Argentina. Opciones electorales y la unidad de la izquierda popular

La coyuntura electoral ha vuelto a tomar una foto que encuentra a la izquierda popular en un estado de lamentable fragmentación.   Algunos grupos se sumaron a la campaña de los Fernández, otros fueron incluidos en las listas del FIT y también están los que proclives a votar a los legisladores del FIT, con votos tácticos en primera o segunda vuelta a la formula de los Fernández. Sin olvidar a los que se proponen reiterar la respuesta de 2015 en  el sentido que  «da lo mismo  Macri que el PJ «.

Con respecto a las dos opciones extremas de este abanico, advierto que la vinculación política con el PJ puede promover en algunos grupos la tentación de convertir la  táctica en estrategia, como ya ha sucedido en el pasado  con  el Partido Intransigente, el Frente Grande y el Partido Comunista. Mi impresión es que ese paso táctico los va a meter en un pantano donde pugnarán quienes posteriormente quieran refirmar su independencia y quienes se resistan a abandonar el confort de ser parte del oficialismo. Ese tironeo interno va a quitarle iniciativa política.

Advierto también que la tendencia de votar en blanco o abstenerse en segunda vuelta  es muy minoritaria, porque después de tres años y medio de gobierno de Macri y con la amenaza de acentuar el ajuste neoliberal es difícil sostener que otra opción pueda dar lo mismo en términos políticos. Francamente veo pocas posibilidades que de quienes prescinden de la política, puedan surgir iniciativas.

Por eso voy a concentrarme en las  posibilidades de unidad entre quienes apuestan a las restantes opciones. A simple vista pareciera ser que las diferencias pueden ser muy grandes que entre los que están incluidos en las listas del FIT y los que se animan a asegurar que votaran a legisladores de la izquierda pero en  segunda vuelta (y en algunos casos en primera) votarán a la fórmula presidencial de los Fernández. Sin embargo si comparamos esas diferencias con las que tienen en su seno las organizaciones territoriales que llaman a votar al FIT en primera vuelta y mas del 70 % de su base social votará a los Fernández, el problema no parece tan grave. Este ejemplo ilustra un detalle a tener en cuenta. Dentro de la izquierda popular, las diferencias entre organizaciones no son mayores que las que tienen las propias organizaciones en su seno.

Si volvemos a considerar las posibilidades de unidad desde los acuerdos, creo que son mucho más fuertes que las diferencias en cuatro cuestiones básicas.

1- Piensan que es necesario derrotar a Macri, porque un segundo periodo de ese gobierno sería una catástrofe en términos económicos, políticos, de inserción internacional  y además en lo que hace a la autoestima del pueblo, porque volvería  a dar una oportunidad a su verdugo.

2 – Comparten con buena parte de nuestro pueblo que el mayor mérito de los Fernández es que son los que pueden derrotar a Macri.  No lo consideran como una opción  de avance popular, ni tampoco un gobierno  en disputa, sino más bien una versión liberal y menos inclusiva de lo que fue el kirchnerismo.

3- Eligen votar a los candidatos de la izquierda, por la consecuencia en la defensa de los intereses populares que reconocen a sus legisladores.  Pero condicionan su voto a  a la fórmula presidencial, al objetivo de evitar que gane Macri.

4-  Valoran tanto al voto a legisladores de izquierda, como a la fórmula de los Fernández como votos defensivos.  Por distintas razones, no ven posibilidades de proyección revolucionaria en ninguna de las dos opciones. Y otra vez la referencia hace a las orgánicas, no a la militancia que se encuadra circunstancialmente en esas estructuras.  Personalidades como la de Miriam Bregman creo que excede largamente a los techos que se autoimpone el FIT.

¿Es posible la unidad de los grupos de izquierda que en la coyuntura electoral , se encuadra en los acuerdos anteriormente mencionados?

En primer lugar me parece necesario señalar que esos grupos existen y que de hecho conviven en algunas iniciativas comunes.  Comparten convocatorias, movilizaciones, campañas, portales de prensa u opinión, experiencias de formación política. Creo que no hay menos de diez grupos políticos con referencias que exceden lo local que comparten estos acuerdos. Como dato ilustrativo en la Escuela Latinoamericana de Formación Hugo Chávez convivieron armonicamente y participaron 6 de estos grupos, en convocatorias asamblearias para discutir la cuestión electoral como la que se hizo en la Federación Judicial en Buenos Aires participaron cantidad similar de grupos y hubo una fuerte presencia de independientes.

Alguna vez comentando nuestros problemas de fragmentación políticas con compas de la izquierda venezolana nos decían : «aquí sucedía lo mismo, nosotros éramos igualitos a lo que cuentan Uds. hasta que llegó Chávez». En todo caso el mérito de Chávez fue crear un liderazgo popular que forzó a los grupos de esa izquierda a considerar que era mucho más lo que los unía que lo que los separaba y hacerlos conscientes de que la fragmentación política, invalidaba toda posibilidad de proyecto de poder. Es decir invirtió una realidad donde el reconocimiento de la diversidad, no aportaba a la construcción de síntesis unitarias más ricas sino a promover el cabezoneo, los pequeños poderes y los pequeños grupos.

No hace falta ser adivinos para advertir que si Macri es derrotado electoralmente, los entusiasmos  por sacarnos de encima a este gobierno siniestro, no tardarán a ser reemplazados por una nueva decepción. Nuestra incógnita no debería ser esa. La misión de la izquierda no debería ser de gurú que anuncia nuevas calamidades, sino la de profetizar tiempos mejores.  ¿Seremos capaces de dar un paso adelante construyendo una unidad de la izquierda popular, que potencie todas nuestras iniciativas y que de un mayor sustento a nuestros sueños transformadores?

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