Argentina. Mi independencia no levanta banderas amarillas ni naranjas

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Compartimos una nota de opinión sobre el balotaje y el voto en blanco de Vanesa Orieta, hermana del joven Luciano Nahuel Arruga, desaparecido y asesinado por la policía en democracia. «Así esta el clima hoy, las voces de intelectuales y referentes de derechos humanos hablan de un otro culpable, el votoblanquista. Es de cobardes no discutir con los propios, con los que se guardaron, con los que decidieron traicionar después de acomodarse, para elegir meter el dedo en la herida de quienes simplemente no elegimos por que estamos convencidos de que uno u otro a los sectores humildes no les darán mas que control y represión», remarca Vanesa.

En estos días leí algunas notas, tengo que reconocer que varias me hicieron enojar mucho. De repente, y como suele ocurrir en esta sociedad, se encontró al otro responsable del momento, mas tendrían que hacer una crítica personal aquellos que buscan culpables afuera. Pero bueno, así esta el clima hoy, las voces de intelectuales y referentes de derechos humanos hablan de un otro culpable, el votoblanquista.

La sorpresiva noticia de que Scioli ganaba por corta diferencia y que esto obligaba un balotage primero desorientó a quienes creían tener todo bajo control, después obligó los esfuerzos de una sociedad que no quiere volver atrás, se hicieron ver, saliendo a la calle, mostrando su negativa al macrismo pero sin poder defender el nombre de quien se apoya. Lo apoyan por que no queda otra, porque es el mal menor, no pueden decir el nombre del candidato pero lo apoyan. Otra vez es la gente, el pueblo el que sale a defender la democracia hablándole al votante, dándole herramientas que le permitan distinguir los matices. Ahora bien, eso sería correcto, no lo criticaría; pero como siempre, algunos mal entonados prefieren seguir dañando los sensibles lazos sociales.

Hay un límite que algunos han decido cruzar tratando a los que decidimos votar en blanco como parte de los que permitimos el avance del imperialismo o como olvidadizos que no respetamos la lucha de los 30.000. Los votoblanquistas, etiquetaron. La sociedad de las etiquetas, de los estigmas, la que discrimina, decide buscar un otro responsable de un momento, olvidando una historia de 12 años. La jugada que eligen realizar algunos es de mínima injusta, irrespetuosa, falta de autocrítica; es de cobardes no discutir con los propios, con los que se guardaron, con los que decidieron traicionar después de acomodarse, para elegir meter el dedo en la herida de quienes simplemente no elegimos por que estamos convencidos de que uno u otro a los sectores humildes no les darán mas que control y represión.

Cuando algunos deciden hablar de votoblanquistas puntualizando en la figura de la izquierda o los independientes, lo hacen por que no quieren mencionar a los sectores de clase media que tocaron fondo en el 2000 y que hoy, más estabilizados, deciden ir por más votando a Macri.

O hablan de los votoblanquistas para no decir que en los barrios donde no hay cloacas, con una canchita pintada de amarillo Macri logró votos, dejando en evidencia que nos falta un plan integral tendiente a que los pobres tengan los derechos garantizados, derechos que les permitirían obtener herramientas que sirvan como un arma contundente en contra del avance de la derecha.

O hablan de votoblanquistas para no decir que hay trabajadores explotados, tercerizados, contratados, que pagan altos alquileres, que creen en un cambio mentiroso que los llevará a una crisis aún peor.

O hablan devotoblanquistas para no decir que por no atender los temas referentes de derechos humanos un hijo de yuta, como Macri, decide ir a sacarse una foto sacando provecho de la dignidad de un hermano.

O hablan de votoblanqustas para decir que en casi siete años años una familia como la mía se cansó de gritar y exigir ante oídos sordos que no abrían las puertas de sus despachos por que no tenían tiempo, ni ganas de atendernos, justificándose en la falta agenda.

O hablan de votoblanquistas para no mencionar las cientos y cientos de vidas que se llevo el decreto de emergencia contra la inseguridad, que sin duda define un voto, por que al don o la doña que le mataron o desaparecieron a su pibe o piba no le vamos a pedir que vote a quien lo controla, reprime o mata.

O hablan de votoblanquistas para no verse obligados a mencionar a los pueblos originarios desplazados de sus tierras ancestrales por las mineras o las petroleras, ni a los asambleístas organizados contra Monsanto, el fracking y la contaminación de los agrotóxicos.

O hablan de votoblanquistas para no decir que muchos son esos padres y madres de chicas asesinadas por los hijos del poder, hijos de gobernadores feudales a los que estos 12 años les hicieron campaña sin que les tiemble el pulso, jueces o policías de alto rango que hacen fiestas privadas de la violación y el femicidio. Como hicieron con Paulina Lebbos en Tucumán.

Mi lista podría no terminar nunca y quizás haga falta hacer una que indique de dónde y hacia dónde van los votos que definen el avance de la derecha.

La izquierda y los independientes siempre somos tratados como cuatro gatos locos, zurdos, troskos, rojos, hoy somos algo más: burgueses votoblanquistas, funcionales al imperialismo, sin memoria. Por favor, ¡res-ca-ten-sé!, la situación que atravesamos no fue generada por los votoblanquistas. Miremos hacia atrás, pensemos en lo que no se profundizó y lo que eso provocó: disputar una elección con herramientas como globos amarillos, canchitas pintadas en los barrios y discursos vacíos no es responsabilidad de los que manifestaron un voto en blanco, sino de quienes durante muchos años manejaron el poder con soberbia y sin escuchar las necesidades de un pueblo que aún hoy sufre un numero elevado de pobreza, que aún hoy ve violados sus derechos y que aún hoy sigue sin herramientas para decirle “no” a la derecha.

Mañana es un día importante para todos, incluso para los que decidimos votar en blanco, se define más que un presidente: se definen nuestro futuro y el de nuestros hijos, a eso lo tenemos bien claro y asumimos la responsabilidad que nos toca. Cada uno asuma la suya y recuerden defender la democracia siempre y cuando vean que alguien afuera pide justicia, pan o trabajo, no cierren la puerta, ni la ventana, no justifiquen las muertes ni las callen por un acercamiento político, sean solidarios, exijan que las promesas se cumplan porque los pobres y excluídos no nos olvidamos de que hace doce años nos prometieron un modelo con derechos para todos y todas.

Gracias a todos los que respetuosamente me explicaron los matices.