Así preparan los gringos la invasión a Venezuela. No es un cuento de hadas

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En su desvelo por destruir el gobierno popular de Nicolás Maduro y arrasar con los derechos sociales y políticos de millones de venezolanos, el poder imperial norteamericano no ahorra recurso y acude a cuanta movida cabe para ahogar a la patria bolivariana.

Para el campo revolucionario resulta necesario hacer una aproximación a este tipo de proyecciones que dan soporte a los siniestros planes de los militares gringos para invadir a Venezuela en donde según este sesgado análisis ocurre un “desastre histórico para la que una vez fue una de las naciones más ricas de América Latina que podría ser el epílogo del experimento socialista iniciado por el presidente Hugo Chávez”.

Como según Trump todas las opciones están sobre la mesa para estrangular el gobierno del Presidente Nicolás Maduro, la invasión militar de su territorio por tropas gringas es una variable que cobra cada día más fuerza.

José L. Delgado, que es miembro del Cuadro Ejecutivo Superior del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y director del Centro de Misión de Contrainteligencia de la Oficina de Inteligencia y Análisis, quien sirvió en varias operaciones de combate, incluyendo las operaciones Just Cause, Desert Shield y Desert Storm, y realizó tareas de asesoramiento militar durante la guerra civil de El Salvador,   acude a la metáfora del “Cisne negro”[1]  para ubicar en Venezuela un potencial en ese sentido, pues hay allí un puno caliente, con implicaciones para los gringos, con sucesos atípicos y extremos que colectivamente tienen un efecto mayor  que los eventos normales[2].

Delgado reflexiona en el sentido de un grupo de especialistas y diplomáticos que han opinado que “el país colapsará a la larga y el resultado será un golpe de estado militar o una acción militar encabezada por miembros de la región para estabilizar el país y la región”.  Acoge el planteamiento del escuálido neoliberal Ricardo Haussmann, de la Universidad de Harvard, en el que hace un llamado a una intervención por parte Estados Unidos y otros países como la única manera de acabar con la supuesta crisis humanitaria de Venezuela.

Es por eso que, desde el punto de vista militar, la pregunta que Delgado aborda es la siguiente: “¿Están las fuerzas militares estadounidenses listas para operar en Venezuela? Y si no lo están, ¿qué deberían hacer para preparse?”

Ni más, ni menos.

Lo que aprendieron los gringos con la Invasión a Panamá en 1989, en Haití, Bosnia, Afganistán, Iraq.

“Además de haber avanzado considerablemente desde la experiencia de la invasión a Panamá, las fuerzas estadounidenses también cuentan, según Delgado que lo conoce directamente, con experiencias en Bosnia, Iraq, Bangladés y Haití, lugares en los que los gringos invasores pasaron por desafíos operacionales que probablemente surgirán en un conflicto con Venezuela. Las fuerzas armadas estadounidenses pueden (y deberían) extraer lecciones prácticas de estas experiencias puesto que su desempeño casi seguro mejorará durante cualquier operación en o contra Venezuela”.

A continuación presenta algunas de las  lecciones aprendidas que pueden ser de mucha ayuda en los planes militares del Comando sur para invadir a Venezuela en los meses o semana que se aproximan[3]:

Primero.

“Operaciones de coalición/conjuntas.

Esfuerzos para emplear y coordinar operaciones de la coalición o conjuntas tienen que tener en consideración las necesidades específicas de cada rama de las fuerzas armadas.

Aunque fuerzas multinacionales pueden proporcionar capacidades extras para operaciones de repliegue, de despliegue y de entrada forzada, siempre requerirán una atención cuidadosa para poder integrarlas. Como mínimo, cualquier operación que optimice las fuerzas multinacionales y conjuntas requerirá una consideración minuciosa de la interoperabilidad de los equipos, los ensayos y los equipos de enlace para facilitar la integración. También se necesita prestar atención al uso apropiado de fuerzas de operaciones especiales para garantizar que están siendo empleadas adecuadamente y no están siendo sobrecargadas.

Segundo.

“Equipo.

La naturaleza híbrida del ambiente en Venezuela (urbano, de jungla, marítimo) casi seguro será un desafío para la fuerza expedicionaria encargada de las operaciones militares. Aunque se han alcanzado grandes avances tecnológicos desde la invasión a Panamá, estas mejoras tecnológicas no han sido aplicadas por las fuerzas estadounidenses en ambientes urbanos y de jungla característicos de Venezuela o Guyana. Además, el intercambio de esta tecnología en un ambiente de fuerzas multinacionales probablemente será un desafío para la interoperabilidad y la manera en la que las fuerzas estadounidenses comparten información con fuerzas extranjeras.

Tercero.

“Guerra urbana.

En un artículo publicado por el Instituto de Guerra Moderna en diciembre de 2017, el mayor John Spencer declara[4]:

En el Ejército estadounidense no hay unidades de guerra urbana—ni una sola unidad diseñada, organizada o equipada específicamente para los desafíos que las ciudades presentan. No hay centros de investigación dedicados específicamente al estudio de las operaciones militares en ciudades. No hay escuelas o sitios de entrenamiento en donde las unidades del Ejército puedan entrenar y experimentar los desafíos de operar en lugares como Mosul, Alepo o Raqa, en donde fuerzas estadounidenses e iraquíes han participado en combates de alta intensidad.

La observación de Spencer sobre el entrenamiento de guerra urbana del Ejército estadounidense es válida y también es una advertencia.

“Cualquier incursión en Venezuela requerirá conocimientos profundos de guerra urbana y orientaciones específicas sobre el uso mínimo de fuerza, fuego indirecto y bombardeo aéreo. La preservación de infraestructura y servicios públicos será clave para las operaciones de estabilidad subsiguientes.

Cuarto.

“Operaciones de estabilidad.

A pesar de los desafíos señalados, es probable que las fuerzas estadounidenses prevalezcan rápidamente en un conflicto militar con Venezuela. No obstante, las fuerzas militares necesitarán contar con un plan de operaciones de estabilidad preliminar e integral para estabilizar el área operacional y construir la fundación que permitan a la nación anfitriona recuperar el control civil y regresar a la normalidad.

“Las tareas deben realizarse teniendo en cuenta que el objetivo es preservar el delicado balance entre el éxito a largo plazo y los logros de corto plazo. Para las fuerzas terrestres, esto puede significar planificar y ejecutar operaciones en un ambiente de ambigüedad política. Es posible que las políticas de estabilización y reconstrucción gubernamental, las cuales generalmente toman bastante tiempo para implementarse, frustren los planes militares, los cuales tienen que ser flexibles para adaptarse a la dinámica letal de las operaciones de combate. Por ello, coordinar los esfuerzos de planificación de todas las agencias y organizaciones involucradas en la operación de estabilidad es esencial para una paz duradera y un regreso relativamente rápido a la normalidad, como se consiguió en la invasión a Panamá.

Quinto.

“Enfoque interagencial.

“En el tipo de ambiente descrito para el caso venezolano, las fuerzas militares no deben operar independientemente, sino como parte de un esfuerzo interagencial, conjunto y a menudo multinacional mayor. Los líderes militares son responsables de planificar, integrar y ejecutar sus operaciones dentro de este contexto en donde la integración a menudo involucra esfuerzos para ejercitar, informar e influenciar actividades con socios multinacionales, interagenciales y conjuntos, como también esfuerzos para adaptar las capacidades y los planes militares a objetivos mayores que frecuentemente están alineados con objetivos nacionales y estratégicos. Al expandir su entendimiento de potenciales ambientes operacionales a través de una educación amplia, entrenamiento, estudio personal y colaboración con socios interagenciales, los líderes militares serán capaces de ejecutar operaciones que prepararán el terreno para la recuperación rápida de los ambientes de combate. Las agencias civiles y federales no solo deben estar involucradas desde temprano en el proceso de planificación, sino que también deben desarrollar las capacidades y procedimientos que permitan ofrecer contribuciones oportunas y constructivas antes, durante y después de operaciones cinéticas. Una integración eficaz requerirá un entendimiento y propósito compartidos mediante la colaboración con todos los elementos de las fuerzas amigas

Sexto.

Organizar grupos mercenarios paramilitares integrados por asesinos colombianos.

Se le olvido (deliberado, tal vez) a Delgado un detalle que acompaña siempre la acción de las tropas gringas desde la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a la conformación de grupos paramilitares y fuerzas mercenarias, asunto en el que ya han avanzado conjuntamente con el gobierno de Ivan Duque a todo lo largo de la frontera entre los dos países, especialmente en los territorios de Puerto Santander, Ureña, San Antonio, Coloncito, Catatumbo y Arauca.

Asi:

“Un conflicto caracterizado por el combate urbano, una presencia civil compleja y demandas humanitarias requerirá una ejecución, entrenamiento y planificación cuidadosos. Si bien Estados Unidos podría vencer fácilmente a las fuerzas de combate venezolanas más pequeñas, las tácticas, técnicas y procedimientos que las unidades estadounidenses emplearon en otros ambientes y escenarios de combate tal vez no funcionen en Venezuela y prolonguen innecesariamente las operaciones de combate y de estabilización, reitera Delgado..

Guerra insurgente prolongada de la resistencia patriótica (Venezolana y colombiana).

Dice que, “si no se realiza una planificación meticulosa, una intervención en Venezuela podría convertirse en una campaña de insurgencia que podría prolongarse por décadas. Por lo tanto, el entrenamiento, la doctrina y el equipo tendrían que ser adaptados al ambiente desafiante del trópico amazónico venezolano”.

Afortunadamente, agrega, “las experiencias de las fuerzas militares estadounidenses desde la operación que invadió a Panamá proporcionan lecciones valiosas para esta y otras operaciones de contingencia y escenarios militares complejos que los ayudarán a tener éxito, afirma con desparpajo Delgado”.

Hay que tomar nota de estos descabellados planes. Valido tanto para militares, como milicianos y para las organizaciones populares y revolucionarias.

horacio.duque.giraldo2019@outlook.com

[1] Un cisne negro es una metáfora para una teoría que busca describir sucesos inesperados de gran magnitud y consecuencia y su papel dominante en la historia. Tales sucesos, considerados atípicos y extremos, colectivamente han tenido un efecto mucho mayor que los sucesos regulares

[2] Ver l respecto su artículo en la Revista militar edición hispana en la siguiente dirección electrónica consultada el 30 de agosto del 2019 https://bit.ly/2UjpIl2

[3] Ver en el siguiente texto electrónico consultado el 30 de agosto del 2019 https://bit.ly/2UjpIl2

[4] Ver en el siguiente enlace electrónico consultado el 30 de agosto del 2019 https://bit.ly/2UjpIl2

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