Atípico Stephen Hough

Por José Luis Merino

Es usted, por encima de todo, pianista, pero también es compositor, pintor, escritor. ¿Stephen Hough quiere ser muchos Stephen Hough a la vez?

Supongo que es mejor no ser muy consciente de lo que somos sino esforzarse en ser auténtico. La música es el centro de mi vida creativa pero el impulso por escribir, tanto palabras como música, es increíblemente fuerte. Estallaría si no me desahogara. En lo que se refiere a la pintura, simplemente me gusta lanzar colores vivos en un lienzo, pero no pretendo convertirme en nada de esta manera.

            ¿Le gustaría ser conocido como el Picasso del piano? ¿O tal vez el Francis Bacon de la tecla?

            Todas las artes están conectadas, y únicamente tocar el piano me parecería una vida limitada. Pero los trazos de un Picasso pueden interpretarse como las líneas de una melodía, con dirección, elegancia y sorpresa. Siempre me interesa el color y la textura de las interpretaciones pianísticas, cómo el pedal crea transparencia, cómo los diferentes acordes se combinan, se funden y se difuminan.

            En sus famosos pianissimos su sensibilidad queda como suspendida en el espacio. ¿Hay algo de vuelo y éxtasis en ese instante?

Hay algo seductor, incluso quizás algo erótico en un pianissimo. Es acercarse a la audiencia y susurrarles al oído. Si la música en sí tiene un halo de intimidad, creo que éxtasis es una buena descripción.

Si existieran pequeños deslices, fallos casi imperceptibles de un compositor en sus obras, ¿un buen intérprete sería aquel que los corrige?

¡Ah, una compleja e interesante cuestión! Por supuesto depende del compositor y de los “deslices”. A veces, las erratas o los resbalones de la pluma tienen que ser corregidos. Otras veces, ciertos efectos en el teclado, escritos por un no-pianista (por ejemplo Dvorak, Tchaikovsky) pueden mejorarse. Pero la mayor parte del tiempo es trabajo del intérprete encontrar soluciones a los problemas en lugar de apartarlos.

            Al hablar de música, introducimos palabras afines al arte, coloraturas, claroscuros…. al hablar de arte hablamos de armonías, composición… en la escritura hablamos de fuertes trazos, mesura en los ritmos, y hasta de música callada (pienso en el poeta-místico español San Juan de la Cruz)

Esto es exactamente donde las distintas formas del arte se funden y se difuminan. Nos esforzamos por encontrar palabras para las experiencias y todas estas ideas se reúnen en un área que es filosófica y quizás incluso teológica. Asimismo, los credos son más que un cierre en dogmas, un alcance ulterior de los conceptos. Y la palabra Dios es quizás la palabra más silenciosa de todas.

            Al elegir en su repertorio pianístico obras de Schoenberg, Bruckner, Wagner, Richard Strauss, Schumann, ¿también en eso trata de ser muchos hombres a la vez?

            La idea que reside detrás de ese repertorio es mostrar cierta progresión en la música austro-germana de ese periodo. Desde Brahms hasta Schoenberg, como un fascinante viaje. Y también un menú: tapas en lugar de un filete de carne.

            ¿Por qué no siempre el mejor compositor es quien mejor interpreta sus obras?

Otra interesante cuestión. A veces es sencillamente la falta de dotes físicas o fisiológicas del compositor para interpretar o tocar el instrumento, o en el caso de la voz, que tiene una mala voz. A parte de ese pensamiento creo que algunos compositores son como conductos. Son las vías para algo de lo que no siempre comprenden su significado íntegro.

            Mientras el hombre trataba de encontrar un lenguaje hablado para entenderse, el viento, el agua de los ríos, y demás sonidos de la Naturaleza musicaban a su manera… Sin olvidarnos de la música de las esferas…

            Y la habilidad para ver el arte en el mundo que nos rodea es un profundo instinto humano. Podemos destruir nuestro planeta pero también cultivarlo, y ver la belleza en un jardín bien podado es venerar, no destruir la naturaleza.

            ¿El pintor Paul Klee podía ser el intérprete aficionado más insigne?

Creo que puede ser cierto, aunque no he escuchado sus interpretaciones. Balanchine es otro amateur que se considera que tocó el piano a nivel profesional.

            Como compositor, ¿qué compositores son los más estimulantes para bien, y cuáles de los que tiene que huir porque le absorben y anulan en exceso?

            Me gusta la manera en la que dices estimulante en lugar de influyente porque muchos compositores me incitan a escribir, aunque sean composiciones que no tengan nada que ver con su estilo directo. Janacek, Poulenc y Britten son tres que siempre me inducen a sacar papel y bolígrafo, y también el jazz o incluso la música pop. Mi segunda Sonata tiene un olorcillo como de club de noche.

            ¿Para cuándo la dedicación a la dirección de orquesta?

            Quizás en el futuro. Me pasé dos semanas trabajando con un par de orquestas, tanto dirigiendo desde el teclado como dirigiendo una sinfonía. Si volviera a hacerlo, me gustaría tomarme unos meses para estudiar intensamente.

 

 

N.- La traducción del español al inglés (y viceversa) ha sido realizada por Idoia Enderika

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS