Argentina: El embajador de Israel se suma al pedido de criminalización de las protestas contra la masacre en Gaza

Según informa la Agencia Judía de Noticias (21.01), el embajador de Israel, Daniel Gazit, se sumó a la ofensiva del presidente de la DAIA, Aldo Donzis, quien pidió al gobierno argentino la “judicialización”, bajo pretexto de antisemitismo, de los que se movilizan contra la masacre sionista en Gaza.

Según Gazit, cada vez que “el Estado hebreo sale a defenderse contra el terror siempre hay grupos antisemitas para sementar el odio contra Israel y los judíos”. El embajador denomina ‘defenderse’ al bombardeo criminal e indiscriminado de la población civil de Gaza, y ‘grupos antisemitas’ a los que se movilizan contra esa masacre.

El embajador no señala a la represión de israelíes, judíos y árabes, que se movilizan en Israel contra la misma masacre, como una expresión de antisemitismo del estado sionista. La o­nU se ha visto forzada a crear una grupo de trabajo para investigar los crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza, y el estado de Israel ya ha formado una comisión de juristas para preparar su defensa. No del terror sino de la acusación de crímenes de guerra.

No es cierto que la movilización contra los crímenes del sionismo atice el antisemitismo. Los círculos de la alta burguesía mundial, históricamente antisemitas (los cristianos evangélicos que apoyan al lobby sionista en Estados Unidos son descendientes del racista y antisemita Klu Klux Klan), se distancian de esos sentimientos cuando observan que Israel y el sionismo ‘se juegan’ por los intereses del imperialismo mundial. La movilización popular contra las masacres, por el contrario, si logra incorporar a grandes masas, eleva la politización de éstas, les da una comprensión más completa del proceso social, y derrota de este modo los prejuicios antisemitas.

Nunca se ha visto antisemitismo en un escenario de ascenso luchas populares, y siempre en los períodos de reflujo. El embajador y el presidente de la DAIA tendrían que abocarse al deber elemental de recordar, en sus discursos o peroratas, que el período auténticamente antisemita en Argentina tuvo lugar bajo la dictadura militar. En esa época, cuando los trabajadores estaban derrotados, y gobernaban los amigos de Israel, como Videla, Martinez de Hoz, los Alemann, los chicos judíos morían en las cámaras de los grupos de tareas, doblemente torturados por su condición judía.

Cuando en 1982 nos movilizamos, en Buenos Aires, contra la masacre sionista-cristiano-falangista en Sabra y Chatila, la dictadura antisemita se batía en retirada y los luchadores populares volvían por sus fueros. En el período infausto de la dictadura, como en el de Pinochet en Chile, Israel colaboraba con las dictaduras militares (y sus fuerzas especiales entrenaban a los grupos de tareas en Centroamérica) y sus ‘delegaciones’ eran cómplices con su silencio. Esto fue demostrado en una comisión reunida en la Knesset (parlamento) de Israel, con la presencia de Herman Schiller.

Nosotros acusamos, los luchadores, los socialistas. Ustedes, embajador y presidente de la DAIA, en lo que atañe al antisemitismo, se encuentran en el banco de los acusados.

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