Publicado en: 2 enero, 2019

Argentina. Enfoques cooperativos; Hoy: Retirada estratégica del Mariscal López a Cerro Corá

Por tecnicoop

Volvemos sobre esta temática de inagotable interés histórico porque posee la virtud de su vigencia en razón a las consecuencias de tales acontecimientos sobre la actualidad de un pueblo:El Mariscal López ¡Gran estratega!

Tesis

 Por José Yorg, el cooperario.

 

“La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios”. Carl von Clausewitz

 

“La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva”. José Saramago

 

“La guerra del Paraguay ¡Gran negocio!” León Pomer

 

 

Agradecemos a los amigos Nemesio Barreto Monzón; Segundo Ccp Núñez; Leoncio Rojas;  Daniel Jörgensen y  Efraín Benítez  por sus aportes y estímulos.

Volvemos sobre esta temática de inagotable interés histórico porque posee la virtud de su vigencia en razón a las consecuencias de tales acontecimientos sobre la actualidad de un pueblo que, por cierto, aún no ha roto sus cadenas de dependencia.

Guerra contra el Paraguay o guerra guazú, (entre 1865 y 1870). Acudimos a la reseña del libro de León Pomer La Guerra del Paraguay. Estado, política y negocios, nos narra que: “La guerra de la Triple Alianza que libraron, entre 1865 y 1870, Argentina, Brasil y Uruguay contra la hermana república del Paraguay es una afrenta ignominiosa, el genocidio de un pueblo heroico, cuya memoria hiere todavía hoy nuestra dignidad de latinoamericanos”.

“Las garras de rapiña de Inglaterra para despojar al Paraguay de sus riquezas y de su soberanía y su libertad como Nación y así llevar a cabo su expansión imperialista por tierras del Plata, de la mano de Bartolomé Mitre y sus socios brasileños y uruguayos. Maestro en astucia, diplomacia y en eso de mover peones”.

La globalización de la economía y finanzas no es sólo un dato de la realidad actual, en el siglo XIX ya campeó.

Paraguay era, en aquellos años del siglo XIX,  un poderoso productor de algodón, materia prima que requería para su industria textil la naciente revolución industrial, principal motor de su economía, al igual que la materia prima de la lana, tal como nos narra en su libro Formación y Transformación del “Sujeto Agrario” el amigo Antonio Diez, quien  no ahorrará vocablos para evidenciarlo en su real magnitud la penetración globalizada de Inglaterra en Argentina: “cuando aparece en escena el Gral. Julio A. Roca, para hacer el trabajo sucio, o al menos una parte, hacia el sur y la Cordillera de los Andes. No nos olvidemos que las tejedurías inglesas necesitaban de la lana que produciría nuestra Patagonia”.

El tercer elemento impulsor de la penetración en el sur de América fue producido por la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), que le privó de tal materia prima.

Ya nadie discute, desde la racionalidad, que la guerra del holocausto paraguayo fue una necesidad objetiva de los intereses económico-financiero del Reino Unido de Inglaterra.

En ese contexto histórico nos ubicamos, contexto de destrucción de un modelo socio-económico formidable, de un modelo organizativo social construido sobre bases de libertad y armonía, un modelo de desarrollo equitativo en el que el francés Charles  Fourier (1772-1837) uno de los padres del cooperativismo identificó como la concreción de sus idearios falansterios-cooperativas. La comunidad cooperativa, y lo fue en verdad.

Para comprender y dimensionar la actitud del Mariscal  Francisco Solano López en el momento histórico de la guerra genocida en su etapa final, es preciso analizarlo a la luz de la ciencia de la guerra, de otro modo, el resultado será improvisado e incompleto, según nuestro modesto entender.

Aquí, en el análisis serio, entran a tallar los aportes sobre la materia que nos ayudarán a entender en su exacta dimensión el estudio sobre nuestra tesis “Retirada estratégica” del  Mariscal que sostenemos,  Carl von Clausewitz (1780-1831) con “De la guerra”, entre otros.

López estuvo en Europa, concretamente en el año 1853, visitó Londres, luego Francia, España. Extrajimos de la página  revisionistas.com.ar: “el diario íntimo de uno de sus compañeros –el mayor Rómulo Yegros- gracias al cual es posible seguirle, sin perderle de vista un momento,  a través de la gran ciudad.  Y por ese diario se sabe toda la verdad de su actuación irreprochable”.  

“Aquella simpatía se transformó pronto en amistad que le valió las más honrosas distinciones.  Así, es verdad que el Emperador (Napoleón III)  lo invitó una vez a presenciar unas maniobras militares, brindándole el comando de las tropas, en medio del estupor de los presentes.  López, sin afectación y sin embarazo alguno, agradeció aquella inusitada distinción, dando en el acto las órdenes correspondientes y haciendo desfilar batallones y regimientos en su presencia con singular acierto.  Precisamente toda su cultura militar era francesa, estando bien interiorizado de los secretos de la táctica y de su estrategia.  No podía, pues, tomarle de sorpresa aquel rasgo inesperado del Monarca.

Elemento vital resulta conocer que Clausewitz en 1812 “sirvió —debido a su historial y formación— como ayudante de campo y jefe de Estado Mayor en diversas unidades. No obstante, su total desconocimiento del idioma ruso y la falta de confianza generalizada hacia los prusianos (cuyo Estado al fin y al cabo había declarado la guerra a Rusia) impidieron que recibiera el mando de tropas. Sin embargo, no permaneció inactivo: participó en la retirada rusa, combatió en el baño de sangre de la batalla de Borodino y, como jefe del Estado Mayor de un cuerpo de ejército ruso, fue testigo directo de la retirada francesa desde Moscú” (es.wikipedia.org/wiki/Carl_von_Clausewitz)

“Los días 18 y 19 de junio de 1815, Clausewitz , en la que el Cuerpo de Ejército de Thielmann, superado en proporción de más de dos a uno, logró proteger la retaguardia del resto del contingente prusiano”. Muerto Clausewitz,” su viuda publicó en 1832 los manuscritos inacabados”. Pero que, sin embargo, alcanzaron importancia. López bebió de esa fuente y por los hechos en estudio, podemos afirmar que acudió a esas experiencias en el trazo de su estratégica retirada a Cerro Corá.

Insistimos, sin conocimientos sobre la ciencia de la guerra es imposible comprender la etapa de la contienda en su desenlace o epilogo agónico, pero lleno de riqueza espiritual y militar patriótica, y el amor de un pueblo que lo acompañó sin dudar un solo instante.

“Lo cierto es que la marcha final de siete meses de los últimos héroes paraguayos hacia Cerro-Corá, doscientas jornadas por el desierto, bajo el ardiente sol tropical, constituye una de las páginas más sórdidas pero también más gloriosas de la historia americana” (Castagnino, Leonardo. Guerra de Paraguay. La Triple Alianza contra los países del Plata).

Seguimos con Castagnino, Leonardo: “Cuando creyó que estaba cerca de la victoria, Mitre le escribe a Gelly y Obes:

“Estrechado por los victoriosos ejércitos que lo persiguen, ha de buscar al fin su salvación en la fuga, puesto que no ha tenido ni aún el triste coraje de buscar entre sus soldados una muerte, si no gloriosa, al menos digna para el que ha sacrificado todo un pueblo a sus desacordadas aspiraciones”.

Sin embargo, tales conceptualizaciones de Mitre, no tuvieron aserto alguno: “Pero el Mariscal López no le daría el gusto a Mitre de huir cobardemente como él, y su figura granítica se iba agrandando en proporción a sus contrastes, y en ningún momento pensó en huir, ni cruzo ningún temblor en su rostro imperturbable y sereno”. (C.L.)

Es oportuno, por ilación del tema, hacerle hablar a Nemesio Barreto Monzón: “En cuanto al “Mapa del Mariscal”, en los más de 140 años transcurridos desde el 1 de marzo de 1870 a esta parte, no ha habido ninguna gestión para recuperar tan importante patrimonio histórico de la república del Paraguay”. Nos sumamos al reproche.

Barreto, ante nuestra pregunta ¿Por qué el mariscal se dirigió a Cerro Corá? Nos aportó que “Probablemente para ir a Puerto Murtinho, Fuerte Olimpo, Bahía Negra y mantenerse en el Chaco, en la frontera con Bolivia”.

Nuestra tesis “Retirada estratégica” del  Mariscal, se define como una actitud defensiva momentánea: “La defensiva no es más que una forma ventajosa de guerra, por medio de la cual se desea procurar la victoria para poder, con ayuda de la preponderancia adquirida, pasar al ataque, es decir a un objeto positivo”. (Clausewitz).

El Mariscal López sabía, a nuestro juicio, de la importancia de la retaguardia y de una retirada y defensa estratégica, por eso buscó un punto geográfico donde refugiarse primero, restablecerse después, su mente estratégica funciona así, no de cualquier manera, no buscaba salvar su vida en el sentido instintivo o animal, buscaba salvar su vida y la de sus seguidores sí, pero para empezar, en cuanto sea posible, la etapa de la resistencia. Una mente brillante.

Buscaba al fin un punto desde donde proseguir la guerra bajo otros lineamientos,  otros principios, otra concepción de la guerra bajo la cual luchar.  No lo logró, es cierto, pero su ejemplo evidenció su genialidad militar, su formidable cualidad de estratega y ello, ilumina y sobre todo marca el rumbo de hoy a su pueblo, a pesar de todo.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

 

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