“Ante un capitalismo senil, se abren ventanas de oportunidad para que las mayorías populares cabalguen la transición socioeconómica que se avecina”. Entrevista a Atxe

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Con motivo de la aparición del ensayo ilustrado Capitalismo, ¿por qué? (Akal, 2019) y de su presentación en Barcelona (2 de mayo, 19h., Espai Contrabandos, con la presencia de Manel Fontdevila, Daniel Raventós y Pere Rusiñol) y en Madrid (7 de mayo, 19h., La Central de Callao, con la presencia de Miguel Brieva, Antonio Maestre y Tomás Rodríguez), SinPermiso ha querido conversar con su autora, la ilustradora y animadora Atxe, sobre el cómo y el porqué de este apasionante ejercicio de traducir en términos visuales muchos de las cuestiones que tanto nos ocupan en un momento histórico de profundas transformaciones sociales y políticas. Reproducimos a continuación el resultado de esta charla. SPAnte todo, enhorabuena por el libro. Estamos seguros de que no dejará indiferente a nadie. ¿Qué fue lo que te llevó a escribirlo, a dibujarlo?

Muchas gracias. Lo que me condujo a escribirlo/dibujarlo era el deseo de comprender con más precisión dónde arraigan las profundas causas de los malestares sufridos en la superficie del día a día de nuestro mundo. Estamos mal, sí, pero ¿por qué exactamente? ¿Cuáles son las fuerzas causales que nos han llevado hasta este punto? ¿De qué manera toma forma ese malestar? Y, finalmente: ¿esta situación es realmente inevitable?

En verdad, comencé esta búsqueda de explicaciones al matricularme en el Posgrado, dirigido por vuestra revista, de “Análisis económico y filosófico-político del capitalismo contemporáneo”. Este libro no es otra cosa que el resultado del desarrollo del Proyecto de Fin de Posgrado.

¿A quién va dirigido el libro?

Hubo una segunda intención a la hora de escribirlo y dibujarlo, que era tratar de hacer “digerible” todo este conocimiento para acercarlo al gran público. Hay en él una intención didáctica, por así decirlo. Por lo tanto, se dirige a personas con inquietudes en estas cuestiones, aunque no necesariamente instruidas en ellas. Pero, sin duda, también va dirigido a personas familiarizadas con las ciencias sociales que busquen una crítica sintética al mundo en el que vivimos hecha desde una lectura alternativa, incisiva y amena. Creo que el punto de vista desde la cual analizo el capitalismo, que es la que abre Toni Domènech con su perspectiva filosófico-política, puede resultar estimulante tanto para uno como otro tipo de público.

El título queda abierto a varias interpretaciones. ¿Por qué Capitalismo, por qué?

Efectivamente, el “por qué” del título tiene dos sentidos: por un lado, como decía antes, preguntarnos sobre los porqués de todo este sindiós. ¿Por qué las cosas son como son? ¿Qué las ha causado? Por otro lado, invita a preguntarnos: “¿y por qué leches?”. ¿Por qué debemos tolerar que las cosas sean así? ¿Por qué asumir como natural algo que no sólo es injusto a todas luces, sino que podría no existir? ¿Por qué no buscar alternativas?

Nos vienes a decir, pues, que el capitalismo ni era ni es inevitable…

Desde luego que no. Pudo haber existido una modernidad sin capitalismo, pero las clases populares perdimos la pugna por dominar la transición del feudalismo a otro sistema de vida, transición que quedó en manos de las oligarquías. Se han podido dar momentos de parcial reconquista, pero no hay más que echar un ojo a la distribución actual de la riqueza (de todos los recursos, de hecho) para percatarnos de que hay una lucha que continúa y en la que las clases populares siguen perdiendo. Lo cual no significa que tengamos que continuar así por los siglos de los siglos. De hecho, ahora que nos encontramos ante un capitalismo senil, se abren ventanas de oportunidad para que las mayorías populares traten de cabalgar la transición socioeconómica que se avecina.

Has dividido el libro en cuatro grandes partes, unidas por todo un hilo conductor. ¿Puedes explicarnos cuáles son esas partes y en qué consiste ese telón de fondo que recorre el conjunto del libro?

El principal problema del capitalismo es la desposesión, material y simbólica, a la que una minoría, una oligarquía, somete a la gran mayoría. La primera parte comienza, por tanto, analizando los orígenes de esa gran desposesión, así como las nuevas formas que toma hoy en día. Esta carencia de recursos materiales conduce a las clases populares a una disciplina, a una falta de libertad que se manifiesta en muchos ámbitos de nuestras vidas y que, en el fondo, es lo que permite que la dinámica capitalista despegue y se consolide. Eso es lo que explico en la segunda parte del libro. La tercera parte expone la otra cara de la desposesión, que es la acumulación de riqueza en pocas manos y sus antidemocráticas consecuencias. Y, por último, en la cuarta parte, “(des)encadenamiento”, se examinan posibles maneras de revertir esta gran desposesión de carácter disciplinante.

En Capitalismo, ¿por qué? Sugieres que el triunfo del capitalismo tuvo que ver con el triunfo de una noción muy particular de propiedad. ¿Debemos dar la batalla por la reapropiación de una noción emancipatoria de propiedad?

Como decís, aquella desposesión originaria, fundamentalmente de tierras, fue de la mano de una desposesión simbólica de la noción de propiedad como relación fiduciaria, es decir, de la idea de que la propiedad debía cumplir, ante todo, una función social. Esta perspectiva queda sepultada por la idea, que se extiende a diestro y siniestro, de la propiedad como algo exclusivo y excluyente, como algo que funciona sin que nos tenga que importar el uso (o abuso) que se haga del recurso poseído o si éste perjudica o no al común. La batalla por la reapropiación de aquella noción de propiedad es la batalla contra las privatizaciones neoliberales y a favor de bienes público-comunes que nos garanticen, a todos y todas, una existencia en condiciones de dignidad. Sin esa noción de propiedad que garantice ciertos conjuntos de recursos, no lograremos equilibrar la balanza y una gran mayoría de la población seguirá viéndose privada de la capacidad de escoger caminos vitales no impuestos por la desesperación. Es decir, se verá privada de libertad.

El formato del libro tiene un interés científico y político incuestionable. Uno tiene la impresión de que, cuando se escribe, siempre pueden colarse sobreentendidos e, incluso, sobre todo si hay mala praxis, siempre se puede dejar que todos los gatos sean pardos. Tu libro da la sensación de que el dibujo o la elaboración de diagramas e infografía obliga a una gran precisión conceptual y analítica. ¿Es así?

La verdad es que no había pensado en ello, pero sí que es cierto que mi trabajo en este libro ha tenido mucho que ver con una actividad de traducción de texto a la imagen y, como en cualquier otra traducción, si no entiendes el contenido de lo que vas a traducir, simplemente no puedes traducirlo. Utilizar el humor y el dibujo me ha obligado a profundizar en la comprensión de lo que quería explicar, sí.

Hablando de humor: la presencia del humor es fundamental en tu trabajo, tanto en el que realizas como viñetista para La Marea y Cuartopoder, entre otros medios, como en este mismo libro. ¿Qué papel juega el humor en un análisis del capitalismo como el que nos ofreces en Capitalismo, por qué?

El humor tiene varias ventajas. La primera es que hace más ameno aquello que se quiere contar: engrasa las ideas para que fluyan con más facilidad. Otra ventaja que tiene es la cualidad de ensanchar los límites de lo políticamente correcto, la de ofrecer mayor margen expresivo. Se abren más espacios para lo decible y hasta para lo pensable.

Decías que el capitalismo es evitable. ¿Tu libro termina con una propuesta concreta o es de final más bien abierto a múltiples interpretaciones de la lucha anticapitalista?

He tratado de que la parte propositiva del libro sea más bien abierta, sin recetas proféticas, aunque he querido dar algunas pistas sobre caminos concretos que ponen la mirada, como decía antes, en la idea de una gran reapropiación de bienes, materiales y simbólicos, que deberían, a mi juicio, ser público-comunes. Estos bienes deberían aproximarnos a una razonable equidad en términos de repartos de recursos necesarios para vivir dignamente y, a la vez, deberían ayudarnos a romper con las dinámicas acumulatorias de las oligarquías capitalistas, que tanto menoscaban el carácter democrático de los Estados.

Exploremos, pues, todos esos caminos posibles. Muchas gracias por tu tiempo y, sobre todo, mucha suerte con el libro.

ha desarrollado su profesión en torno a las artes gráficas, especializándose en el campo del humor gráfico y la animación. Ha colaborado, entre otros medios, con El Diario Norte, El Huffington Post, Mongolia, El Estafador, SinPermiso, La Directa, El Churro Ilustrado y el blog del programa radiofónico Carne Cruda. Actualmente, y desde hace 3 años, colabora mensualmente con la revista La Marea y, semanalmente, con el diario digital CuartoPoder. En el terreno de la animación, combina el dibujo, el humor y el movimiento realizando vídeos didácticos que en varios casos han tenido una notable repercusión. Más información en www.atxe.es.
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