Arabia Saudita: el crimen, ¿legitimado?

Uno de los tantos despachos sobre barbaridades de última hora, es Arabia Saudí ejecuta a un alto clérigo chií y otros 46 presos por terrorismo. Allí, se atestigua que la decisión de incluir al jeque Al Nimr —reconocido opositor sin armas al Reino de Arabia Saudí; observadores occidentales confiaban en que se conmutara la condena a muerte—, supone un duro golpe para la minoría chií de aquellos predios y agrava las tensiones sectarias en la región. También, consta que Irán, Irak y el Hezbolá libanés han condenado la medida, mientras que en varios países ya se han desatado protestas.

En lo personal, me llamó la atención que en el informe que brinda EL PAÍS, de España, se alude a la “Condena internacional” a Arabia Saudita o Arabia Saudí y apenas dice que el suceso ha merecido una dura condena por parte de Irán, el gran rival regional de Arabia Saudí y adalid del islam chií; cita al chií Nuri al Maliki, ex primer ministro iraquí: “La ejecución del jeque Al Nimr acabará con el régimen saudí igual que la del mártir [Mohamed Bakr] Al Sadr acabó con el de Sadam Husein”; y menciona la condena de Hezbolá, el movimiento chií libanés, que destacó que Al Nimr fue un luchador por los “derechos para una población oprimida”; al paso que resalta cómo los Gobiernos de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin han declarado que apoyan las medidas de Riad para combatir el ¿terrorismo? —la interrogante es mía.

Otros titulares que deseo compartir con mis lectores/as quizás como muestra representativa del asunto en causa, son La ONU condena ejecuciones en Arabia Saudí y pide evitar tensiones sectarias, que manifiesta que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, “está profundamente consternado por la reciente ejecución de 47 personas en Arabia Saudí, incluido el clérigo Nimr Baqir al Nimr”; Berlín condena ejecuciones en Arabia Saudita, que declara que el Gobierno de Alemania condenó las decenas de ejecuciones oficiales perpetradas en Arabia Saudita y manifestó su preocupación por el efecto atizador que las mismas pueden tener sobre las fricciones político-militares que de por sí se han acentuado en el Medio Oriente; Unión Europea condenó ejecución masiva en Arabia Saudí que revela que el concierto de Bruselas “reitera su fuerte oposición al uso de la pena capital en todas las circunstancias, y en particular en casos de ejecuciones en masa”; y Estados Unidos condena la ejecución de 47 personas en Arabia Saudita que consigna que Washington reafirma su “llamado al Gobierno de Arabia Saudita a respetar y proteger los derechos humanos, y a garantizar procesos judiciales justos y transparentes en todos los casos”.

En este escenario, asimismo deseo compartir con mis lectores/as esta observación: si realmente se reconoce que en el fondo la actitud de los monarcas sauditas se inscribe en un supuesto combate al terrorismo que en última instancia certifica violaciones de los DDHH en ese país árabe, entonces ¿por qué no adquiere la respuesta enérgica que exige tan aberrante posición?, ¿por qué Bruselas no ha fijado “una posición común” para estimular la “democracia” y los “derechos humanos”?, ¿por qué Washington no ha decretado un Bloqueo económico, comercial y financiero contra el Reino de Arabia Saudí?

Por ahora, considero suficiente mi razonamiento en este orden de ideas. Apenas significo que la falta de contundencia de Occidente de cara a las atrocidades de Riad se convierte en una suerte de legitimidad al crimen contra una parte nada despreciable de la población saudita —aspecto más que abominable, si lo comparo con el acostumbrado bochinche por los Derechos Humanos Made in USA en Cuba.

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