“Una verdadera conciencia ecológica nos enfrenta radicalmente con la propiedad privada y sobre todo con el lucro”

Agencia de Noticias Anarquistas: ¿Cómo surgió tu interés por las cuestiones ambientales, por la naturaleza?

Luis Sabini * (LS): Tengo la impresión que desde muy jovencito estuve ligado con cierto respeto y asombro por la naturaleza. De niño trabajé "en el hogar" embolsando cubiertos de plástico. Me causaba muy mala impresión terminar mis cortas jornadas con las manos pintadas del color que ese día tenían los cubiertos. Me parecía insensato meterse en la boca semejantes utensilios. Luego, en los 60, una serie de artículos sobre enfermedades "industriales", el calentamiento global y el derretimiento de los glaciares, publicados en el semanario “Marcha”, de Montevideo (1939-1974) me puso definitivamente en el campo de lo ecológico.

ANA: También integraste la Comunidad del Sur, fuiste preso político, viviste en el exilio…

LS: Hablar de esos pequeños capítulos de mi vida… llevaría un libro… La Comunidad del Sur (CdS) fue un "invento" que abracé en mi mocedad, con cero experiencia y muchas ganas. Poco a poco fui aprendiendo que era prácticamente lo opuesto que predicaba. Como ya había visto que pasaba con el catolicismo y el comunismo. Que las ideologías declaraban una cosa y lo que se hacía a menudo era exactamente lo contrario.
La CdS era un experiencia política verticalista que declaraba ser el horizontalista; se fue convirtiendo en un empresa exitosa que declaraba ser anticapitalista, defendía públicamente la libertad y vivíamos una vida cotidiana absolutamente regida por una montaña de "deber ser". Por eso, la cantidad de gente que se interesó por la experiencia fueron centenares, pero la permanencia en el grupo siempre se redujo a pocas decenas en el momento más "intenso" y pocas personas, apenas diez, o cinco, tras algunas "depuraciones".

Fue una patética estafa. No en el sentido vulgar de la palabra o en su sentido jurídico, sino en su sentido filosófico. Por eso, se llegó a delirios como "la construcción del hombre nuevo", que en general no se conoce porque el alcance de la CdS ha sido mínimo. Salvo dentro de la "familia anarquista" donde se ha hecho, muy a menudo, un culto de ella.

ANA: ¿Y la revista "Futuros" cómo nace?

LS: Futuros nació como una "necesidad" mía… en los 90 tuve el alegrón de que me fuera concedida una columna en una revista pequeña pero con historia, "Cuadernos de Marcha" (hija de Marcha, precisamente). Aunque la columna no resultó tan "libre" como esperaba, para mí era una forma de "ajustar cuentas" con muchas cuestiones política y ecológicas tan mal tratadas, según mi modo de ver, claro. Pero Cuadernos cerró abruptamente tras un accidente automovilístico trágico que terminó con la vida de la directora de producción y el director editorial (hija y nieto del fundador de "Marcha", Carlos Quijano). Volví a estar "bloqueado", o mejor dicho, al régimen de periodista freelance que a gatas va poniendo un artículo cuando puede y donde lo aceptan… por eso me decidí a hacer una revista.

ANA: La revista aborda temas y luchas ambientales, ¿no es asì?

LS: En el futuro tratamos de ventilar cuestiones que consideramos importantes y que no figuran en la agenda mediática principal o en figuran con los sesgos capitalistas habituales. Hablamos de la cuestión alimentaria, de la comida basura o de la invasión de aditivos químicos en la comida cotidiana o de otra invasión que sufrimos en la última década, de alimentos transgénicos que nos obligan a consumir sin ni siquiera consulta la información…
Lo alimentario no es por cierto lo único que abordamos: el calentamiento global, las asimétricas relaciones entre el centro y la periferia, la fe cegadora en lo tecnocientífico…

Pero también abordamos otro tipo de cuestiones no directamente ecológicas, aunque a menudo estén muy conectadas, como el destino de las poblaciones aborígenes, tanto en América como en África o Palestina… Relacionado con los agrotóxicos, los transgénicos, el avance del capitalismo monopólico en la actividad rural, hemos publicado interesantes aportes de Rui Namorado Rosa o Mohamed Habib y el Expresso Zica…

ANA: ¿Es posible ser ecologista sin ser anticapitalista?

LS: No. Definitivamente no. Una verdadera conciencia ecológica nos enfrenta radicalmente con la propiedad privada y sobre todo con el lucro.

ANA: Una vez el pensador Cornelius Castoriadis dijo que la ecología es subversiva, pues está intrínsecamente contra el capitalismo. ¿Concuerdas?

LS: Sí, estoy de acuerdo con la afirmación de Castoriadis. Con ésa y con muchas otras de sus reflexiones sobre el poder burocrático. Aunque discrepe muchísimo con Castoriadis con su lamentable visión de la URSS y de los EUA, allá por los 80, cuando eran "las dos grandes superpotencias" del planeta.

ANA: ¿Cuál es tu crítica principal a las ONG ambientalistas?

LS: La mayoría, no todas, vienen financiadas desde el exterior de las sociedades en que actúan. Generalmente se trata de fondos primermundistas para trabajos en los arrabales planetarios. Eso crea un desequilibrio, una desigualdad original que es difícil de superar. Aunque se hable de la igualdad de los seres humanos, ese tipo de aporte suele acentuar las diferencias entre tales.
Por otra parte, su labor es privada y privatista. Combate queriendo o sin querer lo estatal y lo público, que son cosas diferentes pero que son barridas conjuntamente.

Y la inmensa mayoría de las ONGs ambientalistas de dedican a encarar un único punto o tema lo cual le quita a la problemática su verdadero carácter, interrelacionado con otras cuestiones o temas. Hacer una labor ambientalista mediante métodos que desconocen el abc ecológico, de las interrelaciones no es muy bueno…

ANA: En Brasil hay centenares, millares de ONGs ambientalistas, pero poca lucha ambiental efectiva, agitación de mentes y cuerpos. La mayoría de ellas se dedican a la "educación ambiental", con perspectiva de consumo, capitalista y financiadas con dinero público o privado. Eso también pasa en la Argentina, en el Uruguay…

LS: Exactamente. Hay que recordar de dónde proviene la fiebre de ONGs. Viene del Primer Mundo, cuando el mundo enriquecido se distancia todavía más del mundo empobrecido, y el Banco Mundial y organizaciones filantrópicas deciden “ayudar” a los pobres que tienen sus estados destruidos por la deuda y el saqueo con organizaciones no gubernamentales, es decir organizaciones privadas que vienen a “remachar” la tarea del neoliberalismo: la destrucción de lo público y el enaltecimiento de lo privado.

ANA: Hoy las grandes empresas gastan millones de dólares al año en publicidad por TV, diarios, radios e Internet para divulgas sus "Políticas de Responsabilidad Social y Ambiental". Y normalmente están adornadas con paisajes exuberantes, niños sonriendo… ¿Todo es una hipocresía?

LS: Tal vez no en todos los casos sea hipocresía, aunque lo es a menudo. Tal vez en algunos casos quienes llevan a cabo tales "Políticas de Responsabilidad Social" crean, o quieran creer, que en algo ayudan. Creo que la mayor parte de las veces se trata de gente "buena" que no quiere contaminar tanto y apuesta a medidas correctivas, menores, para obtener tranquilidad de conciencia sin cambiar radicalmente, sin perder privilegios, sin modificar la imagen del mundo que tienen y donde ellos son privilegiados.
Arreglos de conciencia e hipocresía andan muy cerca. Tal vez hipocresía es cuando la conciencia de la mentira es franca y fuerte.

ANA: ¿Y qué hablar del "desarrollo sustentable"? Actualmente también existe mucha farsa detrás de esas palabras.

LS: Ciertamente. Por las "ataduras" que trataba de explicar en la respuesta anterior. El empresario quiere un desarrollo sustentable, pero a la vez no quiere perder todas las ventajas que le ha otorgado su empresa, su giro y sus ganancias.

Con lo cual, desarrollo sustentable se hace más propagandístico, más espectacular que otra cosa.

ANA: Lo curioso, e irónico, es que quien habla de "desarrollo sustentable" en Brasil, como la petrolera Petrobras y la minera Vale, son exactamente las empresas que más agreden a la naturaleza. ¿Esto también pasa en la Argentina?

LS: Ciertamente. Es casi una ley. Quien más tiene que ocultar la contaminación suele posar como el más preocupado por ella. La literatura nos ha dado en la historia muchos ejemplos de semejante comportamiento. Codiciosos que posan de generosos, soberbios que posan de humildes…

ANA: ¿Cuál es la cuestión ambiental más urgente en la Argentina?

LS: La pérdida de biodiversidad.

ANA: ¿Y cuál es su evaluación de la lucha ambiental en la Argentina?

LS: La lucha ambiental en Argentina es pobre, pobrísima. Pero está avanzando. Hay que pensar que cuando sobreviene la invasión transgénica en el mundo entero, hay sólo dos países donde se implanta sin problema, sin discusión, dentro de los veinte o más sociedades que afrontaron la disyuntiva. Ésas dos únicas sociedades sin fricción con la ingeniería genética fueron los EUA y la Argentina. Pese a pequeñísimas resistencias de gente, grupos, periodistas, que estuvimos contra la corriente…
Argentina vivió con Menem un espejismo colectivo que le hizo pensar que por fin entraban al Primer mundo.

Pero desde hace un tiempo, crece la lucha y la conciencia ecológica.
El pueblo de Esquel enfrentó solo al gobierno y a una transnacional minera y evitó mediante un referendo que se instalara en las montañas vecinas. Ha sido histórico. Hay muchos pueblos enfrentados a las mineras que no les importa el resultado de sus extracciones.
Hay una incipiente toma de conciencia contra la acumulación de basura.
Y ahora, finalmente, en 2009 empieza a aparecer la conciencia del peligro por la soja tratada químicamente.

ANA: El Mar Aral que alimentaba a los países de la URSS ahora es un desierto improductivo, por obra de la "revolución verde" del Estado Soviético. África avanza en el mismo sentido, transformándose en otro desierto; los monocultivos y los transgénicos han devastado a ese continente y su acción se profundiza cada vez más. En tu opinión ¿por qué resulta tan difícil avanzar con el tema del cuidado y lucha ambiental, ante las evidencias tan contundentes, aunque sea por lo menos para detener esa destrucción?

LS: Porque los intereses económicos son muy fuertes. Y porque los paradigmas dominantes en el plano tecnocientífico siguen siendo el optimismo tecnológico y la idea de “progreso”. Y eso ocurre tanto a la derecha del espectro ideológico como a la izquierda. Por eso es tan difícil de enfrentar…

ANA: ¿Crees que somos testigos de un genocidio suicida ambiental por obra del capitalismo de Estado o de mercado?

LS: Sí. Los grandes laboratorios planetarios han ensanchado mucho su influencia y la guerra contra los insectos, las sabandijas, las plagas, los virus, las bacterias… están procurando dejar un planeta sin microflora ni microfauna. Y eso, semejante pérdida de biodiversidad lo que hace es empobrecer toda la vida planetaria. Como ya lo explicara quien hablara en 1974 invocando al cacique Seattle, en 1855, ante los avances de la "civilización".

ANA: ¿Crees que este planeta pueda sustentarnos con nuestra población actual, y en crecimiento?

LS: Creo que la humanidad ha perdido el ritmo biológico de crecimiento vegetativo. El problema es que algunos quieren limitar la población de los pobres, otros ponen a la "bomba demográfica" como el problema mayor, cuando el problema mayor, los problemas mayores son la explotación de los periféricos, el saqueo de la naturaleza, el agotamiento de los recursos naturales por la codicia de los capitalistas y la comodidad de los consumidores ricos, la contaminación generalizada…

ANA: ¿Se identifica con el "decrecimiento"?

LS: Por lo que acabo de contestar en la pregunta anterior, me parece sensato adoptar alguna forma de "decrecimiento" o al menos de "crecimiento cero" o estrategia estacionaria contra el impulso tecno que nos lleva, me parece, a un abismo planetario.

ANA: ¿El tema ambiental consiguió en lo concreto cierto grado de penetración en el anarquismo?

LS: Sí. El anarquismo tenía buenas condiciones ideológicas para incorporar el tema ambiental, por cierta defensa de "lo natural", que por cierto no existe entre humanos, pero que aun así, hay que aprender a respetar.

ANA: ¿Un mensaje final de esperanza para los lectores?

LS: Apostar a entender, apostar a la vida, aprender que todo el planeta es nuestro único barco, y que por ello tendremos que aprender a ser prójimos.
Con ello se termina, tendríamos que ayudar a que se termine el racismo, el chovinismo y los sentimientos de superioridad, que el eurocentrismo ha ido configurando por medio milenio por lo menos, como antes tantas otras "civilizaciones", igualmente racistas y ombliguistas. Como los romanos, los aztecas y tantos otros.

El futuro no existe. Pero lo futuro depende cada vez más de nosotros.

26/5/2009

* Luis Sabini es periodista, editor de la Revista Futuros www.revistafuturos.com.ar y coordinador de Ecología en el área de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.&nbsp

http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/10787

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS