Argentina. Jubilaciones: ni la mínima se salva del recorte

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Hoy se publicó en el boletín oficial el aumento a las jubilaciones de junio. La medida implica un aumento que quedará por debajo del incremento que establecía la fórmula de movilidad suspendida en diciembre. Sin sumas de emergencia a la vista, el recorte abarcará incluso a la jubilación mínima. El Gobierno consolida la rebaja en el poder de compra de los haberes luego de la alta inflación del final del 2019, con un haber mínimo que apenas alcanza los $16.864.

El gobierno nacional oficializó hoy, mediante el Decreto 495/2020, un aumento del 6,11% en los haberes de todos los jubilados y jubiladas, tal como había anunciado la semana pasada. Se trata del segundo aumento en el marco de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva que suspendió la fórmula de actualización automática vigente desde diciembre de 2017. Si aquella fórmula de movilidad se hubiera aplicado, el aumento hubiera sido de 10,90%, y hubiera acumulado 23,7% en lo que va del año, en lugar del 19,9% que efectivamente se incrementó la jubilación mínima. Si bien recibió los mayores incrementos porcentuales, apenas se encuentra con esta actualización en $16.864. Si tomamos casos testigos de haberes que en noviembre superaban un 25%, 50% y 66% a la mínima, encontramos que la diferencia con la actualización asciende entre -6,8 y -8,9%, llegando hasta un -13.6% en el caso de la máxima ($113.479).

Elaboración propia en base a ANSES e INDEC

Los bonos de diciembre, enero, y abril permitieron que superen lo que hubieran recibido con la fórmula de la movilidad quienes cobren solo un haber mínimo. Pero esa situación no se extendió al resto de las jubilaciones, aun las que apenas superaban ese monto irrisorio.

Elaboración propia en base a ANSES y normativa vigente

Las jubilaciones por encima de la mínima son el 36,5% de los 6,87 millones de jubilaciones y pensiones pagadas por la ANSES a 5,7 millones de personas. Para los ejemplos analizados (25%, 50% y 66% más de la jubilación mínima), los montos perdidos van desde los $4.731 hasta los $9.236, en un contexto sumamente difícil por la pandemia y la cuarentena.

Elaboración propia en base a ANSES

Este segmento por encima de la mínima no es un sector con privilegios aristocráticos (salvo una pequeñísima proporción que veremos más adelante), sino que es simplemente la porción de trabajadores/as formales que pudo jubilarse con una mayor proporción de su salario neto. En algunos casos en los que existen cajas complementarias, los aportes previsionales son aún mayores a la media.

Un trimestre ajustado

Al considerar únicamente los próximos tres meses, todas las escalas de ingreso recibirán aumentos por debajo de la movilidad previa, si no se implementan pagos adicionales. Las pérdidas van desde los $760 pesos mensuales para la jubilación mínima, que hubieran implicado un 22% adicional en el aumento de $972 que cobrarán, hasta los $1.434 para una jubilación de $30.000. Es decir que en este aumento no se cumple el supuesto sentido de la suspensión de la movilidad, que otorgaba al Ejecutivo la posibilidad de dar aumentos discrecionales en pos de atender “prioritariamente a los beneficiarios de más bajos ingresos” (según la letra de la ley).

Elaboración propia en base a ANSES

El haber mínimo se aplica aproximadamente al 63.5% de los beneficios pagados. Si tomamos quiénes solo cobran una sola pensión o jubilación, quedan abarcadas el 48% de las personas. Esta concentración de las jubilaciones en la base de la escala implica que los aumentos de la mínima tengan un fuerte impacto en el presupuesto nacional, en algunos casos más que compensando el ajuste realizado en el resto de la escala.

Elaboración propia en base a ANSES

Esta incidencia de la jubilación mínima se explica por haber sido la categoría a la que se incorporaron 3 millones de personas que no habían tenido sus aportes en forma completa, sea por haber trabajado informalmente o por haber realizado trabajos no remunerados. La moratoria previsional permitió el acceso a un derecho que había sido cercenado masivamente por la ilegalidad empresarial o la desigualdad de género.

Elaboración propia en base a ANSES

Mientras que en el censo del 2001 el 29% de les adultes mayores de 65 años no cobraba ningún beneficio previsional, esa proporción se redujo al 7% según los datos del 2010. La dimensión de este proceso fue tal que es mayor la cantidad de jubilaciones y pensiones incorporadas en las moratorias que las existentes por los requisitos usuales.

Si bien la moratoria previsional tuvo una prórroga en junio del 2019, en la Ley 27.260 de 2016 se había previsto un mecanismo paralelo para quienes no alcancen los años de aportes: en lugar de incorporarse a la jubilación y retener una porción de la misma hasta cubrir los montos adeudados, se reconoce el derecho a una pensión universal. Su monto equivale al 80% de la jubilación mínima.

Elaboración propia en base a ANSES

Sobre este alto porcentaje de jubilaciones que cobran la mínima se realizaron pagos de los bonos por única vez de $5.000 de diciembre y enero, y $3.000 en abril. Eso explicó que el gasto total no haya sido tan abruptamente menor que si se hubiera aplicado la fórmula de movilidad. En base a una estimación propia, sobre una masa salarial de casi un billón y medio de pesos entre noviembre y agosto, el ajuste fue de sólo 0,5%, quedando casi compensado el efecto del ajuste por el pago de los bonos.

Elaboración propia en base a ANSES

Privilegios y solidaridad

A quienes sí podríamos caracterizar como realmente privilegiados son aquellos sectores que superan con creces los haberes máximos del régimen general: la cúpula del Poder Judicial, donde el haber medio en diciembre alcanzaba los $271.442 (más de 19 veces la mínima) y el Servicio Exterior, con un haber medio de $335.933 (casi 24 veces la mínima). Fueron objeto de una reforma implementada por una ley este año que moderó suavemente esas condiciones de jubilación. El resultado fue una avalancha de renuncias en la cúspide del Poder Judicial para eludir los cambios.

Estos dos regímenes involucran al 0,11% de los beneficios pagados por la ANSES. Al margen de este segmento menor, la utilización del argumento de la “solidaridad” para redistribuir entre jubilaciones correspondientes a les trabajadores con aportes oculta el hecho de que la solidaridad hacia jubilades y pensionades y otros sectores sociales habría que buscarla desde otros sectores de la sociedad. Por ejemplo, quienes poseen las principales fortunas del país, y vienen resistiendo a brazo partido la discusión de un impuesto a las grandes fortunas u otro tipo de imposiciones que limiten su acaparamiento de recursos sociales.

La canasta o la vida

La discusión de los aumentos es especialmente dramática porque no se aplican sobre una base elevada. La jubilación mínima se encuentra muy por detrás de los $45.000 de la canasta elaborada por la Defensoría de la Tercera Edad para marzo de 2020 (más de dos veces y media!). Otros tipo de canastas tampoco son muy alentadoras: el Instituto de Estadísticas y Censos de CABA indicaba en abril de 2020 una canasta de $27.687 para el hogar tipo 2 (dos adultes mayores inactivos que son propietaries), sin contar gastos de vivienda. Es decir, un 64,1% más que la mínima. La Canasta Básica Total del Indec para dos adultes mayores equivale a $20.677 (un 22,6% por encima).

Si bien algunas medidas tomadas en los últimos meses han menguado ciertas necesidades (por ejemplo, la gratuidad de una serie de medicamentos, la baja en las tasas de interés y la suspensión y prórroga de los créditos de ANSES), la baja relativa de las jubilaciones es un fenómeno de larga data, y que ameritaría que además de una nueva fórmula de actualización automática, exista una recomposición histórica.

www.anred.org/2020/05/27/jubilaciones-ni-la-minima-se-salva-del-recorte/

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