Argentina. Mueren tres niños wichi en cinco días

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En solo cinco días, tres niños pertenecientes a comunidades wichí fallecieron. Los casos pertenecen a los departamentos de Rivadavia y San Martín, en la provincia de Salta. Sin agua potable, con mala alimentación, falta de personal profesional y una creciente violencia. La grave situación sanitaria de las comunidades originarias en el norte del país es histórica. Debido a esta situación el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, viajó a la zona.

El sábado en el Hospital de Santa Victoria Este, en la provincia de Salta, falleció un niño de dos años perteneciente a una comunidad originaria Wichi. Según el informe médico las causas de su fallecimiento se deben a una falla multiorgánica. Entre las causas se encuentran la insuficiencia orgánica y diarrea y vómitos.

El 7 de enero falleció otro niño de año y dos meses de edad, integrante de la Comunidad La Mora 1, cerca de Tartagal. Fue atendido en el hospital de la ciudad, pero debido a la gravedad de su estado fue trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil, en Salta Capital, donde finalmente  produjo su deceso por un shock séptico.

Otro nene de dos años de la Comunidad Misión El Quebrachal, en jurisdicción del municipio de General Ballivián, falleció en su domicilio. Si bien fuentes oficiales aseguran que el menor estaba recibiendo atención en el nivel primario de salud, aún se desconocen las causas de su muerte.

En solo cinco días fallecieron tres niños y esto es solo una muestra de la alarmante situación en el general de las comunidades originarias del norte del país. El mismo día que fallecía el bebe de La Mora 1, unos pobladores en Santa Victoria Este, a falta de ataúd, envolvían con un nylon a un vecino muerto y sobre una chapa lo trasladaban al cementerio, «así estamos, no hay ni para cajones», comentaba un comunero de la zona.

La falta de comunicación y documentación en comunidades también dificulta un registro certero de las calamidades que se viven en los parajes más alejados de las ciudades.

Las políticas públicas destinadas a solucionar la crisis sanitaria son deficientes y en algunos casos son desfinanciadas. Son constantes las denuncias de médicos o especialistas, a veces, hasta enfermeras en las postas sanitarias.  Un ejemplo es el desmantelamiento del programa «operativo de refuerzo estival» que encabezaba el médico Francisco Mariano Rodo, y fue cancelado por decisión del gobernador Gerardo Morales. En el operativo mencionado se llevaba, en caravanas de 5 camionetas 4×4, atención clínica pediátrica, obstetra y se proveyó de medicamentos, alimentos, leche y agua potable en tanque cisterna, a los 227 parajes en donde habitan mayormente comunidades indígenas y criollos de los departamentos de Rivadavia, San Martín y Oran.

Asimismo, otro de los padecimientos a las que se encuentran sometidas las comunidades es la falta de agua potable lo cual agrava aun más la situación sanitaria. La falta de inversión se siente con las crecidas de los ríos y las fuertes lluvias que dañan los escasos acueductos. Las comunidades más alejadas deben consumir aguas contaminadas. Debido a esta situación son forzados a tomar agua de las «zanjas» y compartir el lugar para beber con los animales.

Video de hace unos días en Misión chaqueña ubicada al norte de Salta a 45km de la ciudad de Embarcación.

La situación represiva no es menor. Hace unos días, desde ANRed, reportamos como un grupo de jóvenes wichis eran golpeados y detenidos luego de haber sido atacado por una patota y no haber recibido atención policial. Aquel día, también el presidente de la comunidad el tráfico en Embarcación fue apresado.

Esta situación motivó la visita a la zona del ministro de Desarrollo de la Nación Daniel Arroyo  y un plan de emergencia anunciado por el gobernador Gustavo Sáenz. Ante esto, Dirigentes de pueblos originarios, defensores de Derechos Humanos y profesionales, elevaron una carta al ministro al enterarse de su visita a Salta.

Difundimos carta

Con muchas esperanzas saludamos al nuevo ministro de Desarrollo Social de la Nación, no sin pesar por la muerte de nuestros niños en esta provincia de Salta, para hacer escuchar la vos de quienes viven y padecen en la Provincia de Salta un sistema de producción que abarca lo cultural y la salud, que nos oprime y, no hace falta decir, mata a los más débiles.

Quienes suscribimos esta carta somos dirigentes de las naciones originarias y personas solidarias, profesionales o no, que colaboramos día a día en el campo de las naciones originarias, para cambiar hacia una realidad mejor.

Obviamente las cifras de muerte por desnutrición esconden muchas realidades que desde y hasta lo cultural, van directamente a los cuerpos.

Hemos comentado varias veces el repetido caso de niñas wichis que mueren en embarazos con hipertensión, como variable de mortandad además de lo reprochable penal y socialmente de los embarazos infantiles que son índices de abuso sexual agravados por la edad.

La realidad es que las niñas wichis, desalojadas de su soberanía alimentaria, al alimentarse en el enclave urbano, la nueva alimentación, el cambio de costumbres y modelos en la comunicación hace que tengan embarazos con hipertensión y muerte, sumado a un sistema de salud que, pese a tener un sistema de agentes sanitarios (desde 1985), a los hospitales regionales donde tienen la tecnología para asistir estos embarazos de alta complejidad, se llega tarde.

Pero no es un tema de solo salud pública, son desalojos, la mayoría de estas muertes de niñas con embarazos con hipertensión provienen de Los Blancos, Estación Murillo (Coronel Juan Solá) y Tartagal, zonas donde han habido desalojos masivos de comunidades indígenas en estos últimos 40 años y desmontes.

En cambio en otras zonas, como Hickman, Dragones por ejemplo, donde recientemente se están produciendo desalojos (traslados) hacia zonas urbanas y desmontes, todavía no son tan frecuentes. Para graficar, en sus tierra de origen las comunidades tienen su conocimiento de los alimentos y de la alimentación, que es también pedagógica y espiritual en una cultura ambiental susentable.

También es de tener en cuenta una cultura tradicionalista criolla que desespera contra los derechos de la mujer en la prohibición del aborto, y sus simbologías religiosas presentes en escuelas, juzgados, hospitales y toda clase de recintos públicos.

Los recortes presupuestarios, la degradación de las políticas plurinacionales (con 14 naciones conformando la población salteña se dio de baja al Ministerio de asuntos indígenas), la falta de una política en materia de las naciones originarias, un abandono de 4 años de los procesos de representación (Consejo de Participación Indígena) de las naciones originarias, en avance de una política de silencio e integración que contribuye al genocidio silencioso del Estado, una segregación hostil y permanente hacia los pobladores originarios, un abandono en la seguridad, aumentos de traslados (desalojos), mientras latifundios de 30 mil hectáreas o más se ofertan por internet para que nacionales o extranjeros compren tal cantidad obscena de tierras, una cultura que desde la conquista del chaco segrega a los originarios como cosas o siervos (recordar la condena a René Alberto Suarez), el hecho que el INAI por ley debe pertenecer al ámbito de vuestro Ministerio como ente autárquico, la total falta de defensa de las tierras de las comunidades, llevadas adelante solo por el compromiso de unos pocos abogados cuyo programa de “fortalecimiento comunitario” que siempre llega tarde y es desde el inicio totalmente insuficiente.

Son muchas las razones, y faltaría mucho espacio para reseñarlas, las causas por las que hoy fallecen niños por causas que podrían haber sido atendidas a tiempo. Pedimos, además de concretarse una participación y control de los programas alimentarios (convenio 169 de la OIT) por parte de las comunidades, una política urgente, ordenada y participada, pero sobre todo con conocimiento cabal de la realidad de los pueblos, cada una de sus comunidades y de los pobladores que hacen de estas naciones un reservorio cultural de un mundo mejor.

Lo saludamos recordándole para que dentro de vuestro Ministerio, tal como lo manda la ley Frites (23.302), se elabore la política suficiente que prevenga las muertes de los niños y sus madres.

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www.anred.org/2020/01/14/mueren-tres-ninos-wichi-en-cinco-dias/

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