Argentina. La amenaza oculta entre las góndolas

Aprietes, golpizas y persecución es lo que reciben lxs trabajadorxs de las grandes cadenas de supermercados cada vez que denuncian contagios de COVID-19 en las sucursales. Ya son más de mil los casos confirmados. Internas sindicales, protección mediática y un delegado que se anima a hablar.

El diálogo fue breve:

-¿Querés convertirte en un mártir?

-¿A qué se refiere?

-Si no te vas ya y levantás tus cosas, te vamos a sacar rodando por las escaleras del supermercado.

Hace un año, Héctor Castro escuchó esa amenaza de boca del jefe de personal de la sucursal 160 de Coto, ubicada en Retiro. Pero el hecho no quedó en palabras, porque después llegó una patota que golpeó salvajemente al delegado sindical. Castro había denunciado en el Ministerio de Trabajo las pésimas condiciones laborales que deben soportar en esa cadena de supermercados.

Castro cuenta en el presente: “Tengo un botón antipánico que me dio la Justicia por la golpiza que recibí de parte de una agrupación interna opositora a la conducción del sindicato de Comercio y que responde a la empresa. Fue por reclamar y defender los derechos de los trabajadores. Me golpearon en la puerta de la sucursal, hice la denuncia y voy a seguir luchando hasta donde pueda, por los compañeros”. Al día siguiente de ese episodio violento, Castro regresó a su puesto de trabajo con el acompañamiento legal de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys).

En época de pandemia, Castro volvió a denunciar que la empresa de Alfredo Coto no cumple con los protocolos dictados por el Gobierno Nacional para prevenir los contagios en los lugares de trabajo. La misma patota volvió a atacarlo: “Dos días después de la denuncia que realicé, el jefe de personal me agarró en una oficina, me amenazó, me decía que renuncie. Me golpearon otra vez”.

El ataque provino nuevamente de la Agrupación Granate Morada que responde a Ramón Muerza, un caudillo sindical que le disputa poder al histórico Armando Cavalieri. “Ahí apreté el botón, vino la Policía y realicé otra vez la denuncia correspondiente”, relata el delegado.

Castro trabaja en la empresa desde hace 24 años y su familia tiene miedo de que vuelvan a golpearlo. Tiene tres hijas: “Ellas saben todo lo que me pasó, les conté por si algo me pasa, saben también quiénes me atacaron. Si algo me llegara a pasar a mí es responsabilidad de las personas que ya denuncié”.

Una empresa que se lava las manos

En la sucursal de Retiro son más de 26 lxs trabajadorxs que dieron positivo de COVID-19: “Para la empresa los contagios son todos externos, o los trae el cliente o los trabajadores por descuidos de ellos. Si un trabajador sale a reclamar es una sentencia a un despido seguro. Ya pasó en los inicios de la pandemia, mandan gente de seguridad a pararse en el interior de las sucursales para que los trabajadores no se puedan juntar. A los compañeros que se solidarizaron con otros que estaban internados y subieron fotos en redes sociales, los llamaron y les dijeron que no publiquen nada porque iba a tener problemas”. 

Castro cuenta que hay otros delegados que quieren hablar pero tienen miedo. Sin embargo, lograron organizarse y crearon un canal de comunicación en Facebook bajo el nombre Trabajadores Autocombocados Coto, donde publican información sobre los contagios.

“Tenemos una reunión pendiente con el sindicato de Comercio. Si bien tenemos su apoyo, no es la ayuda contundente que nosotros esperamos. Seguimos reclamando a la empresa que implemente el protocolo que dictó el Gobierno para detener esta pandemia y cuidarnos”. En la sucursal de Quilmes, cuenta, hubo “un contagio masivo de 30 personas por semana y jamás activaron el protocolo”.

La gran cantidad de denuncias que recibió la línea 147 por los contagios en las sucursales de Coto de la Ciudad de Buenos Aires, desencadenó en una denuncia penal realizada por el fiscal federal Franco Picardi, donde detalla que lxs empleadxs habrían contraído el virus “sin que, con posterioridad, fueran adoptadas las medidas sanitarias correspondientes al caso”, según informó el portal de noticias Gestión Sindical. Para Picardi hay “motivos suficientes” para formular las imputaciones por presuntas “conductas delictivas” a los responsables de las sucursales. La investigación quedó a cargo del juez federal Ariel Lijo.

Foto: Federico Imas.
Foto: Federico Imas.
Desde que inició la cuarentena, todas las medidas de higiene y protección que la empresa debería brindarle a su personal fueron implementadas luego de realizar cientos de reclamos. Las primeras semanas, por ejemplo, debieron trabajar sin elementos de protección, las cajeras atendían sin barbijos y sin alcohol en gel a mano, lo que provocó un acelerado aumento de los contagios que siguen en aumento.
Castro: “Conseguimos protección para las cajeras, visores de acrílico, alcohol, guantes, barbijo, todo por presión nuestra. Hoy hay más de 400 casos de COVID-19 solo en supermercado Coto y no salió en ningún medio. Necesitamos una desinfección general de la sucursal como corresponde, porque generalmente mandan a una empresa que viene, tira un baldazo de lavandina y se va. En las sucursales de Capital Federal necesitamos que intervenga el Gobierno de la Ciudad para que se haga una desinfección como corresponde”.
Desborde de ofertas… y de contagios
Las ofertas de los supermercados de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano que tienen enorme despliegue en diarios y portales de noticias, parecen ser la razón por la que los grandes medios no mencionan ni una sola palabra sobre el aumento de contagios de COVID-19 entre lxs trabajadorxs de las cadenas comerciales.
El 30 de junio, en el Walmart ubicado en la calle Centenario de La Plata se conocieron dos casos positivos. Lxs trabajadores denunciaron que la empresa ocultó información sobre los resultados de los hisopados e iniciaron una retención de tareas para que se implemente el protocolo correspondiente.
Un video que se viralizó en las redes mostraba una situación alarmante en la sucursal 75 de Coto, ubicada en la localidad bonaerense de Lanús. Se lo ve a Eduardo Búfalo, gerente de Operaciones de la compañía -involucrado también en el escándalo que debió enfrentar Alfredo Coto por el arsenal de armas encontrado en la sucursal de La Paternal en 2016-, intentando impedir a los gritos que los inspectores del Municipio clausuren el lugar tras confirmarse 10 casos positivos entre lxs trabajadorxs.

No era la primera vez que esto sucedía. En mayo, empleadxs de la sucursal 65 de Quilmes denunciaron 12 contagios de Covid-19 y desde la Gerencia no solo ocultaron los casos, sino que también se negaron a cerrarla. Los reclamos fueron oídos recién cuando lxs trabajadorxs realizar un paro.
Una situación similar se vivió el lunes seis de julio en el supermercado Carrefour Maxi de José C. Paz, ante un caso positivo informado por lxs trabajadorxs. La empresa nunca implementó el protocolo dictado por el Gobierno Nacional. Ante la falta de respuesta de las autoridades, se realizó un paro y un delegado llegó a encadenarse en la entrada de la tienda para exigir el cierre de la sucursal. La misma medida de fuerza se había llevado adelante semanas atrás por la falta de elementos de protección para la prevención de los contagios.
Conteo de casos
De acuerdo a los datos recogidos por la agrupación “La voz de Comercio”, solo hasta el 6 de julio se contabilizaron 911 contagios entre trabajadorxs de supermercados de la zona del AMBA, aunque estimaban que serían muchos más debido a que las empresas no brindan información al respecto. Mario Amado, uno de sus referentes, dice: «El único que informa a través de su página institucional es Walmart; el resto, Carrefour por ejemplo, solo hace una comunicación interna, no pública. Coto tampoco informa, nos enteramos a través del cuerpo de delegados que comenzó a publicar en su cuenta Delegados Coto. Supermercados Día nunca confirmó ningún caso, tenemos muy pocos registrados, pero sabemos que deben ser muchos más”.
Cítrica quiso saber el posicionamiento de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys). Oscar Tedesco, secretario de Deportes y Recreación de la filial porteña, respondió: “En supermercados Día los contagios son muy pocos, en los Carrefour de la región del AMBA hay 150 aproximadamente, Coto es el que presenta la mayor cantidad de contagios”. 
Amado señala: “El secretario general del sindicato, Armando Cavalieri, en una entrevista radial dijo hace no más de un mes que había pocos casos, cuando ya eran más de 70. La sucursal 215 de Carrefour, en Palermo, tiene 60 trabajadores y hubo 15 contagiados, es una barbaridad. Hay otros delegados que por haber hecho una asamblea para denunciar un caso de Covid en su tienda, terminaron con amenazas de ser sancionados. Recién ahí intervino el sindicato, porque no les quedaba otra, pero hay una ausencia total de Comercio en la Capital Federal”.
Al cierre de esta nota, los casos confirmados de COVID-19 entre el personal de supermercados superaban la barrera de los mil.
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