Aportaciones en torno al proceso de Bolonia y el estudiantado andaluz

Me gustaría hacer unas aportaciones al debate de Bolonia, que lejos de haberse acabado o agotado, sigue en plena efervescencia. Viene motivada por un debate que tuvimos entre personas de diversas organizaciones en Er Kehío (Centro Andaluz del Pueblo) de Sevilla.

Hace años que dejé de ser estudiante . He estado en movilizaciones pero no en las sesiones de trabajo, ni en las asambleas, aunque mi participación en colectivos y mis amistades personales me hacen tener bastantes contactos con el mundo universitario. Por eso, creo que no soy el mejor ni el más indicado para hacer un balance interno sobre la lucha y el proceso del No a Bolonia. Eso tendrán que hacerlo quienes han estado implicados en dichos grupos.

El sentido de mi aportación va en otro camino. En cómo veo Bolonia desde fuera, como trabajador a pié de calle, en cómo veo Bolonia en tanto que soy andaluz, independentista y revolucionario. No quiero hacer un tratado, por ello bastará hacer unas consideraciones no exhaustivas para intentar generar un debate, tanto de los protagonistas con sus luchas y con ellos mismos, como un debate entre éstos y otros revolucionarios que ya no ejercemos de universitarios. Cuando me refiero a debate, claro está, lo hago para que éste sea tanto interior (reflexión) como exterior (asambleas, nuevas luchas…) y no por internet.

Partiendo de la realidad concreta.

Partimos de nuestra realidad concreta. El marco natural de lucha del estudiante andaluz es Andalucía. La situación de dependencia y subdesarrollo de Andalucía como país ha producido una situación concreta en el estudiantado andaluz. La dependencia de Andalucía con respecto al imperialismo capitalista español ha provocado que los estudiantes andaluces tengan unas condiciones socio-económicas mucho peores que los de otras zonas del Estado. Por tanto, dicho hecho agrava aún más la directiva de Bolonia contra los hijos de trabajadores, el gruego de los estudiantes andaluces y andaluzas. Menos medios, aulas más masificadas, mayor dificultad para costear matrículas, libros, desplazamientos, estancia…

L@s estudiantes andaluces/zas no parten, como sí pueden partir otros estudiantes de Euskal Herria, Cataluña o Galicia, de una auto-percepción más objetiva y positiva sobre ellos mismos y sobre Andalucía como Pueblo, como Nación. L@s estudiantes andaluces/zas no sólo no estudian Historia, Cultura o Identidad Andaluza, sino que en mejor de los casos, dicha Historia, Cultura e Identidad es presentada como inexistente, foránea o como "vulgarismos" (osea, de gente "vulgar") tal y como sucede con el tratamiento habitual en las aulas a nuestra Modalidad Lingüística.

Hay un excelente libro que cuenta todo este proceso de neocolonización, españolización y desconexión forzada del andaluz con respecto a su identidad colectiva a través de la educación: "Andalucía en la escuela. La conciencia silenciada". Editorial Mergablum, Sevilla, 2003, cuyo autor es Fernando C. Ruiz Morales. También hay otro libro interesante que incide en parte en la cuestión y es el libro del Catedrático Isidoro Moreno, "La globalización y Andalucía. Entre el mercado y la identidad", ed. Mergablum, 2002 y en el cual afirma entre otras cosas: "…la característica central de la globalización es el intento de imponer un único modelo social, gobernado por la lógica y los valores del libre Mercado, a todos los territorios del planeta, sin tener en cuenta la diversidad cultural sino eliminándola…". Bolonia, más allá de su mentora Europa y su ejecutor Estado Español, no es sino esa nueva imposición de la globalización de mercado sobre el pueblo andaluz en el ámbito de su educación. Por tanto, aquí como en otros sectores, se hace necesario una alternativa andaluza y revolucionaria a problemas andaluces. Problema andaluz por cuanto se presenta de forma concreta en Andalucía, incidiendo en nuestras particularidades sociales, educativas, culturales, económicas, políticas…sabemos que Bolonia se le impone a otras naciones además de la andaluza, pero la situación y el modo en que se presenta esa imposición de Bolonia en Andalucía no es igual para Andalucía con respecto a otros Pueblos, por su singularidad nacional y social.

Esto, aparte de los desastrosos efectos sociales, culturales, políticos e identitarios que tiene para Andalucía y su estudiantado, conlleva un alto grado de reproducción de valores tan negativos para Andalucía motivados por el modo y las relaciones de producción que se le imponen. En el fondo, la manipulación y control del españolismo de la Educación Andaluza, responde más a evitar crear conciencia que a definir un sistema educativo propio, que tenga en cuenta nuestros valores como pueblo y que responda a los intereses y necesidades de las clases populares de Andalucía. Nuestro sistema educativo no está supeditado a nuestra voluntad nacional como país, a nuestra voluntad como trabajadores/as, sino a lo que demanda de nosotros el modo de producción que nos oprime. Las generaciones de actuales y futuros estudiantes son dóciles, son desde pequeños, seres reproductores de unos valores e ideas que se les inculca desde su más tierna infancia. El sistema andaluz por tanto no es sino un emisor de distorsión y negación de la realidad de Andalucía como Pueblo y de la distorsión de clase, potenciando los valores capitalistas en vez de valores populares como la libertad, la solidaridad, la ayuda mutua, el respeto…

Bolonia y el actual Sistema Educativo Andaluz.

Si Andalucía no dispone aún de autonomía educativa (es decir, control propio sobre su educación) es por la gestión de ésta por el españolismo del PSOE y las limitaciones impuestas jurídicamente al Pueblo Andaluz contenidas en el Estatuto de Autonomía; el proceso de Bolonia como vemos, está siendo y será otra nueva y pesada losa a las espaldas del maltratado y despreciado Pueblo Andaluz, especialmente a sus estudiantes.

No podemos entender Bolonia sin tener en cuenta diversos condicionantes básicos e imprescindibles para explicar su impacto en nuestra Nación. Para ello, voy a recuperar un artículo mío basado en un informe de Manuel Hijano del Río, escrito hace ya unos añitos:

"Según el Estatuto de Autonomía de Andalucía, los poderes de la comunidad autónoma tienen como objetivo básico en su actuación el "afianzar la conciencia de identidad andaluza a través de la investigación, difusión y conocimiento de los valores históricos, culturales y lingüísticos del pueblo andaluz en toda su riqueza y variedad".

Según D. Manuel Hijano, profesor de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Málaga, la Consejería de Educación utiliza la Transversalidad (método por el cual la cultura andaluza debe impregnar toda la enseñanza). Como afirma Hijano: "Este método puede ser bueno en su intención, pero en la práctica es un desastre, ya que un/a niñ@ andaluz/a puede acabar la enseñanza obligatoria sin haber estudiado la Historia de Andalucía."

"La formación del o la profesor/a de primaria no contempla Andalucía en sus planes de estudio. De las 2000 horas de clase aproximadas que se imparten en la Universidad de Málaga, solo 40 hacen referencia a la historia y cultura andaluzas. De las 48 carreras o títulos que expide esa universidad (formación para el/la profesor/a de secundaria) solo hay 10 asignaturas en cuyo titulo figure "Andalucía o andaluz", de las cuales tres son obligatorias y siete optativas. De los 43 cursos de doctorado que oferta la UMA, solo uno hace referencia a Andalucía.

Un 60% de los libros de primaria y un 54% de los de ESO son ilegales."

"En los planes de estudio de primaria, de los 12 objetivos, solo 2 hacen referencia a Andalucía, de los 14 núcleos temáticos, solo 2 se refieren a Andalucía. En la ESO, de 17 optativas que se ofertan solo hay una con Andalucía en su titulo: "Patrimonio Cultural de Andalucía", si es que se oferta. De los 59 temas que figuran en el decreto que aprueba la ESO, hay 16 en cuyo titulo figura Andalucía. En BUP solo un 7% de las materias se refieren a Andalucía. En general hay que considerar fracasado el modelo de transversalidad de la Consejería."

Al margen de estos catastróficos y lamentables datos, existen otros problemas. Como decía Blas Infante, solo una frase resume toda la problemática del estudio y la ignorancia de la juventud sobre los temas andaluces: "Pedagogía, conducción del niño ¿pero hacia donde?" Cualquier persona que se haya interesado seriamente por los temas andaluces sabrá que Andalucía carece de un marco jurídico-político propio y de verdadero autogobierno, lo cual hace que desde Madrid, y Bruselas en menor medida, nos controlen en todas nuestras materias, para que puedan seguir actuando sin escrúpulos y mantener al Pueblo Andaluz sin poder propio.

El sistema educativo andaluz, calco del español, no tiene en cuenta este capital propio de Andalucía, impidiendo así que el Pueblo Andaluz tenga conocimiento de Andalucía, impidiendo así que el Pueblo Andaluz tenga conocimiento y vivencia de su propia y rica realidad cultural.
Nos preparan para la sumisión y el desconocimiento, es decir, para la ignorancia y en un futuro no lejano, el fracaso."

Bolonia no se presenta pues, sólo como una acentuación de las contradicciones sociales, no es sólo una medida más de carácter clasista, no sólo es una nueva ofensiva impuesta por el Estado Español y Europa para seguir reproduciendo las relaciones sociales y el modo de producción, la estructura y superestructura del sistema capitalista.

Bolonia se presenta también como una nueva forma moderna de españolización, como una profesionalización de la negación de Andalucía en los estamentos educativos jurídico- oficiales. Bolonia es una nueva negación de nuestra Historia, Cultura e Identidad Nacional. Bolonia en Andalucía se presenta con dos caras muy reconocibles: la negación como Pueblo y la negación como Clase. Esto, que se une a la desvalorización, desidentificación y la indiferencia de la Junta y el sistema educativo andaluz para con nuestros valores y realidades como Pueblo, sólo va a producir, si no lo tumbamos, un desbarajuste aún mayor del que hay, tanto en la percepción de los andaluces sobre sí mismos y sobre su Pueblo, como sobre su identidad social y sus condiciones de existencia.

El porqué de una derrota

Las contradicciones del movimiento No a Bolonia no son sino el reflejo de las contradicciones que existen en el Estado y en todo el movimiento revolucionario en su más amplia variedad. Hay sectores de los grupos No a Bolonia que achacan o quieren ver la derrota del NO a la descoordinación entre los estudiantes de las diversas naciones del Estado Español. Yo pienso que la derrota política del movimiento No a Bolonia no ha sido la "descoordinación" entre los estudiantes de los distintos pueblos. Simplemente hay que reconocer que el sistema capitalista representado por el Estado Español, tiene toda la fuerza (tanto material, como ideológica) y el poder de su lado y ha impuesto, en nombre de Europa, esta directriz reaccionaria en la Educación de la misma forma que impone su visión en otros ámbitos.

Desde dónde construir y combatir

Creo que la coordinación en el NO a Bolonia no debe partir de estructuras españolas, pero sí creo necesaria una interrelación de los diversos estudiantados en modo táctico y estratégico para golpear juntos, no para diluirnos juntos en ninguna estructura ajena a nuestro marco natural de lucha. De hecho, se ha visto cómo partir de estructuras estatales limita la participación de movimientos combativos como el vasco, al tiempo que excluye la voluntad nacional y social de los estudiantes gallegos, catalanes, andaluces…más allá de las posturas de cada cual y cada organización. El problema de la coordinación no es nominal, no es que ponga "madrileño" en vez de castellano o "español" en vez de andaluz, que también importa y mucho. Es que no tiene en cuenta que para toda cuestión en este Estado, se tienen que respetar las características nacionales y sociales de los diversos pueblos. Quizá el fallo más importante del movimiento No a Bolonia haya sido no el tener masas en la calle, sino en la incapacidad de muchas de esas masas de comprender, por lo general, una realidad que tiene que incorporar la cuestión revolucionaria y nacional evitando centrarse exclusivamente en el carácter de clase, carácter revolucionario y de clase por otra parte que no existe en esas masas de forma permanente. Ya nos gustaría.

Lo anterior no es cosa banal, es pura dialéctica. Horace B. Davis en su obra "Nacionalismo y Socialismo" recoge una colosal huelga en los muelles de Belfast en 1907 dirigida por Larkin, sindicalista y patriota irlandés, compañero de James Connolly. "La fuerza obrera estaba compuesta en parte por orangistas y en parte por nacionalistas irlandeses. Pero a pesar de las tentativas de los patronos para sembrar la semilla de la desconfianza nacionalista en las filas obreras, católicos y protestantes se mantuvieron unidos por más de seis meses…sin embargo, la magnífica solidaridad entre protestantes y católicos no se mantuvo…". El problema no es coordinarse juntos, sino cómo avanzar juntos, he ahí la clave. Si por ejemplo orangistas y católicos hubiesen permanecido unidos más tiempo del que lo hicieron y hubiesen ganado a la patronal el conflicto en los muelles de Belfast, el problema hubiese sido otro: el de la cuestión nacional, el Desde dónde construir, si desde la clase nacional y el marco natural de lucha o desde superestructuras impuestas o calcadas del marco estatal. Igualmente pasa en la Educación y con los grupos No a Bolonia. Si hubiesen derrotado al capitalismo (cosa hoy día, harto difícil) les hubiera surgido enseguida, como les surgirá, el problema nacional. De hecho ha sido imposible escapar en pleno proceso de lucha contra Bolonia de las contradicciones que genera un Estado artificial y opresor como el Español con las realidades nacionales de los Pueblos.

En consonancia con todo lo anterior, para una nueva educación andaluza y popular, necesitaríamos:

-Derrocar el carácter clasista tanto de Bolonia como de todos los planes educativos tanto de La Junta como del estado español.

-Derrotar los valores españolistas capitalistas e integristas que subsisten en gran medida en el sistema educativo andaluz.

-Una educación laica y democrática. Que atienda las necesidades populares del estudiantado andaluz y no las del mercado ni los bancos.

-Dar el lugar que merece y corresponde a la cultura, historia e identidad nacional de Andalucía. Sustituir la vieja y rancia concepción del españolismo sobre Andalucía.

Necesitamos combatir y eliminar de raíz toda aquella "enseñanza" que bajo la libertad de cátedra, atenta contra los derechos del pueblo trabajador andaluz y de Andalucía como País, retrotrayéndonos a épocas en teoría superadas. No pocos son los creacionistas que todavía campan a sus anchas por las escuelas y universidades andaluzas. No son pocos los españolistas que hacen apología del etnocidio, el militarismo y el exterminio ideológico al españolizar nuestra historia, Cultura e Identidad justificando la conquista, glorificando a los asesinos de nuestros antepasados y presentando como libertadores a quienes sumieron en la peor de las esclavitudes, miserias e inquisiciones a nuestro pueblo. Asimismo nos presentan como un Pueblo sin historia, cultura ni identidad, sin derecho a decidir, mero apéndice administrativo del Estado, infravalorando de forma premeditada el rico legado cultural, histórico, identitario, patrimonial, musical….de Andalucía. ¿Es esto una educación autónoma? ¿es ésta la tan traída y llevada "mayor autonomía" de Europa como dicen por otras latitudes?

Creo que para tumbar Bolonia, en, desde y por Andalucía, hace falta una Huelga General en la Educación que culmine en una Huelga General Política en Andalucía que abarque todos los sectores de la producción, y provoque el colapso en el sistema mediante el paro en todo el sistema productivo hasta que no sean satisfecha las demandas de las organizaciones revolucionarias populares y del pueblo trabajador andaluz.

No creo en una reforma de este u otro sistema capitalista que reproduzca sus estructuras o sus relaciones de producción, sino en su sustitución y en la transformación de la realidad mediante otro sistema, popular, justo y común, que nazca de una Andalucía Libre y Socialista.

L@s independentistas andaluces/as debemos hacer nuestra la frase que popularizara el Che durante la revolución cubana: "Que la universidad se pinte de obrero, de negro, de mulato, de campesino."

Y todo esto no podremos hacerlo mientras nos falte la soberanía y la conciencia que harán posible, una a través de la otra, que Andalucía sea Libre y que sus estudiantes, sus trabajadores, todas sus gentes, sean gentes libres. No te rindas, reflexiona, actúa, organízate y lucha.

Juanfe Sánchez, militante de Nación Andaluza y del S.A.T.

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