Arendt & Heidegger

Por Iñaki Urdanibia

La publicación de los cuadernos negros, que el pensador tenía encargado que se publicasen tras su muerte a modo de culminación de sus obras completas, indica claramente que tales apuntes no eran algo circunstancial sino que contenían aspectos importantes de su obra; pues bien, no hace falta repetirlo: las anotaciones exponen claramente ideas cercanas al ideario nacionalsocialista, o cercano a él siempre que se le quiten los aspectos relacionados con el racismo biológico, lo que hace que su pensamiento se vea atravesado por tales ideas como constitutivas de su quehacer , al menos en algunos aspectos u obras.

Si ya anteriormente era público y notorio el compromiso de Heidegger asumiendo el rectorado de la universidad alemana en los tiempos de Hitler, y sus pronunciamientos con un inequívoco tufo nazi, como público y notorio fue su participación como profesor en cónclaves de las juventudes hitlerianas, sin obviar el infame comportamiento que mantuvo con algunos de sus colegas, debido a la condición de judíos de ellos, o de sus esposas…el debate asomó ya desde los tiempos del final de la segunda guerra mundial, cuando se le prohibió la enseñanza a causa de las leyes de depuración de responsabilidades contraídas con el régimen anterior, debate acerca de si, por encima de las circunstancias personales del sujeto que respondía al nombre de Martín Heidegger, era salvable su obra que hacía, que no pocos, la considerasen como una de las más potentes del siglo XX. Como anécdota significativa podría recordarse cómo fueron dos franceses- implicados, por cierto, en la resistencia contra el nazismo- quienes con la invitación del maestro al mítico centro de Cerisy, con el fin de celebrar un seminario sobre su obra, en 1955, sacaron a éste de su enclaustramiento y del ámbito de la enseñanza privada; el filósofo Jean Beaufret y el poeta René Char fueron quienes abrieron las puertas al filósofo germano. Más adelante vendrían las muestras de su influencia en pensadores poco proclives a posiciones fascistas o similares: y me refiero a Jean-Paul Sartre, Emmanuel Lévinas, Paul Ricoeur, a Jacques Lacan, Michel Foucault, a Jacques Derrida, a Jean-Luc Nancy, Philippe Lacoue-Labarthe, a Dominique Janicaud…o a muchos más, muy en especial, en el mundillo del pensamiento hexagonal, en donde hoy todavía se habla de él con respeto y se recurre al análisis, o el recurso, de sus obras ( me vienen a la cabeza, por citar un par de casos, Barbara Cassin o Alain Badiou)…No es la primera vez que me refiero a la cuestión ( al affaire podría decirse si se tiene en cuenta que es en Francia en donde más polémica se da al respecto) y es que creo que la cosa se las trae: ¿ cómo es posible que se haya considerado , por parte de algunos, a Heidegger como el filósofo más importante, o uno de los más, del pasado siglo, si su jerga no es más que pura bazofia nazi? ¿ Todos aquellos-la lista sería enorme- que han estudiado su obra, se han dejado influenciar por ella…han sido, o son, unos ingenuos redomados que no se enteran de lo que len, de lo que realmente exponen sus obras? ¿ O tal vez será la capacidad de encantamiento. Los ocultos poderes de seducción y engaño, que poseía el que fuera conocido como el brujo / mago de la Selva Negra?

Pues bien, si hace una decena de años Emmanuel Faye irrumpió con una polémica obra: « Heidegger, l´introduction du nazisme dans la philosohie», en donde sacando a relucir algunos seminarios inéditos de los años 1933-1935, afirmaba con rotundidad que la filosofía de Heidegger no es que estuviese contaminada por al nazismo sino que ella era la filosofía del nazismo, siguiendo en esto la pista abierta unos años antes ya por el chileno Víctor Farias. En su momento me referí a la voluminosa obra, señalando una serie de falacias que el autor introducía sin el más mínimo asomo de vergüenza como quien dice si se ha abierto la veda…vamos a por todas ( véase la nota al final del artículo ). Las respuestas no se hicieron esperar y tanto heidegerianos ( François Fédier y otros que replicaron argumentadamente) como simples partidarios de un cierto rigor en el tratamiento hermenéutico de los textos protestaron ante la utilización parcial y torticera de algunos textos con el fin de condenar toda una obra. Ciertamente, el método habitual de Faye es el propio de la metonimia o la sinécdoque, tomar una parte por el todo, haciendo que ciertos textos, algunos de ellos por cierto sin mayores pretensiones filosóficas ( por ejemplo, el celebérrimo Discurso del Rectorado de 1933), pasasen a ser considerados como la esencia del pensamiento del autor de Ser y Tiempo. Método que puede calificarse según la expresión francesa CQFD (Ce Quíl Fallait Démontrer), que consistiría en partir de una hipótesis, o una tesis fuerte, para arrimar todo tipo de materiales, textos, datos con el fin de demostrar lo que se quería demostrar desde el inicio , aunque ya la condena era el punto de partida, y el condenado no tenía ya salvación; con tal fin , todo está permitido, y si es preciso se recurre a ciertos retoques, a algunos textos sacados de contexto, a ciertos aspectos reforzados sin excesivo rigor ni seriedad, y si todo lo anterior falla se recurre abiertamente al calzador y a la correspondiente vaselina. Aplicación sui generis , pues, de aquella propuesta de la sofística de convertir el argumento más débil en el más fuerte…Emmanuel Faye, como anteriormente Farias, son verdaderos maestros en el método enunciado, y dejarían pálido al mismísimo Gorgias.

Pues bien, si esto es así, ahora ya – aprovechando la coyuntura de la publicación de los mentados, y comprometedores, cuadernos negros – Emmanuel Faye vuelve a la carga, ampliando en esta ocasión sus dardos envenenados a Hannah Arendt…« Arendt et Heidegger. Extermination nazie et destruction de la pensée» ( Albin Michel, 2016). Solamente con la lectura del título el tembleque invade a cualquier persona que haya transitado los textos de la autora de la trilogía sobre el totalitarismo…Pues nada, eso que el título no es nada para lo que a continuación viene.

Lo que todo el mundo, que se haya interesado en estos menesteres, sabía es que la filósofa alemana había mantenido una relación amorosa con su profesor ( ahí están las obras de sus biógrafas y estudiosas: Elisabeth Young-Bruehl, Julia Kristeca, Laure Adler, o las aproximaciones de Volfang Heuer o la de Alois Prinz…sin obviar las más centradas en el tema de Catherine Clément o Elzbieta Ettinger); sabido es igualmente que tras algunas críticas vertidas a Heidegger sobre su compromiso, años más tarde con ocasión del cumpleaños del maestro, los elogios no faltaron, del mismo modo que no fueron pocos los esfuerzos de Arendt por hacer que las obras de Heidegger se publicasen al otro lado del Atlántico en donde ella estaba afincada, conocias son también sus visitas al domicilio de los Heidegger… tampoco es ningún secreto que en las interpretaciones de Hannah Arendt con respecto a la política se da cierto paralelismo con respecto al enfoque heideggeriano( es decir, si este último señalaba el comienzo del declive en el olvido del Ser, Arendt venía a mantener que se había dado un olvido de la política de los tiempos fundacionales de la democracia en la Grecia clásica). Hasta ahí…cosas sabidas, que pueden gustar o ser comprendidas con mayor o menos fluidez dependiendo de las tragaderas de cara cual, pero la empresa de Emmanuel Faye va mucho más lejos, muchísimo más.

Sin pretender seguir todas las sinuosas y abundantes vueltas y revueltas del autor, sí que la cosa resulta exagerada desde las primeras páginas cuando se pone en paralelo los textos de la propia Hannah Arendt, fechado el suyo en 1946, con las descripciones que Vassili Grossman, hiciese sobre el campo de Treblinka, al igual que el libro negro, que dirigió junto a Ilya Erhenburg, sobre las tropelías cometidas por los nazis con los judíos soviéticos, escritos también al calor del combate…Comparación de textos desiguales en su contenido y en sus propios propósitos y objetivos, comportamiento que no da prueba de excesiva honestidad intelectual. Claro está, que Arendt queda como una persona que mira las cosas de lejos, que habla de “fábricas de cadáveres” pero sin excesivo sentimiento y detalle, mientras que el autor de la necesaria Vida y destino, plasma el cuadro escalofriante del escenario de los crímenes al por mayor. La continuación sigue por la misma senda, hurgando en textos posteriores de Arendt ( tanto en lo que hace a narrativa como a ensayismo filosófico y político); el resultado es concluyente: Arendt se comporta como una judía asimilada, y no ve con buenos ojos a quienes siguen fieles a sus rituales judaicos, del mismo modo que, en cierto sentido, minimiza las brutalidades a que fueron sometidos los judíos, al extender los males a otros grupos étnicos( gitanos…) o políticos ( comunistas, cristianos…) o sexuales ( homo…), lo que según la visión de Faye hace que se trate de diluir el crimen al ampliar el abanico de los perjudicados…¡ vaya por Yavé! Faye se empeña además en subrayar una pretendida falta de lógica en la empresa arendtiana ya que tratando desvelar la génesis del totalitarismo se deja llevar por las ideas de un pensador totalitario, Martín Heidegger.

La carga es bestial, y así Faye pretende demostrar ( él afirma hacerlo) que el retrato de los hordas nazis como una banda de jóvenes gregarios y descerebrados no hace más que buscar el modo de disculpar a los inspiradores del movimiento ( una vez más, Heidegger como cabecilla del movimiento). Este argumento ad mulierem, subraya que los posicionamientos de Hannah Arendt están guiados por una clara voluntad de disculpar, o en otros casos de elogiar abiertamente a Heidegger, no sólo en el homenaje que le rindió en 1969 con motivo del ochenta aniversario , sino que cuando habla de la banalidad del mal en la pesona de Eichmann como ejemplo de ausencia de pensamiento, no hace otra cosa que contraponer el caso de Heideger como el colmo del pensar. Más: en sus crónicas e informe sobre el caso del jerifalte nazi nombrado, hace recaer una gran culpa de lo sucedido en la complicidad de los Consejos judíos; si esto es absolutamente cierto( pues sin los recuentos, empadronamientos…que se encargaban de entregar a las autoridades nazis a cambio de mantenerse ellos a salvo), pretender como lo hace Faye que Arendt viene a culpar a los nombrados Consejos como los responsables de lo sucedido ( aliviando de paso la culpa de los verdaderos culpables) resulta innoble, pues lo afirmado por Arendt podría considerarse como máximo como un caso de colaboración necesaria para lograr el objetivo que se pretendía: la exterminación pura y dura de los judíos ( y de algunos no arios , u otros degenerados).

Embalado en su tarea desmitificadora, Faye no frena para nada sino que sigue a la autora en textos mayores y menores para tratar de pillarle en más renuncios…encore. Hay casos en que me atrevo a afirmar que el retorcimiento de los textos y las correspondiente frases son puro abuso, cayendo en flagrantes casos de juicio de intenciones, que parecen de todo punto de vista desproporcionados. Mas no queda ahí la cosa ya que luego le toca el turno a la implicación / inspiración que supone seguir al maestro, cuya huella se puede detectar en la misma obra sobre el totalitarismo ( en la que no faltan los ataques a las Luces, y a sus resultantes: la democracia representativa…y el señalamiento de responsabilidades…cuestión que sea dicho al pasar también fue subrayada por los franfortianos Adorno&Horheimer en su Dialéctica de la Ilustración), de lo que resulta-según el detective Faye- que Hannah Arendt es una anti-demócrata solapada, y de hecho…una teórica fascistizante ( sic!), que la única democracia que ella defendía era una democracia elitista y aristocrática, basada en la desigualdad , de ahí que tuviera puesta la vista en el modelo griego, en el que como es sabido funcionaba, con todas las debidas reglamentaciones, la esclavitud…No hay que rizar mucho el rizo para hallar en la travesía de Faye momentos de puro delirio ( de lirium = salirse del surco), como el que señalo, o como cuando ve en el nacimiento el eje de la condición humana, en vez de la muerte tan subrayada por su maestro, es pura inversión aprovechada de la doctrina del maestro…y no es el único ya que el asunto podría extenderse sin forzar mucho las cosas al tono general de la obra.

La falta de rigor asoma de manera descarada, no es la primera vez que reincide en ello, cuando lee Ser y Tiempo, lectura sesgada ad abusum y que sería muy difícil de admitir a no ser que alguien pertenezca a la colla de quienes quieren cobrarse la piel de la presa, en este caso Heidegger, y aquélla que con sus escritos y sus comportamientos no hizo sino embellecer la podrida mercancía de su maestro; del mismo modo hace falta un retorcido retorcimiento para hallar cualquier vestigio de nazismo en los textos heideggerianos de después del Kehre, cuando la meditación toma la página y los tonos poéticos-inspirados en Hölderlin, Parménides o Heráclito- pasan a ser dominantes; solamente un lector tan agudo como Faye puede detectar lo que el común de los mortales no hallarían por más vueltas que le diesen.. En este orden de cosas, Faye no es hombre de disimulos, el autor aprovecha la tirada para emprenderla con los defensores / seguidores de Heidegger y/o Arendt…con los posmodernos ( Jean-François Lyotard à la tête) o con los heideggereianos redomados ( así Jacques Derrida que aun cuando critica a Heidegger lo hace desde presupuestos heideggerianos…se libra Habermas-faltaría más- y lo digo refiriéndome a aquello que propusiese con ocasión de la publicación del libro de Farias: pensar con Heidegger contra Heidegger ¿ sería el filósofo comunicacional un derridiano solapado?). En este asunto no parece desproporcionado aquello que dijese Pierre Macherey al referirse a las organizadas – acompañadas de amplios altavoces mediáticos- campañas de ataque a quienes osaban defender o reclamarse del maestro de quien hablamos…quitaros vosotros para que nos pongamos nosotros.

Cuando las cosas resultan difíciles de encajar siempre queda el recurso a los nombrados cuadernos negros ( por su contenido podrían calificarse de marrones) y a recurrir a una especie de c´est la faute à Heidegger como en otro tiempo se ha solido recurrir habitualmente al c´est la faute À Rousseau. Y hasta cuando el filósofo germano guarda silencio…Emmanuel Faye sabe lo que dice este silencio, y casualidades de la vida siempre se escoran hacia el lado marrón del nacionalsocialismo, que contagió a su discípula…Il faut pas exagerer !

Tras, o a lo largo de, la lectura del libro que por la cantidad de referencias, notas…etcétera, amén de por sus dispara(ta)das afirmaciones…resulta abrumador, no por lo consistente de sus argumentaciones, sino por los crujidos que surgen en la mente lectora, que empujan al malestar y al aburrimiento …o a ambos a la vez, y a la lectura de Aristóteles en busca de un poco al menos de sophosyne y de frónesis.

NOTA FINAL :

https://kaosenlared.net/la-oscura-y-alargada-sombra-de-martin-heidegger/

/https://kaosenlared.net/el-antisemtismo-de-martin-heidegger/

http://2014.kaosenlared.net/kaos-tv/51345-a-vueltas-con-heidegger/

https://kaosenlared.net/textos-ocultos-de-heidegger/

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