Asturies: La huelga sanitaria se prolonga y endurece

Prensa

El acuerdo en sanidad y por tanto, la finalización de la huelga, está cada vez más lejano. Durante el día de ayer, cuando los médicos reanudaron los paros en protesta por la nueva jornada, paralizando gran parte de la actividad en los hospitales, los cruces de acusaciones entre facultativos y administración se intensificaron, agudizando y enquistando el conflicto. El Sindicato Médico (Simpa) llegó a exigir negociar con el consejero de Sanidad, al entender que la gerente del Servicio de Salud (Sespa) Celia Gómez había sido desautorizada como interlocutora. Entiende la central médica que Gómez, que mantuvo una actitud conciliadora durante el encuentro del martes con el Simpa, fue rectificada horas después a través de una nota de la Consejería en el que se vertían duras críticas hacia los facultativos a los que llamó «inmovilistas».
 
La responsable del Sespa negó sentirse desautorizada. «No es así en absoluto y el Sindicato Médico tendrá que seguir negociando con el Sespa mal que le pese», respondió. La de ayer fue una jornada intensa en declaraciones, acusaciones, cifras de seguimiento, valoraciones y concentraciones de protesta (las hubo en Oviedo, Gijón, Avilés y las cuencas). Pero la principal novedad estuvo no tanto en lo que ocurrió dentro de los hospitales, donde la intensidad de la protesta fue mayor pese a que el Sespa continúe hablando de bajas tasas de seguimiento (ayer las cifró en un 11,59% en hospitales y del 1,09% en centros de salud), sino en la decisión de todos los sindicatos de prolongar y endurecer la huelga.
 
Tanto médicos como el resto de personal sanitario convocarán más días de paro. CC OO, Satse, Sicepa-Usipa y Usae adelantaron que una vez que finalice el próximo 5 de noviembre su protesta, convocarán otros cinco días adicionales de paro. Queda por fijar en qué semana de noviembre serán situados.
 
Por su parte, el Ejecutivo del Simpa celebrará esta tarde una reunión (lo desveló la gerente de Sespa en rueda de prensa) para sopesar la convocatoria de nuevos paros. Los médicos se debaten entre añadir más jornadas de huelga sólo en noviembre o agudizar el conflicto y extender la protesta en noviembre y diciembre. El sindicato de facultativos estaba a la espera de verificar el talante negociador del Sespa· pero por lo que estamos viendo no nos va a quedar más opción que prolongar la protesta», reconocía ayer a EL COMERCIO el secretario general del Simpa, Antonio Matador.
 
Se reunirán el viernes

Tras los dardos que se lanzaron a lo largo de ayer, con un Sespa que acusó a los médicos de «obstruccionistas» y de «anteponer intereses corporativos», y con un Simpa que denunció a Salud de «irresponsabilidad por desatender la guardias durante la huelga y de buscar una desgracia», la gerente Celia Gómez confirmó finalmente que las negociaciones podrían continuar a lo largo de este viernes. La administración sanitaria llamó pasado el mediodía a responsables del Simpa para hacerle saber su predisposición a reunirse. La llamada se produjo hora después de que los facultativos dijeran que querían negociar con el consejero de Sanidad y le recriminaran al Sespa no haber reanudado el contacto ayer, como se había comprometido el día anterior.
 
El Sespa convocó ayer por la tarde una rueda de prensa para informar sobre la propuesta que presentaría al Simpa. En este sentido, Celia Gómez reveló que estaban dispuestos a introducir algunas modificaciones en su modelo de jornada. La administración acepta estudiar lo de la retirada de los módulos para mayores de 55 años, pero se muestra intransigente en cuanto a lo del cómputo del descanso tras la guardia, que no se podrá descontar de la jornada como exigen los facultativos. Éste sigue siendo el principal escollo del conflicto.
 
En lo que respecta a la huelga de ayer, la protesta tuvo menor seguimiento en Primaria y mucha mayor adhesión en los hospitales, donde hubo polémica sobre la pretensión del Sespa de que los residentes, que no están afectados por los mínimos, hicieran guardias. En Cabueñes, los MIR celebraron una acampada para denunciar que con el nuevo decreto de jornada «tendremos que vivir en el hospital». Los residentes secundaron la protesta en un 80%.
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