Argentina: Medio millón de trabajadores/as repudiaron a Macri y exigieron a la CGT paro general / Y Más

Agencia Resistir y Luchar.-Otra vez cientos de miles de trabajadores y trabajadoras (las cifras hablan de 500 mil), se volcaron a las calles de Buenos Aires y todo el país para gritar su protesta frente a una política económica neoliberal que está conduciendo a la sociedad al precipicio y exigir paro general. La convocatoria de la CGT y la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), junto con organizaciones sociales como la Corriente Clasista Combativa y Barrios de Pie y otros nucleamientos populares fue respondida masivamente.

En ese marco multitudinario hubo dos aspectos que sin ningún tipo de dudas mostraron el nivel que está adquiriendo la rebeldía popular en el país. Por un lado, la bronca generalizada de quienes alrededor del palco, donde estaba toda la conducción de la CGT, estallaron en gritos de “paro general” y “basta de traidores”. Cuando el dirigente del gremio de la Sanidad y del triunvirato cegetista Héctor Daer cometió un furcio: dijo que el paro “iba a ser a fin de año” y luego corrigió “a fin de mes”, se rebalsó el vaso. Comenzó a subir un griterío desde abajo del tinglado, que al son de los bombos y redoblantes expresaba: “Poné la fecha, la puta que te parió”. Daer no quiso escuchar e insistió en no decir el día que se viene reclamando hace prácticamente un año. Y fue como tirar gasolina al fuego.

Más allá de lo que ahora dice Daer, que fueron “un pequeño grupito de infiltrados” de una organizacion kirchnerista y de un intendente bonaerense (décadas atrás se le echaba la culpa a los “zurditos”), lo cierto es que quienes más pedían una urgente definición para ir a la huelga contra el Gobierno fueron los mismos trabajadores alineados en la CGT: había militantes de la Unión Tranviarios Automotor, Alimentación, Construcción y otros similares, que más allá de lo que pudieran pensar sus conducciones se rebelaron todos a la vez, y como ya ocurriera días atrás en un histórico plenario de delegados de base en la misma central sindical, expresaron lo que siente la gran mayoría de los argentinos y argentinas a los que se devora la inflación.

Como en las viejas épocas en que la burocracia sindical era denunciada en asambleas de fábrica o en actos de masas, muchos trabajadores saltaron las vallas que los separaban del palco, varios de ellos lograron treparse al escenario e hicieron que los dirigentes tuvieran que abandonar el lugar custodiados por sus grupos de seguridad. Mientras esto ocurría, el disgusto se extendió como un reguero de pólvora, y miles de asistentes repetían la consigna del ¡paro ya! y una advertencia que también tiene historia acumulada: “Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”, logrando entusiasmar con sus gritos a muchos otros que no habían podido acercarse al escenario debido a la enorme cantidad de personas que se movilizaron.

El otro factor a tener en cuenta es la consolidación del movimiento social organizado, nucleado alrededor de la CTEP, que logró armar una columna imponente de decenas de miles de militantes llegados desde los barrios más humildes y que mostraban sus banderas de procedencia pero también las pancartas reivindicativas exigiendo que se termine la política de exclusión y hambre a que los condena el macrismo. La CTEP volvió a demostrar, que llegó para quedarse y que junto con el movimiento obrero organizado, de igual a igual, va forjando el nuevo sujeto histórico de estos años difíciles, así como en los 90 fueron los fogoneros de la Patagonia primero y los piqueteros después.

Así es como pudieron aprecirse enormes contingentes juveniles del Movimiento Evita, la Corriente 19 y 20, el Movimiento de Trabajadores Excluidos, el Movimiento Popular La Dignidad, La Garganta Poderosa, la Organización Los Pibes, la OLP-Simón Bolívar, la Unión de Trabajadores de la Tierra, Patria Grande, el Movimiento Seamos Libres, el Frente Popular Darío Santillán, Barrios de Pie, la Coordinadora Clasista y Combativa, entre muchas organizaciones populares,se entremezclaron en varios puntos de la marcha con los sindicatos industriales como Camioneros, Alimentación, Ladrilleros, Textiles, Estibadores, Portuarios, sindicato del Cuero y muchos otros, que con los gremios de la Corriente Sindical Federal, los estatales de ATE y UPCN y las dos CTA. De esa manera fueron construyendo una de las grandes movilizaciones que se recuerdan de los últimos años, superior incluso a la del 29 de abril. Macri lo ha hecho posible y si a sus asesores les queda algo diferente a su autoritarismo y pedantería tendrán que reflexionar sobre lo que viene ocurriendo en este marzo caliente: el lunes 70 mil docentes manifestando su repudio al gobierno, a los que se sumaron este martes cientos de miles personas de todos los sindicatos y organizaciones sociales, y el miércoles 8 de marzo las mujeres trabajadoras, estudiantes, campesinas, no se quedarán atrás en expresar su protesta.

—————————-

Estimadxs,

De cara al próximo 8 de marzo, día internacional de la Mujer Trabajadora, la CTA Autónoma se movilizará junto a miles de mujeres y hombres, en conmemoración por todas aquellas mujeres que han luchado y luchan hoy por la real igualdad de derechos entre géneros. En este contexto, el IEF ha decidido actualizar la información relevada en su informe “Apuntes sobre la situación laboral de las mujeres” -publicado en junio de 2016-, como aporte a los debates que esta fecha genera en la sociedad.

Encuentran el informe adjunto y en la página del IEF, haciendo click aquí, http://media.wix.com/ugd/12e354_c5d6213f22694a9ca56ec58ccbfc3c78.pdf
Esperamos que les sea útil!

Nos vemos en la Marcha,
El equipo del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma.

—————————–

Carlos Aznárez: Un día histórico de repudio a Macri y a los burócratas sindicales

“Poné la fecha, la puta que te parió” gritaban miles de trabajadores y trabajadoras cuando desde el palco de la CGT los dirigentes del triunvirato daban rodeos y más rodeos para no definir el día de una medida de fuerza contra el gobierno de Macri que se viene reclamando desde que comenzaron los despidos masivos y la inflación de casi un 50 por ciento pulveriza los magros salarios de quienes tienen la suerte de trabajar. Ni qué decir de los desocupados o los jubilados, condenados estos últimos a un salario mínimo vergonzoso que los obliga a depender de su familia o suicidarse, como viene ocurriendo últimamente.

Medio millón de personas ganaron las calles con bronca contra el macrismo pero también con la necesidad de interpelar a una dirigencia gremial que desde hace tiempo viene mirando a un costado cuando se trata de atender las demandas de sus representados. Por eso no causa sorpresa que frente al palco del acto, una vez que los dirigentes fueran expulsados por las bases, se gritó repetidamente algo que marcó la lucha en todos estos últimos 50 años: “Se va a acabar la burocracia sindical”.

Ahora parece ser que uno de los triunviros cegetistas, Héctor Daer, acusa a un “grupúsculo provocador” del inicio de los incidentes, sin darse cuenta que los culpables de que esto ocurriera son los propios mandamases de la CGT que en vez de ponerse al frente de la indignación popular, han venido optando por esconder, como el avestruz, la cabeza bajo la tierra. Lógico: mucho dinero entró a sus arcas cuando Macri y el ministro Jorge Triaca les derivó millones de pesos de las Obras Sociales. A partir de ese momento, sus bocas se cerraron, sus oídos dejaron de escuchar las reivindicaciones y sus ojos se cerraron para no ver, como en los años del gobierno de Menem, gente comiendo de la basura y durmiendo en la calle.

Lo ocurrido hoy marca un punto de inflexión. Cientos de miles de personas mostraron que ya no comen vidrio ni se dejan engañar por cantos de sirena, sino que acorralados por la miseria y la falta de recursos mínimos para subsistir, ganan la calle y piden a gritos que la huelga general no se haga esperar más.

Pero también es digno de mencionar esa fuerza movilizadora demostrada por la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) que construyó una impresionante columna de decenas de miles de manifestantes, llegados desde los barrios más golpeados por la crisis, ya sean de la Capital como del conurbano. Gente que fue el ariete fundamental de la pelea en los 90 y nuevas generaciones de excluidos que recuperaron su dignidad a partir de sindicalizarse con sus hermanos de clase y de penurias. Recuperaron la autoestima y hoy hacen confluir sus rebeldías, a pesar de las diferencias y de los matices.

La CTEP marchó con sus banderas y exigencias de avanzar sobre un urgente paro general, y fueron tantos y tantas las mujeres y hombres, muchos de ellos jóvenes, que recorrieron las calles desde la Plaza Constitución hasta la avenida Belgrano, que desde una vista aérea se podía contemplar una multitud que no dejaba un mínimo espacio entre el punto de salida y el de llegada.

Ahora, después de este día histórico, y de la jornada protagonizada por los docentes el lunes, no caben dudas que la fecha del paro que algunos esconden y niegan, va a ser arrancada por las bases, no por tozudez sino por absoluta necesidad. Los de abajo resisten y luchan, y no especulan sino que saben mejor que nadie que si se siguen uniendo reivindicativamente, el próximo paso será la conformación de un nuevo escenario político mucho más favorable que el actual. Por supuesto que un día de huelga general no solucionará los destrozos provocados por Macri y su equipo, pero será un paso fundamental para comenzar un plan de lucha que también se reclama con insistencia en cada barrio y en cada fábrica donde viven y trabajan los que construyen Patria todos los días. A ellos y ellas hay que agradecerles la maravillosa jornada que hoy se vivió en todo el país, y las que seguramente se derivarán en lo que queda de marzo.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS