Argentina. Reflexiones sobre el 24 de marzo de 1976

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El siguiente artículo trata de abordar una cuestión compleja, tan problemática que nos interpela como docentes, como formador de ciudadanos o sujetos críticos: qué “democracia” nos dejó la última dictadura cívico militar iniciada el 24 de marzo de 1976. Terror, pedagogía, libre mercado, desaparecidos, memoria, verdad, experiencia…son las claves por las que transitaremos en este apunte. Y como nuestros criterios son educativos recurriremos a autores y producción propia, preguntas, respuestas y testimonios.

¿Cómo definirías al último golpe cívico militar y qué objetivos tuvo?

Leónidas Ceruti, historiador: “El golpe militar del 24 de marzo de 1976 fue claro y contundentemente contra la clase obrera y los trabajadores, para restaurar el orden en la producción, y desarticular las distintas formas de organización obrera e imponer un plan económico de distribución contra el proletariado (…) El primer objetivo de la Junta Militar de Videla, Massera y Agosti fue desarticular las luchas, la organización de la clase obrera, controlar las demandas y cuestionamientos que generarían el segundo objetivo que fue la imposición de un modelo económico antiobrero. Su aplicación trajo consecuencias sociales, como el cierre de fábricas, desocupación, deteriorando las condiciones de vida de los trabajadores y de la población. La clase obrera, desde un tiempo antes del golpe militar del 24 de marzo, venía soportando una dura represión, pero desde ese día se inició la mayor persecución desde sus orígenes en el siglo XIX (…) Las consecuencias de la represión son conocidas: 30.000 desaparecidos, miles de muertos, torturados, secuestrados, robo de niños y todo el tipo de aberraciones. El 24 de marzo de 1976, representa la muerte, la corrupción, la persecución, el exilio”.

¿Cómo pensar la educación pública a 34 años del retorno de «gobiernos democráticos»? ¿Puede un Estado genocida (Proceso de Reorganización Nacional 1976/1983) por un simple cambio de funcionarios y administradores convertirse en formador de ciudadanos libres y participativos?

Darío Balvidares, docente e investigador: “El genocidio, las torturas, los secuestros, el robo de bebes de los ’70 en Argentina y los procesos dictatoriales en el resto de los países latinoamericanos fueron las acciones (para no abundar) que pusieron de manifiesto los instrumentos que permiten desarrollar la doctrina del shock. El miedo y el autoritarismo fundaron una cultura: del fundamentalismo militar al fundamentalismo de mercado; de la desaparición forzosa de personas a la desaparición desasosegada de lo público. Es lo que ocurre desde los ’90: un Estado que a partir de los “cuerpos legales”, las leyes, habilita la desaparición de los cuerpos públicos (llamados estatales) cuando digo desaparición es en sentido que lo público deviene privado o tercerizado en función de la transacción dineraria; por supuesto que aquí estamos incluyendo áreas como la educación y la salud en ese desplazamiento. Era necesario establecer ese breve marco para poder decir: No, no se están diseñando políticas desde las instituciones del estado que permitan formar sujetos libres”.

¿Qué fue o es la figura del desaparecido?

-Leónidas Ceruti, historiador: “Ese proceso de disciplinamiento represivo se realizó en forma abierta o encubierta, ocultando la identidad de las víctimas, hechos que se materializaron en la figura del “desaparecido”. Las características de los procedimientos y padecimientos a los que eran sometidos los detenidos en los “centros clandestinos”, fueron conocidas por las declaraciones de sobrevivientes y posteriormente por el relato de los mismos autores “arrepentidos”.

Este cuadro sobre los Desaparecidos por profesión con datos de la CONADEP, nos ejemplifica sobre lo que sostenemos:

DESAPARECIDOS POR PROFESIÓN PORCENTAJE
OBREROS 30,2 %
EMPLEADOS 17,9 %
DOCENTES 5,7%
ESTUDIANTES 21 %
PROFESIONALES 10,7 %
AUTÓNOMOS 5 %
AMAS DE CASA 3,8 %
CONSCRIPTOS 2,5 %
PERIODISTAS 1,6 %
ACTORES, ARTISTAS 1,3 %
RELIGIOSOS 0,3 %

En síntesis, sumando los porcentajes de los desaparecidos de obreros, empleados y docentes alcanza el 53, 8 %, lo que significa que la fuerza de la represión cayó sobre los trabajadores”.

¿Qué función política y económica cumplió/e el terrorismo de Estado 1976-83 u cualquier otro?

León Rozitchner, filósofo: “La ley que nos regula ahora fue una transacción que el más fuerte hizo con el más débil, los militares con el pueblo argentino. Por eso decimos que la nuestra es aún una “democracia aterrada”; su ley originaria, la del terror y las armas, sigue todavía vigente como ley interiorizada en cada ciudadano, espada que pende sobre nosotros, siempre presente” (Acerca de la derrota y los vencidos, 2011).

Inés Rosbaco, psicóloga: “Acá hizo falta un terrorismo de Estado para acabar con el pensamiento crítico y emancipador que en toda Latinoamérica se estaba dando y en qué modo. Creo que en la subjetividad fue importante que impactará el terror para poder años después instalar el neoliberalismo. Sin terror, sin el quiebre con el pasado, con el legado cultural, quizás esto no hubiera sido posible, entonces… la base es la desconfianza que tenemos los unos de los otros, y esa desconfianza es fundamental y necesaria para la circulación de la libre mercancía”.

Bertolt Brecht, dramaturgo: “En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia».

Ministros y algo más

Durante el Proceso de Reorganización Nacional (PRN) – sostiene Paula Guitelman- el sistema educativo es pensado como un aparato auxiliar de la represión y el disciplinamiento social.

El 29 de marzo de 1976 Jorge Videla nombra al santafesino Pedro Bruera como Ministro de Educación y Cultura. Entre 1970 y 1973 fue ministro en Santa Fe. Fue coautor de la OPERACIÓN CLARIDAD.

En 1977 es reemplazado por el economista y pedagogo –del Opus Dei y ex ministro de Economía de Tucumán entre 1967-8- Juan José Catalán. Fue el mentor junto a Díaz Bessone de “Subversión en el ámbito educativo (Conozcamos a nuestro enemigo)”.

En agosto de 1978 asume Juan Rafael Llerena Amadeo. Con Roberto Viola llega Carlos Burundarena. Con Galtieri y Bignone, el contador Cayetano Licciardo de la Acción Católica Argentina. Con Burundarena se empieza a gestar la Escuela-Empresa que Daniel Filmus y ahora Esteban Bullrich se olvidan de nombrar como antecedente y experimento.

El santafesino Pedro Bruera se dedicó a dar clases y publicó libros sobre didáctica: LA PROPUESTA POR LAS LIBERTADES ESCOLARES. Fue docente en el Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencia de la Educación y llegó a integrar la Comisión de Educación de la UIA. Julio César Zapata- secretario privado de Bruera- fue designado por Carlos Reutemann como Ministro de Educación de Santa Fe en el 2003.

Llerena Amadeo escribió LIBERTAD DE ENSEÑANZA Y DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA.

Burundarena volvió a la docencia luego del PRN y fue rector hasta 1995 de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). La UCA lo distinguió en 1997 como docente emérito.

Licciardo se sumó a la Academia Nacional de Ciencias Económicas en 1985 y en 1988 asumió el rectorado de la UCA La Plata. Murió en 1999.

¿Tregua? y ajuste

Hay muchos enfoques y miradas sobre aquellos años oscuros del terrorismo de Estado y su relación con el presente. Pero nos sorprendió encontrar en el archivo una definición de un hombre fuerte allegado a José Alfredo Martínez de Hoz: Jaime Perriaux. Perriaux junto con Ernesto Parellada y Gustavo Perramon Pearson crearon la Sociedad de Estudio y Acción Ciudadana (SEA) donde proponían una “salida política”: “Creemos que este Proceso de Reorganización Nacional debe continuar cuando las Fuerzas Armadas dejen de estar en el gobierno”.

¿Sin las Fuerzas Armadas en el gobierno el Proceso de Reorganización Nacional no seguirá por otros medios y dispositivos?

León Rozitchner sostiene: “Lo cual quiere decir lisa y llanamente que sólo en la medida en que aceptemos el ajuste económico, que expropia nuestra riqueza y nuestro trabajo, y hace estúpida a la gente- es decir que no tiene respuesta al terror amenazante- seguirá habiendo democracia. Necesitan el orden robotizado de los sujetos sociales para que sus leyes económicas “naturales” se cumplan “democráticamente”.

Hay varias miradas –vale insistir- sobre el golpe de Estado de 1976. Desde estas líneas –sin embargo- defendemos la memoria de los docentes, estudiantes, trabajadores y militantes desaparecidos, asesinados, perseguidos o exiliados. Valgan estas reflexiones con pretensión de carácter pedagógico como denuncia y exigencia de verdad y justicia.

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