Argentina. Los ricos no «sobreviven» en cuarentena. Los ricos las disfrutan

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En sucesivas apariciones de adn.info publicamos reportajes sobre la sobrevivencia de familias trabajadores en varios países latinoamericanos. En esta entrevista el profesor argentino Fernando Hugo Azcurra devela la otra cara del drama social de la pandemia.

Fernando Hugo Azcurra es economista y analista de las realidades sociales. Profesor universitario jubilado y autor de una veintena de libros sobre teoría económica y problemas sociales.

ADN:   Profesor, ¿Por qué si los virus no distinguen clases sociales, las epidemias siempre las sufren los de abajo, los trabajadores?

Bien. Se podría decir, en general, que las enfermedades no distinguen clases sociales, como la muerte. Pero no es cierto. Por supuesto, los microbios atacan y se alojan produciendo enfermedades en la especie sin estar “informados” de que una fracción de la población es pudiente y otra no lo es, pero ambas fracciones no están en las mismas condiciones socio-económica-sanitarias como para enfrentar la agresión.

Niños, adultos, varones y mujeres, ancianos mal nutridos, fatigados día tras día por las empresas capitalistas, producen cuerpos en situaciones extremadamente lábiles ante un catarro, como una neumonía (hasta hace medio siglo la sífilis, luego el VIH, ahora el corona virus). No es lo que se puede observar en las minúsculas clases altas que cuentan con recursos no sólo de buena nutrición sino de excelente atención médica y, en casos extremos, viajan hacia ciudades del extranjero que cuentan con medicina y aparatología moderna, para atender al paciente. Entonces es necesario señalar que las enfermedades tienen causales y ámbitos “sociales”, sobre todo en las actuales enormes aglomeraciones humanas en las ciudades; lo que podríamos llamar enfermedades “naturales” van desapareciendo, y es esto lo que está pugnando por una Medicina Pública general de carácter preventivo y no Medicina Privada que hace negocios, no con la prevención, sino con enfermedades, epidemias, pandemias, etc. mediante el previo pago de cuotas y el rendimiento por cama en casos de internación.

Se puede decir que en situaciones de desastre natural los pobres sobreviven, mientras los ricos no. En inglés el vocablo “supervival” es mucho más preciso para designar al superviviente. ¿Por qué al rico no se le aplica esta palabra/concepto?

La pregunta está en conexión con la anterior. La masa trabajadora y dentro de ellos los más pobres con tantas carencias y necesidades, ciertamente “viven como pueden”, o mejor dicho, como se lo permite el sistema, de modo que decir que “sobreviven” se ajusta a una situación real. Al rico no le es aplicable porque esta franja social más que “vive”, abusa, derrocha, dilapida; a lo sumo se podría decir que uno de estos ejemplares “sobrevivió” a una intoxicación y que si sufrió un ACV sobrevive por su conexión a un aparato; pero su sobrevivencia no es de carácter socio-económica sino puramente médica.

Resulta que en un país bloqueado, por ejemplo Venezuela, un sector muy diminuto (3,5 %) de la población no padece el bloqueo. Lo opuesto a Cuba donde el efecto es para todos casi por igual. ¿Qué ocurre en ambos casos?

No es muy difícil de entender: ambos países sufren el criminal bloqueo del terrorismo de los EE.UU. pero, en tanto que en Venezuela hay una violenta lucha de clases interna entre la burguesía venezolana más concentrada, aliada y financiada por la plutocracia yanqui, en Cuba no existe tal conflicto, lo cual le permite implantar políticas económicas y sociales que son de un impacto más general para la mayoría de la población. No hay en Cuba un residuo, por más pequeño que pudiera ser, de ricos con recursos como si aún lo hay en Venezuela.

Un ejemplo en Argentina es el debate por el impuesto a las grandes fortunas y el caso de Paolo Roca que se siente intocable. Se negó a cumplir la orden del gobierno de no despedir en la cuarentena. ¿Qué opina Vd. del hecho?

Lo decidido por el esclavista capitalista Paolo Roca hay que situarlo en un marco político de agresión a las políticas que establece el gobierno de Alberto Fernández, quien muy lejos está de acometer contra el capital y sus intereses, pero que en una instancia tan excepcional como esta que vive la humanidad, ha creído que los propietarios de grandes fortunas, extraídas en Argentina e impelidas al exterior en las guaridas fiscales, están en condiciones de “contribuir” a la lucha contra la pandemia. Pero no, lo que el capital exige es un retorno a la “normalidad” hoy, no mañana.
El estafador Roca (le debe al Estado millones de dólares que nunca devolvió), se siente intocable porque en gran medida es intocable casi diría “impune”, coacciona con prepotencia formando parte de una oposición macrista desorientada y sin reacción para aplastar las moderadas medidas de asistencialismo y distribución implementadas. Lo interesante que esta pandemia ha mostrado, y que nadie señala, es que ahora se advierte claramente que el trabajo es productivo y no el capital, ¿Por qué si no tanta desesperación entre los empresarios y los políticos macristas para “volver ya” al trabajo, poner primero la economía que la pandemia? ¿No era que el capital es productivo como el trabajo? Pues que “trabajen” los capitalistas y sus familias. Se lo anticipo: ¡no lo harán!

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