Argentina. Octubre será de ellos, si los dejamos llegar

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Si este gobierno colonial y saqueador llega a octubre del 2019, habrá ganado la batalla… y la guerra. Una guerra que ha declarado al pueblo argentino, a sus trabajadores y pobres de la ciudad y el campo, sin contar con una baja en sus filas. Una batalla cultural que los trabajadores argentinos, con direcciones ‘opositoras’ a la cabeza, tanto sociales como políticas, hemos perdido, porque los que se autodefinen como nuestros guías no han sabido/querido convocar a enfrentar a los canallas con nuestras históricas armas: rebeliones masivas, insurrecciones, combates armados contra los esbirros armados, repliegue en nuestros acerbos artísticos- culturales; distintas maneras de resistencia, a vida o muerte, signadas por nuestra forma de existir en el mundo.

Guerra y batalla que el enemigo de nación y clase ha desatado sin ambagues, utilizando las gastadas armas de la ‘democracia pura’, esa que Lenin criticaba duramente en cuanto al pensamiento y acciones de los socialdemócratas, ‘filisteos’ del marxismo; de la institucionalidad burguesa, mentira creada por los ricos para aherrojar a los pobres a su dominación; de la farsa eleccionaria, en las cuales los abajados votan para ‘elegir’ que sector de la burguesía, la oligarquía y el imperialismo los harán más desgraciados y miserables; del pacifismo pequeñoburgués, aliado indispensable de las grandes burguesías en sus afanes de oprimir y explotar a los laburantes sin tener que recurrir masivamente a la represión y el genocidio…hasta ahí; del poner la otra mejilla a los golpes inmisericordes de los violentos, de oponer el ‘amor’ a todos al odio contra el malvado y el opresor, el rezo al justo castigo al negrero de nuevo cuño….

La apuesta de todo el arco ‘opositor’, desde peronistas variopintos, izquierdistas multicolores y trotskistas herbívoros, progresistas con distintas denominaciones y tendencias, a las elecciones del año entrante constituyen un ocultamiento de sus multiples cabezas avestruzadas- ñanduzadas, para hacerlo más nacional- en los hoy agujeros de la defección, del eclecticismo y la quebradura ideológica; en las arenas yermas del cálculo electoral y el posibilismo, mostrando sus hilachas antirevolucionarias frente al Poder Popular que deberían ayudar, con sus popes a la cabeza y en combate abierto contra los canallas, a construir e instalar.

Las elecciones, las ganen quienes las ganen, si es que prospera la gran rosca nacional por la contienda, significarán la derrota de los trabajadores de la ciudad y el campo frente a embajadores y rastreros locales del saqueo, la indignidad, el sometimiento y la partición del país de acuerdo a los intereses de los fulleros. Que disponen sus peones, caballos, reinas y otros espadachines de utilería en el tablero del mercado mundial, campo de batalla de una nueva guerra, esta vez encubierta por los buenos modales y los estrechones de mano ‘para la afición’;  y en la que se esgrimen las armas del mercado, que incluyen mercancías nucleares, finanzas necrópoliticas y vaivenes tendenciales, reflejantes del sudor y sangre de los de abajo.

El maestro

Nos enseñó que podemos quedar sin ‘rancho, ni china ni nada’ y que ‘la milicada nos puede tener a mal trajinar’ porque nos negamos a jugar ‘ donde hay baraja marcada’.

Y también nos enseñó que ‘ la vanidad es yuyo malo que envenena toda huerta, y es preciso estar alerta manejando el azadón, aunque no falte el varón que la riegue hasta en su puerta’.

El maestro fue un cuadro de la vida del pueblo, al que seguimos y seguiremos siempre, y cuando no podamos seguirlo, otros lo seguirán. Nos orientó a los del montón a apretarnos contra ‘los yuyos’ y así aguantar ‘al pampero’ o a cualquier ciclón, terremoto o movimiento tectónico de los granujas y sus siervos. A volar, sin arrastrarnos,  porque eso es nuestra ruina. Y a ‘anidar en árbol de espinas lo mesmo que en cordilleras/ sin escuchar las zonceras del que vuela a lo gallina’.

Este maestro de resistencias olvidadas, olvidado él, don Atahualpa Yupanqui, nos orienta hoy, como nos orientó ayer y seguirá orientándonos a los bien nacidos de este país, el camino de la revolución. Que es un camino embarrao, sin huella marcada, con nieblas y lluvias y nieves y garúas, que sin embargo no pueden ocultar al colorado de cuatro patas que nos acompaña siempre; a la rea de orejas paradas que nos acompaña siempre…a los nuestros ya partidos que nos acompañan siempre…

Porque ‘con los tumbos del camino/ se echan a torcer las cargas/ pero es ley que en huella larga/ deberán acomodarse/ y aquel que llegue a olvidarse/ las ha de pasar a amargas’ es que tomamos la vida, las palabras y la música terrena del maestro, que nos alumbra y nos enciende al alma ante las basuras que nos trafican.

Debemos impedir que ganen la batalla y la guerra contra el pueblo arrastrando a los vacilantes e indecisos al pantano electoral, en tanto eructan sus mentiras en los canales televisivos, ante los macacos paniaguados por unos y otros, patrones de nuestras vidas y nuestros sueños…hasta ahora.

No dejarlos llegar. No legitimarlos, no legalizarlos, no institucionalizarlos.

A la guerra de ellos opongamos la nuestra.

Montados en nuestros pingos, nuestros muertos, nuestros combatientes de ayer, nuestros héroes y mártires conocidos y anónimos, empujemoslos al inodoro desde donde salieron.

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