Ante un mundo en crisis y convulsionaso

Por narciso isa conde

“Cambiar la agobiante situación que sufren los pueblos y superar los graves peligros que asechan la existencia de países y continentes, incluido el planeta en toda su extensión, exigen más que nunca de una visión que trascienda lo estrictamente local y nacional…”

Es evidente –como he señalado en otras oportunidades- la aceleración de la crisis de decadencia de la civilización burguesa, la profundización y extensión de la multi-crisis del sistema capitalista mundial y muy especialmente del imperialismo occidental hegemonizado por EEUU; crisis económica, social. político-institucional, medio-ambiental, moral, militar, urbanística…

Es un dato de la realidad, además, la continua recurrencia y el progresivo ascenso de las diversas expresiones dramáticas de esa crisis tanto en el centro como en la periferia del sistema mundial, amén de la potenciación de la tendencia parasitaria y destructiva de este capitalismo imperialista en fase senil.

* SAQUEO Y PENTAGONISMO EN ACCIÓN.

Alarma el auge del militarismo imperialista y el ejercicio persistente a su cargo de la guerra imperialista global e “infinita” y el ejerció continuo del terrorismo de Estado con manidos pretextos anti-terroristas, con reales motivos de control geo-estratégicos y desbordados afanes de conquistas y reconquistas de territorios ricos en “recursos” naturales estratégicos, vitales para la prolongación de su modelo derrochador.

Las agresiones y la presencia militar directa, acompañada en no pocos casos, de la OTAN en Irak, Afganitán, Libia, Palestina, Siria, Yemen, Ucrania, Colombia… y las amenazas contra Irán, Venezuela, Cuba, la Amazonía…son manifestaciones de esa impronta inaceptable.

Tanta ha sido la crueldad social y militar de ese imperialismo, que ahora EUROPA OCCIDENTAL se encuentra bajo el impacto estremecedor de una crisis migratoria agudizada por la incontenible y justificable avalancha africana y medio-oriental, generada por la intensificación del saqueo y las guerras; así como atemorizada por el constante accionar de células político-militares extremadamente agresivas.

Igual es la situación de EEUU ante el desafiante torrente migratorio que le llega por su frontera Sur y otras vías.

* INSOSTENIBILIDAD AMBIENTAL, CORRUPTELA ESTATAL E IMDIGNACIÖN CRECIENTE.

Asistimos también a un creciente y brutal deterioro ambiental.

Al agravamiento del calentamiento global. A la afectación en escalas nunca vistas de las fuentes de aguas, bosques, mares…

A la depredación y degradación de la corteza terrestre a niveles trágicos, acompañadas de una peligrosa contaminación consustancial al sistema dominante y a su patrón de acumulación.

Ha repuntado en grande la putrefacción de los Estados carcomidos por la corrupción en países capitalistas de diversos niveles de crecimiento, con periódico e intensos brotes de inestabilidad y parálisis.

Porque en ese contexto, en el que fluyen desigualdades brutales, guerras desbastadoras y se eleva el empobrecimiento de pueblos y territorios, crece la indignación como contrapartida y se multiplican las resistencias y movilizaciones populares contra los efectos desgarradores de las recetas neoliberales o neo-conservadoras impuestas.

Así se registran periodos y oleadas de rebeldías victoriosas con balbuceos alternativos que quiebran el partidismo tradicional en importante países de llamado “primer mundo” y sobre todo en su periferia dependiente azotada en mayor grado por impresionante desigualdades sociales, corruptelas estatales y modelos generadores de miseria.

* FRACCIONAMIENTO DEL SISTEMA IMPERIALISTA Y DECADENCIA DE EEUU.

Concomitantemente tiene lugar el fraccionamiento y la segmentación de la globalización del capital, a partir de la evidente declinación de la tendencia a la unipolaridad geopolítica a favor de EEUU (registrada después del colapso de la URSS) y pese a la subordinación de la Unión Europea a sus designios militares y financieros.

Son palpables las tendencias centrifugas en EUROPA, las pugnas inter-potencias, el separatismo inglés de la UE y la tendencia a una crisis de integración al servicio de los grandes monopolios con preeminencia alemana.

En Europa y a escala mundial perturba en grande a la tradicional hegemonía del Imperialismo Occidental, con EEUU a la cabeza, la evidente recomposición de la Federación Rusa como superpotencia militar, con una fuerte impronta imperialista.

Esto sobre todo en el contexto de la guerra global desatada por EEUU, ahora afectada por la intensa competencia militar desplegada por Rusia en sus propias áreas de influencia y en otras en disputa; exhibiendo capacidades militares para asestarle fuertes reveses o contener su ofensiva en Irán, Siria, Ucrania y desplegar sus fuerzas de alta tecnología en todos los continentes, incluyendo el llamado “patio trasero” de EEUU.

Nuevas complicaciones les generan también los impactos negativos planes de reconquista militar de EEUU y su OTAN, la reciente concreción de la alianza estratégica de RUSIA con CHINA POPULAR y importante contribución de ambas potencias a la formación de nuevos bloques fuera del control de EEUU y la UE, como los BRICs.

Recientemente han tenido lugar avances de Rusia frente a EEUU en Turquía y en algunos Emiratos Árabes, debilitando su influencia tradicional en zonas muy estratégicas. Esto, claro está, no descarta pactos puntuales entre ambas superpotencias militares cuando los intereses de ambas coinciden contra terceros fuera de su control, como aconteció en la batalla por el control de Alepo.

Todo eso, además, se produce en el marco de la emergencia de China avanzando a convertirse en primera potencia económica mundial (con evidentes condicionantes determinados por la creciente interdependencia al interior del gran capital transnacionalizado); a lo que se agrega un significativo fortalecimiento de su poderío militar y financiero.

En consecuencia, hoy son más complejas, intensas y peligrosas las fracturas sociales y políticas al interior del sistema capitalista-imperialista mundial y al interior de cada una de sus potencias centrales.

* NEOFASCISMO EN AUGE.

Repuntan, además, con gravitación internacional y local, corrientes fascistoides con altas dosis de chauvinismo ultra-derechita, racismo, xenofobia y pretensiones de supremacía blanca; con crecientes posibilidades de ser gobierno y poder dominante en varias potencias y en no pocos países periféricos.

Esto es muy propio de los procesos de descomposición que en la actualidad afectan en grande al sistema capitalista global siete décadas después de derrotado el nazi-fascismo y de proclamado su supuesto amor por la democracia liberal burguesa.

A ese fenómeno corresponde el separatismo en el Reino Unido, el auge de Len Pen en Francia, la victoria de TRUMP en EEUU y el rebrote de la derecha anti-globalización de corte ultranacionalista, racista y anti-migrantes; así como los avances de un conjunto de fuerzas ultraderechistas y ultra-

neoliberales que operan en nuestra América con patrocinio de poderosos enclaves del poder estadounidense, con expresiones cada vez más grotescas en Brasil, Argentina, Paraguay y Honduras.

La avalancha Trump ha sobrepasado el “establecimiento tradicional” republicano y demócrata, por lo que merece una atención especial al escenificarse en el centro del sistema imperial occidental y al representar un profunda división y dislocamiento al interior de la clase dominante estadounidense llamada a perturbar en mayor escala esa sociedad y el mundo, y a generar más indignaciones masivas, como ya puede observarse.

Y es que la transnacionalización del gran capital norteamericano, el impacto de la globalización en la expansión empresarial fuera de sus fronteras y sus efectos empobrecedores sobre la clase obrera asalariada estadounidense, incluida la precarización de las condiciones de vida de la clase obrera blanca, la intensificación del flujo migratorio del “tercer mundo” y “cuarto mundo” hacia EEUU, los efectos perverso del parasitismo usurero contra la tradición productiva industrial de ese país y las contradicciones en la esfera de lo militar, han re-engendrado esa corriente extremista; que ahora –con rasgos propios de la época- pasa a ser gobierno, optando por un modelo de re-acumulación interna que fractura la clase dominante y genera más tensiones, en vista de la actual hegemonía de la especulación y el parasitismo desligado de los procesos productivos.

* CONTRAOFENSIVA IMPERIAL EN NUESTRA AMERICA.

Por otra parte, las dificultades y reveses sufridos por EEUU a nivel extra-continental han potenciado su tendencia al repliegue y a la intensificación del contra-ataque violento en nuestra América contra todos los procesos que no controlan y contra las rebeldías de clase y los anhelos de soberanía y cambio social presentes en nuestras sociedades; generando nuevas confrontaciones.

En lo esencial el choque entre un imperialismo agresivo por senil y decadente, y la necesidad de la revolución podrían tender a ser dominante a mediano plazo.

La barbarie y el caos, para ser superadas, tendrán que ser enfrentadas por un proyecto transformador de socialización de la economía y del poder en todas sus acepciones, de las relaciones entre los seres humanos, de los derechos y libertades, camino a un mundo solidario.

CONCLUYENDO:

Algunas exigencias derivadas de los peligros que nos asechan.

Cambiar la agobiante situación que sufren los pueblos y superar los graves peligros que asechan la existencia de países y continentes -incluido el planeta en toda su extensión- exigen más que nunca de una visión que trascienda lo estrictamente local y nacional -e incluso lo regional- para

remontarse al estremecedor mundo que vivimos y específicamente al curso perverso de la destructiva crisis del sistema mundial imperante.

Exigen, más que ayer, remozar el internacionalismo revolucionario a cargo de las fuerzas del trabajo y la cultura: de los sujetos populares y contingentes explotados, empobrecidos, excluidos, oprimidos y discriminados, de las capas medias proletarizadas, o en vía de serlo.

Exigen enfrentar sin vacilaciones el poder de la burguesía transnacional y las poderosas burguesías locales, de sus voraces agentes depredadores, de sus monopolios y oligopolios, de su complejo militar-financiero parasitario, de sus Estados y supra-poderes corrompidos y corruptores.

Exigen coordinar, regionalizar e internacionalizar indignaciones, resistencias, rebeldías, desobediencias, insubordinaciones, insurgencias y propuestas que forjen alternativas transformadoras.

Exigen amalgamar la universalidad de la lucha de clases con los combates contra el ecocidio y con las diversas luchas contra todas las opresiones y violencias funcionales al fracturado y gansterizado orden capitalista-imperialista: contra sus mafias gubernamentales y empresariales, su cultura patriarcal, su racismo, su xenofobia, su guerrerismo, la masculinización del poder, la homofobia y la dictadura de los/as adultos/as… donde quiera que se expresen.

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