpo: el hambre, la miseria, la exclusión, el aniquilamiento de los derechos humanos elementales, la feminización de la pobreza, las privatizaciones que cayeron con el peso de su horror sobre los pueblos llamados patios traseros del imperio.

Colombia no resultó inmune, se crearon sus propias plagas y con ello el dolor de un pueblo azotado por la violencia, día a día, vuelve a derramar lágrimas de desesperación.

Las Plagas de Colombia podemos definirlas como: el para militarismo, el narcotráfico, los desplazamientos, las persecuciones, las motosierras despedazadoras de cuerpos de luchadores, los señalamientos, los falsos positivos y todas las desgracias bajo el nombre de Terrorismo de Estado que resume todos los horrores imaginados e inimaginables.

El 4 de febrero, una marcha gestada por el gobierno y el paramilitarismo, las embajadas colombianas en el mundo con el invalorable apoyo de la gran prostituta de la información, la CNN, y por supuesto la Casa Blanca, convocaron a una marcha contra las FARC, “casualmente” organizada luego de la liberación de dos prisioneras de la guerrilla, hecho que se produjo a partir de la decisión política de la insurgencia como gesto de agradecimiento a la gestión del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y a la senadora Piedad Córdoba quienes prestaron atención real al gravísimo problema que sacude las almas de los colombianos y del mundo preocupados por el conflicto interno que demuestra desconocer el genocida Uribe de la misma manera que lo desconocieron los presidentes anteriores.

No hubo atentados contra la marcha que se produjo con absoluta libertad, participó en ella quien quiso y no lo hizo quien no estuvo de acuerdo. Más nada ocurrió.

Sin embargo, como conocemos aquella ley de acción-reacción, la otra cara del conflicto colombiano convocó a una nueva marcha con absoluto derecho, así es como se organiza una nueva, pero esta vez contra el paramilitarismo que tantas víctimas dejara en el largo camino hacia el horror del pueblo colombiano.

El Movimiento Nacional de Víctimas contra el Terrorismo de Estado, convoca a una acción en memoria y respeto a su gente asesinada y no dudamos que tienen todo el derecho de hacerlo, sólo que en Colombia lo blanco no es blanco ni lo negro es negro.

Iván Cepeda, hijo del dirigente de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, es uno de los organizadores de la convocatoria para el próximo 6 de Marzo.

El dolor por el crimen de su padre y el resto de los asesinados, no quedó sepultado por el tiempo de la misma manera que no quedó el dolor del resto de los familiares de semejante aberración y pretenden revivir la memoria con absoluta legitimidad.

No obstante el gobierno salió a proclamar que no apoya la movilización argumentando que es convocada por las FARC, metiendo todo en una misma bolsa y con el clarísimo objetivo de abortar la marcha y nadie puede dejar de interpretar el mensaje subliminal que el asesino está enviando tanto a los convocantes como a los asistentes y a los apoyos de dicha marcha.

Las amenazas no dejaron de presentarse inmediatamente, así es como Daniel Maestre, representante de la etnia kamkuamorecibió de los paramilitares fuertes intimidaciones con el fin de lograr la paralización de la convocatoria que está difundida por el mundo.

Bajo la firma “descansen en paz”, estampada por las ratas de la Nueva Generación Nariño, pretenden desmovilizar la iniciativa que cuenta con fuerte apoyo internacional.

La convocatoria se enmarca también a favor de los desplazados, los desaparecidos y apuntando a que la famosa Ley de Justicia y Reparación no se convierta en un instrumento manipulado y para que los jefes paramilitares dejen de delinquir y dar órdenes desde las cárceles.

La marcha de 6 de Marzo cuenta con el apoyo de luchadores en 150 países del mundo y de la Confederación Sindical Internacional, respetuosa de la memoria de los más de 2.500 sindicalistas asesinados y los innumerables señalizados que existen en estos momentos.

Sin embargo esta convocatoria molestó mucho al gobierno y por supuesto a las embajadas en el mundo. Ni que hablar del para-militarismo que ya comenzó su recorrido hacia la desarticulación que si bien no tendrá la fuerza suficiente como para detener, sabemos muy bien que tratarán de intimidar de todas las formas.

Una demostración más de la intolerancia de un gobierno y sus secuaces que todo lo que huela a pueblo les hiela la sangre y al sentirse acorralados por la justicia y la verdad de un pueblo herido de muerte, no encuentran otra salida que el rugido de las motosierras, las amenazas y intimidación.

Sin embargo podemos estar seguros que la marcha seguirá su rumbo y la memoria de los miles de asesinados precederán las columnas que dirán BASTA al genocidio.

Tenga en cuenta el “señor” Uribe que cuando más se tensa la cuerda, esta termina cortándose. Los pueblos se hartan de horrores y los tiempos actuales gozan de elementos que pueden detener las plagas cuando éstas tomaron forma humana.

Así como a Tutmosis lo destronó la naturaleza, la naturaleza hoy bien puede convertirse en pueblo que harto de llorar por sus ausentes, produzca un desmerengamiento tal que permita que el genocida encuentre la puerta de salida empujado por el pueblo que tanto agrede y mucho antes de lo que realmente imagina y deseo profundamente que esto, no sea sólo un deseo…

Ingrid Storgen, febrero de 2008 y en colaboración permanente con la marcha del 6 de Marzo.

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