Así está pagando la clase trabajadora la crisis del coronavirus en Italia

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Dos de los ensayos más exitosos sobre el estado actual de la clase obrera en Italia —Non è lavoro, è sfruttamento y Basta salari di fame— llevan su firma. Hablamos con la doctorada en Economía, escritora y activista Marta Fana (Sicilia, 1985) sobre cómo las y los trabajadores italianos están sufriendo los primeros ataques bajo la crisis del coronavirus.

¿Cómo está la situación de los trabajadores en la Italia bajo crisis del virus?

Están sufriéndola a varios niveles. Los decretos del Gobierno han avalado todas las peticiones de la patronal Confindustria y las grandes asociaciones de empresarios declarando que todas las actividades productivas, hasta hoy, pudieran permanecer abiertas. Somos el país con cuatro muertos al día en el trabajo. ¿En serio nos vamos a creer que en 24 horas los emprendedores que nunca han hecho nada por la seguridad van a adoptar ahora las medidas adecuadas? Las medidas de contención de hecho excluyen de la protección a los trabajadores, sobre todo a los ligados a la producción manufacturera que no pueden hacer teletrabajo.

Muchas empresas sin embargo están despidiendo, reduciendo las horas y las jornadas laborales imponiendo días de vacaciones y permisos que no están cubiertos al 100%, o no renovando contratos. Muchos autónomos o trabajadores por obra y servicio han visto cómo se les caen proyectos y por tanto sus ingresos. Esto significa no solo privar a los trabajadores subordinados del derecho a las vacaciones, sino también imponer un chantaje entre trabajo y la propia salud. Y hay casos aún más violentos en los que alguna empresa ha denunciado a empleados por haber presentado de manera colectiva certificados médicos para poder estar en casa, que es la única medida que desde el punto de vista individual puede ser eficazmente adoptada.

Las trabajadoras que sufren además el cierre de las escuelas deben permanecer en casa y cuidar a los hijos compaginándolo con el teletrabajo es para ellas doble carga. Y no podemos dejar de hablar de los trabajadores de servicios de primera necesidad como los de la Sanidad pública, plantillas mermadas estructuralmente, que están afrontando turnos larguísimos. Y los de las grandes distribuidoras, como los supermercados. Se está cargando el peso de esta crisis sobre los trabajadores.

¿En qué situación están los riders de reparto, ahora que estar en casa puede ser una tentación específica para consumir ese servicio?

El decreto del Gobierno garantiza los repartos a domicilio poniendo en los trabajadores de la logística, en los riders, riesgos elevadísimos. Sabemos que son sectores en los que las externalizaciones y la precarización excluyen radicalmente cualquier derecho laboral, los riders son trabajadores autónomos para las plataformas, que así alegan no tener ninguna responsabilidad sobre ellos. Nos toca un poco convencer a los demás a no comprar ni pedir online: se puede hacer la compra y no poner en riesgo a estos trabajadores.

¿Está reaccionando el Gobierno italiano con medidas de protección especial en el ámbito laboral? ¿Cuáles serían necesarias?

Hasta ahora se ha hablado de extender las coberturas sociales pero solo las de ciertos trabajadores. No se ha propuesto nada para los que pierden el trabajo o los autónomos sin ingresos. La primera medida que habría que adoptar es declarar el bloqueo de los despidos, que son el instrumento de chantaje privilegiado de las empresas. Lo mismo para aquellos que acaban contrato: se ha de garantizar el derecho a la continuidad o readmisión para despedidos para los no renovados en estas semanas. Creo que también es importante proveer de una ayuda a las rentas independiente del tipo de contrato. Es necesario prohibir el uso de días de vacaciones y permisos no retribuidos aunque estén previstos en los convenios colectivos o en el de cada empresa. Y, finalmente y sin andarnos por las ramas, es necesario parar toda la producción que esté ligada a bienes de primera necesidad, que ahora mismo son solo los sanitarios y alimentarios.

¿Qué está pasando en las cárceles?

En los últimos días ha habido 15 revueltas en centros penitenciarios. La suspensión de las visitas a causa del coronavirus es la gota que ha colmado el vaso, porque los presos viven en condiciones de hacinamiento, con estructuras inadecuadas y con la consiguiente imposibilidad de garantizar su propia seguridad, antes y durante esta crisis. Ha habido 12 muertos de los que apenas se sabe nada. El Ministerio de Justicia y el de Interior no han hecho ninguna declaración, la noticia ha ocupado solo un día en los medios.

¿Le preocupa que esta crisis se cierre de manera conservadora y favorable a los intereses patronales, con mayor precariedad para unos trabajadores que por otro lado no vean tan negativa la idea de volver a la «normalidad» pre-virus?

Claro, pero venimos de diez años de gobiernos neoliberales desde la crisis precedente de 2008. Italia, pero en realidad toda la clase trabajadora europea, tiene todavía las heridas abiertas. Creo que es un momento de toma de conciencia definitiva de que esas medidas no funcionan, sino que por el contrario empeoran las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad. Aquí en Italia el ataque a la Sanidad pública mediante austeridad y privatizaciones está ahora en boca de todo el mundo. Debemos recordarlo mañana cuando la emergencia haya acabado. Así como tendremos que recordar que las recetas neoliberales no hacen sino volvernos más pobres y vulnerables. Esa toma de conciencia es seguramente un punto de partida, y habrá que organizarla en batallas políticas muy precisas que no sean solo de autodefensa contra los ataques que sufriremos.

 

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