Anticapitalismo: el discurso de la unidad

No hay duda de que la división ha sido uno de los factores más determinantes y destructivo en el desafío que el movimiento obrero y popular llevó a cabo desde mitad del siglo XIX hasta 1989…&nbsp

&nbsp &nbsp &nbsp En no poca medida se podría decir que la historia del movimiento obrero y popular desde que se constituyó como tal a finales del siglo XIX, ha sido la historia de sus divisiones.

&nbsp &nbsp &nbsp Dentro de las mismas coordenadas se podría decir que en no pocos casos dicha divisiones no fueron objetivamente inevitables. En algunos casos, las diferencias doctrinarias no fueron obstáculo para coincidir, así, por citar un par de ejemplos, durante la “Gran Guerra”, socialistas internacionalistas y anarquistas tuvieron mucho más puntos en común que con los socialistas y anarquistas patrioteros…Durante el tiempo definido entorno al mayo del 68 (una fase que llega hasta la insurrección sandinista) las afinidades en las “barricadas” entre fracciones históricamente enfrentadas fueron muchas veces mayores que las que podían tener con otras de su propia escuela.

&nbsp &nbsp &nbsp El reverso de esta división se dio en grandes momentos en los que la convergencia social superó los vicios sectarios (nosotros por nuestros propios fines, confundiendo las demás corrientes estrictamente por sus “errores”), y así fue durante el proceso que llevó a Octubre de 1917, en acontecimientos como la República de los consejos de Baviera en 1921, en Asturias de 1934…Dentro de esta larga historia existen empero más pliegues, y uno de ellos es el de la utilización de la unidad desde el que se ha llegado a acusar las discrepancias como un atentando contra la unidad. Esto fue lo que ocurrió durante el franquismo, y llegó a ser un arte por parte de las escuelas derivadas del comunismo oficial. Sí criticabas la orientación pactista pasabas inexorablemente a trabajar “objetivamente” para el enemigo.

&nbsp &nbsp &nbsp Desgraciadamente ese discurso, lejos de desaparecer, sigue siendo utilizado por una militancia que tiende a reafirmarse por “los nuestros” de una manera o muy diferente a las propias de sectores del sistema que se arropan en grandes ideas –la democracia, Cataluña, Euzkadi, tal o cual supremo ideal -, imponiendo una lógica contraria a la pluralidad, a la libertad de crítica, a la obligación participativa que habrá de servir de antídoto contra el vicio de los “aparatos”, del conmigo o contra mí.

&nbsp &nbsp &nbsp Por lo demás, nuestro tiempo tiene una particularidad fundamental. Se encuentra entre el final de toda una época clásica, y en los primeros pasos del comienzo de otra abierta más por las consecuencias desastrosas del triunfal-capitalismo que por la consolidación de cualquier apuesta alternativa. Dicha apuesta todavía sigue marcada por los estigmas del periodo anterior, y por lo tanto, todo esfuerzo por re-comenzar tendrá que ser muy firme en la crítica de todo lo que no funcionó. De enfermedades llamadas oportunismo, burocratismo, sectarismo…&nbsp

&nbsp &nbsp Dicha apuesta no dirime todavía sus diferencias tanto por la disputa en los movimientos existentes sino en el punto previo. En el punto de la clarificación de lo que es necesario. Las divisiones pues, tendrán que ser combatidas desde esa opción de construir nuevos movimientos sobre nuevas bases. Con una opción muy clara de lo que tiene que resurgir en posición a lo que los destruyó.

&nbsp &nbsp Ni que decir tiene, esa apuesta está comportando lecturas muy diferentes, lo que hace que el problema de la unidad no tenga una solución fácil.

&nbsp &nbsp El primer paso para defender coherentemente esta palabra sagrada es trabajar contra cualquier tendencia hegemonista en los movimientos. Contra las fórmulas excluyente…

&nbsp &nbsp &nbsp A veces dicha exclusión se puede revestir de línea de “frente único”, ya la hemos escuchado desde la dirección de IU: hay que unir. Pero si unir significa atarse a la lógica institucional, adiós muy buenas, únase usted.

&nbsp &nbsp Recordemos que una de las objeciones de fondo que ha tenido la izquierda radical en los países vecinos (Italia, Francia, Portugal), es la dejar atrapar por aquello que mejor la izquierda que la derecha…No se puede apoyar a ninguna izquierda que practique una política de derechas, al menos no más que un voto puntual y acondicionado para frenar tal o cual iniciativa de la derecha-derecha. Sobre este punto, existen diferencias capitales con el “aparato” de IU que funciona según los criterios del “programa mínimo”, se hace lo que se puede, y se busca reforzar apoyos…en las instituciones. Donde terminan aceptando la lógica del sistema que –no hay duda-, se las sabe todas.

&nbsp &nbsp &nbsp Hay pues mucha tela que cortar, pero ya que se ha lanzado algunas piedras sobre el asunto de los “trotskistas”, quizás valga la pena aclarar algunas cosas, comenzando con una que vale en general.&nbsp Izquierda Anticapitalista trabaja donde puede, y con todo el mundo que en los hechos, hace aportaciones. Por supuesto, hay gente magnífica en todas partes. Los que tenemos o podemos tener nietos hemos conocido comunistas como Miguel Núñez o López Raimundo, a los que hemos tratado con el máximo respeto, no faltaba más, pero no por eso hemos aceptado su apuesta politica “unitaria”. Lo mismo ocurre con los camaradas que se reclaman de nuestra misma tradición, palabra que nosotros utilizamos en el sentido más amplio posible, o sea abierto hacia el anarquismo y hacia el socialismo de izquierda en general, sobre todo sí existe buen rollo…

&nbsp &nbsp &nbsp El mismo hecho de que los requerimientos de unidad carezcan de protagonistas sociales, y que el “clamor” expresado ocasionalmente en el “blog” de Kaos, demuestra que no existen actualmente condiciones para plantearse una discusión a mayor nivel…

&nbsp &nbsp &nbsp Se dice claramente en los papeles de IA:

&nbsp &nbsp &nbsp “Constatamos que actualmente no hay corrientes políticas a nivel estatal con las cuales tengamos las suficientes confianzas y acuerdos para avanzar en un deseable proyecto unitario en el Estado español que sólo podría ser posible como resultado de una práctica previa en común, que de momento sólo se ha dado bajo plataformas, campañas o coordinadoras para eventos o luchas concretas…

&nbsp &nbsp &nbsp El proceso de consolidación de una red de interacción y confianzas suficientemente fuerte debe ser prioridad para construir una alternativa política de este tipo…

&nbsp &nbsp &nbsp Avanzar en alternativas unitarias a escala estatal en frío entre distintas organizaciones y corrientes sería un paso en falso contraproducente…

&nbsp &nbsp &nbsp Pueden haber, sin embargo, situaciones nacionales o regionales específicas y particulares que si lo permitan.

&nbsp &nbsp &nbsp En el terreno de la izquierda social no parece que el número de activistas interesados en impulsar una iniciativa política de estas características y en comprometerse en impulsar un nuevo proyecto anticapitalista sea de entrada suficiente para poder pensar en proyecto unitario “por abajo” con garantías…

&nbsp &nbsp Sin embargo esto no debe ser obstáculo para invitar al máximo número de activistas, sindicalistas, intelectuales, pequeños colectivos…a participar en la iniciativa y para seguir discutiendo con ellos sobre cómo avanzar en la construcción de un nuevo proyecto anticapitalista unitario.

&nbsp Tendremos que buscar las fórmulas más adecuadas (a través de comités u otros mecanismos a concretar) con el fin de asegurar que aquellos/as activistas que quieran implicarse en el proyecto en las distintas fases del mismo puedan hacerlo….

&nbsp &nbsp Buscaremos siempre una discusión franca y honesta con ellos/as, presidida por el respeto, la transparencia y la ausencia de cualquier pretensión instrumentalizadora o utilitarista…

&nbsp &nbsp &nbsp De esta forma, aún reconociendo las dificultades de esta tarea, les ofreceremos la posibilidad de dar con nosotros y nosotras un paso adelante para la colaboración en la construcción de un referente anticapitalista en el estado español (…) Entre muchos activistas sociales, y entre los sectores populares, sigue prevaleciendo una actitud escéptica respecto a la posibilidad de articular una alternativa anticapitalista en el terreno político, aunque la necesidad de la misma progresivamente se va haciendo más evidente…”

&nbsp &nbsp Por más que existan compañeros y compañeras que no vean contradicciones insalvables entre las diversas opciones existentes a la izquierda de IU, lo cierto es que existen, y que no son menores. Que dichas contradicciones no sean obstáculo para llevar a cabo el codo con codo en todo lo que se mueve, me parece estupendo. Pero más allá si que existen, y las podría formular una por una pero no creo que sea e momento. La cuestión es que existen y, aunque sean diferentes a las que no separan de la dirección de IU, en algunas cosas pueden ser mayores. De hecho, con IU sea puede hablar claro y sin paliativos, lo que no se puede decir con todo lo que representa la izquierda independentista.

&nbsp &nbsp Mis cuentas son muy sencillas. EZAN estaba en un estado hace un año, y ahora está en otro. En su campaña ha puesto todo su énfasis en la denuncia de los planes capitalista y de la izquierda transformada. Ha tratado de dar voz a todo lo que se agita más allá de cualquier criterio partidario. Ha unido su trabajo con los de otros grupos europeos dentro de una propuesta que sitúa la lucha social y asamblearia por encima de cualquier otra consideración. Ahí estaba y ahí está, sin tocar un pelo a las propuestas que juegan en el mismo capo. Evitando la “competitividad”, y luego el tiempo dirá.

&nbsp &nbsp &nbsp Nos queda todo un mar de&nbsp experiencias por cruzar

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