Analizando la reproducción social

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La teoría feminista materialista y marxista está actualmente experimentando un cierto renacimiento. Un gran trabajo empírico y conceptual sobre la reproducción social es la mayor parte de esa innovación teórica.1 Asimismo, están también las recientes huelgas internacionales de mujeres, destacando asuntos clave como la violencia de género y los ataques a la autonomía reproductiva, o el abanico de trabajo social reproductivo no remunerado realizado usualmente por este género.

Como observa Cinzia Arruzza en la conclusión de su ensayo de Social Reproduction Theory, “la huelga de mujeres puede ser vista legítimamente como una translación política de la teoría de la reproducción social.”2

Estos desarrollos reflejan una búsqueda de alternativas al feminismo liberal dominante y a la profunda crisis y contradicciones de la vida diaria, así como la necesidad de un marco de trabajo teórico y una política antirracista, anticapitalista y antipatriarcal. Esta pudiera ser una de las más importantes contribuciones de una renovada teoría de la reproducción social: puede ayudarnos a entender “cómo todas las políticas se convierten en políticas reproductivas”3, como afirma Laura Briggs.

El libro Social Reproduction Theory: Remapping Class, Recentering Oppression, editado por la académica y activista Tithi Bhattacharya, forma parte de este trabajo renovado sobre la teoría de la reproducción social y la vida diaria en el contexto del capitalismo global.

Como siguiere el subtítulo, la colección apuesta por una comprensión más amplia de las relaciones de clase. También busca desarrollar las intuiciones de los análisis de la interseccionalidad feminista y antirracista, con vistas a crear una teoría y políticas anticapitalistas que pueda dar cuenta tanto del poder de clase como de la organización material del género y la raza en el contexto de un sistema unitario.

Pero para aquellos que no estén familiarizados con el concepto básico de reproducción social dentro de la teoría feminista marxista o necesitan refrescarlo, aquí va una breve descripción.

Expansión del feminismo marxista

La reproducción social es definida y conceptualizada de diferentes (aunque se superpongan) maneras y a diferentes escalas y lugares.4 A pesar de que en la introducción del libro la capitalización de la SRT (Social Reproduction Theory) pudiera sugerir una tradición teórica de feminismo singular, existen de hecho varias genealogías de teorizaciones en el terreno –así como debates productivos.5

Una consideración más, que la introducción también reconoce, es que gran parte del corpus literario teoriza lo que muchas marxistas feministas llaman reproducción social, usando diferentes términos conceptuales. Las teóricas marxistas feministas de la reproducción social difieren en algunas cosas, pero convergen todas en una comprensión más expandida del trabajo y de la jornada laboral y en una preocupación por la producción y reproducción de la fuerza de trabajo.

Sin embargo, este foco no se limita a una simple adición a la teoría marxista. Como Kathi Week la describe, la teoría de la reproducción “ha requerido de hecho una gran reconsideración de los conceptos y modelos [marxistas], sus análisis críticos y sus visiones utópicas” pues las feministas mapearon las posibilidades de una política expansiva en el lugar de “la contradicción entre acumulación de capital y reproducción social.”6

Así que mientras se mantienen debates políticos y teóricos productivos dentro de la SRT, y algunas preguntas permanecen sin respuesta, no hay duda de su capacidad para reflexiones teóricas excitantes y poderosas.

La reproducción social, como marco conceptual dentro del feminismo marxista y de la economía política feminista, no es nuevo. Un número de feministas marxistas, incluidas Meg Luxton y Silvia Federici, han publicado investigaciones teóricas y empíricas en esta área de manera consistente durante décadas.7

Tal trabajo teórico se remonta a finales de la década de 1960 al menos, y forma parte de una gran investigación y conjunto de debates relacionados con la cuestión de la opresión de la mujer en el contexto capitalista y la crítica de la economía política y sus categorías.8 Como parte de esa trayectoria teórica, los lectores de Against the Current quizá recuerden la clásica y muy citada definición de reproducción social de Barbara Laslett y Johanna Brenner. Escribiendo en la década de 1980, se refirieron a la reproducción social como:

“las actividades y actitudes, comportamientos y emociones, responsabilidades y relaciones directamente envueltas en el mantenimiento de la vida sobre su base diaria e intergeneracionalmente. Entre otras cosas, la reproducción social incluye cómo la comida, la ropa y el techo se proveen para el consumo inmediato, las maneras en que el cuidado y la socialización de los niños se proveen, el cuidado de los enfermos y los ancianos y la organización social de la sexualidad.”9

Sue Ferguson, quien ha contribuido al gran reto de renovar el proyecto de la SRT (y que ha participado en la colección con un importante capítulo sobre reproducción social, capitalismo y la formación de las subjetividades de los niños), profundiza sobre la reproducción en un ensayo reciente:

“Su más poderosa idea es que el proceso de acumulación de capital requiere fuerza de trabajo humana pero no la produce. Como no existe un mecanismo en la relación directa trabajo/capital para asegurar la renovación diaria y generacional del trabajo, encuentra maneras de organizar históricamente sujetos encarnados específicos –sujetos diferenciados por género y raza– en y a través de prácticas e instituciones estructuradas jerárquica y opresivamente, tales como los hogares privados, Estados del bienestar, esclavitud y mercados de trabajo globales.”10

La conceptualización de Ferguson resulta de ayuda porque la reproducción social a menudo se combina popularmente con la familia, el trabajo doméstico y el hogar privado, los cuales son muy importantes en un contexto dado pero que no definen la reproducción social de todas las coyunturas históricas.

Alguna teoría de la reproducción social (especialmente algunas de las formulaciones más tempranas) asume demasiado fácilmente un marco nacional donde desaparecen cuestiones de migración, (falta de) ciudadanía y el carácter cada vez más global de las vidas de la clase trabajadora y del trabajo social reproductivo. Asimismo, los recientes estudios sobre trabajo, reproducción social y el sur global han cuestionado si el trabajo informal generalizado pudiera necesitar una reelaboración del concepto de reproducción social.11

Mientras el foco de la teoría de la reproducción social reside en gran medida en el contexto de los Estados Unidos/Canadá, con algunas referencias dispersas a luchas sobre la reproducción social en el sur global, algunos de esos puntos son asumidos por Carmen Teeple Hopkins, editora de un reciente número especial sobre geografías feministas de reproducción social y raza,12 en su interesante capítulo, “Mostly Work, Little Play: Social Reproduction, Migration and Paid Domestic Work in Montreal.”

En esta contribución, Teeple Hopkins se pregunta cómo las trabajadoras domésticas migrantes responden a sus propias necesidades sociales reproductivas en un contexto de interminables horas de trabajo remunerado y de falta de un lugar al que llamar hogar más allá del puesto de trabajo.

Basándose en herramientas teóricas de la geografía económica feminista, así como de diversas corrientes dentro de la SRT (incluyendo los enfoques del feminismo negro hacia la esclavitud transatlántica), Teeple Hopkins examina cómo las mujeres filipinas confían en espacios religiosos, y en las amistades conectadas con ellos, como fuentes de apoyo reproductivo.

Teoría y estrategia

En su introducción a la teoría de la reproducción social, Bhattacharya delinea las tres principales tareas de la antología: a) clarificar el foco teórico y el terreno de investigación de la teoría de la reproducción marxista-feminista; b) profundizar en la teoría marxista desde el punto de vista de la reproducción social, incluyendo la comprensión de la raza y el género tanto como la de la clase; y c) analizar las posibilidades estratégicas de una política de reproducción social dentro del contexto contemporáneo.

El propio capítulo teórico de Bhattacharya, “How Not to Skip Class: Social Reproduction of Labor and the Global Working Class,” ofrece un enfoque para las tres, pero no todas las contribuciones necesariamente cumplen con los tres por igual.

A pesar de que muchas de las contribuciones ofrecen ejemplos interesantes de posibilidades estratégicas, el libro no discute en detalle iniciativas concretas de organización contemporáneas en el campo de la reproducción social. El ensayo de Cinzia Arruza sobre la huelga de mujeres concluye el libro, pero es la única contribución que es un puñado de páginas y no un capítulo íntegro.

Al mismo tiempo, muchos capítulos exponen propuestas teóricas y ejemplos históricos que pueden clarificar el contexto estructural general de luchas específicas. Por ejemplo, “Pensions and Social Reproduction”, de Serap Sartias Oran, ilumina por qué y cómo la cuestión de la reproducción social intergeneracional se ha convertido en un terreno principal de la lucha contra varios contextos sociales. De manera similar, “Crisis of Care? On the Social-Reproductive Contradictions of Contemporary Capitalism”, de Nancy Fraser, anatomiza las crisis de reproducción social y sus resultados a través de tres regímenes históricos.

En uno de los más interesantes y ambiciosos capítulos, “Without Reserves”, Salar Mohandesi y Emma Teitelman trabajan con el punto de vista de la reproducción social para revisar el barrido histórico del capitalismo estadounidense, la formación estatal y la composición de clase. El resultado es una rica contribución que se basa en importantes contribuciones de la historia laboral y de género de mujeres estadounidenses para entender la reproducción social.13

En “Body Politics: The Social Reproduction of Sexualities”, Alan Sears localiza la sexualidad dentro del contexto de las relaciones sociales de producción y reproducción en general, con una mirada puesta en teorizar por qué y cómo la heteronormatividad y el poder de género persisten. Como parte de este trabajo analítico, Sears vislumbra las posibilidades de una comprensión más amplia de la liberación sexual, la autonomía corporal y la libertad frente a la violencia sexual.

Los trabajos recientes en este campo profundizan en estos compromisos políticos y teóricos vitales. Por ejemplo, la cuestión de la producción y reproducción del género binario mismo dentro de la reproducción social está siendo de nuevo investigada y criticada, pues los académicos portan las lentes teóricas del transgénero a los intereses de la SRT.14

El problema profundo de la violencia generalizada contra la mujer y la gente con género no-normativo llama más la atención dentro de la teoría de la reproducción social. En una entrevista reciente, Silvia Federici habla sobre la relación entre esa violencia y –por nombrar solo algunas conexiones– la devaluación y coerción del trabajo de las mujeres; la negativa de las mujeres de realizar trabajos de reproducción social; y la desposesión de (a menudo indígenas y mayores) mujeres de las tierras comunales.15

Finalmente, la noción de Sears de una liberación erótica reconceptualizada desde los lentes de la reproducción social se hace eco del argumento de la académica en discapacidad Loree Erickson de que las personas con discapacidad se ven presentadas como sexualmente indeseables pues son leídas como cuerpos dependientes. Para ella, la expresión sexual plena para la gente con discapacidad no puede suceder sin una reconstrucción de las ideas y prácticas del cuidado y la dependencia.16

Clase, género y dinámicas raciales

En general, las teorías de la reproducción social han intentado eludir los problemas de la así llamada teoría de “sistemas dual”, esto es, el argumento de que patriarcado y capitalismo, género y clase, son dos estructuras autónomas, y han tratado, en cambio, de teorizar la opresión de las mujeres de una manera no reduccionista dentro de la dinámica del capitalismo.17

Gran parte de la SRT surgió en el contexto anglosajón (Gran Bretaña, EE. UU. y Canadá) pero al enfrentar el problema de las dinámicas de clase y género, a menudo tenía poco que decir sobre raza y capitalismo y la división racial del trabajo.

Como Sue Ferguson ha observado: “El trabajo teórico de explicar cómo y por qué la misma existencia del capitalismo conlleva racismo, y cómo y por qué el racismo toma su forma específica bajo el capitalismo –esto es, la teorización de un capitalismo patriarcal sistemáticamente racializado– está a la zaga.”18

Mientras que la cubierta trasera de Social Reproduction Theory afirma que el libro “presenta una alternativa a la interseccionalidad”, sería más exacto sugerir que aquellas contribuidoras que se ocupan de la teoría de la interseccionaldad, lo hacen de varias maneras. En otras palabras, la teorización de la reproducción social en el contexto del capitalismo patriarcal racializado constituye todavía un problema mayor que requiere de trabajo sistemático basado en diálogos críticos a través de diferentes estudios y orientaciones teóricas.

La introducción de Bhattacharya sugiere (con particular referencia al capítulo de David McNally, “Intersections and Dialectics: Critical Reconstructions in Social Reproduction Theory”) que la teoría de la reproducción social abre un camino de construcción de “perspectivas de interpretación” al tiempo que critica su enfoque metodológico a la raza y al género entendidos como sistemas discretos que se interseccionan.

Dentro de la teoría de la interseccionalidad misma, existe ya una conversación interna general extendida en los campos de la epistemología y la metodología (que son de hecho diversos).19 Esto sugiere un espacio de diálogo crítico con la SRT.

Segundo, en un contexto en el que las teorías del capitalismo racial están experimentando también una renovación, existe un rico potencial para profundizar en conversaciones cruzadas entre las teorías de la reproducción social y aquellas del capitalismo racial.20 Encontramos importantes tradiciones teóricas entre las feministas marxistas y socialistas de color y feministas antirracistas, quienes han contribuido de manera significativa a teorías de la raza, el género, el capitalismo y la reproducción social.

En otras palabras, es importante no mezclar las teorizaciones de feministas de color con la teoría de la interseccionalidad. En esta conexión, el capítulo de McNally hace referencia correctamente al clásico de Angela Davis Women, Race and Class (1981). Al mismo tiempo, contextualizando el libro dentro de la larga tradición de teorización de mujeres negras comunistas de la que forma parte, produciría nuevas ideas importantes para la teoría de la reproducción social al tiempo que también identificaría algunos problemas teóricos no resueltos de esa tradición.21

Finalmente, existen importantes conversaciones cruzadas entre la producción teórica de las feministas estadounidenses de color y el feminismo internacional. Gran parte de esta literatura sugiere también visiones importantes dentro de los procesos de raza y reproducción social.

Como observa Lisa Duggan en un ensayo sobre reproducción social, “los nuevos estudios sobre la globalización de las cadenas de cuidado, adopción internacional y resistencia indígena a las políticas de ajuste estructural también analizan centralmente los procesos de reproducción social en el contexto de la economía política, aunque estos académicos no empleen generalmente el término como tal.”22

Releyendo la economía política

Las teorías de la reproducción social buscan no añadir otras categorías al análisis de la vida diaria sino releer la economía política, la política y la organización y estrategia anticapitalistas de nuevo desde el punto de vista de la reproducción social. Esto se ha convertido en un tema cada vez más urgente en los debates pues, como Nancy Fraser alertó en su contribución, “la crisis actual del cuidado […] no se resolverá jugueteando con la política social.”

Entonces está el problema de que, tal y como apuntó Rada Katsarova, “las infraestructuras de los accesos a los servicios sociales y a las necesidades de reproducción social han sido convertidas en instrumentos coercitivos de desposesión y racialización”, por no hablar de sus problemas con la gente transgénero.23

Una cosa que está clara, como hace notar, es la criminalización creciente de todos aquellos que tratan de experimentar sus formas de vida más allá del capital, más allá del Estado.

Unas lentes teóricas ancladas en la teoría de la reproducción social resultan enormemente productivas, pero la cuestión de la práctica política que tenemos por delante permanece: ¿Cómo sería aquello que Silvia Federici llama “la reclamación y puesta en común de los medios de producción”? ¿Y cómo sería este reordenamiento de la política feminista hoy en día?

Notas:

1 Algunos de estos trabajos se han tratado en números recientes de Against the Current. La intervención feminista y materialista de Verónica Schild sobre capitalismo, destrucción medioambiental y feminismos latinoamericanos contemporáneos constituye un gran aviso de que cualquier política feminista anticapitalista seria debe tomar en serio la cuestión de la ecología y la reproducción social. “Feminisms, the Enviroment and Capitalism: On the Necessary Ecological Dimension of a Critical Latin American Feminism.” Journal of International Women’s Studies 20, 6 (2019): 23-43.

2 Cinzia Arruzza, “From Social Reproduction Feminism to the Women’s Strike.” In Bhattacharya, ed., Social Reproduction Theory. Ver también el dosier sobre la teoría y práctica de la huelga feminista en South Atlantic Quaterly 117, 3 (Julio 2018), así como los artículos periodísticos que incluyen: Linda Martin Alcoff, Cinzia Arruzza, Tithi Battacharya, Nancy Fraser, Barbara Ransby, Keenanga-Yamahtta Taylor, Rasmea Yousef Odeh, and Angela Davis, “Women of America: We’re Going on Strike. Just So Trump Will See our Power.” 6 febrero 2017 The Guardianhttps://www.theguardian.com/commentisfree/2017/feb/06/women-strike-trump-resistance-power y Linda Martin Alcoff et al, “We Need a Feminism for the 99%: That’s Why Women Will Strike This Year.” 27 enero 2018 The Guardianhttps://www.theguardian.com/commentisfree/2018/jan/27/we-need-a-feminism-for-the-99-thats-why-women-will-strike-this-year.

3 Ver el excelente y de buena lectura How All Politics Became Reproductive Politics: From Welfare Reform to Foreclosure to Trump (Oakland: University of California Press, 2018).

4 Un añadido a esta complejidad es el hecho de que la reproducción social es una categoría importante en varias corrientes de la teoría marxista, como por ejemplo el marxismo autónomo italiano. Para profundizar, ver Rada Katsarova, “Repression and Resistance on the Terrain of Social Reproduction: Historical Trajectories, Contemporary Openings.” Viewpoint Magazine5 (2015): https://www.viewpointmag.com/2015/10/31/repression-and-resistance-on-the….

5 Silvia Federici, “Social Reproduction Theory: History, issues and present challenges.” Radical Philosophy 2.04 (Primavera 2019): 55-57: https://www.radicalphilosophy.com/article/social-reproduction-theory-2.

6 Kathi Weeks, The Problem with Work: Feminism, Marxism, Antiwork Politics, and Posrwork Imaginaries. (Durham: Duke University Press, 2011): 25-27.

7 Ver Kate Bezanson y Meg Luxton, eds., Social Reproduction: Feminist Political Economy Challenges Neo-Liberalism. (McGill-Queen’s University Press, 2006). Para Federici, ver Revolution at Point Zero: Housework, Reproduction and Feminist Struggle. (Oakland, CA: PM Press, 2012) y Federici y Peter Linebaugh, Re-enchanting the World: Feminism and the Politics of the Commons. (Oakland, CA: PM Press, 2018).

8 Para algunas visiones dentro de esta trayectoria histórica, ver la reciente edición de Monthly Review 71, 4 (Septiembre 2019) recordando el ensayo clásico de Margaret Benston de 1969, “The Political Economy of Women’s Liberation.” Ver también el ensayo de Dorothy Smith, “Feminist Reflections on Political Economy” en Writing the Social: Critique, Theory, and Investigations. (Toronto: University of Toronto Press, 1999).

9 Citado en Lisa Duggan, “(Re)Producing Social Justice After Neo-Liberalism.” Scholar and the Feminist Online 7, 3 (verano 2009): https://sfonline.barnard.edu/sexecon/duggan_01.htm.

10 Sue Ferguson, “A Response to Meg Luxton’s ‘Marxist Feminism and Anticapitalism’.” Studies in Political Economy (2014): 165.

11 Alessandra Mezzadri, “Informal labour, the majority world and the need for inclusive theories and politics.” Radical Philosophy 2.04 (primavera 2019): 33-41.

12 Women’s Studies International Forum 48 (enero 2015).

13 Para hacer una generalización amplia, uno debe afirmar que la teoría de la reproducción social ha sido una fuerte corriente teórica dentro de la teoría y sociología feminista en Canadá, mientras que en el contexto estadounidense ha producido una literatura histórica particularmente rica sobre reproducción social.

14 Este es uno de los temas del número especial de 2017 de Society and Space, “Beyond Binaries and Boundaries in ‘Social Reproduction’”: http://societyandspace.org/2017/10/31/intro-beyond-binaries-and-boundari…. Briggs también lucha con la cuestión de trans/género en la introducción a How All Politics Became Reproductive Politics.

15 La entrevista con Silvia Federici se incluye en Fiona Jeffries, Nothing To Lose But Out Fear (Toronto: Between the Lines, 2015).

16 Loree Erickson, “Out of Line: The Sexy Femmegimp Politics of Flauting It!” En Tristan Taormino et al, eds., The Feminist Porn Book: The Politics of Producing Pleasure (New York: Feminist Press, 2013).

17 A este respecto, el trabajo de Lise Vogel resulta una orientación teórica clave para algunas de las contribuidoras a la teoría de la reproducción social. Ver su Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory. (Chicago: Haymarket Books, 2013). Vogel también escribió el prólogo de la Social Reproduction Theory.

18 Sue Ferguson, “A Response to Meg Luxton’s ‘Marxist Feminism and Anticapitalism’.” Studies in Political Economy (2014): 161-168.

19 Ver también el libro más reciente de Collins, Intersectionality as Critical Social Theory (Durham: Duke University Press, 2019).

20 Ver, por ejemplo, el tomo especial de Boston Review sobre “Race Capitalism Justice” editado por Walter Johnson con Robin D. G. Kelley (invierno 2017).

21 Ver Carole Boyce-Davies, Left of Karl Marx: The Political Life od Black Communist Claudia Jones. (Duke University Press, 2008) como también algo de la reciente discusión académica por Alan Walk en “From ‘Triple Oppression’ to ‘Freedom Dreams’” en el ensayo en Against the Current.

22 Lisa Duggan, “(Re)Producing Social Justice After Neo-Liberalism.”

23 Katsarova, “Repression and Resistance on the Terrain of Social Reproduction”.Cynthia Wright  Es profesora de estudios de género en la Universidad de York, en Toronto.

Fuente: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article52256

Traducción: Roberto Álava

sinpermiso.info/textos/analizando-la-reproduccion-social

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