Aprender aritmética y dejar de simular

Una de las primeras cosas que se aprende en la escuela es aritmética y al sumarsiempre sabemos que dos más dos deberían ser cuatro, pero a veces no se logra ese resultado cuando se olvidan de poner el signo +,y se tiende a hacer todo lo contrario, a restar, parecería una cosa ilógica pero no, esa es la forma en que se ha desenfocado la dirección del país con respecto a la economía que a lo largo de 50 años se han olvidado de sumar siempre; incluso ni los más sagaces agentes de la inteligencia extranjera han podido descifrar este código de conducta que nos ha guiado a destruir nuestras propias riquezas a desterrar la inteligencia y a sustituir todo por la simulación. Destruimos los sembrados que estaban alrededor de la capital para sembrar café caturra en el famoso cordón de La Habana, allá se movilizaron todos los recursos inimaginables para lograr lo que la tierra no quería dar, cuantas movilizaciones de trabajos voluntarios y simulaciones. Preparamos una invasión de Oriente a Occidente con la famosa Brigada Invasora Che Guevara con arrastra-tanques y enormes bolas de acero con cadenas entre ellas, acabaron con todos los frutales que se encontraron en el horizonte, destruyeron bosques y plantaciones enteras, entre ellas de mameyes que demoran de 20 a 30 años en dar frutos, con la impotencia de campesinos que lloraron aquella trágica época, esta deforestación fué para preparar la famosa zafra del 70, la juventud no conoce muchos de estos proyectos, ni se siente comprometida con ellos, ya que nunca han visto resultados y nada de esto nos fue consultado como sociedad, así que no nos echen la culpa, que no somos el totí.

Hay tantos de estos experimentos que sería imposible acordarse de todos, pero están registrados y algún día a alguien con oportunidad de llegar a todos los datos se le ocurrirá sacarlos a la luz con factores económicos incluidos para saber el costo de todos aquellos proyectos fallidos; el plan de las 100 mil viviendas anuales, frijoles carita, gandul, pangola, ocas, ganado F1 F2, toros cebúes, granjas lecheras con vacas extraterrestres con competencia internacional incluida y monumentos a la memoria de UBRE BLANCA, etc., y la mayor epopeya fué la zafra del 70 y de que los 10 millones iban a toda costa y a cualquier costo, bueno después de eso las zafras fueron declinando hasta llegar a lo que tenemos hoy en día, antes se decía “sin azúcar no hay país”, ahora vemos que es cierto no tenemos azúcar ni tampoco país. Cuánto gasto inútil, cuánto tiempo y recursos perdidos y jamás recuperados; a finales de los 60´s la alta dirección del país llegó a la conclusión de que no hacían falta los controles contables, ni eran necesarios los estudios económicos, bueno esto acabo por confundir a toda una generación de estrategas y economistas internacionales en todos los países; porque los cubanos habían descubierto lo innecesario de tener controles contables y personal dedicado a esas boberías de la economía y las finanzas.

Con esto no pudieron ni las mejores computadoras de esa época, ni los más expertos cerebros internacionales, la función lógica no entendía este suceso o descubrimiento cubano y pasaron muchos años antes de que se pudieran de nuevo convencer a la gente que estudiara economía porque era una profesión reducida a la mínima expresión, y después a un periodista se le ocurre decir que la sociedad es como un pichón que espera que el estado le provea de todos los recursos, que tremenda falsedad, si no lo hubiéramos vivido en carne propia, el estado unilateralmente se abrogó el derecho de ser paternalista y redujo a la sociedad a meros peones asalariados.

Un país eminentemente agrícola que no tiene agricultura, las zafras cuando éramos 5 millones de habitantes llegaron a ser de 7 millones de toneladas, la disfunción económica estatal ha logrado acabar con la caña de azúcar que empezó en el siglo XIX y llegó hasta los 60´s con buena salud como nuestra primera industria, después empezaron a inventar con variedades que no se correspondían a nuestro clima ni al conocimiento de nuestros campesinos en esta materia y para darle el tiro de gracia decidieron algo genial; desmontar los centrales, venderlos o regalarlos a otros países, el colmo de la barbarie, porque las tierras antes cultivadas de azúcar ahora están cultivadas de un frondoso marabú y no han logrado en ellas otras variedades de alimentos que pudieran evitar las importaciones que hace el país (80%) teniendo tantas tierras ociosas, porqué no haber utilizado la tierra para hacer azúcar y producir alcohol como una variante que teníamos antes de haber desmontado la industria ya existente; todo por la dogmatica concepción de que esto era una contradicción a las ideas expresadas por la dirección del país, de que era un sacrilegio el hecho de destinar tierras para fabricar combustibles, al estado y no a la sociedad que nunca se consultó, decidió que era mejor tenerlas con marabú u ociosas antes que destinarla a producir algo tangible, necesario y provechosos para el país, Brasil es el mejor ejemplo de esta estrategia, que utiliza alcoholes de la caña de azúcar para mezclarlo con combustibles fósiles y disminuir las importaciones del extranjero.

Es estado es paternalista, porque nos adoptó a la fuerza y nos convirtió en soldaditos de plomo que se pueden poner en cualquier lugar sin consultarnos y nos convenció de que eso era el socialismo de Marx, Engels y Lenin; ya las fuerzas de la clase obrera-campesina están agotadas física y mentalmente, ya no creemos en que el paraíso terrenal está en nuestra patria, no sigan con la misma rutina de echarle la culpa a la sociedad, esa es la que la dirección del país amoldó a su condición, por lo que no debe pedir peras al olmo, tienen lo que fabricaron durante 50 años, ahora ya es necesario cambiar y aplicar de verdad el socialismo participativo con los medios de producción en las manos de la sociedad, que es la que produce los bienes terrenales y la burocracia estatal sólo produce gastos en su aparato inmenso y multitud de gente dedicados como profesionales de las llamadas organizaciones de masa, que se gastan lo poco que produce la sociedad para aumentar la infinita deuda externa que tenemos.

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