Análisis crítico del modelo socialista participativo, cooperativista y democrático

Ya son varios los artículos que he leído en KAOS sobre el socialismo participativo, democrático y cooperativista. Pero siempre me quedan muchas lagunas teóricas sobre sus planteamientos y la forma de llevarlos &nbsp a cabo.

Varios economistas -al menos eso creo- cubanos teorizan sobre este modelo, Pedro Campos, Roberto Cobas Avivar, Radulfo Páez Pérez, entre otros. Sus artículos emplean en algunos casos &nbsp una terminología difícil de digerir para el lector común, además en otras ocasiones plantean sus teorías sin contextualizarlas por completo, dejando lagunas conceptuales que atentan contra &nbsp la correcta recepción del mensaje.

Como no son únicamente los economistas quienes, en determinado caso, pondrían en práctica el modelo socialista participativo, democrático y cooperativista, es necesario un debate teórico sobre el tema, además &nbsp aterrizar el lenguaje para hacer partícipe a todo el que tenga sentido común y ganas de forjar un mejor país para los cubanos de hoy y mañana.

Con este motivo, sin ser economista ni nada por el estilo, me atrevo a plantear algunas dudas que me han surgido con la lectura de los artículos. Quizá alguno de los autores especializados pueda aclararlas en un trabajo posterior. También intentaré modestamente teorizar sobre algunas cuestiones, las cuales me gustaría ver rebatidas de modo constructivo, única forma en que pueden darse los debates para cambiar y mejorar el socialismo en Cuba.

1.&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Empresas cooperativizadas y no cooperativizadas

&nbsp El modelo cooperativista se aplicaría en el sector que produce la riqueza directamente: fábricas, granjas, restaurares, etc. Estas entidades convierten el trabajo en productos tangibles: jabón, aceite,&nbsp carne, pizzas. Ahora bien, los que defienden el modelo plantean que no debe haber salario, sino una distribución de la riqueza (utilidades de la empresa, que son producto del trabajo de los obreros) El estado obtendría entonces sus ingresos únicamente del &nbsp impuesto a esas utilidades del organismo productor de riqueza.

En este escenario cómo quedarían la inmensa cantidad de empresas que no producen riqueza, al menos no como las que mencionaba anteriormente, sino otro tipo de riquezas como es el caso de las escuelas, productoras de conocimientos; los hospitales, garantes de la salud del pueblo; los medios de prensa, los polos científicos o deportivos,&nbsp etc. En el capitalismo la mayoría de esas empresas son privadas y sujetas a las leyes del mercado, por lo que sí producen riqueza. En el caso del socialismo en Cuba, los servicios de salud, educación, el derecho al deporte, etc. son gratis o ampliamente subsidiados gracias a la llamada “redistribución” de la riqueza de todos los cubanos. Ejemplifico: cada cubano que recibe como salario 250 pesos, esta adquiriendo la parte que le corresponde de la riqueza que ha producido; pero además recibe los servicios antes mencionados: salud, educación. Todos sabemos que el salario no alcanza, sin embargo suponemos que, al menos en parte, es producto de que la otra parte del trabajo del obrero se convirtió en medicinas, libros, lápices. He llevado hasta aquí el rumbo de mi análisis para lanzar ahora mi pregunta que en realidad son varias pero relacionadas.

Primero: ¿Las empresas agrupadas en la categoría de no productoras de riqueza tangible se financiarán solamente del impuesto a las empresas que sí producen los recursos? En caso de que así sea, la productividad y desarrollo de la economía tendrían que ser inmensa, me pregunto si en el corto plazo esto podría darse, de no ser así habría una crisis en los sectores que han sido bandera de la Revolución.

Segundo: El modelo cooperativista propone que no haya salario sino distribución de las utilidades entre los trabajadores. Pero las empresas que no producen utilidades, y son mantenidas por los impuestos no tendrían nada que distribuir. ¿Cómo entonces se pagaría por el trabajo de los afiliados a las empresas mantenidas por impuestos? Es decir, cuánto hay que pagarle al médico, maestro, periodista. Además ese pago debería estar en congruencia con los que obtengan los otros obreros cooperativizados que distribuyen su pago.&nbsp En caso contrario estaríamos creando clases sociales: cooperativizados / no cooperativizados, y volveríamos al mismo meollo Marxista.&nbsp Para este caso la única solución que se me ocurre es que el Estado regule los salarios de esos trabajadores y calcule, no se con qué métodos, cuánto le corresponde; pero en ese caso sería volver al mismo mecanismo que tenemos ahora, serían los mismos burócratas quienes decidirán quién debe ganar más o menos según lo que ellos entiendan. Seguiríamos así, con el mismo problema. Ejemplo de esta situación en la actualidad es que algunos empleados de limpieza&nbsp ganen más que profesionales. Lo anterior lo digo sin querer discriminar a nadie, además su trabajo es bien necesario, pero como explicar que limpiar pisos sea más productivo que operar: de eso ni el propio Marx podría convencerme.

Seguramente alguien pensó: pero que dice éste, la verdadera injusticia social esta en que un camarero de un hotel pueda ganar 100 veces más que un periodista, y convertirse, junto con otros de diferentes orígenes, en la clase dominante del país. Sin embargo, logro encontrar la explicación a ese fenómeno en la coexistencia de dos &nbsp economías dentro del mismo país. Algo excepcional y pasajero, llevado a cabo en momentos de extrema necesidad. Aunque lo cierto es que ya se ha extendido demasiado, toda una generación en la que me incluyo, no ha conocido otra cosa que esa coyuntura. De ahí que algún informático haga una suspicaz pregunta ”¿Hasta dónde es coyuntura y hasta dónde es concepto?”, más importante ésta, en mi opinión, que toda la alharaca formada con lo demás. &nbsp

La solución a este problema se me hace complicada pues es en la actualidad el nudo gordiano de la economía cubana, y hasta ahora no he encontrado la solución ni en el modelo actual ni tampoco en el cooperativista. Aquí es donde aparecen, según mi opinión, las temidas lagunas en una teoría. Queda la invitación para todo el que quiera sumarse al arduo intento de pensar para mejor.

2.&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Diferencias entre empresas cooperativizadas

Todo el mundo conoce que hay empresas que se dedican a sectores más productivos que otros. Es sabido que una compañía de software no gana lo mismo que una manufacturera; una mina extractora de níquel no debe tener los mismos beneficios que la de piedra de construcción. En fin, los ejemplos de estas diferencias sobran, así que no creo necesario extenderme.

Según el modelo cooperativista el salario de los trabajadores de la empresa sería sustituido por la distribución de los beneficios que esta obtenga. Por supuesto de esta suma hay que restar los impuestos del estado y las sumas a invertir para el mantenimiento de la propia empresa, materias primas, etc. Sin embargo, aún así habrían empresas con más utilidades, es decir más dinero para repartir entre los trabajadores.&nbsp

Surge la pregunta ¿Los trabajadores de empresas con más utilidades tendrían más beneficios que los trabajadores de empresas menos productiva? En este caso como evitaríamos las marcadas diferencias de clases que producirá este proceso. Por otro lado, las empresas suelen hacerse productivas con el tiempo, como harán los trabajadores en el lapso que su empresa no produzca los beneficios necesarios ¿Irán a la calle, pasarán hambre?

Si la solución de algún teórico fuera crear diferencias de impuestos o impuestos equivalentes directamente al monto de las utilidades. En ese caso creo que sería peor el remedio que la enfermedad. Por qué. Bueno simplemente porque aquí intervendría nuevamente la parte burocrática del Estado. Decidiendo las empresas que más deben aportar y quienes menos. Quién evitaría entonces que los miembros de un sector extremadamente productivo se volvieran en contra de esa burocracia para asegurar sus beneficios, acrecentando así el individualismo que es la antítesis del modelo socialista. Y en esa lucha por los intereses propios el más afectado sería el estado, el cual tendría que echar mano de su aparato represivo y ello generaría inestabilidad. Los ingredientes anteriores con el condimento de nuestro vecino del norte, sería la receta perfecta de “Capitalismo Salvaje a la Neoliberal”.

Conclusiones

&nbsp El debate social sobre estos y otros infinitos temas es imprescindible para los cambios que se pronostican en Cuba. Sólo el consenso, fruto de las discusiones en esquinas, universidades, centros de trabajo, y en la prensa,&nbsp evitará que 50 años de sudor cubano nutran la tierra donde germine el capitalismo. CONTINUIDAD no es seguir en el mismo lugar, sino apoyarse en el liderazgo histórico&nbsp de la Revolución para construir un País más justo, democrático y humano, es decir, más SOCIALISTA.&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp

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