Argentina. 2019: récord de violencias a LGBT+ y travesticidios

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(Rosario Marina-Agencia Presentes) Argentina – En los crímenes de odio, la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas son utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia. “Son actos voluntario conscientes, generalmente realizados con saña, que incluyen, pero no se limitan, a violaciones del derecho a la dignidad, a la no discriminación, a la igualdad, a la integridad, a la libertad personal y a la vida”, según indica el informe del Observatorio.

Sólo de lo publicado por Presentes, se registraron 10 asesinatos, 22 ataques y agresiones callejeras y 17 casos de discriminación y violencia institucional.

Las muertas Trans

La violencia a la comunidad LGBT está particularmente dirigida hacia las mujeres trans, explica el Observatorio: “Es en las mujeres trans en quienes se manifiesta con especial odio, saña y de manera más brutal la discriminación en su máxima expresión”.

Según el informe del Archivo de Memoria Trans realizado junto a la Hermana Mónica Astorga, monja de clausura de Neuquén, 72 mujeres trans murieron en el país durante el 2019. El promedio de edad de las fallecidas es de 40 años. Respecto del registro de 2018 hay mucha más precisión en los datos, sobre todo en la edad. Sólo de una no se sabe cuántos años tenía. Esos datos se registran a través de las redes sociales y de las redes de trans que avisan si alguna amiga o compañera falleció, cómo y dónde.

Sobre las causas, el 80% murieron por enfermedades, en algunos casos curables, y el 12% fueron asesinadas. Son muy pocas provincias donde no hubo trans fallecidas este año: en 17 de las 23 provincias argentinas hay registros. El 35% murieron en la provincia de Buenos Aires, el 18% en Salta y Jujuy, y el 8% en Ciudad de Buenos Aires. 

“El acceso a la salud es una muerte sistemática empujada por el Estado mismo. Al no tener posibilidad de tener una vida mejor estás predispuesta a todo esto, a contagiarte,  enfermarte, que te agarre una neumonía. El Estado pasa a ser culpable de todo esto”, dijo a Presentes Nazarena Fleitas, de ATTTA (Asociación Travestis Transexuales Transgéneros de Argentina).

En esto coincide el informe del Observatorio de Crímenes de Odio. Ahí se indica que sólo el primer semestre de 2019 “hubo 6 asesinatos perpetrados hacia la diversidad sexual y 13 muertes por abandono y/o ausencia estatal. Los 19 casos de lesión al derecho a la vida fueron dirigidos a mujeres trans exclusivamente”.

Asesinatos

En las primeras horas del 24 de enero de 2019, en la ciudad de Paraná (Entre Ríos) se confirmó la muerte de Jésica Benavídez, una mujer trans de 33 años que sobrevivía a cuentagotas como trabajadora sexual y vivía en situación de extrema pobreza. Sus compañeras la llamaban “La Nicky”.

Tres días después, Antonella Mirna Di Marzo, una joven trans de 30 años, falleció en la madrugada como resultado de un brutal ataque de odio, después de pasar tres meses en coma. Estaba inconsciente, en terapia intensiva desde el 21 de octubre, cuando fue atacada por un hombre a la salida del boliche Caribe, en General Güemes (a 50 kilómetros de la ciudad de Salta).

El domingo 3 de febrero, una vecina que caminaba por la calle dio el alerta: el cuerpo de una joven travesti asesinada yacía en el cruce de avenida Monseñor Bufano y Arribeños, Camino de Cintura, a la altura de Los Pinos (La Matanza, provincia de Buenos Aires). Tenía un tiro en la cadera y a su alrededor había varias vainas servidas, calibre 9mm. Era Laly Heredia Escobar, una limeña de 36 años que había llegado a Argentina a los 26.

Yaritza Angélica Millones López había nacido el 6 de diciembre de 1991 en Perú y vivía en Argentina desde hacía tres años. Vivía en un departamento sobre la calle Alsina al 2500, una zona céntrica de la Ciudad de Buenos Aires. Hacía unos días que no atendía el teléfono, por eso sus amigas hicieron la denuncia. El domingo 28 de abril cuando policías de la División Homicidios abrieron la puerta del departamento encontraron a Yaritza. Había sido asesinada.

Gala Estefanía Perea, una joven trans de la localidad tucumana de Famaillá, fue encontrada sin vida en la casa de su pareja, Víctor Ezequiel Natalio Martínez, en la ciudad de Lules. Gala tenía 19 años. “Era una relación violenta pero ella estaba muy enamorada y lo cubría”, dijo a Presentes la psicóloga Verónica Figueroa de la Secretaría de Género, Violencia y Mujer dependiente de la municipalidad famaillense.

La noche del jueves 4 de julio, a los 61 años, Marcelo Giudici fue encontrado sin vida dentro de su salón, en el centro de Rosario, al sur de la provincia de Santa Fe. Era un reconocido estilista de Rosario, formador de peluqueros, activista LGTB, y artista reconocido con su personaje de “La Faraona” en shows de transformismo. Marcelo estaba ensangrentado, atado con cables de pies y manos. La autopsia dio cuenta de un importante golpe en la cabeza y de que fue asfixiado.

Días después, a 186 km, Lucía Barrera, una trans de 37 años, activista del colectivo LGBTIQ+ en Paraná, provincia de Entre Ríos, fue hallada sin vida en el interior de su casa en esta ciudad. Tenía muchas heridas de arma blanca.

El video en blanco y negro que capta la muerte de La Chicho Chirinos, una trans de 49 años, es de una casa de sepelios. El asesino, Tomás Cerletti, ataca por la espalda, patea, vuelve a apuñalar. La saña se siente en una filmación sin sonido. La Chicho cae al suelo, pero Cerletti le sigue clavando el cuchillo varias veces más. Hasta que la deja tirada y se va. El crimen fue el sábado 26 de octubre a la madrugada en la zona de la terminal de micros de La Plata, en plena vereda, sin ninguna intención de esconderse.

Gisela Corvalán era una trans de 47 años que cuidaba enfermos y personas mayores, y unx de lxs 86 habitantes de Los Miranda, un pueblo de Santiago del Estero. Fue apuñalada en su casa el 19 de agosto de 2019. Pasó 12 horas desangrándose y casi tres meses hospitalizada. El 13 de noviembre falleció en el hospital Ramón Carrillo de Santiago del Estero.

El primer domingo de diciembre, a Pablo Fullana Borsato, arquitecto, militante de la diversidad sexual y artista que llevaba a cabo el proyecto Museo a Cielo Abierto, lo mataron en la localidad bonaerense de Colón. Lo encontraron en su casa, con los pantalones bajos y con varias puñaladas en el cuerpo. El único sospechoso del caso es un joven de 19 años, a quien fuentes del colectivo LGBT Colón, organización de la cual Pablo formaba parte, identificaron como Leonel Facio.

Ataque y agresiones callejeras

Pablo Dell’Oso (24) estaba bailando el sábado 5 de enero con sus amigos en el boliche Nabisco de Villa Rumipal (Córdoba), cuando se cruzó con tres chicos que los miraban.

Ese sería sólo el comienzo de un mes con múltiples ataques en todo el país.

A pocas horas de que finalizara la 11va edición del Festival de la Diversidad de El Bolsón (Río Negro) un grupo de jóvenes gays y lesbianas fue insultado, golpeado y finalmente expulsado con gas pimienta en el boliche Absentha. Varixs terminaron en el hospital, donde en principio se les negó la atención médica. Una de las personas atacadas fue Cristian Godoy, quien cubrió el Festival para Presentes.

El martes 8 de enero la activista travesti Lara María Bertolini fue agredida en Parque Lezama, centro de la Ciudad de Buenos Aires, por un varón joven que la insultó mientras ella paseaba a su perro y después, desde atrás, le tiró una botella que le abrió la cabeza.

Ese mismo día, alrededor de la 1 de la madrugada, Franco Ramírez (25) volvía a su casa caminando por el paseo costanero del Club Regatas de Resistencia, capital de la provincia de Chaco. Lo golpearon hasta dejarlo casi inconsciente y aún tiene una herida interna en el ojo, además de los 4 puntos de sutura externa.

El sábado 19 de enero Billy Molina había ido con amigas a una chaya en el club Tiro Federal de la ciudad de Chamical, en la provincia de La Rioja. La fiesta terminaba, el lugar empezaba a desalojarse, y mientras ella esperaba a sus amigas para salir, un hombre se le acercó. Sin mediar palabra, la agarró del brazo, la sacó del lugar a la fuerza y la golpeó. Luego huyó en una moto de la policía local. El agresor, luego se supo, es un policía: Claudio Herrera Luna, segundo de la Comisaría de la Mujer, el Niño y la Familia de la ciudad de Chamical.

El mismo sábado a las 2 y media de la madrugada, Brian David De los Santos (24) y Leonardo Vargas (21) fueron víctimas de un ataque homofóbico, luego de salir de un bar céntrico de Capilla del Monte (provincia de Córdoba).

El miércoles 30 de enero Juan Zelaya (35) fue internado en el hospital Padilla de la capital tucumana tras haber sido atacado por su vecino Dante Daniel Vanucci. “Fue un ataque de odio. Es pura homofobia”, dijo su tía. El atacante fue detenido el domingo 3 de febrero.

Juan Solá es un escritor conocido y referente LGBT+ del mundo de las letras. El domingo 3 de febrero a la madrugada estaba en un boliche de la ciudad de Mendoza con su amiga Maru Leone y fue agredido por empleados de seguridad, que lo encerraron en un cuarto del lugar durante una hora y lo golpearon mientras lo insultaban: “Te vamos a hacer cagar por puto”.

El 1 de mayo, cuando volvía de su casa en San Miguel de Tucumán, Lucas Mathias Gargiulo, un joven trans de 24 años, fue atacado, asaltado y violado. En la comisaría no quisieron tomarle la denuncia por violación.

En Salta, un policía golpeó a una joven trans de 23 años y la dejó con contusiones y una herida cortante en la cabeza. El ataque fue el miércoles 17 de abril, alrededor de las 13.30, en las inmediaciones del turístico Mercado Artesanal.

A Yesica Freytes le pegaron con un fierro en la cabeza al grito de “lesbiana puta”. Fue el martes 5 de mayo en la casa de su madre, en Villa Ballester, provincia de Buenos Aires.

En la madrugada del sábado 15 de juniola activista trans Yhajaira Falcon fue atacada por tres varones jóvenes en el barrio de Chacarita, a dos cuadras de su casa.

El jueves 11 de julio David Palomino estaba usando el baño del local de McDonald´s de la esquina de la Avenida 9 de Julio y Corrientes en la Ciudad de Buenos Aires cuando un empleado de seguridad de la empresa lo comenzó a agredir. “Puto sucio”, le gritó para luego golpearlo y arrastrarlo a la salida.

Días después, el viernes 19 de julio una pareja de lesbianas fue atacada por un hombre mientras esperaban el colectivo en la ciudad de Berisso (provincia de Buenos Aires). “Ya que estás, vestite de varón”, le dijo el agresor, que estaba con su esposa e hijos. Acto seguido, escupió a una de ellas y le dio dos piñas.

Angeline es una joven trans jamaiquina solicitante de refugio. Escapó de uno de los países más homofóbicos del mundo y llegó a Ciudad de Buenos Aires, donde alquiló una habitación en Villa Soldati. El sábado 29 de junio, cuando se iba a encontrar con un amigo, un grupo de hombres la persiguió y le cortó tres dedos que todavía, cada noche, la hacen llorar de dolor.

En agosto, por segunda vez en el año, Yhajaira Falcón fue víctima de un ataque transodiante en el barrio de Chacarita, en la Ciudad de Buenos Aires. El domingo 18 cerca de medianoche, el mismo policía que la había agredido en junio, la atacó y le robó dinero cuando regresaba de comprar algo en un kiosco cerca de su casa.

Ese mismo mes, el domingo 25 por la madrugada, a Xoaquín López (29) lo golpearon. Fue en la zona de San Francisco Solano, Quilmes, provincia de Buenos Aires. Le pegaron por homoodio. Mientras dos mujeres observaban y un hombre le pegaba, le decían todo tipo de insultos, pero en especial: “Esto te pasa por puto”. No es la primera vez que esos agresores atacan a Xoaquín.

El sábado 31 de agosto, a las cuatro de la mañana, a Reyvis Henrríquez (25 años) le pegaron una patada en la cara. Caminaba de la mano con Luis, su pareja, por Almagro, Ciudad de Buenos Aires, cuando se dio cuenta que estaban siendo perseguidos por un grupo de siete varones. Los siguieron hasta la esquina de Av. Córdoba y Bulnes, en donde los insultaron y golpearon. En diálogo con Presentes, Rey relató: “Después de darme una patada en la cara, se rieron de nosotros y empezamos a correr. Si hubieran querido robarnos, lo podrían haber hecho. No lo hicieron porque solo querían hacernos daño”.

Mauro Grosso (37 años) también fue víctima de un ataque homo-odiante en Capital Federal. Fue en la madrugada del sábado 14 de septiembre, en la zona de Congreso. Pasadas las cuatro de la mañana, dejó el local donde se realizaba una fiesta LGBT+ cuando al dar vuelta por la esquina en la calle Sarandí lo atacaron. “No llegué a ver cuántos eran, dos me agarraron de atrás y un posible tercero es el que más me pegaba. Yo empecé a gritar y el que me tenía de atrás me cargaba diciendo ‘ay mirá el putito como grita’. Eso me paralizó”, contó Mauro a Presentes.

Menos de un mes después, en la misma ciudad, en el barrio porteño de Villa Crespo, el activista y periodista Imanol Subiela, de 24 años, fue otra víctima más de un ataque homoodiante. “Trolo de mierda, esta vez ganaste a los putos hay que matarlos a todos”, le dijo su agresor cuando Subiela pudo escapar.

El sábado 26 de octubre por la tarde en la ciudad de Salta dos hombres y tres mujeres atacaron a dos mujeres trans que estaban almorzando. A una de ellas le provocaron lesiones serias en la boca. Más tarde, cuando las víctimas fueron a radicar la denuncia en la comisaría, la Policía en principio se negó a tomarla. Recién accedió a registrarla cuando llegó hasta ahí la directora del Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVcM) y activista de Mujeres Trans Argentina, Pía Ceballos.

El domingo 8 de diciembre por la mañana Marisol Nuñez, una mujer trans de 66 años, fue encontrada al costado de la autopista Santa Fe-Rosario, a la vera del río. Marisol iba por avenida Blas Parera hacia el cementerio cuando paró a comprar flores para llevar a las tumbas de sus familiares. Caminó una cuadra más y vio cómo un auto blanco paraba al lado de ella. Del vehículo bajaron dos hombres y la subieron a la fuerza. La bajaron en un descampado a la vera del río Salado, ahí quisieron forzarla a que les practique sexo oral.

Ella peleó como pudo y logró zafarse pero la única salida que encontró fue tirarse al río. El agua la revolcó y la golpeó contra la costa hasta que pudo juntar fuerzas para sostenerse a la altura del terraplén de la autopista Santa Fe-Rosario. Pero ya no tenía más aire y se desvaneció. Fue entonces cuando un hombre que pasaba en bicicleta la vio y llamó a la policía creyendo que estaba muerta. Pero cuando llegaron y constataron que todavía respiraba.

Foto: Ariel Gutraich

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