Austria: Un respiro, pero ¿por cuanto tiempo?

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El 4 de diciembre, el candidato independiente y ex líder del Partido Verde Alexander Van der Bellen ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Austria, con más del 53% de los votos. Esta victoria supone sin duda un alivio para la izquierda y los demócratas en Austria, pero no puede ocultar el hecho de que el peligro de la llegada al poder de la extrema derecha es más acuciante que nunca. Pero también debido a la campaña electoral de Van der Bellen.

¿Por qué nuevas elecciones presidenciales?

El 22 de mayo de 2016, el ex líder del Partido Verde, que se presentó como independiente, Alexander Van der Bellen, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Austria. Después de haber reconocido en un principio su derrota, el candidato del Partido de la Libertad (FPÖ, extrema-derecha), Norbert Hofer, cuestionó el resultado alegando irregularidades. Ante el recurso del FPÖ, el Tribunal Constitucional de Austria abrió una investigación que llevó a la cancelación de las elecciones del 22 de mayo.

El Tribunal anuló las elecciones por cuestiones de procedimiento, pero subrayó que no encontró ninguna manipulación del resultado de la votación. En otras palabras, la Corte Constitucional dio una segunda oportunidad a la extrema derecha, lo que no sólo es políticamente problemático, sino que va en contra de la Constitución de Austria. Las nuevas elecciones deberían haberse celebrado el 2 de octubre, pero debido a un error de impresión, las papeletas estuvieron listas. De hecho, en 2002 la imprenta estatal fue privatizada bajo el gobierno de coalición de los conservadores (OVP) y la extrema-derecha (FPÖ), y desde entonces la empresa ha sido conocida por sus despidos y el aumento de la presión sobre los trabajadores restantes. Por último, la repetición de la segunda vuelta de las elecciones se llevó a cabo el 4 de diciembre.

Una aparente polarización

En la medida en que las elecciones del 22 de mayo estuvieron muy polarizadas, la nueva campaña ha estado marcada ante todo por el reto de los candidatos de cómo movilizar de nuevo a su electorado. Teniendo en cuenta el margen de error de las encuestas, ambos candidatos han permanecido empatados durante la campaña electoral.

En el contexto de la crisis de las políticas de acogida de los emigrantes y refugiados, las elecciones presidenciales se han convertido en una nueva ocasión de polarización política y ello a pesar del escaso poder real del presidente de Austria, que está fuertemente limitado por sistema parlamentario austríaco. Mientras que Van der Bellen estaba claramente a favor de acoger a los refugiados, Hofer ha basado su campaña en proteger a Austria del «islamismo y la violencia».

Coherente con sus posiciones, el FPÖ ha organizado cabo recientemente en el exclusivo hotel Hilton de Viena su tercer «Baile del Arándano». Desde el siglo XIX, el arándano es el símbolo de los nacionalistas alemanes, que se caracterizan especialmente por un antisemitismo virulento. En la misma línea, el arándano ha sido el símbolo del partido nazi en Austria durante los años de su clandestinidad entre 1933 y 1938. Estos ataques islamófobos y antisemitas son plenamente compatibles con la línea ideológica del FPÖ, cuyo responsable no es otro que Norbert Hofer. En un manual para los dirigentes del partido de extrema derecha, Hofer escribió que el pueblo austríaco se basa en una «comunidad étnica» que se compone de familias «nativas».

El otro factor de polarización de la campaña ha sido la muy probable victoria de la extrema derecha en las próximas elecciones legislativas. Si ese fuera el caso, Van der Bellen ha anunciado su negativa a nombrar a un canciller del FPÖ.

La realidad de la reorientación hacia el centro

Sin embargo, esta polarización esconde la atracción que ejercen sobre ambos candidatos las políticas neoliberales. Ciertamente, el candidato de extrema derecha Norbert Hofer tiene la intención de aprovechar la victoria de Donald Trump y los buenos resultados de la extrema derecha alemana AFD para «desafíar» el poder de las «élites». De hecho, la extrema derecha austriaca vota sistemáticamente en contra de cualquier intento de regular el sector bancario, a favor de la reducción de las cotizaciones sociales de las empresas y por el recorte de los derechos de los trabajadores. Como era de esperar, su participación en el gobierno entre 2000 y 2007 fue un período de privatizaciones y escándalos de corrupción a gran escala. La estrategia del FPÖ refleja en gran medida la «razón populista» que pretende oponerse a las «élites» en las «instituciones», al mismo tiempo que omite los intereses de clase en la sociedad. En relación con la Unión Europea, se observa un efecto de domesticación del FPÖ. Ya no reivindica la salida de Austria de la UE, pero está a favor de la exclusión de las “economías débiles” de la zona euro. Además, Hofer ha apoyado las recientes propuestas de la Comisión Europea para avanzar hacia una creciente militarización de Europa.

En una dinámica similar de plegarse a las posiciones neoliberales, Van der Bellen ha abandonado sus posiciones sociales moderadas cuando era el dirigentes del partido Verde. Y debido a que entre los apoyos oficiales más importantes del candidato verde se encuentran una parte importante de la burguesía austriaca y sus representantes políticos del Partido Socialdemócrata y el Partido Conservador. Durante la campaña electoral, la cuestión social sólo se ha abordado a través del CETA. Mientras que Van der Bellen parecía no tener una posición clara, Hofer no ha ocultado su rechazo al Tratado de Libre Comercio en defensa de algunas empresas austriacas.

Hasta el punto que ninguno de los candidatos se ha dirigido a las clases trabajadoras para hacer frente a la caída de los salarios y el aumento de la desigualdad social en Austria. Por lo tanto, la opción en estas elecciones presidenciales se reduce a la oposición entre el sector liberal y el sector nacionalista de la clase dominante, lo que no augura nada bueno para las libertades y derechos fundamentales de las minorías en Austria.

Un presidente verde pálido, una emergencia de color rojo fuerte

Tras la anulación de la votación del 22 de mayo, el panorama político austríaco ha cambiado de forma muy preocupante. Después de la derrota del Partido Socialdemócrata en las elecciones presidenciales de mayo, el canciller Faymann (SPÖ, socialdemócrata) renunció para dar paso a al ejecutivo Christian Kern (SPÖ). Este cambio de canciller fue acompañado de un cambio de actitud de los socialdemócratas vis-à-vis la extrema derecha. En noviembre de 2016, un canciller socialdemócrata aceptó por primera vez debatir en público con el líder de la extrema derecha, Heinz-Christian Strache. Durante aquel debate televisado, el canciller Kern dijo ver similitudes entre el SPÖ y el FPÖ, ya que ambos trabajaban para «sacar al país adelante».

Al mismo tiempo, el Partido Conservador (ÖVP) ha sufrido la pérdida de votos a favor de la extrema-derecha y ha visto como aumentaban las similitudes en las declaraciones de sus dirigentes en relación con el FPÖ.

En este contexto, la victoria de Alexander Van der Bellen en las elecciones presidenciales ha evitado, por supuesto, un importante avance de la hegemonía de la extrema derecha. O, como decía Brecht «el vientre es todavía fértil, de ahí surgió la bestia inmunda» porque la dinámica política en Austria indica claramente un creciente apoyo a la extrema-derecha.

A pesar de todo, la sucesión de elecciones presidenciales también ha ayudado a despertar a las pequeñas organizaciones dispersas de la izquierda radical. Han organizado una primera conferencia de reagrupamiento en junio de 2016 – un verdadero éxito – que ayudó a poner en marcha una campaña de acciones en todo el país bajo el lema «los ricos nos ha costado demasiado». Según algunas encuestas, podrían alcanzar el 25% – un resultado completamente inédito tras la introducción de la democracia liberal en 1918.

Benjamin Birnbaum Politólogo. Es miembro del Consejo Editorial de la revista Période.
Fuente:
https://www.ensemble-fdg.org/content/autriche-le-soulagement-et-apres
Traducción: G. Buster

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