Atención: están muriendo obreros

El pasado año murieron 147 trabajadores de la construcción, el sector con mayor siniestralidad, que registra un aumento de los accidentes desde 2014

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El 3 de enero, un albañil de 55 años falleció tras caerse de una altura de unos tres metros en una obra en Vitoria. A principios de febrero, un joven de 21 años moría al ceder la cubierta en la que trabajaba junto a su padre en una céntrica panadería de Campo Lameiro (Pontevedra). Son solo dos muertes de obreros en lo poco que llevamos de año en un sector, el de la construcción, que carga con el lamentable título de ser el más mortal para sus trabajadores. En 2019, murieron en total 147 trabajadores de la construcción. Más de dos personas a la semana.

La preocupación en los sindicatos se centra no solo en el alto número de muertes y de accidentes laborales en las obras, sino en su aumento. Mientras que en la mayoría de sectores la siniestralidad se reduce, en la construcción está creciendo.

Así lo indican las cifras provisionales sobre accidentes de trabajo de 2019 que ha publicado el Ministerio de Trabajo esta semana. En total, fallecieron 695 trabajadores el año pasado. De los 147 trabajadores de la construcción fallecidos por accidentes laborales, 117 murieron durante su jornada laboral y 28 fallecieron en el trayecto al ir o volver del trabajo.

La estadística de Trabajo presenta este año importantes novedades, entre las que destaca la inclusión de una mayor muestra de trabajadores autónomos, por lo que las comparaciones con 2018 solo se pueden hacer respecto a los asalariados. La construcción es el sector que presenta un mayor aumento de muertes de trabajadores durante su jornada laboral en términos absolutos: en 2018 fallecieron 95 obreros y el pasado 2019, 99 personas.

Cuando se atiende al número de muertes respecto a los trabajadores de cada sector, para medir la incidencia de la mortalidad, se comprueba que la construcción es el sector más letal, con 11 muertes durante la jornada por cada cien mil trabajadores. La media del conjunto de sectores es de 3,1 muertes.

La construcción también destaca como el único sector junto a la industria manufacturera en el que aumentó la incidencia de accidentes laborales durante la jornada de trabajo. En la construcción es una constante desde 2014, cuando el sector empezó a recuperarse tras la crisis. En 2019, el dato se situó en los 8.274 accidentes por cada cien mil trabajadores, el más alto desde 2010.

Aunque algunas voces relacionan el aumento de los accidentes con el incremento de la actividad económica, no tiene por qué suceder siempre y, de hecho, no ocurrió entre el año 2000 y el 2005, en pleno boom del sector, cuando la incidencia de los accidentes laborales se reducía (de los 18.770 accidentes por cada cien mil trabajadores a los 13.498, respectivamente).

Muchas muertes son evitables

Los sindicatos llaman la atención sobre una cuestión fundamental: muchas de estas muertes son evitables y no se habrían producido de haberse tomado las medidas de prevención adecuadas.

«Hay estadísticas que dicen que 7 de cada 10 accidentes mortales en el trabajo se pueden evitar solo con el cumplimiento de la normativa de prevención. Después, hay un porcentaje de fatalidad, una rotura de una máquina o mala suerte en un accidente, pero la mayoría de estas muertes son evitables», sostiene José Emilio Mesa, secretario de Salud Laboral en la Construcción de UGT.

En el caso del obrero de 55 años fallecido el pasado 3 de enero, el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales (Osalan) ha apuntado que el andamio donde estaba trabajando el operario no tenía protegida la totalidad de su perímetro, como exige la normativa.

Las muertes por caídas son las más numerosas entre los obreros, seguidas de las ocasionadas por manejo de maquinaria y herramientas, cuando las organizaciones de trabajadores del sector destacan que, con una buena protección en altura, es muy difícil que se produzca un accidente mortal.

«Las normas de seguridad dicen que todos los huecos en una obra, tanto internos como externos, tienen que estar protegidos, por lo que tendría que ser imposible caerse», subraya José Luis Colomer, secretario de Salud Laboral de CCOO de Construcción y Servicios. Una de las irregularidades a menudo detectadas es que «los andamios se tienen que montar por especialistas y no siempre pasa», añade Colomer.

Prevención insuficiente y precariedad: un «cóctel mortal»

Los representantes de CCOO y UGT son tajantes al señalar la principal causa de las muertes en la construcción: un incumplimiento de la normativa de prevención por parte de las empresas. eldiario.es ha tratado de recabar la valoración de la patronal del sector, la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), sobre la siniestralidad de sus trabajadores, pero no ha obtenido respuesta.

Al incumplimiento de la normativa se suman, según los representantes de los trabajadores, una escasa formación en algunos casos, más teórica que práctica y que prepare a los albañiles acerca de la obra en la que trabajan, así como «el aumento de la precariedad».

En UGT explican que esta precariedad se concreta en mucha subcontratación de servicios dentro de una misma obra, de manera que la coordinación entre los diferentes equipos que trabajan en una obra no siempre es la mejor, la temporalidad de las plantillas, y «los ritmos de trabajo que se les exige, todo eso supone un cóctel mortal, que hace que el trabajo en la construcción siga siendo peligrosísimo», afirma José Emilio Mesa.

Los sindicatos apuestan por una mayor vigilancia a través de la Inspección de Trabajo. «Las empresas ahora saben que los incumplimientos rara vez se van a castigar, porque hay muy poca inspección y no los van a pillar», destaca José Luis Colomer (CCOO).

En UGT consideran que, además del mayor control por parte de la autoridad laboral, unas sanciones más cuantiosas por infringir las normas de prevención desalentarían a los empresarios que infringen la ley. «Que las sanciones sean más duras ante los incumplimientos graves y que no haya que esperar a que ocurra el accidente», recomienda Mesa.

La solución pasa también por una mayor visibilidad de estas muertes, insisten los representantes de los trabajadores. «En los medios solo salen si los accidentes son muy espectaculares», lamenta Mesa. La nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está destacando cada fallecimiento conocido de trabajadores y ha subrayado que la seguridad en el trabajo será una de sus prioridades.

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