Argentina. El partido que todas queremos jugar

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Maca Sánchez se animó a denunciar al club que la echó y logró la visibilidad de una demanda histórica: que el fútbol femenino sea profesional. El camino allanado por las pioneras de los 70, 80 y 90, el empuje del feminismo, la potencia de la lucha colectiva, el gran logro anunciado por la AFA y el acompañamiento de ex jugadores de la selección en un picadito mixto organizado por Amnistía Internacional.

Las árbitras de la AFA se ubican en el campo. Suena el silbato. Saca el equipo amarillo, integrado por Dolores Fonzi, Evelina Cabrera (Asociación Femenina de Fútbol Argentino), Sol Domíguez (Racing) y el ex jugador Sebastián Domínguez. El rival es el azul, que entre otres integra Maca Sánchez y el periodista Martín Souto. Este equipo sale airoso del primer partido que gana 2 a 1 con goles de Maca, cuyo nombre se viralizó por su denuncia como trabajadora contra el club UAI Urquiza, que la despidió en enero sin siquiera una indemnización. 

Su caso permitió la visibilización de un reclamo histórico, el de la profesionalización del fútbol femenino en la Argentina, que finalmente se concretó el 16 de marzo con el anuncio oficial de la AFA. Una semana después, en un ambiente de fiesta, se arma el picadito de fútbol mixto Me juego por la igualdad, organizado por Amnistía Internacional en el Polideportivo de San Lorenzo.

Foto: NadiaFusco

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Es una conquista de las mujeres y del movimiento feminista. Es el contexto social el que lo permitió, y gracias a eso estamos consiguiendo muchos derechos que históricamente nos fueron negados. Hace un par de años no sé si me hubiese animado a un reclamo de esta magnitud y de llevarlo a la justicia. Hoy lo pude hacer porque me siento acompañada”, reconoce Maca. Y es que su demanda es la misma de muchas otras que durante generaciones fueron silenciadas e invisibilizadas.
En su equipo también está Bety García, la entrenadora de Norita fútbol club, pionera del fútbol femenino, integrante de la Selección que participó del Mundial de México ‘71 y que jugó un partido épico: fue el primer seleccionado argentino en ganarle a Inglaterra por 4-1. “Y vos imaginate que desde que yo jugué hasta ahora hay un cambio profundo: en el mundial 71 no nos ayudaba nadie, jugamos solas. Pero más tarde o más temprano tenía que pasar: las mujeres nos merecemos ganar en este campo, nos merecemos ganar en todos los campos, de directoras técnica, de árbitras, de jugadoras, de periodistas, todas. Nuestro empuje es la lucha feminista”.
Foto: NadiaFusco

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En efecto, la lucha es histórica y alcanzó su primera victoria frente al negocio de este deporte cooptado por el patriarcado, aunque feminista por concepción. “El fútbol es un juego feminista porque reparte poder, nunca depende del o de la que hace bien todo; y el que hace bien todo también necesita de otros y otras. No tenemos que perder ese carácter de poder repartido y de horizontalidad, porque lo que salva es la lucha colectiva y eso lo demuestra esta batalla que acabamos de ganar”, dice Mónica Santino, ex jugadora y entrenadora de La Nuestra, un equipo de fútbol femenino que lucha por la igualdad en el deporte desde hace 12 años en la Villa 31.

Con la camiseta del equipo rojo -que comparte con Tomás Fonzi y las periodistas Ana Correa y Ayelén Pujol, entre otres-, agrega que el anuncio de la AFA es “el puntapié inicial de un partido que todas queríamos jugar”: “Un partido larguísimo, que no nació de un repollo, sino que surge gracias a cómo se fueron dando esos lazos entre generaciones, y que nos tiene que seguir encontrando a todas juntas para alcanzar todo lo que falta”.

Foto: NadiaFusco

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Afuera está también Juan Pablo Sorín, ex jugador de la Selección Argentina y defensor de la igualdad en el deporte. “Festejamos el fútbol profesional femenino, pero esto recién empieza: se inicia en Buenos Aires y Capital, pero falta extenderlo a las provincias, a las categorías inferiores, buscar la mejor educación para las chicas a nivel futbolístico; o sea que aprendan y que tengan sus escuelitas, su manera de jugar, y que nunca más ninguna chica sea dejada de lado en ninguna cancha como ha pasado años atrás y hace días apenas”, dice, con su casaca del equipo verde, el mismo que comparte con la periodista Mariana Carbajal y con la actriz Thelma Fardín.
Las pioneras tuvieron que inventarse para jugar en el Mundial 71, conseguirse sus materiales, pero eso le pasaba también a las jugadoras de nuestra selección hace unos meses. De hecho, el año pasado, en la Copa América, tuvieron que hacer una foto con su mano en el oído para que las escuchen, y nada de eso tenía repercusión. Muchas veces tuvieron que dormir en micros, no tenían materiales, no tenían ni viáticos. A partir de ahora solo queda mejorar y buscar los caminos para que el deporte sea visto y tenga el rédito de un gran espectáculo como lo es”, agrega Sorín.

Afuera, alentando al equipo amarillo del que es entrenadora, Miss Bolivia se muestra conmovida. “Esto es para mí una especie de aquelarre, una fiesta, un clima de sororidad muy estremecedor. Ahora que se está profesionalizando el fútbol femenino es la punta del iceberg de la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades vinculados al género, que viene desde hace mucho, que activamente se militó y se puso el cuerpo”.

Para Thelma Fardín -que gracias a la contención del feminismo y de sus compañeras de Actrices Argentinas pudo llevar adelante la denuncia judicial y pública por violación contra Juan Darthés-, la clave está, precisamente, en el contexto histórico y en el carácter colectivo de cada lucha. “Es la única manera, porque estamos peleando contra un sistema que tiene poder y tiene una infraestructura armada que hace que sea imposible que una vaya sola con su alma a querer plantarse. La única manera posible es desde la colectiva, desde la unidad de nosotras, incluso con diferentes posturas. No hace falta tener un mismo lineamiento, no es que estamos enajenadas en una misma línea, somos todas personas autónomas con una causa en común”.

Foto: NadiaFusco

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El silbato vuelve a sonar. Las árbitras Bettina Cingari, Roberta Echeverría y Estefanía Pintos, que también lograron romper con los blindajes patriarcales y que hoy dirigen partidos de varones de la AFA, dan por terminado el torneo. No hubo un equipo ganador, hubo goles de todos los colores, y todes celebran hasta los tantos de sus contrincantes. De fondo se escucha un agite colectivo: ¡Se va a caer, se va a caer!
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