Anne Guérin, el compromiso permanente

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Por Iñaki Urdanibia

Ochenta años tenía cuando la vida le abandonó en Montrouge. Allá finalizaba una vida ajetreada y de entrega, eso sí, siempre a su bola y alejada de cualquier forma de obediencia partidista. Ella que guardaba en un cajón de su mesilla la dosis de fármacos necesaria para cuando ella decidiera poner fin a su vida, y que hacía años que estaba implicada con la organización por una muerte digna (ADMD) desde que tenía cuarenta años,; y es que le preocupaba la muerte, o mejor la vida en condiciones, y temía convertirse en la clásica mujer que es mantenida en vida, como algunos ejemplos se pueden observar, en los centros para ancianos, y para ella una vida en condiciones suponía crear, seguir la marcha que había mantenido durante toda su vida, vida plena que se traducía en sus reportajes periodísticos o en sus trabajos de campo sociológicos en diferentes escenarios, trabajos compartidos con su condición de madre de dos hijos, una vida intelectual y práctica viva…« no es una cuestión de muerte, es una elección de vida…Tengo miedo de enmierdarme…Cuando veo las trampas mortales que son las casas de retiro, en las que las gentes miran al vacío, sin hacer nada durante el día; eso no me atrae en absoluto. Han ganado tal vez cinco años de vida, pero ¿ para qué? Pues bien, para mí la vida es interesante en la medida en que se hace algo». Le preocupaba este tema, no solo en lo personal – que también, debido a su pérdida de memoria, su artrosis, y otros y variados males- sino en su extensión colectiva en las modificaciones legales, etc. Ya anteriormente había estado comprometida en la lucha contra el sida en el grupo Act Up, junto a Daniel Defert, o ya en los setenta y años posteriores en el GIP ( Groupe d´Informations des Prisions), con los Deleuze, Foucault, Pierre Vidal-Naquet, Domenach, Daniel Defert, etc. o en L´Observatoire international des prisions…Militancia de la que dejó cumplida cuenta su « Prisionniers en révolte. Quotidien carcéral, mutineries et politique pénitentiaire en France ( 1970-1980) » – editado por la marsellesa Agone en 2013- en la que se da cuenta del estado de las prisiones a partir de mayo del 68, y las luchas que en los centros de encierro comenzaron a darse de manera creciente y las medidas de la administración en un constante ajuste de clavijas para tener quietecitos a los internos, y las nefastas consecuencias que esto suponía para estos últimos…allá prestaba la palabra a las víctimas al tiempo que presentaba a los intelectuales implicados en el papel de servir de altavoces a los sin voz. Ya le venía de antes esa entrega a diferentes causas con los más desfavorecidos, con los marginados y despreciados de la sociedad, así fue la firmante más joven del manifiesto de los 121 que llamaba a la insumisión con ocasión de la guerra de Argelia, sumando su firma a la de su padre, el historiador libertario, Dionys Mascolo, Maurice Blanchot, Jean-Paul Sartre , Simone de Beauvoir, etc, etc. etc. Desde entonces su compromiso no cesó ni un instante a lo largo de su existencia; compromisos que no le impedían dedicarse a labores de traducción coma la autobiografía de Malcom X o el texto sobre el juicio de Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt.

Había nacido en Paris en 1936 y aunque quizá sea un tópico el decirlo en este caso el tópico se cumple a las mil maravillas: de raza le venía a la galga (femenino del galgo). Sus padres eran una militante comunista austríaca , Maria Fortwangler, escapada de su país y buscando refugio en Francia huyendo del nazismo y del militante anti-colonialista, marxista libertario de pro, luchador en pro de la aceptación de la homosexualidad, y hombre presente en todas las luchas. Para evitar a la niña las dificultades de la posguerra es enviada al otro lado del charco a casa de su abuela materna, a donde fue con su progenitora. Su educación se llevó a cabo en centros pedagógicos progresistas…y en un viaje de carácter humanitario organizado por su escuela va a México y allá viendo las condiciones de vida de la gente de allá y sus valores un tanto diferentes con respecto a los “occidentales” que había mamado a lo largo de su joven vida, tomó conciencia de la unidad de los humanos en sus diferencias.

Volvió a su país de origen a los veinte años que es cuando se encontró definitivamente con su padre, al que únicamente había visto en alguna escapada de éste a los Estados Unidos con el fin de investigar la vida de los obreros negros. Es a través de su padre y de las numerosas amistades que se reunían en torno a él, que se encandila con el rico mundo intelectual cimentado en la libertad de opiniones sin cortapisas y corsés, aires libertarios que no abandonaría de por vida.

Sus primeros trabajos periodísticos los iniciaría en L´Express y más tarde , ya a mediados de los sesenta aproximadamente, trabaja en Argel en la revista Révolution africaine, y unos años después en la publicación tunecina Faïza. En el año 1968 se encuentra en Paris como periodista lo que no quita para que se prestase a ayudar a los estudiante con problemas, heridos, buscados por la policía, etc. En su vuelta a Túnez, obtiene u diploma en sociología, y se casa con un joven estudiante argelino con el que tendrá dos hijos.

A ella se le podría aplicar el faustiano en el principio era la acción en vez de en el principio era el verbo del apóstol y lo digo ya que era una mujer más entregada a la praxis que a la teoría o a la escritura, lo cual no quita para señalar el indudable mérito e interés de sus obra de 1980 , « Les Pollueurs. Luttes sociales et pollutions industrielles », obra en la que por medio de numerosas entrevistas con campesinos, obreros, vecinos cercanos a las empresas metalúrgicas de la zona o ecologistas locales, traza el panorama nefasto y señala al futuro alertando de los peligros que iban a suponer la presencia del amianto y otras materias mortales; no se han de olvidar en el terreno de las intervenciones escritas, sus numerosos artículos acerca de las condiciones infames de vida en las prisiones. Su fino oído le hacía captar los temas que iban a constituirse en esenciales , y lo hacia desde el principio, como anticipándose a las miradas de los otros: estos es lo que sucedió con la enfermedad del sida, ante cuya extensión se posicionó en la lucha contra la misteriosa enfermedad colaborando con un equipo de antropólogos del CNRS y más tarde militando –como queda dicho- con el Act Up.

En fin una vida vivida con dignidad y una muerte que pone fin a lo primero.

Que la terre soit lumière pour vous!

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