Así se ve la crisis desde nuestro escondido presidente Rajoy y sus amigos

La exclusiva: Aunque muchos crean que América Latina tiene la exclusiva de preguntarse del por qué se toman las decisiones que se toman en Europa, están equivocados, aquí vivimos en las mismas. Cuando suben los impuestos, congelan los salarios y quitan las prestaciones económicas [400€] a los jóvenes con el fin de que se consuma más y vivan con sus padres, los políticos civilizados europeos están convencidos de que tienen la razón, una razón provista del más puro pensamiento liberal: El cálculo de incrementar, razonadamente, un fuerte, empobrecido y abaratado ejército laboral, timorato y dispuesto a aceptar salarios paupérrimos, pero salarios.

El Mercado: El más escondido y desconocido presidente español de siempre, cree firmemente en el mercado, es decir, en el libre precio, en el cobro de intereses y en la restricción de gasto público como único fin para no empobrecer a sus ciudadanos e incluso como el único medio capaz de frenar toda guerra internacional. Para él y sus amigos liberales, no existe la ofensa cuando hablan del desprestigio del socialismo mundial, simplemente están convencidos de que constatan un hecho con el ejemplo de la Unión Soviética y la conversión China; así, se acreditan el protagonismo de las soluciones mundiales aunque fracasen una y otra vez. Estos liberales están convencidos de que si estás sin empleo es porque no lo has buscado con la dedicación conveniente y por ello debes ser desplazado por otro más capaz. Por tanto el que las tasas de desempleo crezcan es responsabilidad de cada individuo, porque la libertad para innovar y encontrar un trabajo es cuestión de la persona y no del Estado. Esta es la manera en cómo el escondido presidente entiende la naturaleza humana: persona por persona, rechazando a la colectividad o al equipo como la mejor alternativa.

Las Libertad: Las libertad, en otras palabras, los éxitos de cada persona consisten en la posesión de bienes durante la vida y para ello la formación universitaria debe ser un filtro exigente que permita la convivencia de los mejores, por tanto, el que se privaticen los estudios superiores no debe extrañar a nadie, porque el fin es el bienestar del individuo y por ende de la familia y por extensión de la sociedad. Así que, quien no triunfe profesionalmente es porque no ha sido capaz de enfrentarse al terrorífico hecho de los exámenes de admisión para las mejores universidades ni ha dedicado todo el tiempo necesario para crearse un brillante CV de notas durante el bachillerato. Las penurias no cuentan.

La Planificación: Sin embargo, dentro de lo que parece toda una planificación, los liberales lo niegan con la excusa de que lo único que existe es la plena libertad de destinos, en otras palabras, aseguran rechazar el que organicen el camino de la sociedad [sin FMI, sin BM, sin BCE, sin OMC…] porque limita el libre movimiento del mercado e impide la selección natural que permite que queden los mejores y los más fuertes. El control de precios [incluso sus subidas antes de decretarse nuevos impuestos], el coste del desempleo o los despidos, deben, según ellos, ser regulados por el mercado y no por el Estado ni ningún organismo, lo contrario es sinónimo de pobreza y comunismo.

Los gerentes: Así que los generales de la sociedad, los principales empresarios y primerísimos políticos deben, de acuerdo a este orden natural, ser los personajes destinados a asegurar que las leyes se cumplan. Por tanto, los países en desarrollo y los del tercer o cuarto mundo poco tienen que decir porque poco pueden garantizar. En otras palabras, el liderazgo del mundo debe estar en pocas manos, porque para los liberales lo poco no es debilidad sino eficiencia, de ahí que Turquía no forme parte de la UE, que Grecia sea la rezagada de la clase o que la depuración dentro del mundo de los bancos se vea con naturalidad.

La Salud: El planteamiento de privatizar la sanidad no es un antojo, obedece a que el Estado no está en capacidad de gerenciar esta labor, por ello debe buscarse al más apto y con más experiencia: la empresa privada.

Las Promesas: Las tantas promesas incumplidas del escondido presidente español no obedecen a que sea un hombre clasista o un mentiroso, en absoluto, su afirmación de que no subirá, de nuevo, el IVA y el IRPF, obedece a algo muy simple: Un poco de miedo a la reacción social y el dejar que sea el mercado quien tome la decisión de abaratar los contratos laborales, erradicar los acuerdos colectivos y establecer los más competitivos salarios. Así, que las constantes pitadas al Rey de los elefantes y al escondido presidente son algo que debe ser tolerado porque al fin y al cabo, la sociedad también tiene algún derecho a reclamar que el transporte está más caro o que la cerveza que costaba 50 céntimos de euro el martes 28, el jueves 29 valía 55 y el viernes 31 del mismo mes de agosto de 2012 costaba 80céntimos, que se lo pregunten a Cruz Campo y Súper Sol. Sin embargo, toda esta labor, de acuerdo al escondido, obedece a la mayor y mejor libertad comercial que el ser humano pueda tener para que participe a su antojo. ¿Hummmmm?

Los Gorilas: Como decíamos, ellos no ofenden cuando hablan del desprestigio del socialismo, pero se sienten ofendidos si les llamamos neoliberales, dicen que es una palabreja inventada por los utópicos, los populistas y los excéntricos enemigos de la libertad del hombre y finalizan tras esta ofensa, llamando gorila a quien disienta, por ejemplo a Hugo Chávez o Evo Morales. Así, que a falta de algo mejor, debemos aceptar lo que tenemos aunque nos suban la luz, el gas, el agua, el teléfono o nos despidan con 20 días de salario, un precio insignificante por todos los beneficios que recibimos.

La Conspiración: El escondido aunque tenga 9 meses en el poder y vaya por la 3ª reforma, no se equivoca, Zapatero sí; el problema es que toda la confusión que existe en la sociedad obedece a una oscura conspiración de la oposición local y mundial, incapacitada, naturalmente, de entender y saber qué hacer en los grandes momentos porque continúan con esa filosofía que da risas: el marxismo.

La Soberanía: Ahora viene Bruselas fijando las líneas para intervenir y  enviar al cierre  a cualquier banco sospechoso de salirse de la hoja de ruta por ella establecida ¿?, no que se haya salido, también viene e impone un banco malo que pueda competir justamente – por eso de la libertad del mercado – con el vecino de la esquina en la venta de viviendas y, el escondido lo ve de maravillas. Ya no habla de que él no estaba sometido a nada ni a nadie ni de pérdida de soberanía; para qué si a ninguno parece importarle en esta desgastada Europa.

La Compasión: Por último, por ahora, se quejan los liberales de que se les tache de no ser compasivos, argumentando en su defensa, que los recortes de los gastos sociales, el logro del déficit presupuestario exigido o el que casi 1 millón de personas no puedan pedir cita médica pública, no tiene más sentido que quitar la deuda del Estado, establecer los salarios más justos, evitar que las familias acudan a la solidaridad vecinal y fomentar el espíritu competitivo dentro de la sociedad para que de esa manera surja la oferta de empleo y una mayor riqueza social que, como es imposible evitar, tenga un efecto depurador que finaliza, eficientemente, con una mayor creatividad y una división entre perdedores y ganadores. ¿Hummmmm?

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