Argentina. “Desperonizar” a los trabajadores, activara su conciencia anticapitalista y la unidad de la izquierda. En dos partes (Parte 1ª)

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A lo largo  de los últimos  70 años, y  durante la mitad de ese lapso, el Peronismo ejerció el Poder en Argentina. En cada periodo,  a cargo de  Perón, Menen o  Kirchner,  terminaron sus gobiernos en medio de conflictos económicos,  y se fueron,  sin modificar las difíciles condiciones,  en que vive la clase trabajadora, explotada por el capital.

Y ahora otra vez,  el Peronismo ocupa el centro de la escena política.

Otra vez el Peronismo,  en todas sus variantes y en cabeza de sus principales dirigentes, va a  representar su tragicomedia clásica.

Comedia que consiste en  iniciar su refundación numero…, luego de la derrota de turno.

Comedia que se inicia como de costumbre,  con peleas entre dirigentes, luego de hacerse una autocrítica muy  “light”,  mientras elegantemente…colaboran con el Poder de turno.

Todos apoyando al sistema capitalista, mientras quedan  a la espera,  de que el error previsto de su “rival”,  le permita volver al Poder, y  a lo que  más  desean,  como todo político de la burguesía,  el dominio de la Caja del Estado.

Contrariamente a lo que opinan algunos, no es difícil definir al Peronismo.

En primer lugar, no hay que olvidar que el Peronismo es una copia,  adaptada a la característica sociológica del Pueblo Argentino  y a su ubicación histórica en América Latina,  del fascismo italiano creado por Mussolini,  en los años 20,   e importado por Perón desde 1943,  cuando arribo siendo parte de un golpe militar,  de ideología capitalista y nazi fascista.

La  tremenda necesidad,   de utilizar la  demagogia, por parte del Peronismo,  nace de su objetivo,  de que el Estado Capitalista  actúe  como  intermediario “imparcial”,  entre  los patrones, dueños de los medios de producción, y  sus explotados los trabajadores.

Como tal,  en su acción de ayudar al patrón capitalista, para que este obtenga  la plusvalía que aumente su capital,  a costa  de la parte que no le paga,  de lo producido por su  trabajo, a sus trabajadores,  termina el Estado Peronista,  actuando a semejanza de un proxeneta,  en el  campo de la prostitución.

De allí  que la  actividad  real  principal del Estado Peronista,  es actuar  como un  muro de contención, de la clase trabajadora, domada,  sin reacciones violentas contra la explotación, y arrojándole  la limosna del asistencialismo,  para evitar que  desborde su desesperación.

Desborde, que es  producido por  la pobreza y las falencias constantes,  en el seno de los sectores humildes , en todos los terrenos,  salud, educación, vivienda,  alimentación etc., producto de la desigualdad,  en la  repartición de las riquezas, que el trabajo  produce, y que el sistema capitalista, reparte entre unos pocos ricos .

Para desprenderse del velo  demagógico,   con que el Peronismo  cubre todas sus acciones, basta prestar atención cuidadosa a sus DICHOS…y compararlos con  sus HECHOS.

El Peronismo ,  es un movimiento político,  que por sus  “HECHOS”,  producto de su ideología,  representa los intereses de la Clase Media,  basta observar su firme defensa  de la propiedad privada,  consecuentemente  de la oligarquía,  tan admirada por esa Clase  Media.

Y  debido a  la fortísima  demagogia que lo  acompaña,  y al bajo nivel de cultura política, confunde a sus seguidores  con sus “DICHOS”,  presentándose como representante,  de los intereses de los trabajadores.

Es fácil comprender, que la  ideología del Peronismo  es típica de la Clase Media,  y  como tal cumple las funciones  características de su clase. A saber:

Sus dirigentes y funcionarios,   sueñan con alcanzar las condiciones económicas de las clases ricas, siendo esta la motivación más importante para acercarse a la política,   siempre desde  el punto de vista individual.

En los 35 años  de gobierno efectivo,  entre los de  Perón, Menen y los Kirchner,   sus ex burócratas,   funcionarios del estado o dirigentes gremiales que son muchos,  pertenecen ya a las clases medias altas,  por las riquezas  acumuladas  con los robos y corrupción que ejercieron desde el Poder,  en medio de múltiples escándalos y juicios,  “que duermen y se mueren” en la “justicia “capitalista argentina.

También sus dirigentes sindicalistas  Peronistas,    muchos  de ellos millonarios,  que están  permanentemente en la Dirección efectiva  de sus Sindicatos,   ya no  en los 35 años de los políticos peronistas,  sino  a lo largo de los 70 años, pues fueron  mantenidos en sus puestos,  por todos  los  gobiernos  capitalistas,   de cualquier sub signo político, golpes militares incluidos, que se sucedieron desde el día  en que Perón,   desde 1943 por la  fuerza de las armas,  desalojo a los dirigentes obreros  legítimos de la clase obrera y se apodero de los sindicatos y los puso a disposición de los patrones.

Patrones que  desde ese  día,  aceptaron encantados tratar con los sindicalistas peronistas,  burócratas  y no con los verdaderos dirigentes obreros,  que defendían los intereses irrenunciables de los trabajadores.

El Peronismo,  apoya firmemente al sistema capitalista y a las oligarquías que detentan el Poder Real, y  a su vez la oligarquía utiliza a sus testaferros Peronistas,  de la clase media en el Poder Visible, ya que estos    tienen la  oportunidad en la vida diaria,   de  hablar y verse con los trabajadores, y en consecuencia actuar como intermediarios. Recordemos que las  elites  dominantes, no tienen relación directa con sus explotados,

De entre estos testaferros,  los Peronistas como Perón, Menen, Kirchner   utilizaron esa posibilidad y  la escasa conciencia  de clase,  de los trabajadores argentinos, para manipularlos y ponerlos a la disposición de los patrones.

Presentándose ante ellos,  incluso alguna de sus variantes como el Kirchnerismo,  como “progresistas” que en el Peronismo significa algo así como  “, me resultan simpáticos los obreros”.

Incluso les encanta el socialismo romántico,  pero eso sí “no me toquen los bienes que acumule”.

Es impórtate tener en cuenta,   que en Argentina, las diferencias dentro de la participación,  en la distribución de las riquezas entre la clase trabajadora y la clase media,  son muy marcadas a favor de esta última.

Y que cada vez que la clase dominante,  presiona para arrancar  más participación,  en  la repartición de las riquezas,  como ahora en  el caso del Macrismo, esto trae como consecuencia,  el  aumento del enfrentamiento de la clase media contra la clase trabajadora,  para no permitir la participación mayor de esta última,  en el resto por repartir.

Enfrentamiento que se manifiesta entre otros,  en la indiferencia que las clases  medias muestran,  ante la situación de la clase trabajadora,  principal víctima en manos de  la oligarquía  en el Poder.

El Peronismo y los buitres

Lo veremos claramente en los próximos días, en el caso de  la proposición del gobierno de los ricos,  que encabeza Macri, para pagarle a los buitres  su fraudulenta acreencia,  de la forma que conviene a los  buitres,  para de esa forma recibir dólares de la Banca usurera internacional.

Muchos de los representantes al parlamento del Peronismo,  aquí ya como representantes de la clase media, seguramente  se prestaran  a apoyar al Macrismo.

La razón es que temen,  que si  no ingresaran divisas,  terminarían por faltar los elementos importados,  que mantienen  el  status  consumista,  de la que esta clase es la principal protagonista, como por ejemplo, los repuestos para los automóviles y toda clase de suntuarios y también se dificultaría los viajes al exterior,  incluso el manejo de dólares como ahorro seguro..

Pero en realidad,  la mayor parte del  destino de esos préstamos en la Argentina,  desde que inauguro la serie, la Dictadura de la oligarquía del 76, es el siguiente.

Ingresan los dólares. Para hacer buena letra ante los acreedores y el FMI,   los gobiernos burgueses de la Argentina, producen un ajuste sobre los trabajadores, ajuste que pone a la baja a los salarios y produce grandes ganancias a los capitalistas. Y eso constituye para el FMI y los acreedores usureros  del exterior,  una garantía de devolución de la deuda.

Y como el objetivo de la oligarquía,  no es desarrollar la industria nacional, sino darle el lugar  a las multinacionales,  tanto en la producción interna,  como en las exportaciones y también ampliar las importaciones, en reemplazo de la industria nativa,  ampliar la exportación agropecuaria y las extractivas  sin  mano de obra agregada.

Entonces los  dólares ingresados y producidos,  son enviados al exterior de vuelta,  depositados en las cuentas particulares de los ricos empresarios, oligarcas y funcionarios corruptos del Gobierno de turno, en los paraísos fiscales.

A todo esto el ajuste solicitado, que ya se descargó sobre los trabajadores, los empobrece más todavía,  también sobre la pequeña industria de las pymes, que viven del consumo interno, y se comienza el camino de la nueva crisis

Ahora bien,  si este pago a los buitres, termina por producir una nueva deuda  impagable,  como lo han demostrado  las deudas tomadas anteriormente, no hay problema… caerá sobre las espaldas de la clase trabajadora, como fue hasta ahora  en los casos anteriores.

Todo este proceso se vio claramente,  durante los gobiernos Peronistas de Menen y los Kirchner,  donde la sangría de dólares fue permanente,  donde especialmente en el gobierno de los Kirchner,  favorecido por un enorme ingreso de divisas, a través del famoso “  Viento de cola”  de las comodities  durante varios años,   les dio posibilidad de pagar parte de la deuda fraudulenta, a los usureros del exterior,  permitir a la oligarquía tradicional,  a los ricos funcionarios  y amigos capitalistas  de  los Kirchner,  girar cientos de miles de millones de dólares,  a sus cuentas  en los paraísos fiscales.

Apoyados en un decreto de Martínez de Hoz, emitido por el Gobierno de FACTO de la Dictadura del 76,  inamovibles en los 22 años de gobierno Peronista de Menen y los Kirchner.

De esos enormes ingresos,  la Clase Trabajadora solo recibió limosnas,  y sobrevivió  en medio de las lacras,  de la pobreza permanente.

En la Parte 2ª. me referiré  a: La responsabilidad de los activistas sindicales, políticos  e intelectuales de izquierda en el proceso de “Desperonizacion,”  de los trabajadores

Afectuosamente

Hersh Zakheim

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