Aproximación sobre el origen del Estado

Antes de entrar en detalle sobre estas categorías nos debe quedar bien claro lo que ha de entenderse por el “fenómeno político”, porque es el escenario donde se desarrollan actualmente los anteriores conceptos. No me suscribiré rígidamente a la idea consistente en que “lo económico” determina siempre a “lo político”, porque no es un paradigma o enunciado que no esté sujeto a variabilidad alguna. La Revolución Cubana es un ejemplo bien ilustrativo respecto a la anterior afirmación, porque ha estado delineada principalmente por “lo político”. Por supuesto que en algunas sociedades este primer punto de vista suele tener mayor peso; pero en mi opinión lo político muchas veces determina también a lo económico. Esta idea se desgrana cuando se estudia con la debida precisión la historia de las sociedades humanas en general.

Muchos siglos atrás, Aristóteles ya había identificado al “animal político” como un ente diferenciador entre la sociedad animal y la sociedad humana; porque una vez que el hombre es dotado de razón se transforma en un animal político según este pensador griego. Morgan y Federico Engels nos ilustran más tarde sobre las primeras organizaciones humanas, que a través de la historia le dieron forma a la sociedad como una organización en y para sí. Surgen de esa manera las primeras sociedades humanas, que pasaron a través de un proceso evolutivo y que el elemento “político” fue el sustento dinamizador de esos cambios cualitativos y cuantitativos del hombre y, por supuesto, de la sociedad.

Por esa razón es que se decide en este análisis de la realidad iniciar abordando primeramente lo político, porque ya décadas después de la independencia –tratando de partir la historia salvadoreña en dos- el medio para llegar al poder fueron y hasta la fecha son los partidos políticos, pero eso quedó claro que era nada más a nivel teórico, ya que hubieron varios golpes de Estado en donde los militares junto a la incipiente oligarquía salvadoreña y financiados por el imperio norteamericano, se hicieron del poder estableciendo gobiernos de facto, y además hubieron varios fraudes electorales; por tanto, en la praxis eso se transformó hasta nuestros días en un eufemismo político.

Como todo estudio científico nos lleva a penetrar hasta la esencia de las cosas, este estudio no será la excepción. Para hablar del socialismo del siglo XXI o democracia participativa, se tiene que iniciar forzosamente hablando de la política como ciencia. Tenemos por tanto que abordar primeramente al hombre como tal, a la familia, a la sociedad, y dentro de los mismos encontraremos como algo inmanente la cuestión política. No se pretende hacer un estudio antropológico respecto del hombre y la sociedad, pero es necesario tener siquiera una idea sumaria para compenetrarnos después en el fenómeno político actual.

El ser humano es dominado por ciertos intereses, pasiones, instintos y una variedad de motivaciones que, en ciertas ocasiones son un tanto negativas y lo someten en una lucha inclaudicable; esto es una realidad desde que apareció el “hombre primitivo”, entendido éste como el que fue formando los grupos antiguos y prehistóricos. Hay constancia o huellas de que grupos humanos vivieron en los períodos eolítico, paleolítico, neolítico y en la Edad de Bronce.[1] Estos hombres primitivos salieron de las cavernas, aprendieron a domesticar animales para su uso propio, recolectaron primero los alimentos y luego aprendieron a cultivarlos; y finalmente se fue desarrollando el lenguaje, dándole vida a la cultura de los pueblos primitivos. Y en la Mesopotamia o en el Valle del Nilo aprendieron los hombres, a su tiempo, a escribir sus pensamientos y a llevar un registro, que pudieran entender otros, de sus obras. Y entonces, cuando menos en una parte del mundo, terminó la prehistoria y empezó la historia. Esto dio paso a organizarse primeramente en grupos, hordas, hasta llegar a conformarse en sociedades; e inevitablemente surgen los primeros enfrentamientos bélicos producto de la disputa de la tierra, con ello aparece la propiedad privada.

Pero como el hombre se encuentra provisto de elementos psicológicos, decide crear normas de comportamiento para evitar el caos, surgen las primeras reglamentaciones; y como diría Recaséns Siches, la costumbre es la forma más antigua de reglamentación colectiva. Es así como aparece el fenómeno político hasta cierto punto rudimentario pero que dio paso a las primeras organizaciones sociales. Aquí viene el quid del asunto. Surge la norma, pero en su lógica de preservar un orden, alguien tiene que supervisar y garantizar el cumplimiento de ella, de esa manera aparecen en escena los “gobernantes-gobernados”; y en consecuencia, la política en sí, se transforma en un medio de lucha por el poder público: nace el Estado. Se deforma así aquella lógica de la política que en su inicio tenía como objeto la de regular y coordinar la vida social, por medio de una función de orden, defensa y justicia, que mantenga la cohesión y la superación del grupo. En ese mismo orden de ideas, Lenin, en El Estado y la revolución, nos dice que, según Marx, el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del "orden" que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases.[2] En verdad, el Estado no surge como lo describen los ideólogos de derecha, que éste nace como ente “conciliador” de las clases sociales; muy al contrario, nace justamente para dominar a la clase desposeída.

Los griegos fueron los primeros en sistematizar la política; es así como ahora se afirma que esta terminología se deriva de “Polis”, que no es otra cosa que la ciudad-estado griega. Esa “Polis” fue la primera estructura organizativa de los griegos; sin embargo la política sufrió más modificaciones, porque pasó a estar supeditada a los dicterios del Estado. El objeto de la política es el Estado, como en épocas pretéritas lo fueron las formas&nbsp rudimentarias o inacabadas, que culminaron con la forma política superior que es el Estado.[3] Por consiguiente, tenemos que estudiar la estructuración del Estado, el cual cobra vida en esa realidad cambiante a través del estudio del fenómeno político.

En nuestra realidad política actual, tal como la Constitución de la República de El Salvador lo establece, son los partidos políticos los vehículos para llegar al poder, específicamente en su Art. 85, dice: “…como el único instrumento para llegar al poder”. Así las cosas, se tiene que detallar también el sistema en el cual se desarrolla este rol fundamental de los partidos políticos. Pero antes ya habíamos mencionado que estos no están contribuyendo a la democratización del país, por ende hay que tener claro el significado de la democracia liberal burguesa; porque al parecer la clase política tradicional de El Salvador, conciben erróneamente la categoría “democracia” como sinónimo de elecciones libres. Pero se sabe que la democracia no se reduce solamente a eso; hay que ver cuestiones más elementales de toda sociedad, como las condiciones de vida de la población, haciendo énfasis en dos elementos muy importantes como la salud y la educación de un pueblo. Se debe estudiar también los partidos políticos, cómo están conformados, cuál es su ideología, en qué manera están contribuyendo a la democratización, o si por el contrario están desempeñando un papel nocivo en la sociedad; y si son instrumentalizados para llevar a cabo políticas que benefician a una minoría y así someter en la miseria a las grandes mayorías, tal como ha ocurrido últimamente en nuestro país. Estas inquietudes han quedado al descubierto en los últimos años; podemos&nbsp afirmar entonces que el sistema capitalista no ayudó a resolver los problemas de la humanidad: la pobreza, el hambre, la explotación y la opresión. También hay que decir con toda propiedad que tampoco el socialismo de la ex Unión soviética y de Europa del este logró solventar esos problemas. Por lo que surge la imperiosa necesidad de replantear un modelo que sí logre actuar de manera eficaz en cuanto a la solución de los problemas más acuciantes de la humanidad. Ese no es otro modelo más que el socialismo del siglo XXI o democracia participativa. En base a toda esa concepción de cómo se fue formando el Estado y su carácter clasista surgen varios interrogantes ¿Estará dispuesto y preparado el nuevo gobierno de izquierda salvadoreño a transitar de la democracia representativa a la democracia participativa? ¿Será un partido que está dispuesto a transformar el sistema desde el mismo sistema? Veamos cómo quedó planteado el panorama político actual.


[1] – Andrés Serra Rojas. “Ciencia Política. La proyección actual de la teoría general del Estado”. Editorial Porrúa, Octava Edición, México, 1985.

[2] – Vladimir Lenin. “El estado y la revolución”. Proyecto Espartaco, en http//www.espartaco.cjb.net

[3] – Andrés Serra Rojas, op.cit.

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