Argentina. Enfoques cooperativos; Hoy: El Cooperativismo ante las revueltas sociales en América Latina

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Por José Yorg, el cooperario.

“Para que la reorganización de la sociedad beneficie a la raza humana tiene que ser completa en todas sus partes. Es necesario que las cosas viejas perezcan y todo se renueve. La religión, las leyes, el gobierno, las clases, las instituciones y todas las reglamentaciones comerciales del viejo mundo, deben ser puestas de lado y abandonadas apenas se realice la nueva organización y ocupe el puesto de aquella que incluye en su seno toda la vieja miseria humana”. Robert Owen.

 

 

Desde TECNICOOP cobijamos la convicción más profunda de que los acontecimientos en Nuestra América, en especial en Ecuador y en Chile, nos reclaman, justicieramente, al movimiento cooperativo, un análisis y debate porque creemos relevante poner el foco en ellos para tener una lectura reflexiva desde la perspectiva de los valores y principios cooperativos.

A fuerza de ser sinceros, la redacción de estas pocas líneas sobre estos aconteceres históricos, nos vino desde las reflexiones- que interpretamos como un convite o mejor, sugerencia- puesta en su muro de la red social el amigo entrañable Darío Castillo Sandoval, compatriota colombiano:

Tips para comprender lo que está pasando en Chile parte 5. El documental «Actores secundarios» narra los hechos que en los años 80 protagonizaron estudiantes de liceos (colegios) que se opusieron a la dictadura de Pinochet. En este trabajo se comprende por qué hay quienes dicen que en Chile hoy no hay izquierda, porque no es posible ya que se erradicó y se eliminó cualquier posible herencia, incluso si había posibilidad de que esa herencia estuviera en la cabeza de algunos menores de edad. Los que salen a la calle hoy en Santiago, Concepción y otras ciudades, lo hacen desde una orilla que claramente no es «la izquierda», sino gente que se siente excluida durante tantos años de «abundancia y crecimiento». Existen las terceras vías y creo que aquí el cooperativismo debería decir algo al respecto, no solo en Chile sino en todo el mundo”.

Corriendo ciertos riesgos de equivocarnos o de algunas imperfecciones por la premura de aquellos acontecimientos, tan recientes y en desarrollo, pero compelidos por nuestra visión humanista, consideramos pertinente avanzar en nuestro análisis.

Rememoremos que los Pioneros de Rochdale en el siglo XIX observaron tal y cual se les presentaron las consecuencias de infortunios sociales por la instalación de las políticas del capitalismo industrial, juzgaron negativamente y propusieron las ideas libertarias del cooperativismo como remedio socio-económico del mundo para preservar una paz entre los Hombres.

Precisamente, hacemos hincapié en ese anhelo de paz entre los Hombres como resultado de la construcción de un sistema equitativo de producción y distribución de la riqueza alcanzada a partir de un nuevo tipo de relación, la cooperación.

¿Qué nos dice la ACI? Pues, la Alianza Cooperativa Internacional en su estatuto aprobado por la Asamblea General, el 6 de junio del 2008 para aplicar el 1 de enero del 2009 y revisado por la Asamblea General el 20 de noviembre del 2009, consigna: “Promover el desarrollo humano sostenible y promover el progreso económico y social de las personas, contribuyendo así a la paz y la seguridad internacionales”.

Ahora, nos interrogamos ¿Cómo es posible desenvolvernos en un mundo con esos valores de paz, atento a las nefastas políticas públicas neoliberales?

Afirmamos que, hoy al igual que ayer, debemos proclamar a la cooperación como forma superior de relación socio-económica del mundo para preservar la vida y la naturaleza en dignidad. Consagrar así la paz con justicia social.

Interpretamos estos acontecimientos de protestas   sociales, nacidas desde las entrañas mismas del infortunio, como expresión  legítima de los pueblos con ansias de libertad, concordia, de la búsqueda del buen vivir, son proclamas del advenimiento de una nueva civilización que ya no quiere vivir bajo los designios de una civilización injusta y caduca.

Y en esa construcción de una nueva y vigorosa civilización, el cooperativismo tiene mucho que aportar: Sus valores, sus principios y su Doctrina de armonía. Nace así un nuevo reto para el movimiento cooperativo universal, y será mejor que apuremos el paso como nos reclamó Carlos Mario Londoño, compatriota también colombiano:

“Tomemos las posiciones de avanzada social, las que empujan el cambio, y desde allí hagamos cooperativismo sin fronteras y con manos tendidas. Lo que no nos es permitido en la era actual, es  permanecer neutrales, porque la gran misión del cooperativismo en nuestras naciones es de trasformación social y económica”

“Las apremiantes condiciones sociales y económicas que padecen millones de iberoamericanos, nos empujan a buscar los medios para que salgan del subdesarrollo”

Y consignamos un reproche que consideramos oportuno: “Olvidan que las cooperativas no son fines en sí mismas, sino instrumentos operacionales del sistema cooperativo que en los países en desarrollo cambian las estructura de atraso en progreso socio-económico”.

Esas personas excluidas, endeudadas y sin perspectivas de progreso personal y familiar, son los que protestan con justa causa.

“Los que salen a la calle hoy en Santiago, Concepción y otras ciudades, lo hacen desde una orilla que claramente no es «la izquierda», sino gente que se siente excluida durante tantos años de «abundancia y crecimiento«( dicho con dualidad). Existen las terceras vías y creo que aquí el cooperativismo debería decir algo al respecto, no solo en Chile sino en todo el mundo”. Pues bien, hemos iniciado a decir algunas de nuestras verdades, amigo Darío Castillo Sandoval.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

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