Ante la masacre del Pueblo del Gaza: Fuera colaboracionistas de Aragón

Durante la última semana, cerca de 2.000 misiles han sido lanzados sobre el Pueblo ocupado, expoliado, secuestrado y torturado de Palestina.
Es el último capítulo del genocidio más largo de la historia, a cargo de ese estado que ha recibido 30.000 millones de dólares en ayuda militar estadounidense durante la última década.
Mientras unos les regalan más y más armas, otros se encargan de hacernos creer que “es para defenderse del terrorismo”.
Os sonará que todo comenzó con el asesinato selectivo de Ahmed Yabari, líder militar de Hamás, en presunta respuesta a los disparos lanzados contra soldados del ejército de ocupación. Pues lo cierto es que Yabari era precisamente el interlocutor palestino que negociaba un alto el fuego a largo plazo con su interlocutor israelí Gershon Baskin. Al ser informados de esa posibilidad, los dirigentes israelíes decidieron que era mejor matarlo. La campaña electoral es lo importante, así que toca ponerse a matar otra vez. Ahí la tenemos, otra versión sangrienta de la fiesta de la democracia. Después de días de silencio, Obama pide que se ponga fin al lanzamiento de cohetes contra Israel. Su sicario Hillary Clinton viaja a la zona. El teatro está preparado. Nos siguen explicando que el estado genocida tiene derecho a defenderse. Nos siguen hablando de paz. Los terroristas hablan de paz. Los cadáveres bajo los escombros son todos terroristas.
No es el mundo al revés, es su pútrida idea del mundo.
Y mientras tanto, el hijo de Ariel Sharon escribe en el Jerusalem Post: «Tenemos que arrasar barrios enteros de Gaza. Arrasar Gaza entera. Los estadounidenses no se detuvieron ante Hiroshima. Como los japoneses no se rindieron lo suficientemente rápido, también atacaron Nagasaki». ¿Qué os parece? ¿Bonito, eh? Pues cuidado, no os equivoquéis. Nos quieren a todos y todas bien calladitas: si denunciamos a este malnacido nos acusarán de pro-terroristas.
Según un reciente Informe de Naciones Unidas, Gaza será inhabitable en el año 2020. Según UNICEF, los hospitales ya están saturados y se han agotado muchos medicamentos. Cerrando la frontera de Kerem Shalom, Israel puede para los servicios esenciales en pocos días. Todo eso lo dice Naciones Unidas y debe de saberlo bien, pues es ahí donde se emite cada una de las docenas de resoluciones que a Israel y a sus socios y gregarios (entre los que se incluye, siempre fiel, el Reino de España y no pocas de sus instituciones) les importan menos que las vidas de 160 cadáveres y 1.000 heridos.
Vidas que, no lo olvidemos nunca, podrían ser las nuestras si llegara el momento preciso y estuviéramos en el lugar preciso. La mitad de esas vidas son de niños y mujeres.

Mientras todo eso ocurre, la institución que ocupa este mismo edificio, la Diputación Provincial de Zaragoza, realiza un ejercicio de colaboracionismo organizando la I Semana Cultural Zaragoza-Israel en colaboración con la Universidad San Jorge, el Gobierno de Aragón y la embajada de Israel. Mientras corre la sangre y la ocupación continúa, la Universidad Rey Juan Carlos y el Embajador de Israel suscriben un convenio de colaboración por el que se crea la Cátedra Universitaria España-Israel, con participación de los más insignes sionistas del Reino.
El plan sionista del castigo colectivo sobre Gaza es un continuo crimen contra la humanidad y una flagrante violación del Artículo 33 de la Cuarta Convención de Ginebra. Insistimos: lo dice Naciones Unidas, no nosotros. Aquí mismo lo hemos repetido mil veces, durante años, pensando que servía de algo. No es una opinión. No es discutible. Es un crimen, aunque hay expertos en Derecho a los que eso les parece fenomenal. Es un crimen monstruoso que parece erotizar a los colaboracionistas que pululan por la Diputación, el Gobierno de Aragón, la Universidad española o el Gobierno español. Un crimen que alimenta a toda esa basura moral que nos quiere vender la propaganda dulcificada de un estado genocida insaciable.
No es sólo que no nos representen, es que haciendo lo que hacen y diciendo lo que dicen también a nosotros y a nosotras nos quieren convertir en basura ciudadana.
No es que nos solidaricemos o que sintamos compasión, es que cada olivo arrancado, cada casa derruida, cada expulsado sin retorno, cada presa palestina que da a luz encadenada y cada niño calcinado en Gaza son la viva imagen de nuestra vergüenza democrática.
No es que protestemos, es que nos sobran motivos y legitimidad para señalar los responsables de este crimen y exigir justicia.
No es que nos indignemos, es que os odiamos con todas nuestras fuerzas. A vosotros y a vuestra miserable política de invasiones, ocupaciones, exterminio, mentira, esclavitud, tortura, manipulación, robo, tráfico de armas, premios nobel, bombardeos, falsos acuerdos de paz, promesas muertas, colaboración académica, propaganda disfrazada de actos culturales y sonrisas falsas.

Viva palestina libre.
Viva la lucha del Pueblo Palestino.
Israel, estado genocida.
Los colaboracionistas tampoco nos representan.

FPLZ – 21 NOVIEMBRE 2012

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