Argentina. “En el barrio se siente mucho el hambre”

Por Revista Cítrica

Salimos a marchar para pedir mercadería, para poder dar más raciones a esas familias que se quedaron sin trabajo en los barrios.

La Poderosa alimenta a 135 pibas y pibes todos los días en el comedor de la Villa 31. Una de las tantas experiencias que tiene en los barrios populares de la Argentina. Susi nos explica cómo hacen ‘magia’ con la comida que no alcanza y un Estado que no cumple su rol.

Los comedores no dan abasto. En el barrio se siente mucho el hambre. A los vecinos no les alcanza el sueldo. O se quedan sin trabajo. Crecen las demandas de raciones, y poco es lo que tenemos. Ahora estamos controlando a lxs chicxs cada dos meses con una nutricionista para tratar de hacer magia. Así llamo yo a dar una buena comida y que rinda para más niñxs. Actualmente tenemos 135 pibxs en merienda y comedor.

Salimos a marchar para pedir mercadería, para poder dar más raciones a esas familias que se quedaron sin trabajo en los barrios. Decimos que no queremos más comedores, sino que lo que queremos es trabajo digno. Si tenemos trabajo, podemos cocinar para nuestros hijos.

Foto: La Garganta Poderosa

Foto: La Garganta Poderosa
En el comedor, nosotras somos como psicólogas mamás, hermanas mayores, tías, o una mejor amiga. Lxs chicxs te cuentan muchas cosas, sueñan que sus papás tengan un buen trabajo, cenar juntos en familia. Sueñan con la comida. Sueñan con ir al cine, que mamá y papá puedan comprarles zapatillas, y que todxs tengan eso el mismo día. Ya no quieren ver a la mamá llorando, eligiendo, viendo quién tiene la zapatilla más rota y quién tiene un par que aún pueda aguantar.
Lxs chicxs te cuentan una realidad que es triste y que a veces una se pone a llorar con ellxs. En el barrio, desde el Gobierno, están capacitando a las personas para enseñarles a trabajar. Hay muchxs que trabajan desde que tienen 14  años, y no necesitan que venga alguien a enseñarles. Con ese chamuyo las enganchan, hacen unos cuantos cursos de varias semanas, para enseñarte a limpiar un baño o una habitación en los sanatorios, y después no te dan el trabajo. O sea que ilusionan a las mamás y a los mismos chicos.

En los comedores me preguntan: ¿Qué vas a preparar? Y no todos los días le podemos dar guiso y guiso a los chicos. Entonces a veces ponemos de nuestros bolsillos, para hacer pizzas, para lxs 135, y contamos cuántas porciones les vamos a dar a cada uno. O hacemos empanadas, que -más o menos- son cuatro por cada pibe. Está todo muy caro. Dentro de todo, tratamos de conseguir verduras para que coman balanceado y nutritivo, y que no se llenen sólo de harinas. Con las fiestas, lxs chicxs no están pensando en que llega Navidad, porque 15 días o una semana antes de que termine el mes, no tienen para comer. Están pensando en qué van a comer hoy.

Hay algunos que te dicen que sueñan con que su mamá les haga un pollo al horno con papas, como en las películas. O te dicen: “Mi deseo de año nuevo es que en mi casa no llueva más”, “que no se inunde”, o “que no rebalsen las cloacas”. Los chicos están pensando en cosas de grandes, cómo solucionar los problemas, y no en cómo ser niños y felices.

Susi  de La Poderosa

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