Arantxa Tirado: «La que no entra por la puerta de servicio es la universitaria latinoamericana que viene a Europa con dinero»

Entrevista a Arantxa Tirado

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Arantxa Tirado nace en Barcelona en 1978 en una familia de clase obrera, y crece en el barrio de El Carmel, desde donde va forjándose una fuerte conciencia de clase. Arantxa entra en el estudio de los movimientos políticos desde la Universidad pero es fuera de ella, y en contacto con la realidad, donde su visión de igualdad social y de verdad se hacen fuertes.

Después de haber escrito con Nega de Los Chikos del Maíz el libro La clase obrera no va al paraíso, «Venezuela, Más allá de mentiras y mitos» llega en un momento clave para entender la manipulación mediática a la que nos vemos sometidos a diario.

Su compromiso, su lucha, su valentía, son aspectos presentes en todas y cada una de las personas que a lo largo de la historia se han sumado a hacer la revolución. Y es por ello que hablamos de revolución, de Latinoamérica, de feminismo, y de asuntos sociales que nos atañen a todos.

Con miradas como las de Arantxa, el progresismo y la izquierda no olvidan los principios fundamentales.

  • Buenas tardes Arantxa. Cuéntame un poco como te nació y te creció el interés en el pueblo de Cuba y Venezuela siendo países políticamente alternativos a lo que nosotras vivimos, para situarnos antes de meternos en temas más específicos.

A: Sinceramente, no sabría decir de dónde viene mi interés, en principio por toda América Latina, porque desde siempre tenía una atracción hacia ese continente. No sé si por el tema político, quizás por ver  -sobre todo cuando vas informándote-,  que ahí está la vanguardia de la lucha revolucionaria. No sé si es eso o es una atracción que va más allá de lo político porque desde pequeña siempre estuvo muy presente en mi familia Argentina, porque mi bisabuela había emigrado a Argentina o,  el Chile de Allende porque aquí en mi barrio (El Carmel, Barcelona) hay una plaza Salvador Allende y recuerdo que yo le preguntaba a mi madre que quién era Salvador Allende y me decía que era un presidente que mataron. Esas cosas, se te van quedando y luego detectas cuando creces, cuáles son los principales referentes de la lucha revolucionaria.
Sin duda Cuba primero, porque además es un referente que sigue vivo, es decir, no es algo como la Revolución sandinista o el proceso revolucionario en Chile. Cuba sigue resistiendo. Y luego, pues Venezuela.

Venezuela recuerdo perfectamente que, en el 99, después de que ganara Chávez en el 98, una compañera iba a ir a Venezuela, me invitó ese verano y yo no pude ir. Pero ella regresó y nos habló de cómo en Venezuela la gente estaba súper emocionada con Chávez. Y ahí yo empecé a indagar. De ahí mi conexión con Venezuela y posteriormente con la Asamblea Bolivariana de Catalunya. Luego visité Caracas en el Festival Mundial de la Juventud en 2005. Ahí se fue fraguando mi vínculo. Y luego me interesé en estudiar esos dos procesos políticos.

Cuba también ha sido referente porque mi padre hablaba muy bien de Fidel. Y al irme a estudiar a Costa Rica de intercambio con un programa de movilidad, en cuanto vi la oportunidad de ir a Cuba en diciembre de 2000 en un viaje universitario, me fui allí.

  • ¿Y era Cuba cómo te esperabas? En mi caso cuando fui la primera vez, Cuba fue una sorpresa a mejor teniendo yo una ideología de izquierdas marcada, quizás por la intoxicación mediática que nos inyectan a diario. Pero veo o he visto más mendigos o pobreza social en España, que lo que he visto en La Habana.

A: Fue muy fluido, es decir, una combinación entre encontrarme lo que esperaba pero también sorprenderme gratamente ciertas cosas de cómo se podía vivir en socialismo. Sorprenderme ya que yo no había nacido en socialismo. Al haber vivido en capitalismo aquí, hay cosas que, aunque las sepas en la teoría, cuando las ves en la práctica ves que se puede vivir de esa manera. Y, por otro lado, Cuba entraba dentro de lo que esperaba. Es una sociedad donde todo el mundo vive más o menos con lo mismo y en igualdad. Son tranquilos, caribeños. Hubo gente que iba conmigo en el viaje que no tenía ese nivel de conciencia y solo veían los problemas y las carencias. Pero se trataba de gente que viene de una “clase media”  latinoamericana, que no se ubica en el mundo. Y piensan que todo el mundo en América latina vive como ellos. Y a lo mejor ven la pobreza en Cuba, pero no la ven en sus países porque no se pasean por los lugares pobres de sus países. A mi me reafirmó en mis convicciones socialistas sin negar que Cuba, por supuesto, tiene sus contradicciones. Es lo más avanzado en la sociedad que transita hacia el socialismo o del socialismo más bien al comunismo. Pero que no es el ideal en la tierra porque no existe el paraíso en la tierra. Las sociedades las hacemos los seres humanos que somos contradictorios y en Cuba hay contradicciones igual que en muchos otros sitios.

  • Como politóloga, ¿te has especializado en el marxismo?

A: Yo me acerco al marxismo en la adolescencia por lecturas. Un tío mío me dejó un primer libro de la editorial Progreso, y ahí empecé como a interesarme. Era un libro más de filosofía marxista. Y ya en la universidad empecé a aproximarme a un grupo estudiantil que era de carácter marxista y que le daba mucho énfasis a la formación política, y ahí es donde yo me formo más en el marxismo “fuera de” la universidad. Porque en la universidad española prácticamente no hay ni profesores marxistas ni profesores que, aun no siendo marxistas, te den lecturas desde una perspectiva marxista. Yo pude profundizar más en el conocimiento del marxismo desde la academia cuando me fui a estudiar a la UNAM, en México. Y ahí no es que sea lo predominante. Hay más que aquí, pero en la UNAM, lo “posmo” tiene mucho peso, mucho más que lo marxista.

Yo en lo que más me especialicé en mis estudios es en América Latina. Me interesaban temas latinoamericanos, sobre todo México que siempre me atrajo. Y me dieron una beca y me fui a México a hacer una estancia de investigación. Yo sentía que en el doctorado aquí no teníamos ninguna asignatura sobre América Latina y era en lo que yo me quería especializar, en las relaciones internacionales de América Latina desde una perspectiva latina, que esa la he tenido que buscar yo por mi cuenta.

  • Después de ir la primera vez a Venezuela pasa tiempo hasta que escribes tu último libro sobre el país. Pero en febrero del pasado 2019 fuiste y subiste los famosos vídeos a Twitter donde muestras como la gente hace vida normal igual que en Europa, aunque no lo muestran en los medios de comunicación occidentales. En los medios nos muestran Venezuela como un país en guerra y con una oposición “pacífica” siendo esta una oposición de ultraderecha. ¿Cómo vive la gente en Venezuela, ampliando lo que aparece en los vídeos con una reflexión? ¿Tanta diferencia hay con otros países latinoamericanos e incluso con barrios olvidados del nuestro?

A: Yo estuve en 2005 de visita y luego estuve en 2011 viviendo un año. Después he ido varias veces.

¿Venezuela está en guerra? Sí. Pero no es la guerra que nos explican los medios. Es una guerra híbrida, multifactorial, que no pasa por el bombardeo y el asesinato directo de personas como fue la invasión a Irak. Pasa por el asesinato indirecto de personas a través de un bloqueo, como le pasa a Cuba, que tiene la finalidad de hacer explosionar al chavismo desde adentro porque con esta oposición de ultraderecha totalmente loca y disociada de la realidad (porque hablan de una realidad que ni ellos se creen) pues no pueden ganar al chavismo ni siquiera en las urnas. Ganaron la Asamblea Nacional, sí, pero no han ganado la Presidencia y cabe recordar que Venezuela es un país presidencialista y por tanto perfectamente puede estar Maduro gobernando como presidente y tener una Asamblea Nacional opositora que ahora está en desacato ya que ellos mismos han incumplido las normas.

  • Los que llevaron a Javier Maroto a hablar de democracia.

A: Sí, que dictadura más rara donde puede ir un diputado del PP no solo a hablar en la Asamblea Nacional en desacato sino a pedir más sanciones para el pueblo venezolano. Entonces la situación en Venezuela es de “normalidad”. Pero normalidad de un país en guerra asediado económica, política y mediáticamente por el imperialismo desde afuera, junto a sus aliados desde adentro.

Cuando digo normalidad me refiero a que la gente en medio de este contexto tan sumamente difícil, que implica un sacrificio muy grande en la vida cotidiana, porque hay una hiperinflación inducida, que significa que el salario de una persona equivale a nada y menos pues, esta hiperinflación inducida pulveriza salarios y eso en lo concreto hace que la vida cotidiana sea  muy complicada, pero dentro de esa complicación los venezolanos hacen  su vida normal. Un pueblo que tiene sus alegrías, sus tristezas… Un pueblo con una capacidad de resistencia increíble, como el pueblo cubano. Pero yo diría que ahora mismo lo de Venezuela es incluso peor porque el pueblo cubano tiene décadas de experiencia y un estado netamente socialista. Cosa que en Venezuela, no hay socialismo. Todavía la empresa privada y el capital dominan sectores estratégicos de la economía y por eso también pueden hacer estrategias, de acaparamiento de productos, entre otras.

  • Por lo que la crisis económica no es tanta responsabilidad o total responsabilidad del gobierno sino también de las empresas privadas… Desaparecen productos…

A: Exactamente. O, además, que estas empresas se están enriqueciendo y lucrando de manera estratosférica con el control de cambios. Es decir, obteniendo ellas un dólar preferencial para importar, porque controlan la cadena importadora todavía, para traer productos que luego venden no a ese dólar preferencial sino a un tipo de cambio paralelo.  Ahora está cambiando la situación un poco porque se está prácticamente dolarizando de facto Venezuela, que eso también es un problema, porque se está presentando una situación como sucede en Cuba, que hay gente que tiene acceso a determinados bienes porque tiene familiares en el exterior que le mandan divisas, o porque consigue por su trabajo en determinados sectores salario en divisas, frente a otros sectores sociales que se quedan más rezagados porque no tienen acceso a esas divisas. Están por eso las políticas sociales del gobierno tratando de equilibrarlo un poco, pero no es la misma situación que en Cuba. Trato de hacer estos paralelismos para que se entienda.

Yo creo que Venezuela en esencia es un país “normal” que tiene sus problemas particulares, ya que no todos los países del mundo tienen una guerra económica ni este asedio de todo tipo por parte del imperialismo ahora mismo.  Pero no deja de ser un país del cual se tendría que poder hablar en los medios pues como de cualquier otro país. Cosa que no sucede porque se ha estigmatizado a tal punto que parece ser que cualquier discurso que salga del mantra “Venezuela dictadura”, “Venezuela estado fallido”, “Venezuela desastre”, “Venezuela no hay comida”, que son todo mentiras mediáticas para insertar determinada opinión pública que justifique determinadas intervenciones imperialistas o futuras intervenciones militares incluso…, bueno, pues parece ser que salir de ese discurso y de ese mantra está prohibido en este país. Y si lo haces te tratan como loco, como tarifado, como defensor de una narco dictadura, etc., etc.

  • Hay gente desde Latinoamérica, de clase media alta, que nos atacan a europeos que defendemos el socialismo latinoamericano y nos tachan de privilegiados y blancos e incluso nos invitan a irnos a vivir allí.  ¿Qué es democracia? ¿Es más democracia la capitalista que esclaviza al ser humano para que sea libre en “consumir” o el socialismo que da derechos sociales y básicos a los individuos? ¿El concepto de democracia está desvirtuado?

A: Primero, no hay que caer en los chantajes de esta clase media latinoamericana que vive en América Latina mucho mejor que la clase trabajadora europea, pero mucho mejor. Y de los que hablan del privilegio blanco… La sociedad se divide, primero, en clases sociales. Hay contextos donde a la clase social se le suman variables étnicas, sin duda. En América Latina hay una correlación entre tener dinero y ser más blanco, que se ve en  lo que algunos denominan “sociedades pigmentocráticas”.  Es cierto, pero es que muchas veces es esta gente latinoamericana la que tiene una situación de privilegio viviendo en Europa; gente que viene aquí a dar lecciones y a hablar del privilegio blanco cuando ellos son descendientes de criollos latinoamericanos y son clase media alta en sus países, salen con  esto del privilegio blanco para anular las voces de la gente de la clase trabajadora. Y lo hacen para hacerla sentir culpable. Hay que tener muy claro que el mundo se divide en clases sociales.

Sobre la democracia y el consumo. Yo hace muchos años leí un libro sobre Cuba que escribió Vicente Romano, que es un referente y familiar porque es primo hermano de mi abuela, y decía que critican que en Cuba la gente no puede consumir y comprar. ¿Pero qué libertad hay en el capitalismo? Tú tienes un montón de productos que no todo el mundo puede consumir. Antes decían que en Cuba la gente no podía viajar, que estaba restringido y que ponían muchas trabas. Y si no tenían familias fuera les costaba pagar un billete aéreo. Yo preguntaría cuántos mexicanos de clase trabajadora incluyendo indígenas pueden viajar más allá de coger el metro para ir a trabajar. Pero no ya viajar a Europa, sino viajar por dentro de su país. Pagarse un boleto de autocar para ir a otro estado.

Me parece que influye mucho esta clase media latinoamericana (y venezolana) en esta imagen y distorsión cuando dicen que allí se está fatal.  Efectivamente el salario mínimo en Venezuela equivale a tres o seis dólares al mes, no sé a cuánto estará ahora. Y si esta es la realidad, ¿cómo pueden estos venezolanos desembolsar tanto dinero en migrar a Europa?  O están mintiendo o no tienen esa situación de la que están hablando. Están hablando por gente y por el dolor de gente que ellos no están padeciendo. Una necesidad material que ellos no están padeciendo. Otra cosa es la separación familiar, que siempre es dramática. Pero en términos económicos ellos no padecen esa situación. Por lo que no pueden venir a reprochar y a decirnos que vayamos a vivir a Cuba o Venezuela. Porque la clase obrera europea podría vivir mejor en Cuba y en Venezuela que ellos, que están acostumbrados a altos niveles de consumo.

El capitalismo tiene mucha oferta pero la oferta no es para todos. Y la riqueza de unos siempre es a costa de la pobreza de otros. Y los que estamos ahí abajo, nos venden todo ese escaparate de ilusión, el american way of life o el spanish way of life, que es que si te esfuerzas vas a lograr lo que quieras. Y te dan chucherías de consumo para saciar ese impulso. Está estudiado: hay gente que se siente mal y compra algo y ya se relaja. Entonces juegan con eso; es un sistema violento que te bombardea con un montón de productos que no puedes adquirir, que te frustra. Que la gente, si no tiene conciencia, tiene ahí un malestar intrínseco que no sabe de donde viene, y la hacen sentir culpable además por su propia incapacidad por obtener esos productos con los que nos generan necesidades que no tendríamos que tener. Realmente se puede vivir con mucho menos y Cuba lo demuestra.  Yo he estado en Cuba y lo he vivido. Pero es que para vivir no hace falta tanto. Y eso es algo que deberíamos aprender de la experiencia cubana, porque el planeta está colapsando y todo este despilfarro del capitalismo sobra. Deberíamos volver a lo esencial como especie humana y conectarnos más con lo mínimo. Y dirán ¡qué fácil es decirlo desde Europa! ¡Pero qué sabrá la gente como vivimos tú y yo en Europa!

Hay que tener muy claro que el capitalismo no es más democrático. Porque lo más democrático es que cada uno tenga más o menos lo mismo. Que la riqueza se reparta por igual. El capitalismo te vende que es meritocrático y te dicen que no están a favor de repartir la riqueza por igual porque cada cual tiene lo que se merece y tal. Esto es falso porque la meritocracia no existe en el capitalismo. Cuando unos empiezan desde aquí abajo otros empiezan desde muy arriba porque han heredado, porque tienen mayor capital cultural, por la familia de la que vienen, porque tienen más enchufe, porque pueden dedicarse a lo que quieran sin pensar que tienen que ingresar dinero o tienen que trabajar a la vez que estudian… No hay meritocracia.  Si hubiera meritocracia seguramente la distribución de la riqueza sería muy diferente, porque la riqueza… detrás de cada fortuna, como decía alguien, hay sangre; hay un crimen.

  • Cambiando de tercio. Con respecto al tema de la legalización de la prostitución, la izquierda y el feminismo están divididas . ¿qué opinas?

A: Si eres anticapitalista no puedes defender como persona que los seres humanos se compren y se vendan por dinero. Es mercantilización. Se trata de construir otra sociedad. No es estar en contra de las prostitutas, es estar en contra del sistema que las obliga a prostituirse.

  • Hablemos del feminismo, Arantxa. ¿El feminismo debe ir de la mano de la lucha de clases? ¿Cómo es el feminismo en las sociedades socialistas? Decía Angela Davis que el feminismo de hoy en día es blanco y burgués, que ella es una revolucionaria negra.  ¿Somos los europeas privilegiadas? Europa tiene mucha clase obrera y no  es la imagen que venden de nosotros en otros países.

A: Antes los migrantes eran nuestros padres y madres, ahora tenemos otros migrantes, latinoamericanos, pakistaníes, indios, etc. Los que vienen  últimos siempre son los más desfavorecidos. Pero que ahora sean otros, no vuelve a la clase trabajadora europea privilegiada. Por la puerta de servicio entran igual las españolas que las peruanas  y que las ecuatorianas. La que no entra por la puerta de servicio es la universitaria latinoamericana  que viene a Europa con dinero. Más cuando estas personas latinoamericanas de clase media alta vienen  de países donde el poder adquisitivo es mucho menor, pero tienen el dinero que no tiene mucha gente de clase trabajadora en España. No son gente que se tiene que endeudar o ahorrar durante muchos años para venir a Europa a buscar una vida mejor o a hacer estudios universitarios.

En general, la clase media alta latinoamericana que viene a Europa suele hacerlo o con becas de un montón de dinero, aunque no lo necesiten por ser familias de la élite, que dan fundaciones como la Fundación Carolina,  o con dinero de sus familias. Que gente de esta clase hable a veces de privilegio europeo o privilegio blanco a mí me parece que es desviar la atención de donde tiene que ir, que es el tema de la lucha de clases. Por no decir, además, que es un descaro por su parte.

En este sentido, yo creo que no puede haber un feminismo que no tenga en cuenta la lucha de clases porque si no ¿qué resultado tenemos? Feministas como Rita Segato o como Raquel Gutiérrez o como algunas otras que se han pronunciado en los últimos días con el tema del golpe de Estado en Bolivia, justificando un golpe de Estado. Que, por cierto, está dado por gente ultra católica que cercena cualquier tipo de derecho reproductivo, legal, psicológico y de todo tipo de las mujeres. Golpistas que están en contra del aborto porque tienen una visión donde la mujer es secundaria, casi la costilla de Adán. Y estas feministas con su postura incluso avalan la persecución a mujeres indígenas, el escarnio, los ataques a la alcaldesa que pintaron y pasearon. ¿Cómo se puede ser feminista y estar apoyando esto? Todo esto porque Evo dijo un día algo de las hormonas de los pollos y la homosexualidad… Me parece no tener visión de conjunto. No se puede ser revolucionaria de izquierdas sin ser anticapitalista ni antiimperialista. Si eres feminista que se precie no puedes tener un discurso que avale golpes de Estado o que avale al imperialismo operando en América Latina. Porque esto afecta a todo el mundo: hombres pero también mujeres.

Angela Davis o Ellen Meiksins Wood  son personas que, desde una perspectiva marxista, holística, global, que no fragmenta la sociedad sino que la ve en su conjunto, nos hacen entender que no puede haber liberación de la mujer si no hay liberación del conjunto de la humanidad. ¿Dónde hay políticas sociales y derechos para las mujeres más avanzados? En los países socialistas.  En el libro Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo, un libro publicado por Capitan Swing,   la autora, que no es una súper socialista pero  ha trabajado mucho en los países de la Europa del Este, demuestra con datos cómo las mujeres allí tenían más  derechos y una independencia económica que les permitía también ser más libres en términos afectivos y sexuales, porque no tenían que estar supeditadas a un hombre que las mantuviera. Esto es lo que pasa en el capitalismo e incluso en países como Estados Unidos, siendo la autora de allí, donde hay prostitución encubierta en el matrimonio. Y ni se diga en momentos de crisis por ejemplo en España cuántas parejas no se pueden separar porque no tienen para alquilar otro piso y tienen que seguir conviviendo con su pareja.  En cambio, en un Estado socialista, donde la mujer tenía una profesión, ganaba su dinero, tenía derecho al aborto, tenía políticas públicas y guarderías, etc. tenían una serie de políticas sociales que les ayudaban en su decisión. No cabe en este caso la dependencia económica. Incluso ella explica que tenían más orgasmos, porque tener derechos cambia tu relación con los hombres porque tú como mujer te empoderas. Va todo unido.

En mi opinión, el feminismo no debe enfocarse en lo superficial sino ir a la raíz del problema. Se trata de una sociedad que sea auténticamente igualitaria y eso pasa por tener iguales derechos y posibilidades a la hora de desarrollar tu carrera profesional. Como mujer no tener que plantearte si tienes hijos o si no tienes hijos porque no vas a tener quien te los cuide mientras trabajas, porque no hay guarderías públicas, porque no tienes dinero para asumir lo que implica tener un hijo en el capitalismo. Dijo la ONU hace poco que Cuba es de los pocos países del mundo con un permiso de paternidad remunerado de 12 meses. Y es un país socialista con políticas sociales avanzadas equiparables a las de países del norte de Europa.

Me parece súper evidente que para una mujer es mucho mejor nacer en el socialismo que no nacer en un capitalismo que no representa a las mujeres.  Yo soy feminista en la lógica que diría Angela Davis de que la mujer es una persona («el feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas»). Yo soy una persona en un cuerpo de mujer, un cerebro en un cuerpo de mujer con unas particularidades por ser mujer, claro, pues hay una construcción social del género que está determinada y condicionada socialmente e históricamente.  Pero yo no soy solo una mujer. Yo soy de clase trabajadora, tengo una idea de una división del mundo más allá de una división binaria, y creo que todos los seres humanos tenemos que ser iguales. Radicalmente iguales.

  • Arantxa tu libro llega en un momento esencial para entender muchas cosas sobre Venezuela.  Háblanos de él y de donde podemos conseguirlo.

A: El libro en España está tanto en físico, como en e-book, y se puede encontrar en todas las librerías donde distribuye Akal. Incluso está en El Corte Inglés, aunque nunca lo verás, ya que no estamos en un Estado socialista, en los kioscos de las estaciones de trenes y aeropuertos (risas). Yo  recomiendo que se compre en pequeñas librerías de barrio. Akal distribuye también en América Latina. En  Argentina, por ejemplo, saldrá ahora en febrero, ya que lo editarán desde allí para que sea más barato. Se distribuirá en varios países latinoamericanos donde Akal tiene sede, como en México, o librerías que venden sus libros.

El libro es un granito de arena que trata de ayudar a que haya una visión de Venezuela distinta a la que nos venden los grandes medios de comunicación.  Me parece que es un acto de justicia por la Revolución Bolivariana, que es la gran desconocida. Porque Cuba todavía, hay más gente que se aproxima a la Revolución Cubana  y que ha podido ir allí y conocerla. Pero Venezuela todavía cuesta.  Es mucho más brutal la campaña en los últimos años contra Venezuela, la estigmatización, las manipulaciones y mentiras. Entonces creo que hace más falta en este momento histórico desmontar todas esas mentiras de Venezuela y aportar. Y esta visión no la tengo solo yo, sino muchos venezolanos chavistas que viven en Venezuela y que están sufriendo los problemas que padece el pueblo venezolano. Es gente que coincide con ese análisis que yo hago y este libro en cierto modo pretende darle voz a ese pueblo chavista venezolano que está totalmente invisibilizado en nuestros medios de comunicación y en los análisis de la academia.  Incluso de esa academia progre y de izquierdas.

Cabe decir que la Revolución Bolivariana es esencialmente femenina y feminista en muchos aspectos. Aunque todavía hay grandes lagunas como el derecho al aborto, que es una lucha pendiente del movimiento feminista venezolano. Pero las mujeres en los barrios están a la vanguardia de la revolución. Y en los consejos comunales, en las comunas, casi siempre encuentras a la cabeza una mujer liderando todo. Entonces, ¿más feminismo que eso…? Además, es un feminismo de clase obrera.

  • Muchas gracias Arantxa.

Fotografía: Jaume Herrero

Twitter Arantxa Tirado: www.twitter.com/aran_tirado 

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