Argentina: Sobre la mochila del Che y los intelectuales

Néstor Kohan es un filósofo y docente de raigambre marxista.

 Kohan es otro de los elegidos en este viaje periodístico (e histórico) donde nos interrogamos sobre el papel de los “intelectuales”.

En el diálogo con Kohan aparecen ideas claves que vienen bien en estos tiempos de mediocridad neoliberal y cultura tinellizada: hay que “ir más allá de lo que te ofrece el mercado”; “los libros juegan un papel menor que antes”; “se tiende a disciplinar al profesor o investigador universitario para que no piense preguntas que molesten al poder”; “los estudios desconocidos del Che Guevara” fueron ocultados al pueblo de América Latina por el ejército boliviano y “hubo una generación muy grande de intelectuales que los milicos se encargaron  de matarlos”.

Es mejor que usted lea la entrevista y profundice así en cada una de esas definiciones.

·      Seguimos indagando sobre la labor de los intelectuales en el presente. Néstor Kohan: ¿Es difícil pensar en estos tiempos?

·      N.K: Habría que discutir una pregunta previa: ¿qué se entiende por intelectual? Por lo general se tiene en mente una idea de gente aislada, encerrada entre libros, pero hoy en día me parece que el intelectual representa una figura mucho más masiva, por ejemplo los maestros, los docentes, la gente que da clases, los militantes sindicales… ellos también son intelectuales en un sentido. No es solo la figura que por ahí muestra la TV.

·      ¿Y qué desafíos tienen los intelectuales?

·      N.K: Me parece que la discusión sería tratar de ir más allá de la realidad inmediata, de lo que muestra la TV, de lo que te ofrece el mercado. Te menciono esta noción ampliada de intelectual, no solo el tipo barbudo, encerrado en una biblioteca, en una torre de marfil… Toda la gente que trata el tema de la cultura hoy en día está amenazada por el mercado. Lo que vale es el dinero, la guita, las ideas valen poco, están desvalorizadas, la cultura está desvalorizada, lo que tiende a predominar no solo en la Argentina, sino a nivel mundial en los tiempos que corren, es el mercado, el dinero, lo que se compra, lo que se vende, el espectáculo. Me parece que está un poco degradada la cultura, menospreciada, despreciada…

·      Vos quizás lo padezca a esto como escritor que sos… ¿Se leen los materiales críticos?

·      N.K: Yo creo que ha disminuido un poco la lectura, porque hay un cambio de época, los libros juegan un papel menor que antes, se han acelerado los tiempos, ha cambiado la visión de la percepción humana, hoy todo tiene que ser más rápido, una película que no corta los planos rápidamente resulta aburrida, porque Hollywood instaló una manera de ver el mundo, que es muy rápida, muy del estilo del video clip. Entonces, un libro, su lectura necesita paciencia, necesita tiempo, un libro entero no se lee en cuatro minutos, hace falta sentarse durante un período de tiempo bastante largo para leerlo. Se han acelerado los tiempos, se aceleró la percepción, hay una disminución en la capacidad de lectura a nivel masivo, quizás se reemplazó por otras maneras de vincularse a través de mensajes de textos o la computación, pero creo que el tema de los libros está un poco disminuida en relación a décadas anteriores.

·      ¿La universidad está formando sujetos críticos?

·      N.K: Hay intentos. Pero creo que en general son iniciativas individuales o de pequeños grupos. Como institución creo que la universidad no es una isla, forma parte de lo que te vengo describiendo, donde tiende a predominar –por lo menos en los últimos 20 años con la emergencia del neoliberalismo a nivel mundial- el mercado. La universidad no quedó aislada de ese proceso, también en la universidad se instalaron mecanismos mercantiles. En las universidades privadas los mecanismos mercantiles se instalaron de manera desnuda y abierta, de manera muy aguda, el que no paga no puede estudiar, todo tiene un costo, el titulo está muy en función del mercado. Las universidades privadas ni siquiera lo disimulan.

En las universidades públicas la situación es distinta. Yo nunca igualaría la enseñanza pública con la privada, a pesar de lo que dicen las propagandas la enseñanza privada es una mierda, tiene valores que son un desastre. La enseñanza pública todavía conserva algo de la búsqueda de la verdad, de la formación de un buen profesional, de una persona en un sentido completo…pero aún así en la universidad pública se metió el mercado, se metió una idea cuantitativa del saber, serializada, donde por ejemplo los profesores tienen que producir una serie de pequeños textos, que se llaman en inglés papers, y tienen que producir una gran cantidad de esos papers (ya no es el viejo libro), y de esta manera juzgar la actividad de un profesor universitario. Hoy en día escribir libros no vale prácticamente nada, lo que vale mucho y se premia incluso a nivel salario es la producción de papers, de pequeños textos que en general para que sean premiados y reconocidos por la institución tienen que ser publicados en revistas académicas que son escasamente leídas. Se tiende a disciplinar al profesor e investigador universitario para que no piense preguntas que molestan al poder, para que no piense discusiones que tienen que ver con el movimiento popular, para que se quede limitado a la producción de papers como chorizos, esa producción si se premia, tiene un beneficio material, hablando en criollo: te dan un poco más de guita si producís papers. Ahora si producís libros pensando en el movimiento popular eso no vale nada para la institución.

Es un mecanismo que se instaló a partir de los años 90 a través del Banco Mundial que promovió la reforma de las universidades públicas para que se parezcan a las privadas y se subordinen al mercado.  En la Argentina eso se empezó a instalar a partir de los años 90 aunque ya la universidad venía siendo golpeada primero desde la noche de los bastones largos en el 66 con la dictadura de Onganía y después ferozmente con la dictadura de Videla en el 76. Pero todavía ahogada la universidad pública tenía un respiro, a pesar de los “palazos” recibidos…

En los 90 yo creo se la intentó rematar con estos programas y planes del Banco Mundial, de destrucción de la educación pública, de sometimiento al mercado, de generar posgrados pagos, de disciplinar a los docentes para que produzcan papers como chorizos y para que el pensamiento crítico ya no circule por las aulas, que todo el mundo esté bien dócil, sumiso y domesticado. Esta es la situación. Igual hay resistencia, no quiere decir que esta sea una pelea ya perdida para los intelectuales críticos o el campo popular, todavía hay resistencias, pero la cosa está complicada.

·      Una psicóloga amiga de Rosario sostiene que en educación los intelectuales del establishment se citan entre ellos, se van autogenerando entre ellos: ¿también sucede eso en Buenos Aires?

·      N.K: Sí, porque en realidad no es solo en Rosario o Buenos Aires, esto se instaló como norma aunque la gente después se olvidó, el que promueve este estilo de pensamiento, de investigación, de escritura, en términos más generales, de circulación de saberes, de consagrar a los intelectuales, es el Banco Mundial, que es una institución que de educación no sabe un carajo, que como su propio lo indica se dedica al dinero, pero tuvieron una serie de tecnócratas que los asesoraron. Lamentablemente hubo gente hasta progresista que por unos mangos mugrientos asesoró al Banco Mundial a inicios de los 90. Desde el Banco Mundial se promovió este estilo de pensamiento donde se instala ese circuito, intelectuales que citan a intelectuales, artículos que no le hablan a nadie y se publican en revistas donde cada artículo es juzgado por una serie de expertos en nada, es gente que te controla que los artículos no tengan un punto de vista crítico. Si vos investigas algo crítico no te lo publican en esas revistas, si no tenés publicaciones en esas revistas las autoridades del mundo universitario no te reconocen lo que vos investigas, por lo tanto no te pagan el plus salarial que se llama incentivo. Es toda una cadena, para cobrar el incentivo salarial hay que publicar en revistas con referato, para publicar en revistas con referato te tenés que someter a este mecanismo, para someterte a este mecanismo no tenés que hablar ningún problema que joda al orden establecido, tenés que hablar tonterías, inocuas, que no molesten a nadie, todo un mecanismo bastante sutil de disciplinamiento de la intelectualidad. Como parte de eso está lo que vos mencionas: el citarse entre ellos, una serie de artículo que en verdad no le importan a nadie, se citan entre 3 o 4 cátedras….es el perro que se muerde la cola.

El saber universitario no sale del aula, no se vincula con otros sujetos y termina el pensamiento girando en una licuadora, de manera que toda peligrosidad quede excomulgada. Ese es el mecanismo, pero el que instaló eso no está ni en Rosario ni en Buenos Aires, es el Banco Mundial y lo instaló en todo el continente. El modelo son las universidades yanquis.

·      Uno de tus últimos libros es EN LA SELVA sobre el Che Guevara…

·      N.K: Sí. Hay otro posterior igual que lo vamos a presentar la semana que viene, es sobre Simón Bolívar y las guerras de nuestra independencia a propósito del Bicentenario. Pero el libro sobre el Che se llama En la Selva, los estudios desconocidos del Che Guevara en Bolivia.

·      ¿Y cuáles son esos estudios desconocidos?

·      N.K: Te cuento la historia de manera muy breve. Al Che Guevara lo captura el ejército boliviano bajo órdenes de la CIA, de un agente que se conoce, hay fotografías de él que se llamaba Félix Rodríguez, un cubano gusano que trabajaba para Estados Unidos, cubano de Miami… se lo asesina, lo matan a sangre fría. Siempre se dice que el Che cayó en combate, en realidad lo capturaron y lo mataron desarmado y herido al día siguiente. Cuando lo asesinan los milicos bajo las órdenes de la CIA en Bolivia lo muestran como un trofeo de guerra. ¿Qué había en la mochila del Che? Había lo que se conoce hasta ahora como un diario donde el Che iba llevando en una agenda que pasaba día a día en las luchas, en los conflictos en los que él y sus compañeros intervenían. Parece que un agente cubano pudo extraer esos diarios, los envía para Chile, como no había embajada cubana en Chile porque Cuba estaba aislada en esa época por la OEA se los envía a la revista Punto Final, una revista muy simpatizante de Cuba que sigue existiendo hasta el día de hoy. La revista Punto Final bajo la dirección de Manuel Cabieses envía esos diarios del Che en Bolivia a La Habana, le llegan a Fidel Castro, y Fidel los ve y dice…: “si este material ahora está en manos de la CIA lo van a querer tergiversar, manipular… publiquémoslo lo más rápido posible”. Se los da a dos editoriales europeas, una francesa que se llamaba Maspero; otra italiana que se llamaba Feltrinelli. Se publican millones de ejemplares hasta ahora conocido como el diario del Che en Bolivia. ¿De qué habla ese diario? De la lucha militar.

 Lo que no se sabía y trata de mostrar mi libro es la existencia de otros cuadernos en la mochila del Che Guevara. El Che tenía otros cuadernos donde había poesías y una serie muy grande de fragmentos de pasajes de libros teóricos que el Che iba leyendo en la selva de Bolivia.  Esos cuadernos quedaron como botín de guerra del ejército boliviano, nosotros los publicamos textuales, tal como el Che los redactó hasta que lo mataron, y tratamos de hacer una contextualización de quiénes eran los autores que leía el Che, la lista de libros que tenía, qué fragmentos elegía y por qué, qué balance hacía el Che.

¿Fundamentalmente que autores leía el Che? Leyó a un sociólogo norteamericano, un sociólogo crítico de Estados Unidos que se llamaba Wright Mills, que había escrito un libro muy famoso, Escucha yanqui: la revolución en Cuba, era un sociólogo amigo de Cuba, amigo de los revolucionarios, muy crítico del imperialismo. Después leyó a un filósofo marxista de Hungría, especialista en la dialéctica y en Hegel que se llamaba Lukacs, el libro era El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. También leyó a León Trotsky con sus dos tomos de la Historia de la Revolución Rusa, extracta una serie de fragmentos, hizo un balance. Leyó a Federico Engels, a unos profesores soviéticos, los leyó críticamente.  Y leyó a un compañero boliviano, Jorge Ovando, que analizaba el problema indígena, de las naciones y colonial en Bolivia.

Todo eso mientras estaba desarrollando la lucha e iba extractando fragmentos en color azul, y en colores verde o rojo iba poniendo su balance de lo que él pensaba de esos libros.

De eso trata En la selva. El ejército boliviano se los ocultó a los pueblos de América Latina y el mundo.

  • Se ve que el Che era un hombre de estudio y formación, no solo de acción…
  • N.K: Sí, imagínate que ir leyendo, ir escribiendo eso, sin tener luz eléctrica, sin tener una silla, un velador, una mesa, obviamente sin biblioteca, sin internet, sin escritorio, en el medio de la selva, arriba de un árbol… Por eso en la tapa del libro ponemos al Che leyendo arriba de un árbol, leyendo colgado de una rama, en el medio de la selva, sin luz… Hay que tener mucha voluntad para eso. Como vos decís durante muchos años se lo trato de construir como un tira tiros, loco…pero alguien que en el medio de la selva se carga todos esos libros, ya solo el hecho de cargarlos en una mochila debe ser pesadísimo, y encima leerlos y subrayarlos, extractarlos, hacer un balance, quiere decir que la cultura, la lectura le importaba un montón, que era un hombre de ideas, no era ningún loquito suelto.
  • Si vos tenés que contarle a alguien qué intelectuales nos pueden ayudar a pensar América Latina: ¿a quién citarías?
  • N.K: Depende si es solo Argentina o no. Al Che Guevara en primer lugar, el Che como un gran pensador de América Latina, y en estos cuadernos está. Muchos dijeron cayó solito y aislado en Bolivia, pero no, el había estudiado el problema nacional, indígena y de América Latina. El Che en primer lugar.

Otro es José Carlos Mariategui, compañero del Perú, maestro del Che Guevara, aunque no lo conoció personalmente, escribió un libro formidable que se llama Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, pero en realidad habla de América Latina, la conquista Europea, el mundo indígena, vivía en la década del 20 (1920).

Un pensador muy importante fue el cordobés Deodoro Roca, escribió el manifiesto inicial de la reforma universitaria de Córdoba, tuvo repercusiones en todo el continente.

Fidel Castro y Hugo Chávez quizás no dejaron una obra escrita muy grande, pero dejaron infinidad de discursos, gente que pensó y problematizó América Latina.

También se me ocurre Juan Antonio Mella, marxista cubano de la década del 20; el brasileño Ruy Mauro Marini, teórico de la dependencia, fue uno de los que problematizó por qué América Latina es tan pobre, subdesarrollada, dependiente. Theotonio Dos Santos, que está vivo todavía, es otro teórico marxista de la dependencia; la compañera brasileña Vania Bambirra, se consigue en internet muchos de sus textos. Y en los últimos años Michael Lowy que tiene un libro sobre el marxismo en América Latina.

Después en la literatura una obra formidable de Alejo Carpentier se llama El recurso del método, es una novela histórica. Una película imperdible sobre la historia de América Latina es Queimada del director Gillo Pontecorvo, el mismo director que hizo la Batalla de Argel. En Queimada se cuenta la conquista de América, del colonialismo europeo, de las luchas de los indígenas y los negros por liberarse. Excelente película.

·        ¿Néstor te convocan los trabajadores o los sindicatos para conversar estos temas con sus afiliados o delegados?

·        N.K: Yo tengo vínculos con algunos compañeros, no es que nos llaman, sobre todo de las fábricas recuperadas, trabajamos con un colectivo de compañeros la Cátedra Che Guevara, que es itinerante, hace como 16 años que lo venimos haciendo en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de las Madres que después nos tuvimos que ir de ahí, lo hicimos en el Hotel Bahuen, hicimos una serie de cursos con los trabajadores de empresas recuperadas, en la fábrica metalúrgica IMPA. También en su época en la fábrica textil Brukman, fuimos a Zanon. Hicimos una escuela piquetera en Florencia Varela durante dos años con trabajadores desocupados. Una vez hicimos un curso en YPF con amigos de ATE de la regional sur.

No es que nos llaman, tenemos vínculos que son muy disímiles, porque a veces cuando los momentos de alza de la lucha la gente quiere participar; en los momentos de reflujo por ahí la gente está más ocupada en mantener espacios de resistencia que de formación, eso depende de la época.

Yo quiero destacar que un compañero muy valioso, Vicente Zito Lema, fundó en el IMPA (una fábrica metalúrgica) la Universidad de los Trabajadores, una experiencia totalmente a pulmón, nunca cobramos un mango, todo se hizo ad honorem, nunca cobramos un peso, fue y es trabajo voluntario. Vicente fue uno de los compañeros que presentó el libro En la selva la semana pasada, él sigue remando ahí con la Universidad, tratando de darle vida a esta fábrica recuperada.

·        Te preguntaba eso porque la última dictadura cívico militar nos dejo huérfanos de intelectuales que se acercan a los laborantes…

·        N.K: Y sí. Vos fijate que cuando hacemos charlas siempre a la hora de pensar a quienes invitamos son poquitos los que podemos convocar. Es verdad que los milicos mataron a muchísimos, aunque yo no creo esta idea de que todos los intelectuales son gente del sistema, no lo creo. Gran parte de los desaparecidos era gente que pensaba, que tenía que ver con la cultura, que tenía un compromiso muy fuerte: Rodolfo Walsh, Raymundo Gleyser, Silvio Frondizi, Ortega Peña. Un montón de gente que tenía que ver con la escritura, con ser profesor, con dar clases, con la literatura, con el cine… y los mataron a todos.

No es cierto que los intelectuales son tontos o se miran el ombligo, hubo una generación muy grande de intelectuales que se vinculó con el pueblo y los milicos se encargaron de matarlos. A los que quedaron vivos los mandaron al exilio, y después de la dictadura se empezaron a generar toda una serie de mecanismos –que por ahí no es la desaparición como la época del 76- que son mecanismos para disciplinar y para ir educando a los pibes más jóvenes, sobre todo a los estudiantes y maestros , que no se metan en política, que no se vinculen con los sindicatos, que no se vinculen con los piqueteros, que no vayan al barrio, y se los trata de mantener como en una jaulita, como un pájaro adiestrado, amaestrado, se los trata de meter adentro de la universidad, que no salgan, que no se vinculen para afuera. Uno de los tantos mecanismos es el que te mencione, para poder ganar unos mangos más hay que meterse en toda esa dinámica de ganarse una beca, que te den el incentivo, de meterse en un proyecto de investigación acreditado por la institución. Es un mecanismo de tener la soga al cuello, no te podes zafar de ahí, por eso cuesta tanto para el mundo popular, el mundo de los laburantes, empleados o desocupados, contar con gente que los defienda. Cada vez hay menos abogados que se ponen de parte de los trabajadores, hay cada vez menos escritores, menos periodistas, porque hay una política sistemática desde el 76 en delante de tratar de romper el vínculo entre el campo popular y el mundo de los intelectuales, de los maestros, de los profesores, de los estudiantes.

·        Néstor Kohan gracias por tu tiempo y suerte con tu libro sobre Bolívar.

·        N.K: Muchísimas gracias. Yo estoy contento con el libro de Bolívar porque es un desafío de repensar la historia argentina, de América Latina, a contramano de las historias oficiales. Es un desafío que tenemos.

Bajo los mandatos perversos de la plutocracia no hay que cejar de pelear por la cultura y el poder de los trabajadores  para que nazca la democracia.

Así colaboramos nosotros, preguntando y escribiendo desde abajo.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS